Niños tarados del franquismo

Estamos descubriendo ahora que los niños del franquismo éramos unos tarados oprimidos por la disciplina, educados en la ignorancia, lastrados para el futuro. Nuestra infancia, para algunos, debió ser el espejismo de un tiempo oscuro.

Pobres tarados que merendábamos pan con fuagrás o con aceite y azúcar y con terrosas onzas de chocolate Matías López, que escuchábamos en la radio las aventuras de Diego Valor, piloto del espacio, que leíamos las aventuras del Guerrero del Antifaz, El Jabato, El Capitán Trueno y el TBO. Que comíamos pipas, regaliz, palulú, chicle Bazooka y bolitas de anís que nos vendía el pipero a la puerta del colegio, por cierto que ninguno fue por esto, ni obeso ni anoréxico, jugábamos a las canicas, al taco, pídola y con pelotas de trapo atadas por cuerdas, y las niñas jugaban con muñecas y saltaban a la comba.

Los justos regalos que recibíamos eran excepcionales y por Reyes Magos, algunos teníamos la suerte de recibir algo que durante todo el año veíamos en los escaparates de las jugueterías.

Fuimos tan tarados que aguantamos sin secuelas de por vida los capones y regletazos en el colegio y el dominio de los mayores.

Aprendimos la lista de los reyes godos para ejercitar la memoria, al igual que los afluentes de ríos por ambas márgenes y los partidos judiciales, los dictados eran una prueba de ortografía básica, las raíces cuadradas había que resolverlas sin calculadora y traducíamos del latín La Guerra de las Galias.

Y si suspendías en Junio, te perdías las vacaciones. Tras ello, muchos acabaron en la Universidad, y muchos más aprendieron un oficio, iniciado como aprendices…

Así estábamos de tarados que es lo que pretenden hacernos creer algunos que, criados en una sociedad opulenta, sin más valores que el logro del éxito, confunden nuestra infancia con la opresión.

Nuestro mayor pecado fue no valorar el enorme esfuerzo de unos padres que nunca tuvieron vacaciones, y fracasamos al querer proyectar sobre nuestros hijos una permisividad que a nosotros nunca nos habrían tolerado.

Fuimos tan tarados que ahora nos sorprende ver cómo esos retoños, criados en un mundo de solo derechos y ninguna obligación, se alzan contra la sociedad que les ha permitido disfrutar de lo que jamás tuvimos nosotros.

Es el triste final de acto en la tragedia cíclica de nuestra Historia donde los enfrentamientos son más frecuentes que los encuentros, donde la envidia supera el aprecio, donde personajes de inanes trayectorias personales, pretenden dirigir las vidas de los demás para imponer su sociedad soñada.

Tan tarados fuimos, a pesar de lo cual, ningún trauma nos achica, ningún complejo nos corroe y, yo al menos, creo que la inmensa mayoría de mis amigos estamos muy, pero que muy orgullosos de haberlo vivido y haberlo superado.

¡Con dos co…razones!

¡¡Y estos politicuchos niños mimados de hoy nos quieren amargar nuestra jubilación!! Y una mierda.


11 respuestas a «Niños tarados del franquismo»

  1. Amén. Dato mata relato. Sólo espero que el Bien se acabe imponiendo tarde o temprano y que la chusma inmunda que está arruinando y destruyendo nuestra sociedad y nuestra Patria termine pagando sus innumerables delitos y purgando sus infames pecados en esta vida o en la otra. Entretanto, seguiremos luchando día sí y día también en la medida de nuestras humildes posibilidades por desenmascarar a esta piara de canallas miserables sin desfallecer ni un instante. Es lo mínimo y, por desgracia, lo único que podemos hacer y que nos podemos exigir.
    ¡ARRIBA ESPAÑA SIEMPRE!

  2. Hermosa foto de portada! Viva imagen de mi propia familia el día de mi Primera Comunión.
    Sí, fuimos hijos de luchadores, y luchando salimos adelante con estudios y carreras, y también sí, hemos criado hijos blanditos…

    «Nos pasábamos todo un año mirando escaparates» ¡cierto! tanto es así que yo me detenía en uno, junto a una de mis hermanas mayores que nos llevaba al cole a las pequeñas, y siempre miraba la misma (horrenda) muñeca de porcelana y pensaba ¡pobre niña a la que le toque lidiar con ella!. Cual sería mi frustración cuando aquel año Baltasar me la dejó sobre la cama. Nunca se lo perdoné a mi hermana.

        1. Oye anónimo ridículo ¿Quién se está escondiendo? Usted si se esconde en el anonimato y tanto el autor del artículo («Anónimo» que seguro es usted mismo) como la comentarista a la que respondo (Nati) también se esconde ¿o es que por ese «nombre» se identifica a una persona en el orbe?
          Los que sigan esta página saben sobradamente quién soy, no como los anónimos payasetes que encima se permiten el lujo de «recriminar» a los demás.
          Y a usted que le importa como son mis hijos o si los tengo ¿es que lo he hecho público?
          Y si le duele que sus hijos literalmente «no valgan para nada» pues se aguanta, haberlos educado mejor.
          ¿Blanditos? ¡Ustedes si son blanditos!

          1. Estimado seguidor: cuando ponemos como autor «Anónimo» es que nos ha sido imposible determinar quién es el autor, normalmente porque nos llega a través de terceras y cuartas personas intermedias que a su vez tampoco nos dicen quién lo escribió. En el caso de su replicante «Anónimo» está claro que le acusa de lo que él peca más aún. Saludos cordiales

  3. Por el artículo y los comentarios suscitados se comprueba claramente el grado de iniquidad que alcanzaron las generaciones que vivieron su juventud y madurez durante el Régimen (sobre todo a partir de los años 60), acompañada de la generación de sus padres y abuelos, en principio bastante mejor pues fue la encargada de librar la guerra, pero ésta claramente hizo que los mejores de aquellas generaciones coetáneas fueran los que murieron, rematada con la División Azul, donde murieron los mejores que todavía quedaban y el resto continuo ya en el práctico olvido y realmente desmotivado.

