Mártires Dolores y Carmen Cano Sobreroca (135)

Dolores y Carmen Cano

Dolores (Mora de Toledo 1901 – 1937) y Carmen Cano Sobreroca (Mora de Toledo 1904 – 1937). Eran hijas únicas del matrimonio formado por Robustiano Cano y Juliana Sobreroca Contreras.

Profundamente religiosos, eran también sin duda la familia económicamente más pudiente de Mora de Toledo.

Debido a sus posibilidades materiales y a su profunda fe, dedicaban gran parte de sus bienes a obras de caridad, hasta el punto de que eran enormemente apreciados todos por tal hecho. El padre enseñó a sus hijas en tales prácticas y piedad, de forma que ambas se decía en el pueblo que «vivían como monjas», por lo que contaban con el aprecio de la práctica totalidad de todos sus habitantes. Ambas hermana, ya de pequeñas, cuando el padre les daba algún dinerillo iban corriendo a dárselo a los pobres.

Existen los diarios de Dolores, en ellos figura su plan de vida. He aquí un botón de muestra (tal y como está escrito por ella):

6                     Levantarme. Aseo. Ofrecimiento de obras. Laudes del Oficio.
6,50                Iglesia: una visita muy corta a Jesús Sacramentado. Oración una hora. Sagrada Comunión una hora…
a las 9            debo estar en casa.
9,05                Desayuno.
9,30                Limpieza de casa.
10,15               Lectura espiritual 10 minutos.
10,40              Quehaceres varios: labor, oficina si me corresponde, limpieza extraordinaria etc. Dedicando de un modo especial esta hora del día a aliviar las ocupaciones de las personas con quien vivo.
12,20              Una visita espiritual, breve, al Sagrario que tengo designado como María (de los Sagrarios) y lectura de una página del Santo Evangelio.
12,30             Escritura, obras de celo: Catequesis, Hijas de María, etc.
1                      Comida, descanso.
2,30                Vísperas y completas del Oficio, examen y unas oraciones cortas.
3                      Media hora dedicada a obras de celo: lectura o estudio de estas obras, apuntes, copia de programas para Catequesis.
4                      Labor.
5 1/5               Merienda, recreo.
6                     Visita al Santísimo. Rosario si no lo hubiese rezado con los de casa. Oración ¼ de hora. La víspera de confesión este cuarto de hora lo dedicaré al examen.
7,15                 Labor.
7,45                Lectura 10 minutos y Maitines del Oficio. Cena. A continuación estaré con los de casa, bien ocupada en alguna laborcita, viendo el periódico o sencillamente hablando.
10                    Examen y preces.
10,30             Descanso.
Dolores y Carmen Cano con una prima pequeña

Dolores Cano Sobreroca era la presidenta de la Juventud Femenina de Acción Católica de Mora de Toledo y Carmen la Delegada de Menores de la Juventud Femenina de Acción Católica. Ambas hermanas estaban dedicadas completamente a la parroquia, siendo muchos los que acudían a las escuela para adultos que allí habían puesto en marcha, donde se les enseñaba a leer y a escribir, etcétera. También realizaban tareas como bordados o confeccionaban canastillas todo para ayudar a los niños pobres.

Entre los papeles personales de Dolores Cano se encontró lo que ella misma tituló “Consagración personal al Sagrado Corazón de Jesús”, fechada en el primer viernes del mes de Julio de 1936, esto es quince días antes de comenzar la guerra. La hace a instancias de su director espiritual, como ella misma hace constar, y al final podemos leer:

“Que de hoy en adelante viva sólo para Ti y para extender tu Reinado… ¡Oh Jesús! aceptad mis pobres ofrecimientos, dadme gracia para cumplirlos y que mi fidelidad a Vos sea tal que me podáis contar en el número de vuestros más fieles siervos”.

Iniciada la contienda, era tanto el aprecio del pueblo por esa familia, que, caso único, los frentepopulistas del lugar llegaron incluso a poner guardia a la puerta de su domicilio para evitar que contra ellos se hiciera violencia.

Sin embrago, el 20 de Mayo de 1937 llega a Mora de Toledo la columna mandada por el comunista Enrique Líster, el cual de inmediato mandó detener a cuántos «olían a cera». Al decirle el comité local que todos ellos habían sido ya detenidos y eliminados, Líster no lo consideró así, ordenando la detención de una veintena de personas (quince hombres y cinco mujeres), entre ellos a las dos hermanas Cano y a su padre.

