Mártires Jesús Daniel y Antonio Cañas Frías (163)

Antonio Cañas
Jesús Daniel cañas

Los hermanos Jesús Daniel (Cuenca 1898 – 1936) y Antonio (Cuenda 1899 – 1936) Cañas Frías, fueron educados por sus padres en una profunda religiosidad.

Jesús Daniel se casó con Gabriela Olmedo Recuenco, con la que tuvo cinco hijos: Jesús, Mª Dolores, Enrique, Jaime y Gonzalo a los que inculcaron la misma religiosidad y prácticas de piedad que ellos realizaban, siendo su lema, que repetían constantemente, “Dios ante todo”.

Por su parte, su hermano Antonio se casó con María López Santiago, de cuyo matrimonio nacieron también cinco hijos: Antonio, Luis, José María, Salvador y Juan, a los que educaron con la misma fe con la que ellos vivían.

Ambos hermanos pertenecían a varias hermandades de Semana Santa y regentaban sus varios negocios con extrema honradez por todos reconocida tanto con sus clientes como con sus trabajadores.

Conforme el ambiente anticatólico se fue endureciendo, sobre todo tras el acceso al poder del Frente Popular, más se enfervorizaba su espíritu religioso haciendo sacrificios por la salvación de sus familias y de España, espantados por la ola de impiedad que se extendía; especialmente rezaban el Rosario en familia y, cuando ya no se pudo asistir a Misa, no por ello dejaron de leer las lecturas correspondientes, meditarlas y orar durante mucho tiempo, siendo entonces su lema, que repetían contantemente “Que sea lo que Dios quiera”.

Debido a que ambos eran muy conocidos, así como la forma y estilo de vida que siempre habían llevado y que dentro de sus posibilidades no dejaban de llevar, desde el comienzo de la contienda estuvieron siempre en el punto de mira de los frentepopulistas, sufriendo su acoso continuo.

Finalmente, el 8 de Noviembre de 1936, y por orden del Comité Revolucionario conquense, el negocio familiar fue incautado, hecho que señaló el comienzo de la persecución ya descarada contra los dos hermanos, de tal forma que pasados cinco días fueron detenidos.

Durante los días que estuvieron encerrados, fueron sometidos a constantes interrogatorios de una dureza inusitada, constando palizas y vejaciones constantes y sin cuento.

Ambos hermanos, no obstante, mantuvieron siempre un comportamiento ejemplar. Los dos se animaban mutuamente, rezaban de rodillas delante de una cruz que habían pintado en la pared de su celda, componían versos piadosos y meditaban sobre su pasión y segura muerte, aceptando de buena gana todo por considerarlo voluntad de Dios.

Jesús Daniel, cuando le preguntaban que si iba mucho a Misa, siempre respondía diciendo que sí, no rehuyendo nunca dar testimonio de ello. Cuando le preguntaban por el partido político al que pertenecía, siempre respondía que a ninguno porque él sólo y ante todo era católico, apostólico y romano.

Antonio, por su parte, cuando preguntó que por qué le habían detenido, y le contestaron que porque era católico y porque junto con su esposa llevaba a sus hijos a Misa, contestó que, si ese era el motivo, que ya podían hacer lo que quisieran con él. Cada día, cuando amanecía, exclamaba: “Un día más de vida que nos concede Dios”, pues no se engañaba sobre cuál iba a ser su final.

Conforme pasaban los días, y sospechando que el final estaba cada vez más cerca, Jesús Daniel, se despidió de su esposa y de sus hijos, durante la que sabía que sería la última visita que les permitían hacerle, con gran ánimo y fortaleza, diciendo al mayor de ellos que no olvidara la fe de su padre y que se la recordase a sus hermanos. Su hermano Antonio hizo lo mismo, aconsejando a su esposa e hijos que fueran fieles a la Fe para así volver a verse todos un día en la eternidad.

El 19 de Noviembre, ambos hermanos fueron conducidos al cementerio. Colocados en una de sus tapias, Jesús Daniel abrió los brazos en cruz y junto con Antonio, ambos gritaron con gran fuerza ¡Viva Cristo Rey! cayendo de inmediato muertos por la descarga cerrada de los fusiles de sus asesinos.

Jesús Daniel tenía 39 años y Antonio 38.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, UGT, PCE, CNT, PNV y ERC.


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