Mr. Lindsey Graham: ¡Es usted un hijo de la gran puta! (*)

Debo reconocer que he dudado durante mucho tiempo antes de calificarte como lo he hecho. En realidad, tu comportamiento cabe en todos los registros que definen la abyección, por lo que perfectamente podría haberte calificado de escoria, de gentuza, de criminal, de canalla o, incluso, de chulo barato y de matón. Pero como Jacques Vergès habría dicho en su día, tú lo que eres es, pura y simplemente, un hijo de la gran puta, con la particularidad de que -en tu caso- tal carácter brilla por sí solo.

Lindsey Graham

Lindsay Graham, llevas años preparando esta guerra fratricida entre los pueblos eslavos con tus cómplices Mc Cain o Nuland, los mismos que, junto con sus amigos neoconservadores, han logrado sus fines desencadenando este enfrentamiento tras incesantes provocaciones y mediante el apoyo sin fisuras que, durante décadas, tú y los de tu calaña les habéis prestado a los secuaces de Stepan Bandera; a los que por parte rusa se denomina “banderistas”, que no son otros más que quienes dirigen hoy el régimen de Kiev. [N. del T.: A los que desde la actualmente llamada -por las “infoputas” locales- “ultraderecha” alemana se califica de “Sumpf”, es decir: sumidero. Casta efectivamente gobernante en Ucrania desde febrero de 2014, tras el golpe de estado instrumentado desde Washington por el gobierno de Obama, que encargó expresamente de su ejecución a la judía Victoria Nuland. La misma que en el 2013 Barack Obama nombrara “Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Europeos y Euroasiáticos”, y que tras ejecutar el encargo alardeó públicamente de haberlo llevado a cabo, dando incluso la cifra que gastó en ello, despachándose a gusto contra la UE, a la que mandó literalmente: “a tomar por culo” (“fuck UE”), en una conversación telefónica, que luego se haría pública, mantenida por ella con el entonces embajador de su país en Kiev. La acción de la Nuland fue oportunamente maquillada maliciosamente por la práctica generalidad de las “infoputas” occidentales, denominando “Euromaidán”, lo que no fue más que un sangriento y por supuesto ilegal golpe de estado que tales rameras informativas pretendían, y siguen pretendiendo a día de hoy, colar como: “Una serie de manifestaciones y disturbios heterogéneos de índole europeísta, independentista y nacionalista de Ucrania” (sic)].

Ante las cámaras y en presencia de Zelensky, tú celebraste jubiloso la «fantástica inversión» que para tu país suponía esta guerra entre pueblos hermanos, en la que cientos de eslavos mueren cada día. Y dado que en tu idioma la palabra “eslavo” es sinónimo de esclavo, no tengo la menor duda de que, para ti y los de tu ralea, ver a «esclavos» luchando por vuestra causa al coste de unas simples decenas de miles de millones de dólares de vuestra moneda mágica, debe produciros un placer malsano que se os sale por los ojos. Para que nadie se llamara a engaño sobre la claridad de tus palabras, unas semanas más tarde, te reafirmabas en tu convicción sobre la fantástica inversión que tu país estaba haciendo actualmente. Para ti, la mejor inversión geopolítica de su historia al alentar la guerra entre Rusia y Ucrania.

Bien es cierto, que el país del «destino manifiesto» tiene una larga experiencia en fomentar guerras extranjeras, siguiendo el ejemplo de sus primos británicos que os adiestraron en los principios básicos de la pérfida Albión: Corrupción. Patrañas. Subversión…; aplicados para conseguir vuestros fines de «gobernanza mundial», bajo los grilletes de vuestras reglas, las mismas que pretendéis obligar al mundo a seguir so pena de sufrir vuestras sanciones.

Smedley Butler

De hecho, remontándose al siglo pasado, uno de vuestros ilustres predecesores escribió un libro notable donde relata sus sanguinarias «hazañas», tan parecidas a vuestras prácticas actuales, particularmente, cuando lográis que otros luchen en vuestras guerras, las mismas que provocáis mediante los incidentes de falsa bandera que constituyen vuestra especialidad. Esto es lo que escribió el general Butler en su libro: «War is a Racket: An Autobiography by Smedley Darlington Butler», Round Table Press, Nueva York, 1935.

