Más evidencias demoledoras de la falsedad de las «vacunas» antiCovid

Karina Acevedo

Por su gran interés, reproducimos dos documentos: uno, la réplica que la Doctora Karina Acevedo publicó contra las afirmaciones realizadas por dos periodistas acusándola de falsedad en sus declaraciones contra las «vacunas» antiCovid; el otro, AQUÍ, es el último vídeo de la misma doctora cuyas manifestaciones no tienen desperdicio.

En el programa de “Presencia Universitaria” (“La entrevista”) visible AQUÍ, presenté un estudio (“Estudio Borger”) que fue enviado a la revista Eurosurveillance y que reportaba 10 errores serios en un artículo (“Estudio Corman”) publicado en esa revista el 23/01/2020 y avalado por la OMS como la primera prueba de RT-PCR para diagnosticar Covid-19.

El “Estudio Borger” indicó que los errores del “Estudio Corman” generarían muchos “falsos positivos” en las pruebas (es decir, casos diagnosticados como Covid-19 cuando realmente no lo eran). Junto con el “Estudio Borger” los autores solicitaron la retractación del “Estudio Corman”. Fue tan seria la crítica al “Estudio Corman” que Eurosurveillance anunció que está evaluando la solicitud (AQUÍ).

Durante “La entrevista” también hablé sobre la vacuna de Pfizer-BioNTech; al ser cuestionada sobre si me pondría dicha vacuna, respondí con una sencilla palabra: “No”. Fundé mi negativa en el hecho de que la vacuna es aún experimental por lo que se desconocen la seguridad y su efectividad más allá de unos meses. Mencioné en “La entrevista” el que este punto de vista ha sido sostenido por otros científicos.

Lidia Sánchez y León Ramírez (Sánchez y Ramírez) publicaron en ‘Animal Político’ un artículo en la columna ‘El Sabueso’ en donde afirman que quien suscribe el presente escrito dio “datos falsos, manipulados y sin contexto sobre COVID” durante una entrevista realizada por la “Universidad de Querétaro” (sic) (en adelante “El artículo”).

Soy Médico Veterinaria Zootecnista por la UNAM, Maestra en Ecología Marina por el CICESE con una tesis sobre ecología de enfermedades, Doctora por la Universidad de Cambridge con una tesis en Inmunogenética, y tengo un postdoctorado en el Departamento de Epidemiología de Fauna Silvestre del Instituto de Zoología de Londres. Soy miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel II y Profesora Investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Desde abril de 2020, he participado en diversas actividades relacionadas con Covid-19 en Querétaro como la determinación de parte del genoma del SARS-CoV-2, el desarrollo de una prueba de detección de SARS-CoV-2 aplicada de forma gratuita en casi 8,000 personas, y la participación semanal en el programa “Presencia Universitaria” de TV-UAQ para discutir científicamente sobre Covid-19. También, a título personal, he escrito varios artículos sobre la pandemia (AQUÍ).

1) Los columnistas Sánchez y Ramírez de Animal Político afirmaron en “El artículo” que, durante “La entrevista” mezclé “datos equivocados y en otros casos verdaderos, pero sin el contexto necesario, para poner en duda la eficacia de las pruebas PCR y de vacunas como las de Pfizer y BioNTech”. Aclaro que nunca fui contactada por ellos para permitirme despejar sus dudas sobre lo expuesto en “La entrevista”. No haberme contactado por los columnistas viola el Código de Ética de ‘Animal Político’.

2) Sánchez y Ramírez indican que el “Estudio Corman” tiene valor porque “abrió brecha para la utilización de las pruebas PCR” y “son respaldadas por la OMS”. Nunca dije que el “Estudio Corman” no hubiese abierto brecha. Expliqué que dicho estudio propuso la prueba RT-PCR, y que ha sido la prueba diagnóstica de Covid-19 más usada en el mundo luego de su aval por la OMS. También señalan que doy más credibilidad a los científicos que elaboraron el “Estudio Borger”, que a la OMS o a Drosten (autor principal del “Estudio Corman” quien es asesor científico de la canciller alemana Angela Merkel y director del Instituto de Virología de Charité, en Berlín). Para Sánchez y Ramírez un argumento tiene valor solo por la persona o institución que lo dice; sin embargo, el valor de un estudio no se debe al puesto del científico que lo realizó o la institución que lo avaló, sino a la solidez de sus argumentos y métodos experimentales.

3) Para sostener que lo expuesto en “La entrevista” fueron datos equivocados, Sánchez y Ramírez citaron al Dr. Robert Shmerling de la Facultad de Medicina de Harvard, quien escribió que la tasa de “falsos positivos” de la prueba de RT-PCR sería cercana a cero. Sin embargo, ese artículo no incluye una sola referencia científica que fundamente su aseveración. También citan a una investigadora, Beatriz Xoconostle, quien señaló que “la estimación del 97% de falsos positivos del “Estudio Borger” es errónea”. Esto significa que los columnistas desestiman una investigación elaborada por 22 científicos, con dos afirmaciones, la primera escrita, por Schmerling, y la segunda verbal, por Xoconostle, que no se sustentan en investigaciones científicas.

