Mártires Tomasa Medina y Carmen Cadenas (134)

Tomasa Medina González (Ocaña/Toledo 1891 – Villatobas/Toledo 1936). Persona de profundísimas convicciones católicas heredadas de su familia. Se unió en matrimonio con Eduardo Cadenas. Tuvieron dos hijos, Félix y Carmen.

Félix, con 19 años en 1936, había iniciado la carrera de Medicina.

Carmen Cadenas

Carmen Cadenas Medina (Ocaña/Toledo 1919 -Villatobas/Toledo 1936), en 1936 estudiaba piano en Madrid, asistiendo a las clases de las Hermanas Dominicas, a donde se desplazaba regularmente desde Ocaña.

Tomasa Medina y su hija Carmen Cadenas eran de comunión y rosario diario. La madre estaba muy relacionada con la Comunidad Dominica de Ocaña y pertenecía a la Cofradía del Rosario Perpetuo. Fue también nombrada Maestra de Novicias de la V.O.T., es decir, de las postulantes a ingresar en la Comunidad de Dominicas seglares.

Al poco de estallar la contienda en Julio de 1936, los frentepopulistas de Ocaña se lanzaron a todo tipo de desmanes. El 3 de Agosto se acercó un numeroso grupo de ellos al domicilio de la familia Cadenas Medina, llevándose detenidos al cabeza de familia, Eduardo Cadenas, y a su hijo Félix. El primero fue ese mismo día fusilado sin más, mientras el hijo quedaba encarcelado.

Con ello, las dos mujeres, Tomasa Medina y la hija Carmen Cadenas, quedaran solas y desamparadas, y sumidas en un profundo dolor, que paliaban entregándose a la oración.

Durante aquel hecho, los frentepopulistas se habían dado cuenta de que en la casa la chiquilla tenía, para su clases, un piano. El 17 de Agosto otro grupo de unos 15 frentepopulistas irrumpieron en la vivienda portando un papel, firmado por el alcalde del pueblo, reclamando el piano para la Casa del Pueblo. Carmen Cadenas se opuso con calma y gran educación, manifestando que sabía que allí ya tenían uno, a lo que los frentepopulistas contestaron «No importa. Lo necesitamos. Y además os comunicamos que mañana sacamos de la cárcel a Félix. Ya sabéis para qué”.

Efectivamente. En la noche del día siguiente, 18 de Agosto, Félix Cadenas Medina fue fusilado. Ante la noticia, que se unía a la del fusilamiento del padre días antes, y más todavía ante el cadáver del joven, madre e hija quedaron apabulladas y temerosas a la espera de su próxima detención, pues conocían de la inquina contra ellas, abandonándose de inmediato en constante oración.

En la mañana del día 22 de ese mes de Agosto, un numeroso grupo de frentepopulistas aporrearon la puerta del domicilio, prorrumpiendo en gritos, insultos y groserías de todo tipo.

Las dos mujeres, viéndose perdidas, saltaron aterradas por una tapia del patio interior, buscando refugio en una casa vecina, ocultándose bajo haces de leña; la madre tuvo la mala fortuna de quedar muy malherida en una pierna por el salto. Los frentepopulistas forzaron la puerta y al no encontrarlas, su ira creció, desplegándose por los alrededores para buscarlas, entrando en todas las casas con una furia inusitada, no cejando en el empeño hasta dar al fin con ellas.

«No les hagáis daño. Son muy buenas», protestó una vecina.
«¿Y qué? También lo es mi marido y le han obligado a luchar en el frente», espetó una de las frentepoplistas del grupo.

Sin más dilación, entre golpes, insultos, gritos y burlas, subieron a ambas mujeres en la caja de una camioneta. En el trayecto, y en el mismo vehículo, Carmen fue violada delante de su madre. A las brutalidades, golpes e insultos, madre e hija musitaban siempre como respuesta jaculatorias y oraciones animándose la una a la otra, así como gritos de ¡Viva Cristo Rey! Llegados a las afueras de la localidad de Villatobas (Toledo) ambas fueron brutalmente asesinadas degollándolas; hasta tal punto fue el ensañamiento que, cuando mucho más tarde se encontraron sus restos, la cabeza de la madre apareció totalmente separada del cuerpo. Tomasa Medina tenía 45 años y Carmen Cadenas 17.

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NOTA.- Esta serie está dedicada a los mártires de la persecución anticatólica entre 1936 y 1939 del Frente Popular, coalición marxista-leninista revolucionaria formada por el PSOE, PCE, CNT, PNV y ERC.


