Mártires: historia, política y ecumenismo

ESCUCHAR NOTICIA: En estas fechas se recuerdan varios santos de relativamente reciente proclamación, tal que San Maximiliano María Kolbe y Santa Teresa Benedicta de la Cruz. En ambos casos el nexo común es haber muerto bajo el régimen que gobernaba en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, es decir, a manos de los nazis, como dice la muletilla siempre utilizada. Kolbe y Stein De ambos, además de lo anterior y generalmente, apenas sabemos que son «mártires de la caridad». Pero, ¿qué significa esa moderna categoría y qué virtudes heroicas tuvieron? Mártir viene del latín martyr y del griego martyros, y significa testigo. Durante dos milenios, en el catolicismo, esta palabra se aplicó a los que daban testimonio de su fe a pesar de las torturas y muerte. Es decir, católicamente por `mártires´ siempre se ha denominado los que mueren por odio a la fe: mártir es la persona que sufre muerte violenta por dar testimonio de la fe o a causa de una práctica que se deriva de la fe. Entonces, ¿por qué esa nueva clasificación en la que la defensa de la fe queda aparentemente eludida? ¿qué circunstancias han acompañado a esta novedad? Empecemos por conocer sucintamente sus vidas. San Maximiliano María (Raimundo) Kolbe Hijo de padre alemán y madre polaca, nació en 1894 en Rusia, en lo que años después sería Polonia. En 1910 se hizo franciscano y, como dice incluso wikipedia, entre 1915 y 1919, estando en Roma doctorándose en filosofía y teología “quedó fuertemente impresionado por las manifestaciones públicas masónicas, en las que se atacaba duramente a la Iglesia católica y al Papa, y según interpretó, se hacía apología satánica”. Fue un gran propagador de la devoción al Inmaculado Corazón de María (fundó «Los Caballeros de la Inmaculada») y un decidido luchador contra el modernismo y la Masonería. En 1927 fundó cerca de Varsovia un gran complejo editorial denominado la «Ciudad de la Inmaculada», donde editaba numerosos periódicos y revistas religiosas de grandísima tirada, llevando adelante un eficacísimo apostolado; cuando estuvo de misionero en Japón creó una institución semejante. Fue torturado y ejecutado en el campo de trabajo de Auschwitz el 14 de agosto de 1941 en represalia por una fuga y tras haberse propuesto para sustituir a un padre de familia que iba a ser represaliado. De ideas muy claras sobre el Sionismo y la Masonería (su pensamiento puede verse en AQUÍ), en un artículo titulado `¡Pobrecillos!´, escribió muchas cosas que ahora son extremadamente `incorrectas´: «Una parte del pueblo hebreo reconoció en Él (Jesucristo) al Mesías; los otros, sobre todo los fariseos soberbios, no quisieron reconocerlo, persiguieron a sus seguidores y dieron curso a un gran número de leyes que obligaban a los hebreos a perseguir a los cristianos. Estas leyes, junto a narraciones y a apéndices, formaron, hacia el año 500, un libro sagrado, el Talmud. En este libro, los cristianos son llamados: idólatras, peores que los turcos, homicidas, libertinos impuros, estiércol, animales de forma humana, peores que los animales, hijos del diablo, etc. Los sacerdotes son llamados adivinos y cabezas peladas (…) a la Iglesia se la llama casa de estulticia y suciedad. Las imágenes sagradas, las medallas, los rosarios, son llamados ídolos … En este libro se enseña, entre otras cosas, que a un hebreo le está permitido engañar y robar a un cristiano … Esta obra, que recoge doce volúmenes y que respira odio contra Cristo y los cristianos, es considerada por estos fariseos un libro sagrado, más importante que la Sagrada Escritura». Cuando en 1926 se celebró en Bucarest el Congreso Internacional Masónico, el Padre Kolbe, escribió otro artículo en el que decía: «(los masones) creen que son ellos quienes han de gobernar: escuchemos, entonces lo que escriben los “Protocolos de los Sabios de Sión” (texto al que llamaba: “el verdadero libro fundamental de la Masonería”): (…) ¿Con qué objeto hemos ideado e impuesto a los masones toda esta política, sin darles a ellos la posibilidad de examinar el contenido? Esto ha servido de fundamento para nuestra organización masónica secreta (…) cuya existencia ni siquiera sospechan estas bestias engatusadas por nosotros en las logias masónicas (…) Y a vosotros, pequeño escuadrón de hebreos, “Sabios de Sión”, que habéis provocado ya conscientemente tantas desgracias y todavía seguís preparando otras, a vosotros me dirijo con la pregunta: ¿qué ventaja obtenéis? (…) Gran cúmulo de oro, placeres, diversiones, poder: nada de todo esto vuelve feliz al hombre. Y si aun esto diera la felicidad, ¿cuánto podría durar? tal vez una decena de años, quizás veinte (…) Y vosotros, jefes hebreos, que os habéis dejado seducir por Satanás, el enemigo de la humanidad, ¿no sería mejor si también vosotros os volviereis sinceramente a Dios?». También nos dejó una ¿actualísima? profecía: «Un día la bandera de la Inmaculada Virgen María ondeará sobre el Kremlin, pero antes, la bandera roja flotará sobre el Vaticano», sin duda en alusión a los mensajes de Fátima: Rusia se convertirá, pero no sin que antes el comunismo (sus errores, y el ateísmo) lleguen hasta el mismísimo Vaticano, la sede del Papa. La canonización del P. Kolbe Según Kenneth L. Woodward (La Fabricación de los Santos): «Cuando la congregación (Congregación para la Causa de los Santos) aceptó la causa, Kolbe tenía en su haber dos milagros de curación (aunque no ocurrió así cuando se quiso proceder a la canonización: El polaco Padre Kolbe será canonizado sin haber hecho milagros AQUÍ). El proceso de Kolbe se basaba en sus virtudes heroicas pero había quienes insistían en que debía ser declarado mártir. La mayoría de los jueces concluyó que las pruebas no avalaban un decreto de martirio, y el papa Pablo VI se adhirió a este criterio. No obstante, (…) Tras la beatificación de Kolbe en 1971, Pablo VI recibió en el Vaticano a una delegación de polacos, entre los que se encontraba el arzobispo Karol Wojtyla (Auschwitz estaba dentro de su jurisdicción como arzobispo de Cracovia). En el discurso que les dirigió el Papa, permitió que Kolbe pudiese ser considerado como un “mártir de la caridad”. Por muy justo que fuera, el término “mártir de la caridad” no poseía ningún significado teológico ni canónico y se ha aplicado a otras figuras no menos heroicas como el padre Damián que contrajo la lepra al entregarse de por vida al cuidado y atención pastoral de estos enfermos en la isla de Molokai pero que fue canonizado como confesor [*]. En rigor, Kolbe no podía ser venerado, por tanto, como mártir (…) El papa pasó