Muerte de Villaamil. Honra a Villaamil.   

ESCUCHAR NOTICIA: Al hilo de la última falsa bandera de Trump para mandar destructores a Venezuela, es decir, utilizar la droga venezolana para atacar “a Maduro”, como si Marruecos no fuera campeón mundial de exportación de ciertas drogas, viene a cuento hablar del inventor de este tipo de barcos y sus circunstancias. El destructor Furor, comandado por el capitán Fernando Villaamil fue uno de los últimos buques en salir de la bahía de Santiago de Cuba la soleada mañana del 1 de julio de 1898, siguiendo a los cruceros. Villaamil, inventor del destructor (AQUÍ) y que dió la primera vuelta al Mundo con un barco escuela a vela (corbeta Nautilus, 1892), era diputado progresista y gran amigo de la Reina Regente (alguien comentó que incluso amantes; en todo caso congeniaron incluso por sus ideas políticas AQUÍ).  Fue el principal conocedor del oscuro y trascendental incidente de sus torpederos en las Azores, por el que abrió un expediente disciplinario penal. Recordemos que Villaamil calificó de “Gatada” (faena, trampa) el que parte de sus barcos, al mando de Antonio Rizo, comandante del torpedero Rayo, no le siguieran, con diversos pretextos, y se metieran en Cabo Verde. Aquello condicionó que toda la flota se concentrara en las islas portuguesas, en lugar de en Puerto Rico, donde esperaban ya el Oquendo y el Vizcaya, y sentenció, en gran medida, la guerra. Cervera, que se quejaba de falta de medios, devolvió a la Península los tres torpederos al mando de Rizo. El Furor salió para el combate, inexplicablemente, a un kilómetro de distancia del Oquendo, el último de los cruceros. Consta, por declaraciones de varios marinos yanquis, que arrió bandera y se hundió a 4 millas de Santiago, sufriendo 33 muertos y 31 heridos (85% de bajas, el máximo de la flota española, con diferencia). El parte oficial no especifica el fin de Villaamil, como reconoce Auñón, quien dice que pudo caer al mar. También pudo hundirse con el barco (Arderius, su ayudante, y Carlier, capitán del destructor, así lo afirmaron). Curiosamente Carlier fue encausado por el incidente de las Azores y, posteriormente, junto con Arderius, laureado en el combate (aunque en su libro no aparezcan los motivos). Un año después el gobernador militar norteamericano de Santiago certificó que su cadáver había aparecido en una cueva cerca de la costa. El cuerpo fue repatriado oficialmente en el vapor Monserrat, aunque finalmente no enterrado como tal. Todo un misterio. La versión “norteamericana” es que pereció sentado en una silla, tras ser trasladado a tierra desde el buque. Sus restos, repetimos, se hallarían unos meses después y fue traído a España en el vapor Montserrat, para ser inhumados en el Panteón de Marinos Ilustres. El 7 de noviembre de 1901, unos días antes de arribar a Cádiz, el Ministro de Marina, Duque de Veragua (Cristóbal Colón de la Cerda y Gante, XIV duque de Veragua, Marqués de Jamaica, Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, liberal progresista, Ministro de Marina entre el 6 de marzo de 1901 y el 6 de diciembre de 1902, en el último gabinete de Sagasta), promovió una real orden al capitán general del Departamento, en la que se dictaminaba que los restos no eran de Villaamil sino del Marinero de1ª clase José Alvariño Gabeira, y que se sepultasen en el cementerio de San Fernando no sin antes posibilitar su reconocimiento por la familia del infortunado capitán de navío (AQUÍ).   