Monumento a «Los últimos de Filipinas», de Salvador Amaya

Salvador Amaya

Salvador Amaya nace en Madrid en 1970. Hijo del escultor Marino Amaya, desde su infancia ha vivido en ese ambiente artístico, aprendiendo con su padre y ayudándole ya desde la adolescencia. De hecho en varias ocasiones han llegado a trabajar juntos, como es el caso del Monumento a los Donantes de Sangre en León. aparte de la influencia de su padre, Salvador se ha dejado influir por los grandes clásicos de la escultura; desde los maestros renacentistas italianos, hasta nuestros clásicos, como Benlliure, Marinas, Querol… Salvador es un ejemplo de asimilación, de cómo aprender de los maestros y subido en sus hombros llegar un poco más alto. se desenvuelve con brillantez en su obra “Libertad”, se nos revela como un gran retratista, con ejemplos como  “Valle-Inclán”, se coloca a la misma altura que sus maestros con “Blas de Lezo” y nos abre un universo creativo, pleno de aciertos, matices y  posibilidades con su obra “Peregrino”.

¿Cómo surgió el encargo de esta estatua?

En 2019 se cumplía  el 120 aniversario de la gesta de Baler y sabía que el Ejercito de Tierra estaba organizando una serie de actos para conmemorar la efeméride. Ya en el centenario intenté llevar a cabo un gran monumento pero en aquel momento no pudo ser y, ahora necesitaba sacarme la espinita. Hable con mi amigo, el pintor Augusto Ferrer-Dalmau, y ambos coincidimos en que queríamos aportar nuestro granito de arena. El JEME recibió de buen grado la propuesta y rápidamente nos pusimos a trabajar en ello. Augusto elaboró un boceto que serviría  para animar a los aportantes, y es que no puede olvidarse que éste monumento se ha financiado gracias a la colaboración desinteresada de miles de ciudadanos, asociaciones, empresas y a la recaudación que se ha llevado a cabo en los cuarteles. Todo ello ha sido gestionado por la Fundación Museo del Ejército, que con mucho trabajo y esfuerzo consiguieron sacar adelante la campaña de micromecenazgo y llegar al objetivo. No debe olvidarse que los monumentos se pagan con dinero, no con buenas intenciones  u opiniones. Detrás ha habido un gran equipo de personas comprometidas, y si queremos que este tipo de monumentos puedan seguir realizándose no debemos olvidarlo

¿Qué supone en su trayectoria profesional?

Indudablemente, para mi es un orgullo poder dejar mi huella en mi ciudad natal, lo cual no es fácil porque la Capital de España mira con lupa cualquier intervención artística. Entran en juego una serie de factores como el paisajismo, el valor patrimonial, o la adecuación del motivo, y no siempre se tiene ell informe favorable de los técnicos. Por otra parte, trabajar en los Héroes de Baler, ha supuesto cerrar un ciclo que abrí hace 20 años. Hay episodios que resultan inspiradores y en mi fuero interno, sabía que tarde o temprano podría dar forma a los Últimos de Filipinas. A nivel profesional nunca sabes, y más, cuando te mantienes fuera de los circuitos artísticos, como es mi caso. Lo que si puedo decir es que me debo al cliente y en cada trabajo me involucro hasta el extremo, en ese sentido no he tenido nunca queja, así que a nivel profesional en cuanto a mi relación con el cliente, ha supuesto un logro del que me siento muy satisfecho. Buscaba dignificar a aquellos militares y la memoria de los hombres que se dejaron la piel en Filipinas, cuando ni siquiera imaginaban que España había terminado por desmembrarse.

Háblenos de la importancia de reivindicar esta gesta…

En estos tiempos que corren, en los que la sociedad no encuentra ejemplos en los que mirarse ni motivos de orgullo es imperial resucitar el legado que nos dejaron nuestros más ilustres hombres. Parece que quieren que olvidemos que los españoles somos capaces de realizar hazañas con las que se maravilla el resto del mundo, ésta en concreto, se estudia en todas las academias militares y aquí, en España, apenas se conoce. El día que estábamos instalando, muchos vecinos se paraban a preguntar y la mayoría no había oído hablar de los Héroes de Baler. Algunas personas mayores, habían oído hablar de los Últimos de Filipinas gracias a la película de 1945, pero la gente joven ni los conoce, ni es consciente de que son los herederos de una nación admirable. El monumento público, en cierto modo, tiene un valor didáctico impagable: despierta la curiosidad del viandante y ejerce de recuerdo perpetuo, así que en ello estamos. En seguir reivindicando lo que las instituciones parecen querer olvidar

¿Están de moda las hazañas españolas?

Afortunadamente, si. No hay más que ver las listas de libros más vendidos, cuales son los artículos más leídos en la prensa española o fenómenos como Imperiofobia de Elvira Roca. Algo se ha despertado en nosotros y se ha rebelado ante tantas décadas de olvido. Y no sólo se trata de recuperar la memoria, sino que se está contrarrestando las falsedades que se han vertido sobre los españoles. Creo que la gente se ha cansado de agachar la cerviz y necesita reconciliarse con sus raíces, y más cuando al escarbar se dan cuenta que la película no es cómo se la habían contado y que tenemos mucho que mostrar al mundo. Mucho y muy bueno. Hemos sido pioneros en exploraciones y humanitarismo, y no hemos sabido contarlo. Ahora que se ha generado tanto interés, es momento de abordar todos estos temas desde el rigor histórico y por qué no, desde el patriotismo

¿En qué otros proyectos está trabajando?

Estoy ahora en el proceso de ver las posibilidades y sentar las bases de un par de proyectos. Estas cosas no suelen surgir espontáneamente, sino que hay que buscarlas, trabajarlas y madurarlas hasta que se firman. La incertidumbre política ralentiza la búsqueda de promotores, así que ahora toca correr un poco si queremos recuperar el tiempo perdido. Mientras termino de perfilar los proyectos grandes, sigo atendiendo a mis clientes de toda la vida con obras de pequeño formato o relieves. En estos momentos estoy terminando una escultura para los Caballeros de la Orden de Malta y un relieve del embajador español durante la Guerra de Independencia de EEUU. Podrían parecer trabajos menos vistosos, pero a mi me sirven para no perder destreza y sobretodo mantenerme anclado a la tierra, a lo que soy y a mi procedencia

¿Quiere añadir algo?

Quiero invitar este sábado, 18 de enero, a todos quienes nos quieran acompañar al acto civil que haremos en honor a los Héroes de Baler. Al haberse celebrado en lunes la inauguración, mucha gente no pudo asistir, así que un grupo de amigos han organizado un acto en el monumento (c/Alberto Aguilera con la plaza del Conde del Valle Suchill) donde repasaremos la historia de los Últimos de Filipinas, realizaremos una ofrenda floral y alguna sorpresa más que nos han preparado.

Para El Correo de Madrid


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