por encima de la Congregación y nombró a dos jueces para que revisaran las pruebas y los argumentos: uno, desde el punto de vista filosófico; otro, desde el histórico (…) El padre Gumpel fue el juez histórico refirió lo sucedido: -La cuestión era si Kolbe había muerto como mártir de la fe. Yo personalmente nunca dije que no era mártir; lo que sí dije es que no tenemos ninguna prueba absolutamente segura de que fue un mártir en el sentido clásico, y en tales casos, hay que estar absolutamente seguros (…) a Kolbe no lo detuvieron por sus creencias religiosas (…) Además -agregó-, Kolbe se arriesgó. Salió de la fila y se acercó al comandante (…) El argumento de Gumpel convenció (…) la inmensa mayoría de los miembros de la comisión decidió por voto que el gesto indudablemente heroico de Kolbe no satisfacía los criterios necesarios para un mártir de la fe. Pero este juicio era meramente consultativo. El 9 de noviembre de 1982, Juan Pablo II proclamó (…): “Y, así, en virtud de mi autoridad apostólica, he decretado que Maximilian Maria Kolbe, que desde su beatificación ha sido venerado como `confesor´ [*], sea venerado también como mártir de ahora en adelante” (…) Algunos de los hacedores de santos afirman que, al usar el texto palabras del Evangelio de Juan (“No hay amor mayor que éste, que un hombre dé su vida por los amigos”) en una solemne declaración de canonización, Juan Pablo II sancionó el concepto de mártir de la caridad como una nueva categoría de santo; y, con ello, la posibilidad de conceder el título de mártir a un grupo más amplio de candidatos. De 1982 a 1987 fueron, por tanto, años decisivos para la creación de mártires; años en los que la congregación comenzó a ocuparse de las primeras causas de martirio de la era nazi, y al resolverlas, sentó precedentes importantes. En adelante, los relatores y los postuladores no tendrían ya que demostrar que los nazis estaban ideológicamente opuestos a la fe católica; se daba por sentado. En consecuencia, las causas de víctimas de los nazis que habían empezado como procesos basados en virtudes heroicas podían transformarse, si los promotores así lo deseaban, en procesos de martirio. Y, con cada nuevo mártir, la Iglesia añadía nuevas pruebas de que también los católicos, y no sólo los judíos, fueron perseguidos por los nazis». El caso de Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) En este contexto, el 11 de octubre de 1998 la carmelita judeo-alemana Edith Stein fue canonizada como mártir en 1998 por el Papa Juan Pablo II, quien le dio el título de «mártir de amor» y, al año siguiente, la proclamó co-Patrona de Europa. De ella dice la página web vaticana relativa a la vida de los santos: «el 9 de agosto (de 1941) Sor Teresa Benedicta de la Cruz, junto con su hermana Rosa y muchos otros de su pueblo, murió en las cámaras de gas de Auschwitz». Juan Pablo II añadió en la homilía que pronunció en la canonización: «A partir de ahora, al celebrar la memoria de este nuevo santo de año en año, también hay que recordar la Shoá, el cruel plan para exterminar a un pueblo, un plan del que millones de nuestros hermanos y hermanas judíos fueron víctimas». Recordemos que Shoá es una denominación alternativa a Holocausto, siendo menos agresiva que este término, el cual implica que el sacrificio del pueblo de Israel e, incluso, del mesías hebreo (ver A. Buela: AQUÍ). Por no hacer más largo y engorroso este trabajo, solo diremos que en su canonización hay brumas que, aparentemente, están por despejar públicamente. Solamente reproduciremos las preguntas del anglo-francés Robert Faurisson (AQUÍ): 1ª. ¿Qué pruebas tiene que puedan establecer la muerte de Edith Stein en una cámara de gas para ejecuciones en Auschwitz el 9 de agosto de 1942? (recordemos que ni Pío XII, ni Juan XXIII, ni Churchill, ni Eisenhower, ni Degaulle, al menos hasta 1960, hablaron nunca de cámaras de gas en sus memorias, como tampoco lo hizo la Cruz Roja Internacional). 2ª. ¿Qué evidencia tiene de la existencia de un plan del Gobierno Alemán para la eliminación física de los judíos. 3ª ¿Ha ordenado una investigación, en particular en relación con el Servicio Internacional de Búsquedas (International Tracing Service) en Arolsen-Waldeck, para determinar si, por ejemplo, Edith y Rosa no murieron en otra parte que en Auschwitz o que hayan sido víctimas del tifus que, sobre todo en 1942, asoló el campo hasta el punto de causar cientos de muertos por día, no librándose ni los guardias alemanes ni los médicos? 4ª. ¿Alguno de los miembros de la familia Stein, que fueron internados por los alemanes, sobrevivieron a la guerra, y, si fuera el caso, alguno de ellos o sus familiares estuvo presente en la ceremonia de canonización en el Vaticano el 11 de octubre de 1998? (…) 5ª. ¿Por qué hay tales discrepancias graves entre las diferentes traducciones de la homilía que pronunció aquel día? El propio Robert Faurisson, quien hizo públicas y envió por diversos medios sus preguntas, atestigua que no fue respondido. En resumen, desde el Concilio Vaticano II, y a la vista de lo anterior, se puede decir que han variado drásticamente los procesos de canonización, creándose un relativo desconcierto en la terminología con relación a lo secularmente admitido e introduciendo factores que pueden inducir a pensar en posturas fuertemente influidas por el ecumenismo (aproximación a los sionistas), la permeabilidad política y la aceleración de los procesos. Y, en doloroso contraste, para los martirizados en nuestros días en Oriente Medio (Véase) por el “moderado Frente Al-Nursa, y, por lo tanto”, apoyado por EE.UU. e Israel), Península Arábiga, Subcontinente Indio y África, fundamentalmente por islamistas pero con el silencioso apoyo de señeros países de “Occidente”, para estos auténticos mártires de la fe no hay ni prisas, ni atajos, ni publicidad. __________ [*] En este contexto el término confesor no se refiere al ministro del Sacramento de la Penitencia. Desde mediados del siglo IV se usa para designar a quienes confesaban la fe en Cristo ante el mundo mediante la práctica de las virtudes heroicas, por sus escritos y predicaciones, y en consecuencia comenzaron a ser objeto de veneración. Desde el tiempo en que los pontífices romanos se reservaban la decisión definida en causas de beatificación y canonización, el título de confesor (pontífice, no pontífice, doctor) le pertenece sólo a aquellos hombres que se han distinguido por las virtudes heroicas, las que Dios ha aprobado con milagros, y a quienes la Iglesia le ha concedido este título solemnemente y los propuso a los fieles como objeto de su veneración. Para