Muera España

Sobre la autohispanofobia de buena parte de la izquierda española se ha escrito mucho y desde los más variados puntos de vista, así que no cometeré el error de poner a prueba la paciencia de mis escasos lectores con más variaciones sobre el mismo tema. Tan solo señalaré que, aunque la crítica a los Gobiernos pasados de España fue un elemento lógico de las doctrinas izquierdistas del siglo XIX, el paso hacia el asco por la nación en su conjunto no se daría hasta 1898. Para comprobarlo no es necesario acudir a sesudas elaboraciones de ideólogos; basta con un vistazo a la evolución de la prensa izquierdista de antes y después del Desastre, y con sólo semanas e incluso días de diferencia.

Tres décadas más tarde, en 1930, el muy autorizado Manuel Azaña declaró:

En el estado presente de la sociedad española, nada puede hacerse de útil y valedero sin emanciparnos de la historia. Como hay personas heredo-sifilíticas, así España es un país heredo-histórico.

Madrid, 1º de Mayo de 1919

La hispanofobia de las izquierdas quedó así más que sembrada, junto a la paralela separatofilia, que no cesaría de aumentar en los años siguientes, aunque suela señalarse alguna frase de Negrín y, sobre todo, de Indalecio Prieto para probar su condición de patriotas. Pero al mismo se olvida su hipocresía, que permitía a este último sostener una cosa o la contraria dependiendo de su interés en cada momento. El dirigente peneuvista Telesforo Monzón, por ejemplo, recordó en sus memorias cómo Prieto le ofreció la independencia del País Vasco a cambio de su apoyo en la revolución de octubre de 1934.

Las masas se empaparon del mensaje de odio hacia su propia nación que los intelectuales y dirigentes izquierdistas habían sembrado con eficacia, como demostró el frenesí revolucionario estallado con la victoria fraudulenta del Frente Popular en febrero de 1936. Enrique Jardiel Poncela, ajeno a cualquier opción política, relataría:

En junio de 1936 la situación era insostenible. Decir «¡Viva España!» era un grito subversivo que significaba la cárcel inmediata. Pero «¡Muera España!» estaba admitido y se decía. También se decía por todas partes «¡Viva Rusia!» y «¡Rusia sí, España no!».

Los que vivieron aquellos sangrientos días recordarán que gritar «¡Viva España!» era un acto subversivo que solía acarrear la muerte. Pedro de Répide, cronista oficial de Madrid e insigne izquierdista arrepentido tras experimentar la República, escribió:

Oíanse continuamente, con chasquido de blasfemias, los alaridos de «¡No queremos España! ¡Queremos Rusia!» y los de «¡Viva Rusia, muera España!», expresiones inconcebibles por muy revolucionario que se sea.

Puerta de Alcalá de Madrid en 1936

Aprovecho la ocasión para señalar a quienes estos datos les hayan parecido interesantes que podrán encontrarlos, junto a muchos otros, en un libro de recientísima publicación que me atrevo a señalar aquí.

Con el paso de las décadas la tendencia no haría sino aumentar, como lo demostró la simpatía de la inmensa mayoría de la izquierda española por los criminales etarras, compañeros de viaje socialista al fin y al cabo. Y, por supuesto, su continua complicidad con la estrategia gradual de disgregación de España diseñada por sus socios separatistas.

Madrid, cada año desde 2019

Tras las citas de autoridades terminaré con dos pequeñas anécdotas personales cuyo trasfondo ideológico y psicológico muchos lectores podrán corroborar con sus propias experiencias. Hace unos quince años un representante –de cuyo nombre no quiero acordarme– de la cultureta progre de una provincia norteña de nula tendencia separatista escribió en un artículo de prensa: «España no me preocupa lo más mínimo; es más, su disolución hasta me parecería algo realmente interesante». Y también hace algunos años un cargo electo del PSOE –de cuyo nombre tampoco quiero acordarme– me dijo que le divertía el interés que teníamos los de la derechona por evitar la separación de Cataluña y el País Vasco. Y no sólo eso, sino que confesó entre francas carcajadas que, dado que le constaba que dicha separación implicaría una puñalada en el corazón de sus despreciados «patriotas de la derecha», estaba ansioso de que llegase ese momento para poder disfrutarlo.