4) Para desacreditar lo presentado en “La entrevista” sobre el “Estudio Borger” y la solicitud de retractación del “Estudio Corman”, Sánchez y Ramírez citan un escrito elaborado por un matemático holandés, Pepijn van Erp, quien menciona que uno de los científicos que intervino en el “Estudio Corman” compartió en sus redes sociales una investigación en la que se asocia al coronavirus la tecnología 5G. ¿Que un investigador en sus redes sociales comparta ciertos contenidos anula el valor del “Estudio Corman”? No. El mismo matemático dice que uno de los firmantes ha mencionado que “no es un experto en PCR”. Esto tampoco anula el valor del “Estudio Corman”, porque precisamente parte de su fortaleza descansa en la multidisciplinariedad del equipo que lo realizó. La misma OMS publicó un informe recientemente en el que reconoce el riesgo de falsos positivos de la prueba RT-PCR, y recomienda que, para su confiabilidad, la prueba se ajuste manualmente y se realicen observaciones sobre la sintomatología del paciente para evitar interpretar muestras como positivas cuando no lo son. Esa recomendación refleja el excesivo número de ciclos en las pruebas, que es uno de los puntos mencionados en el “Estudio Borger”. En este sentido, las pruebas RT-PCR realizadas anterior al 14/12/2020 no cumplen con los actuales lineamientos de la OMS para darles confiabilidad.

5) Sánchez y Ramírez aseguran que lo presentado en “La entrevista” “desanima a la gente a analizarse”. Empero, nunca sugerí al público que no se realizaran una prueba y además dije explícitamente que la gente debía seguir cuidándose. Tampoco dije, como se infiere en “El artículo”, que la afectación a la salud pública por Covid-19 sea irreal. Sin embargo, con base en el “Estudio Borger”, si la prueba RT-PCR genera falsos positivos, es válido proponer que parte de los casos identificados como Covid-19 mediante esa prueba debieran ser cuestionados. Resulta preocupante que Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (EEUU), indicó en una entrevista con virólogos, realizada en julio de 2020, que las pruebas de RT-PCR positivas con más de 35 ciclos no son confiables (AQUÍ), dado que en EEUU el 90% de las pruebas positivas tuvieron 37 ciclos (AQUÍ).

6) Sánchez y Ramírez indicaron que lo que afirmé En “La entrevista” acerca de que la letalidad de Covid-19 sea comparable a la influenza estacional es falso. En “El artículo” escribieron: “La OMS estima que la influenza estacional causa entre 290 mil y 650 mil decesos en todo el mundo, cifra que representa alrededor de una tercera parte de las muertes que se han confirmado por Covid-19 hasta el momento”. Aclaro que la OMS dice “…el estimado de mortalidad por influenza no toma en cuenta muertes asociadas con otras enfermedades, como problemas cardiovasculares, que podrían estar relacionados con influenza”. Si consideramos que (1) el Centro de Control de Enfermedades de EEUUA sostiene que solamente el 6% de las muertes por Covid-19 no están asociadas con otras enfermedades (AQUÍ) y (2) según la OMS al 27/12/2020 han muerto por Covid-19 1,77 millones, podemos concluir que las muertes por Covid-19 no asociadas a otras enfermedades han sido aproximadamente 100,000, lo que es MENOR a la mortalidad por influenza estacional, tal como yo afirmé en “La entrevista”.

7) Sánchez y Ramírez citan a dos investigadores quienes indican que, aunque la letalidad del Covid-19 sea baja, la saturación hospitalaria implica que la pandemia es real, aunque no funcione la prueba diagnóstica RT-PCR. Aclaro que en “La entrevista” indiqué que el virus y la enfermedad existen. Sin embargo, sí importa si la prueba RT-PCR no funciona ya que, si produce “falsos positivos”, el número de casos Covid-19 sería sobreestimado. Solo una parte de los hospitales de cada estado han sido designados como hospitales que reciben a “pacientes Covid”. México contaba con 4,707 hospitales en 2019 (AQUÍ), pero en abril 2020 solamente 610 funcionaban como hospitales Covid (AQUÍ). Los “pacientes Covid” se identifican oficialmente por la prueba RT-PCR, pero al haber falsos positivos, varios podrían tener otra enfermedad (como influenza, neumonías bacterianas u otras infecciones que generen sintomatología semejante). Al no poder ser atendidos en otros hospitales, son saturados los hospitales Covid-19. Por ello, sugerí en “La entrevista” la relevancia de que los responsables de la salud de México investiguen a fondo las causas de mortalidad de los fallecimientos registrados como Covid-19, que actualicen el conteo de casos con base en los lineamientos de la OMS y que reconsideren las medidas de control epidemiológico.