Mi Campanario   Pulse para escuchar el texto En estas fechas se recuerdan varios santos de relativamente reciente proclamación, tal que San Maximiliano María Kolbe y Santa Teresa Benedicta de la Cruz. En ambos casos el nexo común es haber muerto bajo el régimen que gobernaba en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, es decir, a manos de los nazis, como dice la muletilla siempre utilizada. Kolbe y Stein De ambos, además de lo anterior y generalmente, apenas sabemos que son «mártires de la caridad». Pero, ¿qué significa esa moderna categoría y qué virtudes heroicas tuvieron? Mártir viene del latín martyr y del griego martyros, y significa testigo. Durante dos milenios, en el catolicismo, esta palabra se aplicó a los que daban testimonio de su fe a pesar de las torturas y muerte. Es decir, católicamente por `mártires´ siempre se ha denominado los que mueren por odio a la fe: mártir es la persona que sufre muerte violenta por dar testimonio de la fe o a causa de una práctica que se deriva de la fe. Entonces, ¿por qué esa nueva clasificación en la que la defensa de la fe queda aparentemente eludida? ¿qué circunstancias han acompañado a esta novedad? Empecemos por conocer sucintamente sus vidas. San Maximiliano María (Raimundo) Kolbe Hijo de padre alemán y madre polaca, nació en 1894 en Rusia, en lo que años después sería Polonia. En 1910 se hizo franciscano y, como dice incluso wikipedia, entre 1915 y 1919, estando en Roma doctorándose en filosofía y teología “quedó fuertemente impresionado por las manifestaciones públicas masónicas, en las que se atacaba duramente a la Iglesia católica y al Papa, y según interpretó, se hacía apología satánica”. Fue un gran propagador de la devoción al Inmaculado Corazón de María (fundó «Los Caballeros de la Inmaculada») y un decidido luchador contra el modernismo y la Masonería. En 1927 fundó cerca de Varsovia un gran complejo editorial denominado la «Ciudad de la Inmaculada», donde editaba numerosos periódicos y revistas religiosas de grandísima tirada, llevando adelante un eficacísimo apostolado; cuando estuvo de misionero en Japón creó una institución semejante. Fue torturado y ejecutado en el campo de trabajo de Auschwitz el 14 de agosto de 1941 en represalia por una fuga y tras haberse propuesto para sustituir a un padre de familia que iba a ser represaliado. De ideas muy claras sobre el Sionismo y la Masonería (su pensamiento puede verse en AQUÍ), en un artículo titulado `¡Pobrecillos!´, escribió muchas cosas que ahora son extremadamente `incorrectas´: «Una parte del pueblo hebreo reconoció en Él (Jesucristo) al Mesías; los otros, sobre todo los fariseos soberbios, no quisieron reconocerlo, persiguieron a sus seguidores y dieron curso a un gran número de leyes que obligaban a los hebreos a perseguir a los cristianos. Estas leyes, junto a narraciones y a apéndices, formaron, hacia el año 500, un libro sagrado, el Talmud. En este libro, los cristianos son llamados: idólatras, peores que los turcos, homicidas, libertinos impuros, estiércol, animales de forma humana, peores que los animales, hijos del diablo, etc. Los sacerdotes son llamados adivinos y cabezas peladas (…) a la Iglesia se la llama casa de estulticia y suciedad. Las imágenes sagradas, las medallas, los rosarios, son llamados ídolos … En este libro se enseña, entre otras cosas, que a un hebreo le está permitido engañar y robar a un cristiano … Esta obra, que recoge doce volúmenes y que respira odio contra Cristo y los cristianos, es considerada por estos fariseos un libro sagrado, más importante que la Sagrada Escritura». Cuando en 1926 se celebró en Bucarest el Congreso Internacional Masónico, el Padre Kolbe, escribió otro artículo en el que decía: «(los masones) creen que son ellos quienes han de gobernar: escuchemos, entonces lo que escriben los “Protocolos de los Sabios de Sión” (texto al que llamaba: “el verdadero libro fundamental de la Masonería”): (…) ¿Con qué objeto hemos ideado e impuesto a los masones toda esta política, sin darles a ellos la posibilidad de examinar el contenido? Esto ha servido de fundamento para nuestra organización masónica secreta (…) cuya existencia ni siquiera sospechan estas bestias engatusadas por nosotros en las logias masónicas (…) Y a vosotros, pequeño escuadrón de hebreos, “Sabios de Sión”, que habéis provocado ya conscientemente tantas desgracias y todavía seguís preparando otras, a vosotros me dirijo con la pregunta: ¿qué ventaja obtenéis? (…) Gran cúmulo de oro, placeres, diversiones, poder: nada de todo esto vuelve feliz al hombre. Y si aun esto diera la felicidad, ¿cuánto podría durar? tal vez una decena de años, quizás veinte (…) Y vosotros, jefes hebreos, que os habéis dejado seducir por Satanás, el enemigo de la humanidad, ¿no sería mejor si también vosotros os volviereis sinceramente a Dios?». También nos dejó una ¿actualísima? profecía: «Un día la bandera de la Inmaculada Virgen María ondeará sobre el Kremlin, pero antes, la bandera roja flotará sobre el Vaticano», sin duda en alusión a los mensajes de Fátima: Rusia se convertirá, pero no sin que antes el comunismo (sus errores, y el ateísmo) lleguen hasta el mismísimo Vaticano, la sede del Papa. La canonización del P. Kolbe Según Kenneth L. Woodward (La Fabricación de los Santos): «Cuando la congregación (Congregación para la Causa de los Santos) aceptó la causa, Kolbe tenía en su haber dos milagros de curación (aunque no ocurrió así cuando se quiso proceder a la canonización: El polaco Padre Kolbe será canonizado sin haber hecho milagros AQUÍ). El proceso de Kolbe se basaba en sus virtudes heroicas pero había quienes insistían en que debía ser declarado mártir. La mayoría de los jueces concluyó que las pruebas no avalaban un decreto de martirio, y el papa Pablo VI se adhirió a este criterio. No obstante, (…) Tras la beatificación de Kolbe en 1971, Pablo VI recibió en el Vaticano a una delegación de polacos, entre los que se encontraba el arzobispo Karol Wojtyla (Auschwitz estaba dentro de su jurisdicción como arzobispo de Cracovia). En el discurso que les dirigió el Papa, permitió que Kolbe pudiese ser considerado como un “mártir de la caridad”. Por muy justo que fuera, el término “mártir de la caridad” no poseía ningún significado teológico ni canónico y se ha aplicado a otras figuras no menos heroicas como el padre Damián que contrajo la lepra al entregarse de por vida al cuidado y atención pastoral de estos enfermos en la isla de Molokai pero que fue canonizado como confesor [*]. En rigor, Kolbe no podía ser venerado, por tanto, como mártir (…) El papa pasó por encima de la