Mártires Mª Teresa Ferragud y sus hijas Vicenta, Joaquina, Felicidad y Raimunda

Mª Teresa Ferragud Roig (Algemesí 1853 – Alcira 1936). Procedente de una familia muy religiosa, se casó en 1872, a los diecinueve años, con Vicente Masiá Ferragut, persona también de extraordinaria religiosidad. Fueron padres de ocho hijas y un hijo: María Teresa, María Felicidad, María Celestina, María Vicenta (1882-1936), María Joaquina (1884-1936), María Josefa Ramona (1887-1936), María Felicidad (1890-1936), María Purificación y Vicente.

La mayor, María Teresa, ingresó en el convento de San José y Santa Tecla de Valencia falleciendo en 1927. La segunda y la tercera de estas hijas, María Felicidad y María Celestina, respectivamente, murieron en edad joven. Cuatro hijas —María Vicenta, María Joaquina, María Josefa Ramona y María Felicidad— se hicieron monjas clarisas capuchinas. El hijo, Vicente, profesó en la Orden capuchina. La última de las hijas, María Purificación, fue la única en casarse.

María Teresa Ferragud quedó viuda en 1916, llevando desde entonces una vida de piedad muy intensa, aceptando con inmensa resignación y gran ánimo católico los avatares de sus hijos que, como hemos visto, en tres casos fallecieron antes que ella.

Fue Mª Teresa activa colaboradora de Los Intereses Católicos, precursora de la Acción Católica. Presidenta de las Conferencias de San Vicente de Paúl de señoras de la parroquia de San Jaime de Algemesí. Pertenecía a la Orden Tercera seglar de Nuestra Señora del Carmen, al Apostolado de la Oración, a la Adoración Nocturna de señoras en el hogar, a la Propagación de la Fe, a la Archicofradía de Hijas de María y Santa Teresa de Jesús y a otras asociaciones piadosas.

Monasterio de Font Salutis en la época

Sus hijas monjas, siguiendo la estela de su madre, fueron siempre ejemplo de piedad, humildad y servicio a Dios en sus respectivos conventos de Agullent (María Vicenta, María Joaquina y María Felicidad) y Benigánim (María Josefa Ramona, del que fue priora y maestra de novicias, negándose en 1931 a abandonarlo como exigían las nuevas autoridades republicanas).

Lugar exacto donde fueron asesinadas

El 19 de Octubre de 1936, grupos de frentepopulistas realizaron diversas redadas por aquellos pueblos, deteniendo a la madre y a sus hijas todas las cuales fueron concentradas en el convento franciscano de Fons Salutis, done permanecieron en condiciones lamentables hasta el 25 de Octubre, festividad de Cristo Rey, en que fueron llevadas, junto con otras personas, al paraje conocido como Cruz Cubierta, en la localidad de Alzira.

Aunque la intención de los frentepopulistas fue llevarse sólo a las hijas, la madre, insistió denodadamente hasta conseguir acompañarlas.

Llegadas a dicho lugar, María Teresa volvió a insistir en ser la última de todas en morir. Por un lado, porque no quiso ahorrarse semejante sufrimiento que dijo ofrecía muy especialmente a Dios. Por otro, para tener la enorme satisfacción de ver cómo sus hijas caían perdonando a sus asesinos, dando gritos de ¡Viva Cristo rey! y con una alegría que dejó a sus asesinos perplejos, según testimoniaron después. Tras ellas, María Teresa emuló a sus hijas en todo.

María Teresa tenía 83 años. María Vicenta, María Joaquina, María Josefa Ramona y María Felicidad tenían 54, 52, 49 y 46 respectivamente.


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