8) Sánchez y Ramírez indicaron que durante “La entrevista” constantemente cuestioné que la vacuna de Pfizer-BioNTech sea segura e, incluso, necesaria. Eso tergiversa mi respuesta a la pregunta sobre si aceptaría ponerme la vacuna. Mi respuesta fue personal, y la fundamenté en ciencia. Agencias reguladoras de salud de varios países han “autorizado por emergencia” el uso de la vacuna de PfizerBioNTech. Esa autorización no significa que dicha vacuna carezca de riesgos. La tecnología genética de ARN mensajero (ARNm) en la que se basa esta vacuna (y la de la empresa Moderna) nunca había sido aprobada para su uso en humanos. Sánchez y Ramírez escriben que se han usado vacunas de ARNm contra el cáncer. Sin embargo, el estudio que citan comprende un ensayo de fase-I (probado en muy pocas personas para estudiar su seguridad) de una “vacuna de mutanoma” que, aunque usa ARNm, su objetivo y aplicación son diferentes (por solo citar un punto, los 13 voluntarios del estudio recibieron ocho inyecciones de ARN en 43 días).

9) Sánchez y Ramírez no se conducen con veracidad al decir que no destaqué las pruebas previas con la tecnología ARNm. Expresamente mencioné el ensayo fase-III (para estudiar la efectividad y seguridad de la vacuna) de Pfizer-BioNTech realizada en 44,000 voluntarios, de los cuales casi 20,000 recibieron la vacuna. Es cierto que no se aplicarán las vacunas “partiendo desde cero”, pero también es cierto que estas vacunas son aún experimentales. Sánchez y Ramírez intentan justificar la falta de publicación de los ensayos fase-III en revistas científicas al decir “la falta de certeza es parte intrínseca de la ciencia”. Sin embargo, la omisión de la publicación de dichos ensayos fase-III ante la comunidad científica ha llevado a algunos científicos a exigir que no sea la misma farmacéutica quien diseñe el ensayo y evalúe sus resultados sin posibilidad de una evaluación por pares, como indicó el Dr. Peter Doshi, Editor de la revista British Medical Journal, a quien mencioné en “La entrevista” (AQUÍ). Considero que mi deber como científica, al ser cuestionada públicamente sobre la seguridad de la vacuna, es dejar claro que es la primera vez en la historia que se pretende llevar a cabo un estudio de esta magnitud con personas a quienes no se ha consultado si desean ser parte del experimento. Corresponderá a cada persona evaluar si consiente la aplicación de la vacuna en su cuerpo con base en la información disponible.

10) Los columnistas Sánchez y Ramírez citan a dos especialistas que dicen que “es normal que cuando la aplicación de la vacuna deje de ser en un ambiente controlado y pase a la población en general, se van a empezar a tener algunos otros eventos que no detectaste en tus pruebas. Una vez aplicada la vacuna se tiene que seguir estudiando”. Aclaro que ese fue mi argumento: al comenzar a vacunar masivamente se observarán efectos no detectados anteriormente. Esto ha preocupado a otros, incluyendo a la responsable de la Iniciativa para la Investigación de Vacunas de la OMS (AQUÍ). Véase también: AQUÍ.

Ante el Covid-19, algunos opinan que es mejor dejar que los expertos entiendan la ciencia y se eviten los cuestionamientos por otros científicos con argumentos disimilares. Este discurso es inválido para la ciencia. Los expertos de la edad media recomendaban tratamientos de calor para tratar la viruela y, en consecuencia, la mortalidad de quienes recibían el tratamiento subía 20%. Equivocarse es humano, pero ocultar el error bajo el argumento de ser experto es reprobable.

La generación del conocimiento depende del cuestionamiento. Discutamos, sin denostar con argumentos inválidos los cuestionamientos o a quienes los presentan. Levantemos el nivel de la discusión. México y el mundo lo necesitan.


3 respuestas a «Más evidencias demoledoras de la falsedad de las «vacunas» antiCovid»

  1. La denominación correcta es GENOCIDIO y el que lo quiera disfrazar, es colaborador y al mismo tiempo con efecto retardado al genocidio cuando sea prescindible. Los tóxicos están en todos los medicamentos y el que es dependiente de estas medicinas, ya sabe lo que le espera. Hoy día el zombie ya no mira el cielo, y si lo mira, ya no recuerdan como eran las nubes antes de la ingeniería climática de GENOCIDIO. Dentro de 10 años más del 60% de la población mundial habrá muerto, de hambre, sed o intoxicado, me parece que me quedo corto. Si eres joven y lees estas palabras, las ciudades son una crónica de una muerte anunciada, solo queda la Patagonia para sobrevivir.

    Saludos cordiales

  2. Los hechos, son: que las publicaciones, son negocios, que sirven a los intereses de sus dueños, estos a su vez, solo quieren ganar dinero y no creen en nada, bueno sí, aceptan la mentira, como dogma inmutable.
    Un saludo de paz.

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