Mártir Visitación Marcela Morán Otero (157)

Visitación Morán Otero

Visitación Marcela Morán Otero (Méntrida/Toledo 1893 – Quesada de Cazorla/Jaén 1936). Educada en una familia profundamente católica.

Muy piadosa, soltera, tuvo especial dedicación en atender a su hermano menor, Ángel, desde el mismo instante en que se ordenó sacerdote en 1923. Lo atendió en su primer destino, en Guadalajara, y después, cuando fue trasladado en 1931 a la pequeña localidad de Quesada de Cazorla (Jaén), marchó con él. Junto a lo anterior, que ofreció siempre como forma de ayudar a la Iglesia en las necesidades de su hermano sacerdote, puso también siempre gran empeño en paliar las necesidades de los pobres y desvalidos, siendo de todos conocida su afición a visitarlos en sus casas para evaluar y atender in situ cuáles fueran sus más urgentes neecesidades. En múltiples ocasiones no dudó en ir a pie los diez kilómetros que separaban Quesada de Cazorla del lugar donde adquirir medicamentos.

Iniciada la contienda, el 22 de Julio de 1936 una turba de frentepopulistas saqueó la iglesia del pueblo y detuvo a Ángel Morán, hermano de Visitación y párroco del lugar, junto con su coadjutor, los cuales fueron trasladados el 2 de Agosto a la prisión de Jaén y posteriormente, el día 11, a la de Guadalajara. Visitación Morán quedó, por lo tanto, sola en Quesada.

Tras la detención de su hermano, Visitación Morán, que vivía con él en la casa rectoral, fue expulsada de la misma. Sin medios de vida, buscó cobijo en una posada del pueblo donde vivó de la caridad de su propietario durante unos meses. Sin embargo, los frentepopulistas la tenían en su punto de mira, de manera que, definitivamente, el 3 de Diciembre fue detenida.

Encerrada en la cárcel del pueblo, sufrió durante una semana vejaciones, palizas, otros malos tratos y hasta torturas, intentando sus captores que blasfemara, lo que a pesar de sus tremendos sufrimientos nunca consiguieron.

En la madrugada del 10 de Diciembre, doliente por todo lo padecido y sin poderse sostener, fue trasladada en coche a las tapias del cementerio de Quesada donde fue asesinada de dos disparos; sabiendo que se encontraba en sus últimos minutos de vida, sacó fuerzas para musitar con la poca voz que le quedaba un ¡Viva Cristo Rey! y otro ¡Viva la Virgen María!

No contentos con lo hecho, sus asesinos colocaron a su cadáver una soga al cuello y lo arrastraron por el cementerio hasta llevarla a una fosa común haciendo de él burlas lascivas y grotescas, llegando incluso a echarle encima el cuerpo de un varón al que también habían asesinado colocándolo a modo de parodia sexual. Tenía 42 años.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


2 respuestas a «Mártir Visitación Marcela Morán Otero (157)»

  1. Más de una vez recorrió a pie y sin calzado de montaña los 11 km. que separaban la pequeña localidad de Quesada de pueblo de Cazorla, lo cual tiene un gran valor no sólo por la distancia, y las condiciones meteorológicas adversas y hacerlo sola por bosques que sobrecogen, sino porque en ese momento esos montes estaban plagados de lobos, y por tanto lo hacía con riesgo cierto de su propia vida.
    Con su actitud de caridad, amor y modestia, tanto antes de la guerra, como durante ella, doña Visitación dio testimonio de verdadera mujer de vida cristiana.
    Fue ultrajada , vejada y asesinada por 3 motivos, el principal porque era hermana del cura, lo que para aquellos miserables y sus herederos actuales, -Papa Francisco y Conferencia Episcopal incluidos-, era motivo más que suficiente, pero también por ser una mujer sencilla que nunca se metió en política, y sin poseer ningún capital ni tierras que hubiera podido incentivar la codicia de sus asesinos o esgrimirse por ellos para justificar su asesinato, como justifican el de otros como si la posición económica de una persona pudiera justificar su muerte, y una mujer con una moral, a diferencia de las mujeres frentepopulistas del pueblo. Nunca huyó del pueblo. El tercer motivo y también fundamental, el «pelaje» de sus asesinos, gente de la peor especie, malhechores en estado puro que en la miseria moral de sus mentes y la asquerosidad de sus almas negras y excretoras de pus no podían comprender la bondad de una mujer buena, ellos que en una mujer no veían más allá de sus vaginas. Su martirio sólo tiene la explicación del odio a Dios de estos canallas, y a todo lo que fuera limpio y virtuoso.
    Dios sea justo con sus asesinos, con la tibieza de las autoridades nacionales que no dieron a los implicados en su martirio, por acción o por omisión, lo que el ideal de Justicia hubiera exigido, y a los miembros y jerarquía de la Iglesia que incongruente y diabólicamente se ha posicionado de parte de los asesinos y en contra de la mártir. Papas incluidos. Dios sea justo con todos ellos. Descanse en paz la mártir.

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