6 respuestas a «Mártires Tomasa Medina y Carmen Cadenas (134)»

  1. No dejen nunca jamás de publicar estas historias terribles, pero ciertas, que el Régimen anterior cometió el gravísimo error de no transmitirlas a los más jóvenes de entonces (yo entre ellos).

    ¿Cómo ha sido posible que en la España de nuestros días, se haya podido llegar a tan criminal olvido de las víctimas como demencial exaltación de sus inhumanos verdugos?

    1. Siempre he pensado que Franco, humano al fin, entre otros posibles errores, cometió dos gravísimos que nos han traido a esta situación.
      1-No obligar, mediante libros de texto, a que se estudiara lo que habia sido el frente popular y sobre todo, la actuación de sus integrantes en la retaguardia.
      2-Volver a confiar en un Borbón.

      1. Querida señora lectora como yo de este magnífico diario digital:
        No pretendo dar lecciones a nadie de nada y menos en algo que toque a esta página tan terrible como dolorosa de nuestra historia, siendo el primero que animo a su editor a no dejar de publicar la pasión de estos mártires que para todos son lección y ejemplo. ¡Cuánto más tratándose de personas tan jóvenes, madre e hija, en las que parecieron cebarse aquellas hienas repugnantes, tan ensalzadas hoy por no menos repugnante desecho de gentuza como la que lo hace!
        Durante la Guerra de Liberación actuaron en el bando nacional como periodistas los mejores sin duda de los que trabajaban entonces, muchos de ellos extranjeros, a los que cautivó en muchos casos la pasión de España y la honradez y valentía de aquellos españoles, cuya serenidad en el combate, los que la vivieron como testigos, siempre encomiaron y sobrecogió dejándolos pasmados. Entre los españoles y como cronista del Cuartel General, hasta ese punto confiaba el mando en él, figuró el que todos conocía como el Tebib Arrumí.
        Pues bien, la purrela indecente que hoy infecta escuelas y universidades, sigue contando el cuento de las grandes plumas que cubrieron la guerra, siempre entre los rojos naturalmente. Lo cual como tantas otras cosas es una falsedad indecente y eso sí, propia del desecho ignorante que se ha hecho tanto con la enseñanza como con la profesión periodística en España, que no sabe otra cosa que difundir patrañas y ensalzar a idiotas y mentirosos, sobre borrachuzos y puteros indecentes, como fue el caso del tonto útil de los comunistas que fue el necio de Hemingway. ¡Cuando el mismo Bolloten (UPI) decía que, en secreto, sus compañeros corresponsales extranjeros en Valencia, procuraban no mandar sus crónicas hasta haber escuchado el parte de Burgos, porque sabían que, si no la verdad que no tenían por qué decir, al menos si eran hechos constatados lo que transmitía Radio Nacional (que, por cierto, actuaba así por orden superior), y no mentiras y sandeces descaradas, como difundía sistemáticamente el bando rojo, por orden tanto de Constancia de la Mora ¡y Maura! como por su jefe, el agente de Moscú que era ese perro de Álvarez del Vayo!
        En muchas de las crónicas enviadas entonces desde el frente, colección que está al alcance de cualquiera, pero de la que los estudiantes de periodismo actuales no han oído ni hablar, era frecuente y lo mismo en el caso del Tebib que de otros, el hecho de señalar al público que tuviera paciencia, que el mando sabía lo que hacía, pues de lo que se trataba era de eliminar a cuántos más enemigos mejor, y en eso consiste por cierto ganar una guerra: destruir minuciosamente la capacidad de matar que tiene el enemigo, eliminando a su ejército, y que si se buscaban enfrentamientos masivos, lo era procurando comprometer en ellos al mayor número posible de tropas enemigas ¡para matarlas, para destruirlas! Pero que otra cosa era la retaguardia, donde igualmente el mando sabe que habita el enemigo, ¡con el que siempre se ha de ser justo! y a sabiendas de que habrá que convivir con él cuando, después de la guerra, cesen los combates y la muerte deje de imperar. Y que esa era la razón, por lo tanto, de que todo castigo, que sin duda ha de producirse, lo será sobre la base de la legalidad, por orden del mando, y siempre y absolutamente bajo el signo de la justicia, y la magnanimidad que aconseja esta y el mismo poder que emana de Dios Nuestro Señor. Nuestros antepasados sabían, doña Pilar, que si se dejaban llevar por la pasión hubieran tenido que matar lisa y llanamente a más de media España. Y si una cosa tenían clara, era, primero el deseo de justicia y de hacer pagar a los gerifaltes que habían inoculado el veneno del enfrentamiento entre españoles; y, después, que los españoles que se habían levantado en armas contra los ladrones, contra los asesinos y contra los hijos de puta, que todo eso eran los que provocaron una guerra que por ser eso mismo perdieron, ralea que vemos ahora continuada en tanto desecho y tanta gentuza como tenemos que soportar, pero es a nosotros a los que nos toca enfrentar si es que tenemos valor para hacerlo, cosa que está por ver; los españoles honrados, digo, que si demostraron ese valor que nosotros debiéramos tener, y que jugándose la vida se levantaron por Dios y por España, bien diferentes a los degenerados criminales a los que combatían: ¡NO ERAN NINGUNOS ASESINOS, SINO HOMBRES HONRADOS HIJOS DE ESPAÑA! Como demostraron, por cierto, al terminar la guerra, entregando las armas sin pedir nada a cambio, y volviendo al palustre, el que fuera albañil, o a echar mano a la mancera, quien fuera labrador; contentos y satisfechos, encima, porque habían cumplido con su deber. Y esto último nadie me lo ha contado porque yo de pequeño, y entre ellos, lo vi y lo viví.
        Cordiales saludos.
        ps,- Totalmente de acuerdo en lo de Putero I que, en efecto, se ha comportado desde que asumió la corona como un degenerado traidor; e igualmente, pero en necio calzonazos, por lo que toca a su estirpe, el Felpudo nº 6 a) el Bobo de la Jarretera, que en lo de agente anglo ya apunta maneras de traidor, pero sobre todo de eso, de bobo redomado.