Pulse para escuchar el texto Al hilo de la última falsa bandera de Trump para mandar destructores a Venezuela, es decir, utilizar la droga venezolana para atacar “a Maduro”, como si Marruecos no fuera campeón mundial de exportación de ciertas drogas, viene a cuento hablar del inventor de este tipo de barcos y sus circunstancias. El destructor Furor, comandado por el capitán Fernando Villaamil fue uno de los últimos buques en salir de la bahía de Santiago de Cuba la soleada mañana del 1 de julio de 1898, siguiendo a los cruceros. Villaamil, inventor del destructor (AQUÍ) y que dió la primera vuelta al Mundo con un barco escuela a vela (corbeta Nautilus, 1892), era diputado progresista y gran amigo de la Reina Regente (alguien comentó que incluso amantes; en todo caso congeniaron incluso por sus ideas políticas AQUÍ).  Fue el principal conocedor del oscuro y trascendental incidente de sus torpederos en las Azores, por el que abrió un expediente disciplinario penal. Recordemos que Villaamil calificó de “Gatada” (faena, trampa) el que parte de sus barcos, al mando de Antonio Rizo, comandante del torpedero Rayo, no le siguieran, con diversos pretextos, y se metieran en Cabo Verde. Aquello condicionó que toda la flota se concentrara en las islas portuguesas, en lugar de en Puerto Rico, donde esperaban ya el Oquendo y el Vizcaya, y sentenció, en gran medida, la guerra. Cervera, que se quejaba de falta de medios, devolvió a la Península los tres torpederos al mando de Rizo. El Furor salió para el combate, inexplicablemente, a un kilómetro de distancia del Oquendo, el último de los cruceros. Consta, por declaraciones de varios marinos yanquis, que arrió bandera y se hundió a 4 millas de Santiago, sufriendo 33 muertos y 31 heridos (85% de bajas, el máximo de la flota española, con diferencia). El parte oficial no especifica el fin de Villaamil, como reconoce Auñón, quien dice que pudo caer al mar. También pudo hundirse con el barco (Arderius, su ayudante, y Carlier, capitán del destructor, así lo afirmaron). Curiosamente Carlier fue encausado por el incidente de las Azores y, posteriormente, junto con Arderius, laureado en el combate (aunque en su libro no aparezcan los motivos). Un año después el gobernador militar norteamericano de Santiago certificó que su cadáver había aparecido en una cueva cerca de la costa. El cuerpo fue repatriado oficialmente en el vapor Monserrat, aunque finalmente no enterrado como tal. Todo un misterio. La versión “norteamericana” es que pereció sentado en una silla, tras ser trasladado a tierra desde el buque. Sus restos, repetimos, se hallarían unos meses después y fue traído a España en el vapor Montserrat, para ser inhumados en el Panteón de Marinos Ilustres. El 7 de noviembre de 1901, unos días antes de arribar a Cádiz, el Ministro de Marina, Duque de Veragua (Cristóbal Colón de la Cerda y Gante, XIV duque de Veragua, Marqués de Jamaica, Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, liberal progresista, Ministro de Marina entre el 6 de marzo de 1901 y el 6 de diciembre de 1902, en el último gabinete de Sagasta), promovió una real orden al capitán general del Departamento, en la que se dictaminaba que los restos no eran de Villaamil sino del Marinero de1ª clase José Alvariño Gabeira, y que se sepultasen en el cementerio de San Fernando no sin antes posibilitar su reconocimiento por la familia del infortunado capitán de navío (AQUÍ).

