Navidad cristiana

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Todos somos conscientes de que una ola de paganismo y hasta de apostasía militante nos envuelve y trata de arrastrarnos hacia su oscuridad.

Tenemos que despertar y para eso Dios nos envía sus mensajeros, sus profetas que nos hagan ver la luz divina, aquella de la que carecen los que no creen y tienen apagada los que no viven profundamente su fe. Pero el Señor no nos abandona, nos ayuda a salir de esa oscuridad que trata de ofuscarnos completamente.

Por nuestros pecados nos hemos dejado arrastrar. Pero no está todo perdido, si acogemos el don de misericordia que se nos ofrece. En esta ocasión el Señor no nos ha desmenuzado en el evangelio paso a paso lo que debemos hacer. Es verdad que las propuestas aquí plasmadas no tienen el peso y la autoridad de su Palabra directa, pero tampoco son desdeñables, pues no pretender sino ayudar a reflexionar y concretizar las líneas generales que se contiene en Palabra.

Veamos cómo se puede llevar a la práctica una vivencia de la Navidad que no sea pagana, que se sustraiga a la ofensa que se comete al no vivir el Misterio que sucedió cuando Jesús se revistió de nuestra carne humana para salvarnos. El Misterio de su Encarnación renueva su eficacia salvadora cuando se agradece a Dios su Misericordia, cuando se quiere hacer vivo el ejemplo que nos dio de generosidad y entrega del Hijo de Dios, pues además de nuestro Redentor es nuestro Modelo y Camino, Verdad y Vida. Y, por si fuera poco, en María y José, en los pastores y los Magos de Oriente nos ha dejado también un ejemplo a seguir, pues fueron sus más directos colaboradores o sus primeros testigos y adoradores de su obra de la Encarnación y nos pueden ayudar e inspirar a los que ahora queremos vivir y acoger el don que nos hizo y que sigue vivo y presente en su Iglesia.

Propuestas para cristianizar las fiestas de Navidad y reparar los múltiples excesos que se cometen en estas fiestas[1] y los olvidos y desagradecimiento de las maravillas obradas por Dios para salvarnos y de los favores que nos obtiene nuestra Señora Santa María, Madre de Dios[2].

El gran regalo a Jesús en estas fiestas: La Confesión y Comunión: arrepentimiento profundo de nuestros pecados en la Confesión y la Comunión en Gracia con fe y devoción para consolar Su Santo Corazón y reparar por tantas ofensas como recibe (Mensaje 63, pág. 5; Mensaje 64, pág.1)

DIA 24 DICIEMBRE 2019, CENA DE NOCHEBUENA Y VIGILIA:

– Santa Misa de medianoche (aunque sea adelantada por la tarde para los ancianos o por no permitir los familiares asistir a la Misa de medianoche)

– Abstinencia de comer carne

– Moderación en la comida y bebida

DIA 25 DE DICIEMBRE 2019, NATIVIDAD DE JESUCRISTO, EL HIJO DE DIOS:

– Santa Misa

– En honor a San José que siempre se mantuvo en segundo plano, pero fue el primero en servir a su familia: en las conversaciones con familiares y amigos nos mantendremos a la escucha más que hablar y dejaremos que los demás hablen, a no ser que haya que intervenir porque alguna cosa sea mala o para que el silencio no se interprete como desinterés o falta de alegría.

– Elegir los dulces que menos nos gustan y ser moderados

– Tomemos refrescos

– En caso de mucha insistencia por parte de familiares: Renunciar a las bebidas caras (Champán…)  y no multiplicar ni apurar las copas

DÍA 24 Y 25 EN HONOR AL NIÑO JESUS: ofrecer como reparación de los pecados, unidos a la incomodidad del Niño Jesús quien fue recostado en un pesebre, sentarnos en los lugares más incómodos.

DÍA 31  DE DICIEMBRE 2019, NOCHE DE FIN DE AÑO:

– Santa Misa

– En este día tengamos Adoración en reparación y acción de gracias por el año transcurrido, bien sea por la mañana, tarde o noche

– Cena: suprimir toda bebida alcohólica

– A las 12 de la noche rezo del Santo Rosario en familia

DÍA 1 DE ENERO 2020, SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS:

– Santa Misa

– Rezar el Ángelus como bendición de la mesa

– En honor del silencio de la Virgen María que guardaba todo en Su Corazón: ese día no hablar de nadie, ni bien ni mal.

– Santo Rosario en familia

– No comer turrón

– Leer y meditar los textos litúrgicos en algún Misal para los fieles o en la revista Magnificat o similar.

COMO LOS PASTORES: llevar una comida o cena de Navidad a una familia necesitada.

COMO LOS REYES MAGOS QUE LLEVARON A DIOS ORO, INCIENSO Y MIRRA: demos a la Iglesia de Dios un donativo.

–oo–

[1] Se tiene noticia de que al menos hasta hace unos años incluso los gitanos, que solían estar un poco al margen de la vida litúrgica de la Iglesia, guardaban abstinencia en la noche de Navidad.

[2] Si preguntásemos a cada católico cómo se denomina la fiesta que se celebra el día 1 de enero nos llevaríamos la decepción de que serían rarísimos los que supieran responder acertadamente, cuando esta SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS es la principal de las dedicadas a Nuestra Señora y Madre. La asistencia a la Santa Misa en ese día queda diezmada vergonzosamente por los excesos de la noche de fin de año. Sin embargo, los mártires recientes de Egipto, los coptos, a pesar de haber sufrido 14 siglos de persecución musulmana han mantenido su fe y fueron asesinados cuando asistían masivamente a las vigilias de oración, por dos veces en diferentes años, en esa misma noche, cuando entre los católicos occidentales a muy pocos se les ocurre hacer una vigilia de reparación en esa noche de tantos excesos. Cfr. Fernando de HARO, Coptos: Viaje al encuentro de los mártires de Egipto, Madrid : Encuentro, 2015.


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