«Pasé treinta y tres años y cuatro meses en servicio activo con la fuerza militar de mayor movilidad en nuestro país: el Cuerpo de Marines. Ocupé todos los grados de oficial, desde subteniente a general de división, y durante ese tiempo pasé la mayor parte del tiempo al servicio de las grandes empresas, Wall Street y los banqueros, como esbirro de altos vuelos. En resumen, fui un chantajista a sueldo del capitalismo. Así fue como, en 1914, ayudé a hacer de México, y especialmente de Tampico, un refugio seguro para los intereses petroleros estadounidenses. Ayudé a Haití y Cuba a convertirse en lugares lo suficientemente respetables como para que los hombres del National City Bank fueran a hacer dinero. En 1909-1912, en Nicaragua, participé en la purga del banco internacional Brown Brothers. En 1916, llevé la luz a la República Dominicana en nombre de los intereses azucareros estadounidenses. En 1913, me aseguré de que Honduras estuviera preparada para acoger a las compañías fruteras estadounidenses. En China, en 1927, me aseguré de que la Standard Oil pudiera dedicarse a sus negocios sin preocupaciones. Durante todos estos años, como dirían entre negociantes en la trastienda, los negocios me fueron de maravilla. He sido recompensado con honores, condecoraciones y ascensos. Cuando miro atrás, tengo la sensación de que podría haberle quitado algunos puntos a Al Capone. En el mejor de los casos, él sólo podía manejar su tinglado en tres distritos de su ciudad, mientras que nosotros, los marines, operábamos en tres continentes”.

El general Butler ha sido emulado por los políticos estadounidenses, Lindsay Graham. Durante un notable discurso pronunciado en 2019 ante estudiantes de la Universidad A&M de Texas, tu colega Mike Pompeo no dejó de provocar el entusiasmo y hasta la hilaridad de su auditorio al recordar su experiencia como director de la CIA entre 2017 y 2018.

Preguntado por la actitud diplomática a adoptar frente a ciertos países como Arabia Saudí, el que fuera Secretario de Estado, trató de relativizar el peso de las críticas dirigidas a la administración estadounidense, afirmando que demasiados estadounidenses no comprendían lo afortunados que eran «de estar aquí, en Estados Unidos». Explicando gráficamente las sutilezas de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, recordó a continuación su experiencia como maestro de espías: «Cuando estaba al principio de mi carrera, el lema era ‘no mentirás, engañarás ni robarás, ni tolerarás a quienes lo hagan’. Yo era el director de la CIA: mentíamos, engañábamos y robábamos. Estábamos totalmente entrenados para ello”. No fueron sus palabras, sin embargo, lo más grave de lo ocurrido aquél día, sino la reacción entusiasta de los estudiantes que formaban la mayoría de su auditorio, que parecían respaldar totalmente esta espantosa muestra de cinismo, lo que demuestra que este comportamiento está perfectamente integrado y aceptado por los vástagos de las élites estadounidenses, y tú Graham eres uno de esos vástagos.

Toda la historia de Estados Unidos, señor senador por Carolina del Sur, se basa en esta mentalidad depredadora, que ha dado lugar a las incesantes guerras que habéis provocado para acaparar las riquezas de otros pueblos. Tras subvertir Sudamérica y extender vuestro dominio sobre el Pacífico, provocasteis de consuno con vuestros gemelos criminales británicos las dos primeras guerras mundiales, de las que salisteis ambos, pero sobre todo vosotros, como principales vencedores. En 1945, el PIB de EEUU representaba por sí solo la mitad del PIB mundial y en 1991, con el hundimiento de la URSS, creísteis -la pareja de ladrones asesinos que conformáis- que había llegado para vosotros la hora de eliminar a vuestro último enemigo geopolítico. Nada sobre la tierra, parecía interponerse en el camino de la supremacía absoluta del mundo anglosajón, y hasta Fukuyama creyó, con razón, que la humanidad se dirigía hacia el fin de la historia. Pero tanto tú, Lindsay Graham, como tus amigos os habéis dormido en los laureles, y no habéis meditado lo suficiente sobre la máxima que cita Tito Livio a propósito de Aníbal: «Sabes conquistar, Aníbal, pero no sabes sacar provecho de la victoria». (T, Livio, Historia de Roma, XXII, 51, 4).