Y sin más contemplaciones, al día siguiente todos los detenidos, entre ellos las hermana Dolores y Carmen Cano, junto con su padre, Robustiano, fueron llevados en procesión ignominiosa, marchando las dos hermanas cogidas de las manos de su padre con rostros serenos y plácidos, rezando con un fervor espacial, hasta que llegados todos a las afueras del pueblo fueron fusilados. Dolores tenía 36 años y su hermana Carmen 33.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


3 respuestas a «Mártires Dolores y Carmen Cano Sobreroca (135)»

  1. Dolores Cano Sobreroca, era la Presidenta de la Juventud Femenina de Acción Católica de Mora (Toledo). Su hermana Carmen era Delegada de Menores de dicha Juventud. Las dos hermanas y su padre, Robustiano Cano, fueron asesinados juntos el 21 de mayo de 1937.
    Ambas hermanas estaban dedicadas completamente a la parroquia y a ayudar a los más necesitados.
    En un primer momento no fueron detenidas, sin embargo el día previo a su asesinato llegaron a su pueblo, Mora (Toledo) la columna Lister, llamada así por estar comandada por el General comunista Enrique Líster, jefe del famoso Quinto Regimiento. Venían de tomar la localidad de Argés (Toledo) donde habían asesinado a placer, principal ocupación del Ejército rojo: el robo y el asesinato en la impunidad que otorgaba miles de hombres moralmente miserables armados a los que familias por su cuenta y desarmadas difícilmente podían hacer frente.
    Nada más entrar Líster en el pueblo de Mora, y tras una arenga en el Teatro Local, mandó detener a los que hubieran podido tener alguna relación con la Iglesia o se hubieran significado como cristianos y todavía siguieran vivos… a pesar de que se le hizo ver que ya todos habían sido asesinados. No obstante se detuvo a una veintena de personas más (15 hombres y 5 mujeres), entre ellas las hermanas Cano que fueron fusiladas, mientras invocaban el nombre de Jesús, el 21 de mayo de 1937. Sus cuerpos reposan en el Capilla de los Mártires de la Iglesia parroquial de Mora de Toledo.
    En Mora (Toledo) no sólo se asesinaron a estas personas, con ellas se asesinó también ese mismo día la Madre Cándida del Corazón de Jesús. Aunque por pudor no se dan detalles de la muerte, muy posiblemente las dos hermanas, dada su edad (treinta y pocos años) serían violadas como era norma en estas bandas de forajidos elevados a la categoría de héroes por la falsificación histórica impuesta por los reyes de la mentira. Violadas y posiblemente además sometidas a mutilaciones bárbaras, porque cuando al final de la guerra fueron exhumados los cadáveres, el cadáver de Madre Cándida y de las otras personas que con ella fueron asesinadas, se pudo comprobar que antes de su muerte las víctimas fueron salvajemente mutiladas, lo que podría incluir también a estas hermanas que estaban en ese grupo de asesinados.
    Cuando estos asesinatos se produjeron ya habían sido previamente asesinadas en ese pueblo en los primero días y meses de la guerra otros muchos cristianos, como el notario D. Emilio de Villa Inguanzo, preocupado por los problemas sociales existentes entre jornaleros y propietarios de tierras, luchó por conseguir la resolución de los mismos y para ello constituyó una especie de Comisión de arbitraje que, en los locales de la Iglesia, trataba de resolver dichas diferencias. Sin adscripción política, se opuso con todas sus fuerzas frente a la injusticias. Trabajó sin descanso con los jóvenes de Acción Católica y creó un equipo de fútbol, del cual fue su entrenador. Se distinguió por evitar la quema del Convento y colegio de las Teresianas de Ossó, lo que supuso su sentencia de muerte en cuanto tuvieran ocasión. El 21 de julio de 1936 los milicianos fueron a su casa y allí lo asesinaron. Después de la guerra su esposa se negó a tomar venganza e identificar a sus asesinos, que quedaron, como en la mayoría de los casos, impunes. El caso también de D. Antonio Candela Vicente, asesinado el 30 de septiembre de 1936, por ser responsable de Acción Apostólica en Mora, o el caso de Ambrosio Gómez, fundador del Centro Juvenil de Acción Católica en Mora , que había estudiado Farmacia y se había establecido en su pueblo. En su rebotica se reunían con frecuencia catequistas y se hablaba de apostolado y de temas de espiritualidad. El 30 de octubre de 1936, cuando iba a pié a visitar a su novia fue interceptado por un piquete de milicianos, que al registrarle le encontraron un escapulario. Ello significaba su sentencia de muerte. Aquella misma tarde fue asesinado en el Puerto de Manzaneque (Toledo), tenía 26 años. Y muchísimos más no sólo en Mora sino en toda la provincia de Toledo, donde en todos sus pueblos se cometieron toda clase y más de profanaciones religiosas, actos criminales que retrataban a sus autores, cómplices y palmeros como gente vil, y asesinatos por odio a Dios.