    Que verdad es el dicho:

    “Tienen que existir los cobardes para repoblar los países después de que mueran los valientes”

    Las generaciones reflejadas en el artículo son lo peor que ha tenido España en toda su historia y
    la “educación” social y política que les pasaron sus mayores una verdadera calamidad, sin una sola idea de cultura, de civilización, de organización social, de economía o de política, nada de nada, lo que hizo que al final del Régimen en realidad no existiesen españoles, a lo sumo existían franquistas, pero que no tenían ni idea de que es o representa su país, en absoluto. Eso hizo que solo siete años después arrasase el socialismo en España ¡solo siete años! Normal, solo había franquistas y muerto este no les quedaba nada.

    Y ahora vienen a hacerse los graciosos ¡pues claro que la mayoría de esas generaciones son unos tarados e indigentes intelectuales, mucho más que los actuales que al menos no han vivido nada de ello, para después traicionarlo!

    Esas generaciones fueron capaces de validar y legalizar la división de España en reinos de taifas de la forma más grosera y estúpida imaginable ¡y solo tres años después!
    Nadie en sus cabales puede cometer tal barbarie; solo esto descalifica para siempre a las generaciones que lo avalaron y apoyaron. No tienen perdón de Dios.

    Y eso solo por nombrar una de las barbaridades que estos “inteligentes y personas de bien” han cometido, son innumerables.

    Se puede continuar indefinidamente, pero ya no tiene sentido. Venga, a seguir creyéndose los mejores.

    1. Y la causa principal de nuestros variados males históricos, estimado JL, ¿podría ser debida a que los españoles, mayoritariamente, no tenemos remedio?

      En los siglos XIX, XX y XXI (cuando menos), excepto las etapas «dictatoriales» de los generales Primo de Rivera y Franco, todo en España ha sido de una «normalidad» muy similar a la que tenemos ahora. Luego, actividades masónicas aparte…, por algo será.

      1. Estimado Jesús,

        El problema no es que los españoles no tengamos remedio, sino que la historia de cada pueblo es distinta y la psicología individual y de masas responde de modo diferente según las distintas características raciales.

        El tema es para extensas tesis doctorales pero para indicarlo rápido, el primer problema que tenemos que percibir es algo que no veo a nadie percatarse de ello: España es una cultura distinta, totalmente, a otras, como la anglosajona, la sínica, la ortodoxa, etc. son civilizaciones totalmente distintas; España y las Españas es una civilización en sí misma que sufre disonancia cognitiva al no percatarse de estar pretendiendo asumir estructuras de otras civilizaciones, en este caso la anglosajona, diametralmente opuesta a nuestro verdadero ser; eso produce una especie de estrés civilizacional que de no diagnosticarse a tiempo y procurar su remedio destruirá finalmente dicha civilización, como ya ha sucedido a otros pueblos en la historia.
        España es el único país que ha sido verdaderamente católico en el mundo; el resto tenido por ello realmente nunca lo han sido puesto que sus acciones lo indican claramente.

        España se ha adelantado al resto del mundo en siglos respecto a los derechos humanos y otros temas aledaños a los que otros países “muy católicos” ni se han acercado (p. e. Bélgica exhibía seres humanos en jaulas en el siglo XX y casi acaba con la población del Congo en tiempo record ¡vaya católicos! Y así todos); esa increíble diferencia ha producido el que estos pueblos nos ataquen y denigren para ocultar su indignidad y crueldad. España solo en los cien primeros años del “Imperio” fundó en América ¡700 ciudades! Ningún otro país ha hecho otra cosa que explotar los lugares que han podido y maltratar a su población.

        España es algo totalmente y positivamente diferente aunque no lo creamos nosotros mismos.
        Como bien sabia Fernando el Católico necesitamos una dirección fuerte y un objetivo claro para funcionar (así seriamos realmente invencibles), nuestra racialidad por sí misma tiende a la anarquía. La trampa moderna de la “democracia” destruye a todos los países, pero debido a nuestras características es mucho más dañina para nosotros.

        El problema ha sido que desde el siglo XVIII las élites “españolas” no lo son en absoluto y la civilización hispana fue abandona a su suerte; se puede entrar en detalles pero sería demasiado extenso.

        Por todo lo anterior las únicas veces que ha “funcionado” España ha sido con mandos de caudillaje, o sea, lo que denominamos “dictaduras”, que solo han sido un remedio momentáneo al abandono total y la felonía absoluta de las “elites”, que prefieren parecer “sofisticados y modernos” (¡desde el siglo XVIII!) que pertenecientes a la cultura española, más austera y menos pretenciosa, por lo que la abandonan a su suerte.

        Nuestro pueblo es solo un reflejo de este abandono y de la disonancia cognitiva que lleva consigo, como le sucedería a cualquier otro que abandonase su verdadero ser para imitar incluso a sus enemigos.

        En esencia, el problema de España es puramente de “elites”, a las que el pueblo imitaría si estas fuesen humanas y respetasen su cultura, pero no ha sido así y el pueblo español ha sido abandonado y está en la inopia desde hace siglos, por lo que es lógico el desastre generado y en el que estamos.

        Así, grosso modo, es la cuestión. Cada concepto anterior da para varios volúmenes pero no podemos explayarnos más en este medio, que demasiado hace con soportarnos.

        Saludos.

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