Congregación y nombró a dos jueces para que revisaran las pruebas y los argumentos: uno, desde el punto de vista filosófico; otro, desde el histórico (…) El padre Gumpel fue el juez histórico refirió lo sucedido: -La cuestión era si Kolbe había muerto como mártir de la fe. Yo personalmente nunca dije que no era mártir; lo que sí dije es que no tenemos ninguna prueba absolutamente segura de que fue un mártir en el sentido clásico, y en tales casos, hay que estar absolutamente seguros (…) a Kolbe no lo detuvieron por sus creencias religiosas (…) Además -agregó-, Kolbe se arriesgó. Salió de la fila y se acercó al comandante (…) El argumento de Gumpel convenció (…) la inmensa mayoría de los miembros de la comisión decidió por voto que el gesto indudablemente heroico de Kolbe no satisfacía los criterios necesarios para un mártir de la fe. Pero este juicio era meramente consultativo. El 9 de noviembre de 1982, Juan Pablo II proclamó (…): “Y, así, en virtud de mi autoridad apostólica, he decretado que Maximilian Maria Kolbe, que desde su beatificación ha sido venerado como `confesor´ [*], sea venerado también como mártir de ahora en adelante” (…) Algunos de los hacedores de santos afirman que, al usar el texto palabras del Evangelio de Juan (“No hay amor mayor que éste, que un hombre dé su vida por los amigos”) en una solemne declaración de canonización, Juan Pablo II sancionó el concepto de mártir de la caridad como una nueva categoría de santo; y, con ello, la posibilidad de conceder el título de mártir a un grupo más amplio de candidatos. De 1982 a 1987 fueron, por tanto, años decisivos para la creación de mártires; años en los que la congregación comenzó a ocuparse de las primeras causas de martirio de la era nazi, y al resolverlas, sentó precedentes importantes. En adelante, los relatores y los postuladores no tendrían ya que demostrar que los nazis estaban ideológicamente opuestos a la fe católica; se daba por sentado. En consecuencia, las causas de víctimas de los nazis que habían empezado como procesos basados en virtudes heroicas podían transformarse, si los promotores así lo deseaban, en procesos de martirio. Y, con cada nuevo mártir, la Iglesia añadía nuevas pruebas de que también los católicos, y no sólo los judíos, fueron perseguidos por los nazis». El caso de Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) En este contexto, el 11 de octubre de 1998 la carmelita judeo-alemana Edith Stein fue canonizada como mártir en 1998 por el Papa Juan Pablo II, quien le dio el título de «mártir de amor» y, al año siguiente, la proclamó co-Patrona de Europa. De ella dice la página web vaticana relativa a la vida de los santos: «el 9 de agosto (de 1941) Sor Teresa Benedicta de la Cruz, junto con su hermana Rosa y muchos otros de su pueblo, murió en las cámaras de gas de Auschwitz». Juan Pablo II añadió en la homilía que pronunció en la canonización: «A partir de ahora, al celebrar la memoria de este nuevo santo de año en año, también hay que recordar la Shoá, el cruel plan para exterminar a un pueblo, un plan del que millones de nuestros hermanos y hermanas judíos fueron víctimas». Recordemos que Shoá es una denominación alternativa a Holocausto, siendo menos agresiva que este término, el cual implica que el sacrificio del pueblo de Israel e, incluso, del mesías hebreo (ver A. Buela: AQUÍ). Por no hacer más largo y engorroso este trabajo, solo diremos que en su canonización hay brumas que, aparentemente, están por despejar públicamente. Solamente reproduciremos las preguntas del anglo-francés Robert Faurisson (AQUÍ): 1ª. ¿Qué pruebas tiene que puedan establecer la muerte de Edith Stein en una cámara de gas para ejecuciones en Auschwitz el 9 de agosto de 1942? (recordemos que ni Pío XII, ni Juan XXIII, ni Churchill, ni Eisenhower, ni Degaulle, al menos hasta 1960, hablaron nunca de cámaras de gas en sus memorias, como tampoco lo hizo la Cruz Roja Internacional). 2ª. ¿Qué evidencia tiene de la existencia de un plan del Gobierno Alemán para la eliminación física de los judíos. 3ª ¿Ha ordenado una investigación, en particular en relación con el Servicio Internacional de Búsquedas (International Tracing Service) en Arolsen-Waldeck, para determinar si, por ejemplo, Edith y Rosa no murieron en otra parte que en Auschwitz o que hayan sido víctimas del tifus que, sobre todo en 1942, asoló el campo hasta el punto de causar cientos de muertos por día, no librándose ni los guardias alemanes ni los médicos? 4ª. ¿Alguno de los miembros de la familia Stein, que fueron internados por los alemanes, sobrevivieron a la guerra, y, si fuera el caso, alguno de ellos o sus familiares estuvo presente en la ceremonia de canonización en el Vaticano el 11 de octubre de 1998? (…) 5ª. ¿Por qué hay tales discrepancias graves entre las diferentes traducciones de la homilía que pronunció aquel día? El propio Robert Faurisson, quien hizo públicas y envió por diversos medios sus preguntas, atestigua que no fue respondido. En resumen, desde el Concilio Vaticano II, y a la vista de lo anterior, se puede decir que han variado drásticamente los procesos de canonización, creándose un relativo desconcierto en la terminología con relación a lo secularmente admitido e introduciendo factores que pueden inducir a pensar en posturas fuertemente influidas por el ecumenismo (aproximación a los sionistas), la permeabilidad política y la aceleración de los procesos. Y, en doloroso contraste, para los martirizados en nuestros días en Oriente Medio (Véase) por el “moderado Frente Al-Nursa, y, por lo tanto”, apoyado por EE.UU. e Israel), Península Arábiga, Subcontinente Indio y África, fundamentalmente por islamistas pero con el silencioso apoyo de señeros países de “Occidente”, para estos auténticos mártires de la fe no hay ni prisas, ni atajos, ni publicidad. __________ [*] En este contexto el término confesor no se refiere al ministro del Sacramento de la Penitencia. Desde mediados del siglo IV se usa para designar a quienes confesaban la fe en Cristo ante el mundo mediante la práctica de las virtudes heroicas, por sus escritos y predicaciones, y en consecuencia comenzaron a ser objeto de veneración. Desde el tiempo en que los pontífices romanos se reservaban la decisión definida en causas de beatificación y canonización, el título de confesor (pontífice, no pontífice, doctor) le pertenece sólo a aquellos hombres que se han distinguido por las virtudes heroicas, las que Dios ha aprobado con milagros, y a quienes la Iglesia le ha concedido este título solemnemente y los propuso a los fieles como objeto de su veneración. Para Mi Campanario