Estados Unidos tuvo una breve oportunidad entre 1990 y 2000, cuando Rusia estaba abatida y podía haber sido derrotada militarmente con facilidad. Pero no se atrevieron, porque incluso herido y abatido, el oso ruso seguía asustándoles, y uno de los principales rasgos que caracteriza a la mayoría de los militares anglosajones es su pusilanimidad; cobardía, en definitiva, que se evidencia en su apego a la patraña y la prepotencia, atacando al débil y preferentemente por la espalda. Tras esa, digamos ventana de oportunidad que tuvisteis para haber aniquilado a quien tenéis por enemigo, ha resultado que el oso ruso ha curado sus heridas, hasta el punto de que, tras recuperarse, en diciembre de 2021 incluso os arrojó el guante a la cara para dejaros patente que vuestro reinado había terminado.

Atónitos ante tal osadía, tú y tus amigos mandasteis a Stoltenberg a ladrar para decir a los rusos que no soltaríais vuestro hueso. Y es cierto que, al principio, los caniches europeos también acudieron a gruñir en el concierto de la rusofobia. Incluso incorporasteis nuevos miembros a la jauría con Finlandia y quizás algún día Suecia.

¿Y ahora qué? ¿Creéis que restallando el látigo ante vuestros miserables títeres europeos, o volando sus gasoductos, la gente os seguirá en otra guerra de exterminio? Los tipejos degenerados como tú, Lindsay Graham, habéis hecho un buen trabajo consiguiendo que los desgraciados ucranianos sacrifiquen sus vidas por el gran Estados Unidos durante los últimos 30 años, pero puedo asegurarte que ni un solo país occidental será capaz de enviar un solo soldado a luchar contra Moscú. Vuestro repugnante estilo de vida americano, puede haber convertido en obesa a buena parte de la población en las naciones que tenéis entre las zarpas, degenerándolas y convirtiéndolas en estados zombis sin la menor sombra de soberanía. Pero es un hecho, que de Nueva York a Berlín, vía París, Roma o Londres, no podrás enviar ni siquiera un búfalo** a que muera por Wall Street. Como mucho, podrías encontrar a unos cuantos perros polacos o caniches bálticos, aspirantes a terroristas suicidas, que llegaran a intentar una incursión en Bielorrusia. De la que, con toda seguridad, pronto regresarían a Varsovia o Vilna, con el rabo entre las patas y tras recibir una buena zurra a golpe de “Kalibre” o “Kinzal” en plenos morros.

Así que, a día de hoy, como oficialmente no hay tropas de la OTAN comprometidas en Ucrania y cientos de eslavos mueren en el frente cada día, podéis seguir regocijándoos de esta «buena inversión», pero lo que no veis, cegados por vuestra arrogancia, es que cada vez más países en todo el orbe han percibido con claridad el alcance de vuestra cobardía y de vuestra incapacidad para dominar el mundo como habéis hecho desde 1945. El PIB de Estados Unidos ha caído a menos del 20% del PIB mundial y están surgiendo nuevos gigantes en la escena internacional que no tienen intención de seguir jugando con vuestras «reglas». Los BRICS están cambiando la faz del mundo y no tardarán en desmoronarse todas las instituciones internacionales -el FMI, el Banco Mundial, el FEM, el G7- que hoy trabajan exclusivamente para vuestros intereses. Es cierto que la oligarquía político-burguesa de Bruselas ha cerrado filas en torno a vosotros, sabedora como es de que tendrá todas las de perder el día en que caigáis de vuestro pedestal, pero en el resto de África, Asia, América, Oriente Medio y Asia, los pueblos han entendido que el rey está desnudo y que su dólar sacrosanto no es más que una moneda ful destinada a robarles a ellos todas sus riquezas.

No sé cuánto durará la caída del imperio estadounidense, Lindsey Graham, pero es inevitable y espero vivir lo suficiente para presenciar su derrumbe y el posterior juicio ante el tribunal de los pueblos, que os sentará a todos los hijos de puta de tu ralea anglo en el banquillo, para que rindáis cuentas como responsables de los innumerables crímenes contra la humanidad que habéis cometido y cuya marca infamante llevaréis por siempre ante la historia.

