Mons. Pedro Casaldáliga pasó a mejor vida… aunque sólo Dios lo sabe

Mons. Casaldáliga

Ha fallecido Mons. Casaldáliga, claretiano, obispo durante décadas de São Félix do Araguaia (Brasil), sacerdote polémico donde los haya habido; y esperemos que deje ya de haberlos. Su vida genera, además de agudas controversias, graves sospechas. Para unos santo súbito; para otros mal sacerdote y peor obispo. ¿Habrá de todo un poco, como en botica? Lo que sí está claro es que cuando un sacerdote, o en este caso un obispo, produce tanto escándalo, es que el ejercicio de su ministerio no ha debido ser precisamente ejemplar desde el punto de vista religioso que es el que importa en sacerdotes y más en obispos.

Casaldáliga nació en 1928 en Balsareny, Cataluña, o sea, en España, siendo ordenado sacerdote en 1952 en Montjuic a los 24 años; fue vocación temprana. Ejerció su ministerio en Sabadell, Barcelona, Barbastro y Madrid, evolucionando rápidamente hacia posiciones neomarxistas muy propias de la época conciliar vaticanista segundo, de forma que en 1968 marchó a Brasil atraído por la pobreza e injusticias sociales de la remota región de São Félix do Araguaia de la cual ya no volvió a salir y de la que sería designado obispo en 1970, con 42 años y tan sólo dos después de haber aterrizado allí.

«Original» funeral de cuerpo presente de Casaldáliga

El mismo día de su ordenación episcopal, Casaldáliga hizo público un extenso documento titulado «Una iglesia de la Amazonía en conflicto con el latifundio y la marginación social», donde analizaba detalladamente cada uno de los casos de explotación y maltrato de pequeños campesinos e indígenas que allí se producían, apuntando responsables y causas y… dando la nota; en Casaldáliga lo de llamar la atención fue una constante, algo llamativo. Porque no es que no tuviera razón en las varias denuncias que hacía, no, sino que el documento rezumaba marxismo por los cuatro costados, carecía de espiritualidad y todo lo centraba en las necesidades humanas, es decir, materiales, de los habitantes de la zona; o sea, lo contrario de aquello según lo cual «No sólo de pan vive el hombre…». Para entonces, Casaldáliga, como otros muchos, principalmente en Iberoamérica, ya habían abrazado la nefasta y anticatólica, además de herética, Teología de la Liberación que tanto daño hizo y sigue haciendo, constituyendo pilar muy principal de la decadencia de la Iglesia en tan amplios espacios; por no decir algo peor como es el avance de la apostasía y el paganismo… o sea, pachamama pura y dura.

En línea con lo dicho, Casaldáliga no se cortó un pelo a la hora de reclamar una mal denominada «profunda renovación de la Iglesia» en el sentido que ya pueden suponer, claro; en hacer alarde de sus amistades marxistas y revolucionarias –lo que en 1988 le propició un serio toque de atención de parte de Juan Pablo II–; en apoyar en 1994 abiertamente la revolución también marxista de Chiapas (Méjico) con declaraciones tan carentes de base como plenas de demagogia como la siguiente «cuando las personas toman las armas deben ser respetadas y comprendidas»… ahí queda eso, y en publicar una nauseabunda «Declaración de amor por la Revolución Total de Cuba» cuyo título ya lo dice todo.

Sobre más peculiaridades de este ahora difunto prelado eclesiástico baste con añadir que guardaba a modo de reliquia de «santo» gotas de sangre de Mons. Romero y un pedacito de cráneo de Ellacuría (ambos asesinados en El Salvador y también declarados «teólogos de la liberación»); que no le gustaba que le llamran obispo, ni monseñor, ni padre, sino sólo Pedro –¡qué detalle tan poco católico y que tanto disminuía su altísima dignidad de sacerdote! además de que lo cortes no quita lo valiente–; que dedicó el 95 por ciento de sus esfuerzos a «rescatar y dar apoyo a los excluidos» en vez de a evangelizarlos; que rechazó llevar el anillo de oro episcopal, sustituyéndolo por uno de madera de Tucum, símbolo de la «causa indígena»; que todos los días a la siete y media de la mañana rezaba por los «mártires de América Latina» que ya pueden suponerse quiénes eran para él y que en su casa colgaban de las paredes carteles de la reunión de Pueblos Indígenas, un poema suyo contra el latifundio, una cruz de paja con forma de campesino y carteles de la guerrilla sandinista nicaragüense de la que llegó a decir que había sido «La revolución más bonita y cristiana que jamás he visto».

Recogemos, para terminar, algunas declaraciones efectuadas en entrevistas periodísticas para dar una idea aún más clara de por dónde fue siempre Mons. Casaldáliga a quien Dios tenga en su gloria, lo cual sólo Él lo sabe.

  • «De aquellos símbolos vinieron esas causas, ¿cuáles son? Son causas no sólo mías: la tierra, el agua, la ecología, las naciones indígenas, el pueblo negro, la solidaridad, la verdadera integración continental, la erradicación de toda marginación, de todo imperialismo, de todo colonialismo, el diálogo interreligioso e intercultural, la superación de ese estado de esquizofrenia humano, que es la existencia de un primer mundo y un tercer mundo (y un cuarto mundo también), cuando somos un sólo mundo, la gran familia humana, hijos del Dios de la vida.