En estas fechas se recuerdan varios santos de relativamente reciente proclamación, tal que San Maximiliano María Kolbe y Santa Teresa Benedicta de la Cruz. En ambos casos el nexo común es haber muerto bajo el régimen que gobernaba en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, es decir, a manos de los nazis, como dice la muletilla siempre utilizada.

Kolbe y Stein

De ambos, además de lo anterior y generalmente, apenas sabemos que son «mártires de la caridad».

Pero, ¿qué significa esa moderna categoría y qué virtudes heroicas tuvieron?

Mártir viene del latín martyr y del griego martyros, y significa testigo. Durante dos milenios, en el catolicismo, esta palabra se aplicó a los que daban testimonio de su fe a pesar de las torturas y muerte. Es decir, católicamente por `mártires´ siempre se ha denominado los que mueren por odio a la fe: mártir es la persona que sufre muerte violenta por dar testimonio de la fe o a causa de una práctica que se deriva de la fe. Entonces, ¿por qué esa nueva clasificación en la que la defensa de la fe queda aparentemente eludida? ¿qué circunstancias han acompañado a esta novedad?

Empecemos por conocer sucintamente sus vidas.

San Maximiliano María (Raimundo) Kolbe

Hijo de padre alemán y madre polaca, nació en 1894 en Rusia, en lo que años después sería Polonia. En 1910 se hizo franciscano y, como dice incluso wikipedia, entre 1915 y 1919, estando en Roma doctorándose en filosofía y teología “quedó fuertemente impresionado por las manifestaciones públicas masónicas, en las que se atacaba duramente a la Iglesia católica y al Papa, y según interpretó, se hacía apología satánica”. Fue un gran propagador de la devoción al Inmaculado Corazón de María (fundó «Los Caballeros de la Inmaculada») y un decidido luchador contra el modernismo y la Masonería. En 1927 fundó cerca de Varsovia un gran complejo editorial denominado la «Ciudad de la Inmaculada», donde editaba numerosos periódicos y revistas religiosas de grandísima tirada, llevando adelante un eficacísimo apostolado; cuando estuvo de misionero en Japón creó una institución semejante. Fue torturado y ejecutado en el campo de trabajo de Auschwitz el 14 de agosto de 1941 en represalia por una fuga y tras haberse propuesto para sustituir a un padre de familia que iba a ser represaliado.

De ideas muy claras sobre el Sionismo y la Masonería (su pensamiento puede verse en AQUÍ), en un artículo titulado `¡Pobrecillos!´, escribió muchas cosas que ahora son extremadamente `incorrectas´:

«Una parte del pueblo hebreo reconoció en Él (Jesucristo) al Mesías; los otros, sobre todo los fariseos soberbios, no quisieron reconocerlo, persiguieron a sus seguidores y dieron curso a un gran número de leyes que obligaban a los hebreos a perseguir a los cristianos. Estas leyes, junto a narraciones y a apéndices, formaron, hacia el año 500, un libro sagrado, el Talmud. En este libro, los cristianos son llamados: idólatras, peores que los turcos, homicidas, libertinos impuros, estiércol, animales de forma humana, peores que los animales, hijos del diablo, etc. Los sacerdotes son llamados adivinos y cabezas peladas (…) a la Iglesia se la llama casa de estulticia y suciedad. Las imágenes sagradas, las medallas, los rosarios, son llamados ídolos … En este libro se enseña, entre otras cosas, que a un hebreo le está permitido engañar y robar a un cristiano … Esta obra, que recoge doce volúmenes y que respira odio contra Cristo y los cristianos, es considerada por estos fariseos un libro sagrado, más importante que la Sagrada Escritura».

Cuando en 1926 se celebró en Bucarest el Congreso Internacional Masónico, el Padre Kolbe, escribió otro artículo en el que decía:

«(los masones) creen que son ellos quienes han de gobernar: escuchemos, entonces lo que escriben los “Protocolos de los Sabios de Sión” (texto al que llamaba: “el verdadero libro fundamental de la Masonería”): (…) ¿Con qué objeto hemos ideado e impuesto a los masones toda esta política, sin darles a ellos la posibilidad de examinar el contenido? Esto ha servido de fundamento para nuestra organización masónica secreta (…) cuya existencia ni siquiera sospechan estas bestias engatusadas por nosotros en las logias masónicas (…) Y a vosotros, pequeño escuadrón de hebreos, “Sabios de Sión”, que habéis provocado ya conscientemente tantas desgracias y todavía seguís preparando otras, a vosotros me dirijo con la pregunta: ¿qué ventaja obtenéis? (…) Gran cúmulo de oro, placeres, diversiones, poder: nada de todo esto vuelve feliz al hombre. Y si aun esto diera la felicidad, ¿cuánto podría durar? tal vez una decena de años, quizás veinte (…) Y vosotros, jefes hebreos, que os habéis dejado seducir por Satanás, el enemigo de la humanidad, ¿no sería mejor si también vosotros os volviereis sinceramente a Dios?».

También nos dejó una ¿actualísima? profecía: «Un día la bandera de la Inmaculada Virgen María ondeará sobre el Kremlin, pero antes, la bandera roja flotará sobre el Vaticano», sin duda en alusión a los mensajes de Fátima: Rusia se convertirá, pero no sin que antes el comunismo (sus errores, y el ateísmo) lleguen hasta el mismísimo Vaticano, la sede del Papa.