Al hilo de la última falsa bandera de Trump para mandar destructores a Venezuela, es decir, utilizar la droga venezolana para atacar “a Maduro”, como si Marruecos no fuera campeón mundial de exportación de ciertas drogas, viene a cuento hablar del inventor de este tipo de barcos y sus circunstancias.

El destructor Furor, comandado por el capitán Fernando Villaamil fue uno de los últimos buques en salir de la bahía de Santiago de Cuba la soleada mañana del 1 de julio de 1898, siguiendo a los cruceros.

Villaamil, inventor del destructor (AQUÍ) y que dió la primera vuelta al Mundo con un barco escuela a vela (corbeta Nautilus, 1892), era diputado progresista y gran amigo de la Reina Regente (alguien comentó que incluso amantes; en todo caso congeniaron incluso por sus ideas políticas AQUÍ).  Fue el principal conocedor del oscuro y trascendental incidente de sus torpederos en las Azores, por el que abrió un expediente disciplinario penal. Recordemos que Villaamil calificó de “Gatada” (faena, trampa) el que parte de sus barcos, al mando de Antonio Rizo, comandante del torpedero Rayo, no le siguieran, con diversos pretextos, y se metieran en Cabo Verde. Aquello condicionó que toda la flota se concentrara en las islas portuguesas, en lugar de en Puerto Rico, donde esperaban ya el Oquendo y el Vizcaya, y sentenció, en gran medida, la guerra. Cervera, que se quejaba de falta de medios, devolvió a la Península los tres torpederos al mando de Rizo.

El Furor salió para el combate, inexplicablemente, a un kilómetro de distancia del Oquendo, el último de los cruceros. Consta, por declaraciones de varios marinos yanquis, que arrió bandera y se hundió a 4 millas de Santiago, sufriendo 33 muertos y 31 heridos (85% de bajas, el máximo de la flota española, con diferencia).

El parte oficial no especifica el fin de Villaamil, como reconoce Auñón, quien dice que pudo caer al mar. También pudo hundirse con el barco (Arderius, su ayudante, y Carlier, capitán del destructor, así lo afirmaron). Curiosamente Carlier fue encausado por el incidente de las Azores y, posteriormente, junto con Arderius, laureado en el combate (aunque en su libro no aparezcan los motivos).

Un año después el gobernador militar norteamericano de Santiago certificó que su cadáver había aparecido en una cueva cerca de la costa. El cuerpo fue repatriado oficialmente en el vapor Monserrat, aunque finalmente no enterrado como tal. Todo un misterio.

La versión “norteamericana” es que pereció sentado en una silla, tras ser trasladado a tierra desde el buque. Sus restos, repetimos, se hallarían unos meses después y fue traído a España en el vapor Montserrat, para ser inhumados en el Panteón de Marinos Ilustres. El 7 de noviembre de 1901, unos días antes de arribar a Cádiz, el Ministro de Marina, Duque de Veragua (Cristóbal Colón de la Cerda y Gante, XIV duque de Veragua, Marqués de Jamaica, Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, liberal progresista, Ministro de Marina entre el 6 de marzo de 1901 y el 6 de diciembre de 1902, en el último gabinete de Sagasta), promovió una real orden al capitán general del Departamento, en la que se dictaminaba que los restos no eran de Villaamil sino del Marinero de1ª clase José Alvariño Gabeira, y que se sepultasen en el cementerio de San Fernando no sin antes posibilitar su reconocimiento por la familia del infortunado capitán de navío (AQUÍ).


7 respuestas a «Muerte de Villaamil. Honra a Villaamil.   »

  1. Digo… ya veras que va a ser el de la mano; a ver… uno, dos, tres…; caramba, que casualidad… Y justo detrás de él hay otro que tal canta… Me vale con la foto, me sobra el resto.

      1. La señal masónica de la mano derecha en el corazón, como tienen Villaamil y su ayudante Arderíus, son reveladoras y, sinceramente, no había caído en ello. Gracias.
        Ambos dos, como a tantos militares y marinos de la época (y seguramente de ahora mismo), les cuadra ser masones. Por ambición, por moda-coptación y por ideas.
        Ya he reflejado que Villaamil, y la regente, eran liberales progresistas declarados. En otra foto suya de capitán de fragata también aparece en igual pose.
        Del Alférez de Navío Francisco Arderíus Rodríguez, ayudante secretario de Villaamil, que también aparece en otra foto similar con la mano en «la faltriquera» (https://www.palaciodelasnogueiras.es/biografias/fernandovillaamil; por cierto, en ella parece que D. Manuel Somoza, comandante del torpedero Ariete, también tiene «la mano en el pecho»), hay que decir que quedó inválido por múltiples heridas de metralla (estuvo hospitalizado cuarenta días) a consecuencia combate de Santiago de Cuba, pasando a la reserva en 1900 y al cuerpo de mutilados en 1901, poco antes de recibir la cruz la Cruz de 1.ª clase de la Orden Militar de San Fernando (9 de diciembre de 1901), pensionada pero «NO laureada», por «su valor» en el combate del 3 d julio (también se les concedió al Capitán de Navío D. Juan Lazaga y Teniente D. Diego Carlier). Se retiró de coronel del cuerpo de inválidos, dedicándose entretanto a escribir y publicar algunas memorias y trabajos históricos. En uno de sus escritos salió en encendida defensa del pueblo norteamericano (revista «Los Aliados», de 7 de septiembre de 1918, titulado «NOBLEZA ESPAÑOLA e HIDALGUÍA AMERICANA»