    Enrique Líster, como destacado militante del Partido Comunista de España, y General rojo, seguidor radical de la línea stalinista y de obediencia a Moscú. Se puso al frente del llamado Quinto Regimiento, caterva de forajidos que son presentados por la propaganda roja como «modelo» de organización militar pero que dicho «modelo» queda a la altura del betún si se tiene en cuenta que de sus 20.000 efectivos, al frente sólo en esta fase de la guerra iban unos 1000, el resto se dedicaba al escaqueo en la retaguardia para no dar la cara en la guerra, y a los robos, torturas y asesinatos en las chekas de la retaguardia que no suponían ningún riesgo. Posteriormente, convertidas las milicias en unidades regulares del Ejército Rojo de la República, pasó a denominarse 1ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la República, reconvertida después como 11ª División, en esa fase se convirtió en auténtica fuerza de choque y carne de cañón del Ejército republicano. Participó en las más importantes batallas de la guerra (Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel, etc.), donde fue siendo diezmado por el Ejército Nacional, porque no es lo mismo asaltar un convento de monjas que a verdaderos jefes militares como Dávila, Yague o García Valiño.

    Al igual que otros Jefes rojos, como el Campesino o Durruti, se caracterizó por su actuación como un verdadero delincuente y por la extrema brutalidad y crueldad con la que siempre actuó, tanto con sus enemigos como con su propia gente. Al igual que otros Jefes del Ejército Rojo, Lister, que no se caracterizaba por actuar en vanguardia o al frente de sus hombres, huyó al extranjero, primero a Francia y de aquí a la Unión Soviética. Participando en la Segunda Guerra Mundial en el Ejército soviético y en las guerrillas comunistas de Tito en Yugoeslavia.

    A pesar de los crímenes cometidos tanto en la Guerra de Liberación española como en la Segunda guerra mundial, que lo caracterizan como uno de los peores criminales de guerra, la victoria aliada le permitió pasearse por toda Europa y gozar de la más absoluta impunidad, no sólo en los países de la órbita soviética sino también en países democráticos (pero no menos antifascistas) como Francia o Bélgica. Como sus víctimas no fueron judíos sino cristianos españoles, alemanes y de otros países, violar y asesinar cristianos era algo que no interesaba a ningún Tribunal aliado.
    Tras la muerte de Franco en 1975 y la llegada de la Transición, no sólo regresó a España con total impunidad sino que el gobierno rojo de Adolfo Suárez como a tantos otros criminales de guerra de la Guerra de España, le otorgó una sustanciosa pensión vitalicia. Es famosa la foto de Líster riéndose con la Pasionaria al regreso de ambos a España. Debió ser muy divertido para ellos –después de la cantidad de gente que asesinaron, de la infinidad de pueblos saqueados y masacrados, de la cantidad de conventos y casas religiosas exterminadas desde la madre superiora hasta el monaguillo o el jardinero, de las obras de arte robadas o bárbaramente expoliadas y destruidas-, que pudieran regresar a España y no sólo no tener que responder de ninguno de sus crímenes, sino recibidos como personas honorables a las que las autoridades les reconocieron suculentas pensiones, honores y distinciones.
    Una auténtica vergüenza para España, para su Jefatura del Estado, Gobierno y demás Poderes del Estado, y para la sociedad española que consintió cómplicemente todo esto.

    El nº 773 de la Revista “Triunfo” (correspondiente al 19 de noviembre de 1977) publicó una entrevista en la que Enrique Líster se jactaba de haber matado a infinidad de curas y religiosos y otras personas y decía que volvería a hacerlo. Tales declaraciones debieran haber dado lugar a actuaciones penales por auténtica apología del genocidio, pero siendo sus víctimas personas cristianas y normales que no sirven para hacer propaganda contra los alemanes o contra el “fascismo”, y siendo la Fiscalía una institución que merecería un juicio de Nüremberg pero a la inversa, las autoridades hicieron la vista gorda, porque la «Justicia» en España depende de la camiseta con la que juegues.
    Murió con toda tranquilidad en Madrid en 1994, sin haber tenido nunca que responder de sus numerosos crímenes, que jamás interesaron a las autoridades “democráticas” españolas o extranjeras, tanto que su entierro fue con todos los «honores», lo que demuestra lo tontos que son los que se dejan influenciar por estos pájaros cuando acusan de crímenes a sus enemigos, no lo hacen porque estén en contra del crimen, sino hipócritamente para engañar a los tontos, que desgraciadamente son mayoría absoluta.

  2. Si el régimen anterior hubiese hecho imprimir y enviar a todos y cada uno de los hogares de España, gratuitamente, un ejemplar de la impresionante CAUSA GENERAL (que tiempo… tuvieron), tal vez no habrían podido volver tan alegremente los «enriquelíster» frentepopulistas que aún quedaran vivos tras la muerte del Caudillo (q.e.g.e.).

    Para mayor escarnio, el nombre de pila del mentado criminal de guerra anticatólico era: JESÚS.

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