La canonización del P. Kolbe

Según Kenneth L. Woodward (La Fabricación de los Santos):

«Cuando la congregación (Congregación para la Causa de los Santos) aceptó la causa, Kolbe tenía en su haber dos milagros de curación (aunque no ocurrió así cuando se quiso proceder a la canonización: El polaco Padre Kolbe será canonizado sin haber hecho milagros AQUÍ). El proceso de Kolbe se basaba en sus virtudes heroicas pero había quienes insistían en que debía ser declarado mártir. La mayoría de los jueces concluyó que las pruebas no avalaban un decreto de martirio, y el papa Pablo VI se adhirió a este criterio. No obstante, (…) Tras la beatificación de Kolbe en 1971, Pablo VI recibió en el Vaticano a una delegación de polacos, entre los que se encontraba el arzobispo Karol Wojtyla (Auschwitz estaba dentro de su jurisdicción como arzobispo de Cracovia). En el discurso que les dirigió el Papa, permitió que Kolbe pudiese ser considerado como un “mártir de la caridad”. Por muy justo que fuera, el término “mártir de la caridad” no poseía ningún significado teológico ni canónico y se ha aplicado a otras figuras no menos heroicas como el padre Damián que contrajo la lepra al entregarse de por vida al cuidado y atención pastoral de estos enfermos en la isla de Molokai pero que fue canonizado como confesor [*]. En rigor, Kolbe no podía ser venerado, por tanto, como mártir (…) El papa pasó por encima de la Congregación y nombró a dos jueces para que revisaran las pruebas y los argumentos: uno, desde el punto de vista filosófico; otro, desde el histórico (…) El padre Gumpel fue el juez histórico refirió lo sucedido:

-La cuestión era si Kolbe había muerto como mártir de la fe. Yo personalmente nunca dije que no era mártir; lo que sí dije es que no tenemos ninguna prueba absolutamente segura de que fue un mártir en el sentido clásico, y en tales casos, hay que estar absolutamente seguros (…) a Kolbe no lo detuvieron por sus creencias religiosas (…) Además -agregó-, Kolbe se arriesgó. Salió de la fila y se acercó al comandante (…) El argumento de Gumpel convenció (…) la inmensa mayoría de los miembros de la comisión decidió por voto que el gesto indudablemente heroico de Kolbe no satisfacía los criterios necesarios para un mártir de la fe.

Pero este juicio era meramente consultativo. El 9 de noviembre de 1982, Juan Pablo II proclamó (…): “Y, así, en virtud de mi autoridad apostólica, he decretado que Maximilian Maria Kolbe, que desde su beatificación ha sido venerado como `confesor´ [*], sea venerado también como mártir de ahora en adelante” (…)

Algunos de los hacedores de santos afirman que, al usar el texto palabras del Evangelio de Juan (“No hay amor mayor que éste, que un hombre dé su vida por los amigos”) en una solemne declaración de canonización, Juan Pablo II sancionó el concepto de mártir de la caridad como una nueva categoría de santo; y, con ello, la posibilidad de conceder el título de mártir a un grupo más amplio de candidatos. De 1982 a 1987 fueron, por tanto, años decisivos para la creación de mártires; años en los que la congregación comenzó a ocuparse de las primeras causas de martirio de la era nazi, y al resolverlas, sentó precedentes importantes. En adelante, los relatores y los postuladores no tendrían ya que demostrar que los nazis estaban ideológicamente opuestos a la fe católica; se daba por sentado. En consecuencia, las causas de víctimas de los nazis que habían empezado como procesos basados en virtudes heroicas podían transformarse, si los promotores así lo deseaban, en procesos de martirio. Y, con cada nuevo mártir, la Iglesia añadía nuevas pruebas de que también los católicos, y no sólo los judíos, fueron perseguidos por los nazis».

El caso de Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

En este contexto, el 11 de octubre de 1998 la carmelita judeo-alemana Edith Stein fue canonizada como mártir en 1998 por el Papa Juan Pablo II, quien le dio el título de «mártir de amor» y, al año siguiente, la proclamó co-Patrona de Europa. De ella dice la página web vaticana relativa a la vida de los santos: «el 9 de agosto (de 1941) Sor Teresa Benedicta de la Cruz, junto con su hermana Rosa y muchos otros de su pueblo, murió en las cámaras de gas de Auschwitz». Juan Pablo II añadió en la homilía que pronunció en la canonización:

«A partir de ahora, al celebrar la memoria de este nuevo santo de año en año, también hay que recordar la Shoá, el cruel plan para exterminar a un pueblo, un plan del que millones de nuestros hermanos y hermanas judíos fueron víctimas».

Recordemos que Shoá es una denominación alternativa a Holocausto, siendo menos agresiva que este término, el cual implica que el sacrificio del pueblo de Israel e, incluso, del mesías hebreo (ver A. Buela: AQUÍ).

Por no hacer más largo y engorroso este trabajo, solo diremos que en su canonización hay brumas que, aparentemente, están por despejar públicamente. Solamente reproduciremos las preguntas del anglo-francés Robert Faurisson (AQUÍ):

1ª. ¿Qué pruebas tiene que puedan establecer la muerte de Edith Stein en una cámara de gas para ejecuciones en Auschwitz el 9 de agosto de 1942? (recordemos que ni Pío XII, ni Juan XXIII, ni Churchill, ni Eisenhower, ni Degaulle, al menos hasta 1960, hablaron nunca de cámaras de gas en sus memorias, como tampoco lo hizo la Cruz Roja Internacional).

2ª. ¿Qué evidencia tiene de la existencia de un plan del Gobierno Alemán para la eliminación física de los judíos.

3ª ¿Ha ordenado una investigación, en particular en relación con el Servicio Internacional de Búsquedas (International Tracing Service) en Arolsen-Waldeck, para determinar si, por ejemplo, Edith y Rosa no murieron en otra parte que en Auschwitz o que hayan sido víctimas del tifus que, sobre todo en 1942, asoló el campo hasta el punto de causar cientos de muertos por día, no librándose ni los guardias alemanes ni los médicos?

4ª. ¿Alguno de los miembros de la familia Stein, que fueron internados por los alemanes, sobrevivieron a la guerra, y, si fuera el caso, alguno de ellos o sus familiares estuvo presente en la ceremonia de canonización en el Vaticano el 11 de octubre de 1998?

(…) 5ª. ¿Por qué hay tales discrepancias graves entre las diferentes traducciones de la homilía que pronunció aquel día?

El propio Robert Faurisson, quien hizo públicas y envió por diversos medios sus preguntas, atestigua que no fue respondido.

En resumen, desde el Concilio Vaticano II, y a la vista de lo anterior, se puede decir que han variado drásticamente los procesos de canonización, creándose un relativo desconcierto en la terminología con relación a lo secularmente admitido e introduciendo factores que pueden inducir a pensar en posturas fuertemente influidas por el ecumenismo (aproximación a los sionistas), la permeabilidad política y la aceleración de los procesos. Y, en doloroso contraste, para los martirizados en nuestros días en Oriente Medio (Véase) por el “moderado Frente Al-Nursa, y, por lo tanto”, apoyado por EE.UU. e Israel), Península Arábiga, Subcontinente Indio y África, fundamentalmente por islamistas pero con el silencioso apoyo de señeros países de “Occidente”, para estos auténticos mártires de la fe no hay ni prisas, ni atajos, ni publicidad.