        1. Creo que:
          Hay masones bien intencionados, los hay que incluso creen ser cristianos. La mayoría no está en la trama, pero sin quererlo, sirven a la trama, pues blanquean la secta y critican a los que la critican. Por omisión también pecan casi todos, pues están obligados a callar cosas que se deberían saber para el bien de todos. Ciegamente apoyan lo que les viene de arriba, jerárquicamente, sin derecho a saber, o expuestos a ser confundidos con medias verdades o mentiras. Se les ofrecen ventajas, pero no gratis, y como mínimo se les pide silencio o inacción; lo cual ya es una acción en si mismo.
          En general se conduce al cristiano; aunque no llegue a ser masón; hacia la antítesis liberal, para poder polarizar en las dos clásicas; al tiempo que se le aleja de la Verdad.

          Seguramente ha habido muchos que han sido héroes, lo que no quita que estuvieran equivocados o que hicieran un mal mayor, aún sin pretenderlo; sirven en última instancia a la cima de la pirámide; unos y otros. Y está claro que España y el Cristianismo estuvo y esta siempre en el punto de mira de las mentiras y crímenes de la élite de turno.

          Los que suelen mostrar su pertenencia a la Orden, es porque se sienten orgullosos de ello( o porque saben que les reporta prestigio y poder en determinados ámbitos ). Napoleón por ejemplo, dejó claro que para poder combatir es preciso financiación, y los que abren; y los que le cerraron el grifo…, son los que gustan de ver tales gestos en sirvientes tan considerados.

          Otros, la mayoría( y actualmente casi todos ), no hacen exhibición de su obediencia. En todo caso, cuando veo a alguno con la pose, ya se de que pie cojea; y, héroe o no, casi siempre estará implicado en alguno de tantos desastres como tuvimos y tenemos. Pues los amos marranos, hoy anglosionistas, saben como sacar partido, hasta de sus contrarios; sobre todo si pertenecen a su herramienta preferida de conspiración.
          Gracias por el artículo y por la aclaración. Saludos

  2. ¿Y no se podría resolver el enigma con un estudio sobre el ADN de los supuestos restos de Villaamil?
    En cualquier caso es un enigma histórico que podríamos calificar de «menor» ante la importancia de resolver oros enigmas históricos mucho más importantes por sus consecuencias.
    Porque desvelar los manejos masónicos de la política -nacional e internacional- es muy necesario. Ya que al ser los «hijos de la viuda» el perejil de todas las salsas (revolucionarias o geopolíticas) su conocimiento puede ser esencial para entender -y prevenir- la repetición de «desastres»
    Voy a explicarme mejor: La historiografía designa, como «El Desastre del 98», la pérdida de los últimos territorios de ultramar.
    Y pudiera ser que la historia de España termine acuñando el término «El Desastre del 78» el proceso político que finalmente pueda conducir a la pérdida de parte de territorios peninsulares, insulares o plazas de soberanía.

    1. Magnífico comentario, camarada.
      Desde luego, si se quisiera, que no se quiere, y menos los mandos de la Armada, podrían resolver rápidamente las dudas en relación con Villaamil, pero no lo van a hacer. No lo harán porque, por lo que sea, han vetado el libro de Auñón, tanto la presentación en el IHCM como en el premio Virgen del Carmen. Y no creo que sea por falta de amor a la historia militar o civil, ni por un corporativismo exacerbado. Tiene que ver, más bien, con lo de «la Viuda».
      Y muy brillante la idea fuerza: «El Desastre del 78». Con tu permiso me la apropio.
      Un fuerte abrazo.

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