La causa de la tierra. Y como en ese conflicto había oprimidos y marginados, comenzamos también nosotros a ser perseguidos por sus opresores. Ahí comenzó nuestra persecución. Ahora bien, en este mundo prostituido por el Mercado total y por el bienestar egoísta, hemos jurado con decisión y humildad: ¡Lejos de nosotros gloriarnos, a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, y en vuestras cruces hermanas de la suya!

Optamos por los pobres, por la causa de los pobres, por ponernos a su lado y contra su pobreza y su marginación, una opción que también se haga por los ricos deberá ponerse al lado de sus personas pero contra su lucro y privilegios. Si no es así volvemos a lo de siempre: Todos hermanos en Adán y en Dios, pero cada uno en su lugar social, unos pasándolo muy bien y otro pasándolo muy mal. Si Cristo es la riqueza de los pobres, ¿por qué no es la pobreza de los ricos para ser la hermandad de todos?

Y entre todos, los indios, la causa indígena, los hermanos primeros, maestros inevitables de nuestra harta ciencia fracasada, profetas esperados de nuestra suficiencia sin salida, profetas del retorno a la Tierra, al Sol, a la Luna, al Viento huracanado, heraldos primigenios del Evangelio de los Pobres. 

Y la causa negra. En el nombre de Dios supuestamente blanco y colonizador, que naciones cristianas han adorado como si fuera el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, millones de negros fueron sometidos, durante siglos, a la esclavitud, a la desesperación y a la muerte. Pero, un día surgieron… y la libertad imposible y la identidad prohibida florecieron.

 Otra de las causas de mi vida es la causa de las mujeres. Le escribí al papa: Querido Papa Juan Pablo II: No se puede negar que la mujer continúa siendo fuertemente marginada en la Iglesia: en la legislación canónica, en la liturgia, en los ministerios, en la estructura eclesiástica. Para una fe y una comunidad de aquella Buena Noticia que ya no discrimina entre “judío, griego, libre y esclavo, hombre y mujer”, esa discriminación de la mujer en la Iglesia nunca podrá ser justificada. Tradiciones culturales masculinizantes que no pueden anular la novedad del Evangelio, explicarán tal vez el pasado; no pueden justificar el presente , ni menos todavía el futuro inmediato. Y en el corazón de esa causa está nuestra plegaria: María de Nazaret, cantadora de la Gracia que se ofrece a los pequeños porque solo los pequeños saben acogerla, profetisa de la liberación que solamente los pobres conquistan porque solo los pobres pueden ser libres.»

  • «Lo que pretendemos al asumir las causas a las que me referí al inicio de esta entrevista es humanizar la humanidad practicando la ‘projimidad’. Utopía, ciertamente, pero inevitable. Si vivir es convivir, todos y todas debemos ser reconocidos como personas en la radical dignidad de la raza humana. La más esencial tarea de la Humanidad es humanizarse-….Y esto nos compromete a transformar el mundo juntos. La paz y el diálogo son necesarios entre las religiones para que haya paz en el mundo…».
  • «Querido Papa Juan Pablo II, escribí también: Sin conformarse a este mundo, la Iglesia de Jesús, para ser fiel al Evangelio del reino, debe estar atenta “a los signos de los Tiempos” y de los Lugares y anunciar la Palabra, en un tono cultural o histórico y con un testimonio de vida y de práctica tales, que los hombres y mujeres de cada tiempo y lugar puedan entender esta Palabra y se vean estimulados a aceptarla. Ésta es la causa de la iglesia. Una iglesia abierta, dialogante.»
  • «Escribimos el credo macroecuménico y le llamamos a Dios el Dios de todos los nombres, más allá de todos los nombres, y más acá de los tiempos. El verdadero diálogo es hablar y escuchar. Es la causa del diálogo interreligioso: A partir de mi identidad y del respeto de la identidad de los demás.»
  • «Dejábamos de ser amigos de los grandes (los propietarios latifundiastas) y los encarábamos. Ningún explotador o colaborador aprovechado de la explotación podría ser padrino de Bautismo por ejemplo. Dejamos de aceptar el auto-stop en sus coches, esquivábamos positivamente su compañía, su sonrisa; dejamos incluso de saludarlos, en los casos más descarados.»
  • «De pequeño era zurdo, pero en aquellos tiempos estaba prohibido y no nos dejaban escribir con la izquierda. De manera que incluso biológicamente soy de izquierdas. He pasado a las opciones del socialismo. Por el contacto con la dialéctica de la vida, por las exigencias del Evangelio y también por algunas razones del marxismo.»
  • «Lo esencial de la Iglesia son las personas. Y descentralizarse. Y aproximarse desinteresadamente a todas las inquietudes, desconciertos, sufrimientos y esperanzas de la humanidad. La Iglesia Católica ha pecado por plantear la pérfida dicotomía Iglesia-Mundo,…».
  • «A los enemigos del pueblo es a los que no gusta la teología de la liberación.»
  • «¿Y qué sucede con la acusación de que eres marxista? Los teólogos de la liberación, los obispos que los acompañamos y las Iglesias que se benefician de sus doctrinas, no hemos optado por Marx sino por el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su Reino y sus pobres. Nuestro Dios quiere la liberación de toda esclavitud, de todo pecado y de la muerte. Jesús hijo de Dios y de María de Nazaret dijo abiertamente que el antidios es el dinero. El capitalismo y el neocolonialismo ahora van a utilizar las estructuras de gobierno que le interesen. Es un camaleón que sabe adaptarse a las diferentes circunstancias. Yo me rebelo contra los tres mandamientos del neocapitalismo: votar, callar y ver la televisión.