        1. Lamento haberme expresado mal, no he querido decir que se debieron tomar represalias sobre los integrantes del ejército rojo (que como los del ejército nacional, eran simples personas a las que la guerra les cogió en un sitio o en otro y se vieron obligados a integrarse en un ejército), no era esa mi intención.
          Yo me refiero a que el error de Franco fué que, en la paz, no se apropió del relato (como están haciendo ahora), contando, centros educativos y universidades incluidos, la historia tal como fue, y los crímenes que se cometieron en la retaguardia, no en el frente de batalla. A eso me refiero, en lugar de eso, se toleró que muchos dirigentes masxistas (ej. Tierno Galván), ocuparan cátedras en universidades lavando el cerebro a la juventud e inculcándoles toda la porqueria marxista y todo el odio que, ellos si, llevaban dentro. A eso me refiero y puedo entender que, en aras a una reconciliación, no se incidiera mucho en ello, pero la historia está para contarla como fue, es la única manera de que esa historia no se vuelva a repetir.
          Pero ya digo, es mi modesta opinión.
          Saludos

      2. Franco quería que se olvidara ese odio por ambas partes, y consiguió que las víctimas lo olvidasen… no así los verdugos perdonados o ausentes (al menos muchos de ellos, reprogramados por los lacayos masones infiltrados y financiación exterior de turno), que con el tiempo lo trasladaron a sus hijos.
        Franco como cristiano hizo lo correcto no echando más leña al fuego, pero estoy de acuerdo en que debería haber quedado fría constancia al menos en ámbitos académicos de toda esta barbarie, y al menos referencia clara en estudios básicos.

        Todas estas historias, tantas y tan documentadas, son impensables por inexistentes en el otro bando… ni con invenciones y propaganda van a ninguna parte. Tan solo a nivel particular pudo haber alguna venganza como respuesta a tanta brutalidad. Es alucinante que hagan creer lo contrario (el poder del talonario y la ingeniería social de los amos) cuando las victimas fueron tantas y tan pacificas, todo tan documentado y comprobado, y aún tienen la cara dura de jactarse «arderéis como en el 36». Es de escándalo, y para mandarlos a todos a freír espárragos, cuanto más lejos mejor. Atajo de orcos Disraeli Rothschild.

        1. Por cierto, creo que por parte del bando frentepopulista, había demasiados que no solo les pilló la cosa en ese bando, sino que al verse arropados por la masa enfurecida, se vieron arrastrados por ese odio, dando rienda suelta a sus más bajos instintos sin ningún deseo de controlarlos… y fueron mucho mas allá de su obligación como combatientes. Ese proceder, y mucho más con civiles, y mucho mas con mujeres, ancianos y niños, está fuera de toda norma y compostura humana. No faltan testimonios incluso gráficos que demuestran que esas «gentes sencillas que pilló en tal lado» no tienen ninguna justificación. Simplemente eran psicópatas con derecho de pernada, y la contienda les saco de su armario.
          Basta leer lo que escribió Eddar Neville sobre Margarita Nelken para hacerse una idea. Y eso que era fino y comedido el autor.

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