__________

[*] En este contexto el término confesor no se refiere al ministro del Sacramento de la Penitencia. Desde mediados del siglo IV se usa para designar a quienes confesaban la fe en Cristo ante el mundo mediante la práctica de las virtudes heroicas, por sus escritos y predicaciones, y en consecuencia comenzaron a ser objeto de veneración. Desde el tiempo en que los pontífices romanos se reservaban la decisión definida en causas de beatificación y canonización, el título de confesor (pontífice, no pontífice, doctor) le pertenece sólo a aquellos hombres que se han distinguido por las virtudes heroicas, las que Dios ha aprobado con milagros, y a quienes la Iglesia le ha concedido este título solemnemente y los propuso a los fieles como objeto de su veneración.
Para Mi Campanario

9 respuestas a «Mártires: historia, política y ecumenismo»

  1. Desde 1958, con el más que probable asesinato de Pío XII ante la premura para que fuese sucedido por Roncalli, todo es oscuro, todo es manipulación más o menos simulada.
    Con el tema de los santos, es descaradísima la canonización de Montini. Durante el proceso se presentaron 3 testigos como amantes de este criminal y como si nada. Y digo criminal pues estuvo involucrado directamente con la traición en el envío, por medio de su secretario Alighiero Tondi, de listados con los nombres de sacerdotes y algún obispo detrás del Telón de Acero en tiempos de Stalin que entraban en la URSS de forma clandestina.
    Sin dudar lo más mínimo de la honorabilidad y santidad de Edith Stein o del Padre Kolbe, el tema de la cámaras de gas es algo que, viniendo de quien viene la “historia oficial”, hace dudar y mucho de su autenticidad tanto en cifras como el método empleado. Por cierto, Wojtyla afirmó y denunció la existencia del Holocausto y el genocidio judío, no solo como un evento histórico, sino como una herida profunda en la humanidad que exigía perdón y recuerdo, destacando incluso “la responsabilidad de la Iglesia” y su papel en la condena del “antisemitismo” y la promoción de la reconciliación judío-cristiana durante su pontificado.
    ¿Qué podría decir, este gran impostor, del genocidio en directo a base de cañonazos en Gaza o del genocidio silenciado (pues minimizarlo es un encubrimiento de lo más miserable por estos okupas del Vaticano)?

    Muy buen artículo de J. Mª Manrique, e igualmente el artículo “Sobre la muerte de San Maximiliano Kolbe” de Marco Antonio Casas Gálvez.

  2. Encontrado en un lugar de cuyo nombre prefiero no acordarme; recortado y censurado la mitad del texto, imagínese porqué.
    No aclaramos nada, pero si la posibilidad de que su muerte no fuese en una «terrible cámara de gas liquidadora». Los argumentos sobre las cámaras de gas, los dejamos para quien entienda sobre el asunto, a mi libreme Dios de tratar esos temas tan tremendos…

    ¿Qué se sabe realmente sobre su muerte?

    Señor X : Edith Stein formó parte de un grupo de 987 judíos holandeses deportados de Westerbork y que llegaron a Auschwitz el 8 de agosto de 1942. Su arresto y confinamiento estuvieron directamente relacionados con las acciones de la jerarquía católica holandesa, que se había manifestado en contra de la política alemana de deportaciones. Aunque judía de nacimiento, no hay razón para creer que Stein fuera perseguida solo por esa razón: al contrario, la decisión de deportar a los judíos conversos al catolicismo estuvo directamente relacionada con la postura pública de la Iglesia holandesa. En consecuencia, si bien Edith fue, en cierto modo, otra víctima judía de la persecución nazi, la causa inmediata de su deportación es inseparable de su fe cristiana adoptada.

    Del transporte de 987 personas, los registros muestran que 464 de los deportados, hombres y mujeres, fueron registrados en Auschwitz, el resto, incluida Edith Stein, fueron enviados a Birkenau.

    La explicación habitual es que fue gaseada al día siguiente de su llegada, pero simplemente no hay pruebas, ni documentales ni de testimonios creíbles, de ello.

    Es difícil imaginar el lugar que ocuparía Edith, conocida como la Hermana Teresa Benedicta de la Cruz, en Auschwitz.
    En este sentido, es interesante señalar que, durante la Primera Guerra Mundial, Stein se ofreció como enfermera voluntaria en un «Seuchenlazarett» (hospital para enfermedades infecciosas) en Moravia, donde atendió a soldados austriacos que se recuperaban de tifus, cólera y otras enfermedades. Basándose en los datos anteriores, parece probable que la hubieran enviado a Birkenau, donde su experiencia y su vocación habrían sido útiles para tratar a los internos enfermos y moribundos durante la epidemia de tifus que azotaba la zona al momento de su llegada.

    Es discutible si la postura oficial sobre su muerte plantea un problema para los revisionistas católicos romanos.

    La fecha de fallecimiento de muchos mártires se asigna de forma bastante arbitraria, porque nadie la conoce con certeza: por ello, con frecuencia encontramos santos cuyas fechas de nacimiento y de martirio se yuxtaponen, si no son idénticas. De igual modo, las tradiciones eclesiásticas suelen contener versiones alternativas de cómo un santo encontró su fin; las variaciones se deben en parte a la tradición y a la defensa local. En definitiva, no hay nada vinculante en las características de la beatificación de Stein.

    Existe la posibilidad de que ni siquiera muriera allí: los judíos holandeses deportados hicieron escala en Auschwitz, pero también se han registrado en lugares más al este como Lodz, Sobibor y Kovno. Sin embargo, en general, parece probable que el calvario personal de Edith Stein hubiera llegado en Auschwitz, donde su formación como enfermera y su vocación como monja encontrarían su plenitud en el tratamiento y cuidado de los internos enfermos y moribundos, hasta que ella también, siguiendo la tradición de los sacerdotes y monjas durante la Peste Negra, finalmente sucumbiera. En tal caso, sería una digna mártir según las mejores tradiciones de la Iglesia, así como un ejemplo de compasión en medio del implacable Inocenteicidio de la primera mitad del siglo XX.

  3. Sobre las profecías Marianas y Rusia estaba esperando el momento en que plantear debate, ahora tengo enfriamiento y mis defensas están ocupadas en otras cosas.
    Otro dia que esté en condiciones.
    Adelanto que no me creo nada de que Rusia, Putin y Dugin vayan a ser salvadores de Occidente.

  4. No entiendo cuál es el propósito del artículo y por qué razón (y con qué intención) se menciona en él al Padre Kolbe y a Edith Stein. ¿Es que vamos a analizar el caso de cada mártir en los últimos sesenta años?