 La gran blasfemia de nuestros días es la macroidolatría del mercado total. Hemos acabado con las dictaduras militares e incluso con los imperios. Ahora, estamos en el mercado total, en el neoliberalismo, un neoliberalismo etnocentrista para el que los pueblos indígenas tienen sobre sí la sentencia de muerte más inmediata, la muerte más lógica a partir del sistema. Estorban. Sus tierras son cebo de la codicia de los grandes. Es para mí como un dogma de fe: o el indio se salva continentalmente o no se salva.

 He acabado de entender y hasta de sentir toda la ganga de racista superioridad, de dominio endiosado y de inhumana explotación con que se han descubierto, colonizado y, muchas veces, evangelizado los nuevos mundos. Imperialismo, Colonialismo y Capitalismo merecen, en mi “credo” el mismo anatema. Como personas, como pueblos, como Iglesia tenemos el deber, no sólo el derecho, de defender las culturas, la alteridad cultural, la identidad cultural. Jesucristo no vino al mundo para que los indios dejasen de ser indios. Él no es un colonizador blanco. Él es el Liberador.»         

  • «Yo considero a Rhaner como el mayor teólogo del siglo xx. Sin embargo, creo, con la más estremecida convicción evangélica, que hoy, ya en el siglo xxi, un cristiano o cristiana, o es pobre y/o aliado o aliada visceralmente de los pobres, o no es cristiano, no es cristiana.»

2 respuestas a «Mons. Pedro Casaldáliga pasó a mejor vida… aunque sólo Dios lo sabe»

  1. * Solo puedo rezar por su alma, y encomendarle a Dios todopoderoso.
    * Creo pertenecía al colectivo de los obispos y sacerdotres PROGRES, gente que s ehan pasado la vida DESOBEDECIENDO LOS MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA, y haciendo lo que les daba la gana…
    * «Gracias» a ellos, y al actual ¿Papa o Antipapa? de Roma, la Iglesia está como está.

  2. Qué triste, qué vacía, que nauseabunda la teología de la liberación. Ya se sabe que como tal fenómeno fue obra del KGB, y se nota muchísimo. Hay unas declaraciones muy reveladoras de un antiguo general de inteligencia rumano que afirma que todo fue un proyecto de infiltración política de increíble éxito. Tuvo un Estado detrás, nada más y nada menos que el Estado soviético y sus redes de guerra subversiva y de propaganda altamente tóxica. Está diseñada expresamente para desnaturalizar el catolicismo, para desmoralizar sus fundamentos y convertirlo en un fanatismo marxista de falsa utopía hegeliana emancipadora (de los pobres, de los indígenas, de las mujeres, de los hijos frente a los padres, de los animales frente al hombre, y qué no se inventarán estos cerebros enfermos). Y vaya si tuvo éxito.

    Por supuesto que es fácil desenmascararlo… el desarrollo económico y la igualdad material no te alcanza nunca la salvación de tu alma. Hay que cuidar el cuerpo, pero mucho más el alma. Puedes tenerlo todo y chapotear en el pecado. Ayudar a los «pobres» de nada sirve si no les evangelizas profundamente, que es la principal misión de la Iglesia. Los niños de Escandinavia lo tienen todo pero sus países chapotean en el más abyecto pecado… sus almas están en grave peligro. BUSCAD EL REINO DE DIOS Y LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA.

    Por si fuera poco el comunismo da lo contrario de lo que promete (pobreza, igualdad en la miseria, represión política asesina, miedo, muerte…), en eso precisamente es en lo que más fracasa, en el desarrollo económico y en la libertad «emancipadora» de su propaganda. Todo es mentira en él.

    Siento una profunda tristeza y gran pena por esta gente… muchos tenían fe auténtica y verdadera vocación sacerdotal, pero cayeron con todo el equipo ante la demagogia artera y astutamente engañosa de la teología de la liberación. Se desmoralizaron y aceptaron la mentira desmoralizadora y un nuevo (y falso) motivo para vivir. Se les nota tan vacíos de Dios como un comunista. Viven en su utopía marxista materialista que lo quieras ó no instiga la rabia y el resentimiento… para mí son una tristísima figura, un juguete roto… aunque esta ideología ha hecho mucho daño. Que Dios haya tenido piedad de su alma y que se haya arrepentido antes de morir, de verdad se lo deseo.

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