Mártires Juan Martín Verdugo y Jesús y Ventura Martín Tejerizo (142)

Juan Martín Verdugo

Juan Martín Verdugo (Navalperal de Pinares/Ávila 1873 – 1936). De sus padres, Ventura y Felipa, heredó una profunda fe, así como un acrecentado activismo católico.

Con mucho esfuerzo, honradez e inteligencia consiguió reunir una pequeña hacienda ganadera, con la que ayudaba sin cesar a los más necesitados del pueblo, a veces a través de la mediación del párroco, para que todo quedara en secreto. Asistía a Misa diariamente haciendo siempre de monaguillo. Llegó a ser presidente de la cofradía de San Antonio y miembro de la cofradía del Señor, o de la Minerva, como se conocía en los pueblos de Castilla. Nunca ocultó su condición de ferviente católico.

Contrajo matrimonio con María Reyes Tejerizo Aliseda, con la que tuvo siete hijos, a todos los cuales educaron en la misma devoción, fe y caridad que ellos profesaban.

El 23 de julio de 1936, a los pocos días de iniciarse la contienda, se presentaron en el domiclio familiar un grupo de frentepopulsitas que sin mediar más que insultos y groserías se llevaron a Jesús Martín, junto a sus dos hijos mayores, Jesús y Ventura Martín Tejerizo.

Conducidos entre empellones, sus asesinos comentarían después en el pueblo: “No hubo manera de que dijeran ¡viva Rusia y muera Cristo! Cuanto más les pegábamos más gritaban ¡viva Cristo Rey!”. Durante horas, el padre y sus hijos fueron golpeados sin piedad alguna, empleando incluso las culatas de los fusiles, y con tal saña que termianron reventándoles hasta las bocas, quedando desfigurados. Tal fue la crueldad, que a veces golpeaban a los hijos para obligar al padre a blasfemar, lo que nunca consiguieron como ellos mismos acreditaron luego. Todo lo contrario, aún entre los dolores, los gritos y a veces la inconsciencia provocada por los golpes, de los tres sólo se escuchó siempre un repetido y constante ¡Viva Cristo Rey! que llegó a exasperar aún más los ánimos de sus asesinos. Finalmente, fueron llevados a la tapia del cementerio y rematados a tiros. No contentos con eso, sus cadáveres fueron quemados con gasolina y dejados a la vista de todos durante tres meses sin permtir que fueran recogidos y sepultados ni por sus familiares ni por terecras personas. Juan Martín tenía 63 años, Jesús 23 y Ventura 20.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


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