Fuente: RI, remitido por Vladimir Tchemine
Traducción del francés por Patricio Montero-Martín
(*) El término aplicado a Graham no es ni mucho menos exclusivo para su repugnante personalidad, sino que puede perfectamente hacerse extensivo, en este caso concreto, a la fulana encargada de la “defensa” en ese muladar que es, ha sido y será por los siglos, y ya pueden aparentar lo contrario, Niederland (las tierras bajas), o sea, Holanda, que se despachó el otro día con parecidas declaraciones a las efectuadas por Lindsay Graham. En ellas recalcaba, sin el menor sonrojo como es natural en quien desconoce la vergüenza, su regocijo por lo barato que le sale a la UE el que sean ucranianos los que ocupen por centenares de miles las sepulturas que, según ella, garantizan “su” seguridad y la de la OTAN; cosa esta última, y no sería nada de extrañar, que para esta fulana tenga que ver con el hecho de que, por lo que toca al cargo de mayordomo de los anglos en tal organización criminal, el puesto haya recaído en un vulgar chulo indecente que dice ser almirante de la mierda de marina “de guerra” que ella tiene a su cargo; poblada históricamente, por cierto, de gentuza cuyo único mérito demostrado ha sido, primero y ante todo, su avaricia y, luego, su infame condición de criados de los hijos de la gran etc., que tienen enfrente. Karin Hildur Ollongren, llamada “Kajsa” (caisa), nacida en el 67, es la antedicha “joya” y esta es la pinta que tiene:
Karin Hildur Ollongren

8 respuestas a «Mr. Lindsey Graham: ¡Es usted un hijo de la gran puta! (*)»

  1. Y España, qué pinta en todo esto? Pues nada. Cipayos de 3ª a preparar las paellas y comprar los preservativos para los yankis. Y Jarretera va Jarretera viene.

  2. Artículo patanegra, no tiene desperdicio.
    Estoy convencido de que, esta vez sí, el tiro les va a salir como un cañonazo por la culata. No solo a los «anglocas» (o anglocabrones, in extenso) sino a la mayoría de sus «aliados»… también.

    1. No he visto, así de pasada, a Marruecos entre los importadores, y sin embargo me han llegado noticias de que ha estado armándose bastante alarmantemente. A que se deberá…

  3. Ninguna institución nos dirá nunca la verdad, y de todas formas mucho tráfico de armas se paga con tráfico de drogas por lo tanto ( aunque son los mismos gamberros ) la mitad del costo/gasto termina en los paraísos fiscales o, sin filtro y en sus bolsillos. Si, están armando a Marruecos y Argelia ( según esa misma institución entre los dos países se están gastando el 60% del presupuesto de defensa de toda Africa )
    se supone que los enfrentarán, imagino que con el objetivo de saquear el Sahel

    https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/3300876/israel-suministrara-marruecos-sistema-antiaereo-cupula-hierro

  4. Excelente, pero no se inflame con pasar por el banquillo a esta gentucia, ya en Nuremberg el espectaculo fue bochornoso, sera Dios el verdadero y unico juez.
    La misericordia de nuestro Señor Jesucristo sea con nosotros en estos dias.

  5. Alguien profetizó:
    Si el judío internacional vuelve a poner al mundo en contra de Alemania, ello no significará la desaparición de Alemania sino la desaparición del poder judío internacional.
    ¿Se cumplirá la profecía? ¿Lo veremos?
    No confundir al judío internacional -el sionismo- con el judío pueblo o religión.
    El Tercer Reich fue «desobediente» y pretendió sustituir el «patrón oro» por el patrón «trabajo del pueblo alemán»
    Ahora parece que la «desobediente» es Rusia.
    El marxismo era un sueño de control y dominio mundial.
    Tras su derrota en Rusia, se pretende ahora conseguir el mismo objetivo mediante el capitalismo.
    Al fin y al cabo creaciones con la misma paternidad.

  6. Efectivamente capitalismo liberal y marxismo son frutos del mismo árbol pero, el marxismo (con distintas máscaras) siempre fue el objetivo de los amos para la escoria Disraeli Rothschild; es decir, para la mayor parte de la población (necesaria). Así, China pasó a ser el modelo cuando el anterior mostró sus debilidades. Todo el movimiento actual en Sudamérica va en ese sentido, y en Africa seguido, etc. Solo la antigua Cristiandad precisa de una bajada de humos Kalergi previa a la integración en el cubo de la basura humanoide.

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