Mentiras y cobardías electorales

Los ciudadanos españoles desean unos partidos que no les mientan y que den la cara. Este anhelo va a pesar más de lo que se cree en las próximas elecciones generales. Hay cada vez más gente harta del politiqueo y del “ahora digo y luego no hago, pero sigo cobrando”. Es irritante ver como la mayoría de los partidos “torean a todo pasado”. Lloran por el voto útil, cuando perdieron la oportunidad de haber formado coaliciones electorales. Mienten y se contradicen sobre los debates electorales en televisión y cambian de posición según los estudios de opinión. No se mojan en los temas claves: independentismo catalán, inmigración, falta de armonización autonómica, uso del español en la enseñanza, memoria histórica, pensiones, empleo, fomento del emprendimiento, etc.

Obviamente no todos, ni de la misma manera y de eso se están dando cuenta los españoles. PP y Cs tienen la responsabilidad principal en el centro derecha por haberse negado a promover, con carácter general, la unión natural de PP, Cs y Vox, aun respetando en su caso circunstancias locales. Por su parte, el PSOE merece el Oscar a la ambigüedad programática en el tema de Cataluña, el español como lengua vehicular, regulación de la inmigración, armonización autonómica. Pero ¡ojo! que Ciudadanos y PP también son ambiguos sobre el español como lengua vehicular, irrenunciable, de toda la nación y flojitos sobre el tema de la imprescindible armonización autonómica y la urgente regulación de la inmigración.

En el tema económico, normalmente, el centro derecha es más concreto y más eficiente. Pero no nos engañemos, los grandes temas económico sociales están estrechamente vinculados. Pensiones, empleo y estimulo empresarial son tres patas imprescindibles para sostener una sólida mesa de economía con contenido social. La empresa es el motor; el empleo y la garantía de las pensiones, el resultado. La izquierda socialista y, sobre todo, la ultraizquierda podemita se orientan, aun sin decirlo expresamente, hacia el modelo griego, incremento del gasto público ineficiente, crecimiento de la deuda, aumento de la presión impositiva y elevación mediante el BOE del salario mínimo sin valorar su gran impacto negativo en las empresas, olvidando que el 95% de ellas tienen menos de 9 empleados y que estamos en una España con casi 3 millones y medio de parados. Ya hemos visto lo que pasó y donde sigue Grecia. Aprendamos de ello. Digamos las cosas de forma sencilla y clara en los programas electorales.

En el tema del guerracivilismo, Podemos acelera y el PSOE sigue la línea de Zapatero, seguros de su “verdad” histórica, sin querer ver los datos cada día más conocidos, pero colaborando a destruir la importantísima información que guarda el Archivo de Salamanca. Ante ello Ciudadanos mira a otro lado como quien dice “somos muy jóvenes, no nos vamos a meter en esto”. Error, grave error, fue el PSOE de Zapatero el que tan solo hace diez años nos enfangó a todos y entonces ya teníais edad. Tenéis la obligación de tomar postura. El PP, a pesar del espíritu renovador inicial que le imprimió Casado, ha frenado y se remite a una futura, futura ley de la Concordia (no se sabe para qué fecha). Si cuando se tiene el poder, como ocurre en Andalucía, no se tiene el coraje de promover la derogación de la Ley de Memoria Histórica de esa Comunidad, ¿cómo se va a creer que lo vayan a hacer más adelante?

En cuanto a regeneración democrática y corrupción, PP, y PSOE quieren que se olvide su reciente pasado. Los EREs y la Gürtel son impactantes y aún están pendientes de sentencia. En cuanto a Transparencia, ley de amplio futuro que aprobó Rajoy, es la sociedad civil quien tiene que aprovecharse de su potencial, aunque los partidos no hayan sabido subrayar su importancia en sus programas electorales. No se puede dejar todo al albur de descubrimientos improvisados y de la Justicia. Conviene ser proactivo y solicitar la información a la que la citada Ley da derecho a todo ciudadano y, si se perciben comportamientos negligentes o prevaricadores, remitirla al Juez de Guardia

De todo esto habría que hablar en la campaña y cara a cara. Faltan debates públicos televisados. Por ello es una pena que la Junta Electoral Central este propiciando la marginación de Vox, al no considerarlo como “grupo político significativo”. Seguramente la Junta estará aplicando la literalidad de la normativa, pero tanto la irrupción de Vox en Andalucía como su presencia creciente en actos públicos y redes sociales, indica que sería muy lógico y deseable que participara en, al menos, ese debate con PSOE, PP, Cs y Podemos.  Que el voto se pueda basar en información concreta, sólida y veraz es lo mejor para la política. Sin mentiras, ambigüedades ni cobardías.

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