Concluyo. Que nadie se engañe: los que creen que el indulto a los golpistas va a provocar el hundimiento del PSOE ignoran el resentimiento contra su propia nación que late en lo más profundo del corazón de la mayoría de los izquierdistas. Evidentemente hay excepciones, y algunas de indudable renombre. Pero en las urnas no se pesan las opiniones, se cuentan.

Para Periodistadigital


2 respuestas a «Muera España»

  1. Excelente exposición; clara y somera, pero tremendamente atinada. El problema de España, permítase el símil, sea cual el creado por parte de los hijos mimados a los que sus progenitores les han venido consintiendo, y, ya crecidos terminan golpeando a los ingenuos, permisivos y tolerantes padres. Así, el caso de los españoles (hijos mimados) que desprecian u odian sus raíces de manera absolutamente inconsecuente y mezquina. Las causas de tan infundado desapego a su nación, debemos referirlas a los diferentes y diversos grupos que, históricamente, han ido copando las riendas del poder; vertiendo sus mezquinos odios, traicionando a su nación a cambio de un plato de potaje; nos referimos a las organizaciones luciferinas, no tan secretas y sus respectivas asociaciones pantalla, que han sabido manipular la opinión pública a través del control de los más media; por supuesto, no olvidemos la implantación de un sistema educativo a la medida, que ha devenido de más a menos, destruyendo el amor o desapego, deprecio y repudio de lo propio, es decir, un sistema fundamentado en la endofobia, con consiguiente apego a todo lo exógeno. Tan indigno y siniestro plan contra España, simplemente, por ser Cristiana. Siendo sus principales, no únicos, enemigos, la pérfida Albión junto a sus hermanos francófonos, los causantes de la decadencia de la otrora gran nación española; evidentemente, con la inestimable colaboración de los poderes y traidores de casa. Por más señas, la perdida de las provincias hispanas de ultramar sería causada por la actuación de la masonería y sus errados miembros, sin obviar la torpeza de un tal Carlos III que se plegó a su pacto de familia con su primo el francés, ordenando la expulsión de la Compañía de Jesús; tal fue la inquina que en 1773 sería extinguida la Compañía de Jesús, por orden del Papa Clemente XIV. Concluyendo, España debería recuperar sus raíces y soberanía nacional, abandonando más pronto que tarde una Unión Europea (UE) sierva del anticristo. ¡Dios bendiga a Hungría y Polonia que no se doblegan a la luciferina UE!
    «El Diablo quiere destruir España» (Benedicto XVI) https://infovaticana.com/2020/02/02/benedicto-xvi-el-diablo-quiere-destruir-espana/
    Vídeo alocución del ex ministro Jorge Fernández Díaz: «…El Diablo quiere destruir España» [*]
    Bibliografía recomendada:
    – BARRAYCOA MARTÍNEZ, Javier, «Los(des)controlados de Companys», LIBROS LIBRES, Madrid (2016)
    – BÁRCENA PÉREZ, Alberto, «Iglesia y Masonería. Las dos ciudades», Ediciones San Román, 2015, Madrid (2016)
    – CASTRO (de), Juan A. y FERRER, Aurora, «SOROS Rompiendo España», Homo Legens 2019, Madrid (mayo 2020)
    – CIERVA (de la), Ricardo, «La masonería invisible», Editorial FÉNIX, S.L., Madrid (2010)
    – GUERRA GÓMEZ, Manuel «Masonería, religión y política», SEKOTIA, S.L., Madrid (4ª edición diciembre 2012)
    – MARTÍN, Malachi, «Los jesuitas. La Compañía de Jesús y la traición a la Iglesia Católica», P&J, S.A., Barcelona (1988)
    – SANTAELLA PASCUAL, Federico M., «1898. Crónica de un derrota pactada», Sierra Norte Digital, S.L., Madrid (2021)
    – VICTORIA, Pablo, «España contrata ataca. De la deuda de Estados Unidos con Bernardo Gálvez», Editorial EDAF, S.L.U., Madrid (2017)
    – VICTORIA, Pablo, » El día que España derrotó a Inglaterra. Blas de Lezo, tuerto, manco y cojo destrozó a la mayor armada inglesa», Editorial EDAF, S.L.U., Madrid (11 tirada: septiembre de 2019)
    [*] VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=zEhlVyo82qI

  2. Después del 39 se instauró un régimen de apariencias, sino , no se explica, la falta de humanidad,decisión y nobleza, para desmontar el capitalismo, y poner una separación de poderes, para mitigar los abusos y falta de libertad, actual.

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