    ¿Que ha cambiado el criterio por parte del Vaticano a la hora de declarar quién es mártir?
    ¿Que se ha creado una nueva categoría de mártires?
    ¿Que Juan Pablo II pronunció una homilía y se refirió a «cámaras de gas» y este tema es objeto de discusión?
    ¿Que el sr. Robert Faurisson tiene dudas sobre lo qué pasó en Auschwitz?
    ¿Que a diario cristianos inocentes son víctimas de fanatismos y ofrecen sus vidas y no serán canonizados?

    Muy bien, pues hagamos dos artículos por separado. En uno destacamos las obras que hizo el Padre Kolbe y Edith Stein por lo cual merecieron ser canonizados. Y en otro exponemos nuestra visión personal sobre el criterio que se sigue desde el Vaticano desde el CVII.

  5. El caso es que la cuestión no es si merecen ser santos o no Edith o el Padre Kolve -yo no lo dudo-, son las formas del proceso. NO se puede inventarse añadidos de situaciones ficticias que solo pretenden servir de » ambientación histórica» moldeando una falsedad.
    Poniendo entre personas ejemplares, como Edith y el Padre Kolve, a siniestros personajes como Montini.
    Es lo típico de los embusteros, tal cómo es el Vaticano desde Roncalli.

  6. Vaya con el padre Kolbe, tenía las ideas claras. Pensando como pensaba, no me extrañaría que su muerte no tuviera nada que ver con lo que se dice; ni que sus autores fueran simples militares. Gracias por el artículo.

    Es tontería querer figurar más arriba en el escalafón del Reino; santos, mártires… o anónimos cristianos; los primeros serán los últimos, y los últimos, los primeros. Las ‘medallas’ las pondrá el Padre. Aunque el Hijo/el Padre, si hizo una distinción, al pedirle dos apóstoles un trato especial en Resurrección:

    No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo beberé?( esta es la distinción, perder esta vida por la Otra/el Bien ).
    Beberéis mi cáliz, pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío concederlo, sino a aquellos para los cuales está preparado por mi Padre.
    Sabéis que los jefes de los gentiles los dominan como señores, y los grandes los oprimen. No debe suceder así entre vosotros, sino el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, deberá ser vuestro servidor. Y el que quiera ser el primero entre vosotros deberá ser vuestro siervo. Como el Hijo del hombre, que no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate de muchos.

  7. Al loro, lacayos masones; «¿Con qué objeto hemos ideado e impuesto a los masones toda esta política, sin darles a ellos la posibilidad de examinar el contenido? Esto ha servido de fundamento para nuestra organización masónica secreta (…) cuya existencia ni siquiera sospechan estas bestias engatusadas por nosotros en las logias masónicas.»

    Este texto que entresaca el padre Kolve del libro de Los Protocolos de la Masonería Internacional y los Sabios de Sion, claramente indica que la masonería moderna( pseudo masonería simbólica de aceptados ), es de origen marrano( el/los autor/es de Los Protocolos ) y que su fin, es destruir( como dijo el marrano Disraeli ) la odiosa Cristiandad( para poder imponer, justo lo contrario, que es en lo que estamos; el mal/Lucifer ). Libertad, igualdad, fraternidad entre los elegidos; y muerte para los demás.
    Habla, o mejor dicho, escribe el marrano; que hay una masonería dentro de la masonería( oculta en la masonería ) que bien pudieran ser lo iluminati( estos, por orden del marrano, pusieron fin a la guerra entre masones de la rev. francesa ); en contacto directo/a las ordenes de…; el amo marrano, hoy anglosionista. La masonería de andar por casa, una fachada filantrópica , ajena a la otra, oculta; sirve para alejar cualquier sospecha y; asentada en torno al poder de turno, elimina toda investigación y resistencia. Es exactamente la misma estrategia, no por casualidad, que usa el judío marrano respecto al judío en general; ocultándose entre el pueblo al que dice representar( por la fuerza ), y utilizándolo de parapeto mimético; o sea, que se lleva las tortas por las marranadas que los amos hacen al mundo entero ).

    Por cierto, a la masonería discreta, la tratan de ‘bestias engatusadas por nosotros’. O sea, un profundo desprecio, como lo tienen por la escoria revolucionaria que tan útil les es; sea roja o arco iris. Lo que también dejó por escrito Disraeli Rothschild( la raza elegida se vale de los ateos y toca con la mano la escoria, y todo para destruir la odiosa Cristiandad ). En general la raza elegida, que diría Disraeli, trata mediante las cábalas que se hicieron en el Talmud, al resto de la humanidad, de bestias/sacrificables; más o menos al nivel del resto de las bestias. Y ahí vamos. Como indica, y recuerda Buhigas; la Cabala y el Talmud, son relativamente modernas comeduras de coco, gestadas en la España que vendieron al sarraceno. Y todavía se preguntan el por qué les echamos( no a los judíos, sino a los no conversos; ante la dificultad/imposibilidad de distinguir a los conspiradores de los que no lo eran; y aún así ).
    El marrano es ancestral, pues adulteró todo tras Abraham; el odre viejo; los del becerro de oro/Baal; se contagió de pueblos paganos en gran parte. Abraham, hizo lo contrario de lo que se solía hacer, en prueba de máxima sumisión a dios se le entregaba lo más querido; el hijo. Pero Abraham en contra de la costumbre generalizada, se dio cuenta de que Dios no quiere ese sacrificio humano, y cambio a su hijo por un cordero; no fue por amor a su hijo, que también; fue por amor a Dios. Encontró al verdadero Dios, y como jefe de su tribu, la llevo por ese camino. Los que están poseídos por el Diablo, no descansaron hasta invertir la influencia. El Cristo, volvió a ratificar la decisión de Abraham, y acabaron con él; como hicieron antes con los profetas, de los que ademas presumían hipócritamente.

    El marrano siempre ha estado presente en todos los grandes males, como servidor principal del Encargado. Antes que los Protocolos, fue la otrora famosa la Carta del Príncipe de Constantinopla; más censurada aún que Los Protocolos, que ya es decir; precedente mucho más claro, conciso y agudo; que como Los Protocolos, se cumple indefectiblemente. Así, hace poco, con la toma de la Iglesia de Pedro.

    Y ‘toda esta política’; hace referencia al liberalismo relativista que llevará al comunismo esclavista deshumanizado. Que, cuando global( fin formal del tiempo de las naciones ), pondrá fin al proyecto Novus Ordo Seclorum. Ente medias, varias revoluciones y guerras mundiales; hambre, pestes y grandes prodigios.

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