No es pederastia, es sodomía

mm

Puede que una de las más arteras acciones de los sodomitas de dentro de la Iglesia haya sido intentar –y en no poca medida conseguir– desviar la atención y confundir al personal propio y ajeno haciendo creer que el problema de los abusos en su interior es de pederastia y que nada tiene que ver con ellos. Pues bien, volvemos a insistir con datos precisos que no es así. No hay en la Iglesia un problema de pederastia, sino de sodomía, de homosexualidad, porque son los sodomitas los que abusan de todo niño, infante o joven que se les pone por delante.

Ofrecemos a nuestros seguidores, primero, unas nuevas y recientes declaraciones del cardenal Viganó al Whasignton Post sobre el caso; segundo, las conclusiones del más reciente y completísimo estudio realizado sobre tan escabroso asunto en este caso por el P. Paul Sullins de la Universidad Católica de América para el Instituto Ruth (The Ruth Institute); tercero, el informe completo para descargar en PDF por si quieren ampliar conocimientos.

Cardenal Viganó

Declaraciones del cardenal Viganó.-

Su testimonio deja claro que la homosexualidad -y el fracaso del Vaticano de responder a este tema- es el centro del problema actual de la Iglesia al lidiar con los abusos. ¿Nos puede explicar, con la mayor claridad posible, por qué la homosexualidad, tal como usted la ve, está relacionada con los abusos?

Mantengamos una distinción entre dos escenarios: (1) los crímenes de abuso sexual y (2) el encubrimiento criminal de los delitos de abuso sexual. En la mayoría de los casos en la Iglesia hoy, ambos tienen un componente homosexual -que habitualmente se minimiza- y que es la clave de la crisis.

Respecto al primer escenario, los hombres heterosexuales claramente no eligen ni a niños ni a jóvenes varones como sus parejas sexuales, y aproximadamente el 80 por ciento de las víctimas son hombres; de hecho, la gran mayoría son varones post-pubescentes. Las estadísticas de los diferentes países sobre abusos sexuales cometidos por el clero no dejan lugar a dudas. Y aunque son tan terribles como los casos de abusos cometidos por pedófilos, el porcentaje es muy inferior. No son pedófilos, sino sacerdotes gays los que abusan de chicos post-pubescentes y han arruinado las diócesis de Estados Unidos. Uno de los estudios más recientes y más fiables ha sido realizado por el padre Paul Sullins, PhD, del Ruth Institute. En su informe ejecutivo, el estudio de Sullins afirma, entre otras cosas, lo siguiente:

    • »El índice de homosexuales en el sacerdocio aumentó el doble en relación a la población general de los años 1950, y hasta ocho veces en relación a la población general de los 80. Esta tendencia está fuertemente relacionada con el aumento del abuso sexual infantil».
    • »Las estimaciones de estos hallazgos predicen que, si la proporción de sacerdotes homosexuales se hubiera mantenido al nivel de los años 50, al menos 12.000 niños, la mayoría varones, no hubieran sufrido abusos».

La preponderancia de estos casos de abusos es abrumadora. No creo que nadie pueda discutirlo. Que la homosexualidad es la causa principal de la crisis de los abusos sexuales es algo que también el papa emérito Benedicto XVI ha declarado en su reciente ensayo La Iglesia y el escándalo de los abusos sexuales. De su larga experiencia como presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, él recuerda cómo «en varios seminarios se establecieron camarillas homosexuales que actuaban de manera más o menos abierta, cambiando de manera significativa el ambiente de los seminarios».

Dada la abrumadora evidencia, es alucinante que la palabra «homosexualidad» no haya aparecido una sola vez en ninguno de los recientes documentos oficiales de la Santa Sede, incluyendo los dos Sínodos sobre la Familia, el Sínodo sobre los Jóvenes y la cumbre de febrero.

Respecto al segundo escenario, la «mafia gay» entre los obispos está vinculada no a un interés común sexual, sino a un interés común que tiene como objetivo protegerse y promocionarse mutuamente desde el punto de vista profesional, saboteando todos los esfuerzos de reforma. En el citado ensayo, el papa emérito Benedicto observa que una investigación de seminarios llevada a cabo por el Vaticano, que incluía el problema de las camarillas homosexuales, «no aportó nuevos datos, supuestamente porque varios poderes unieron fuerzas para ocultar la situación real»; su observación da credibilidad a mi testimonio de que una poderosa red de prelados ha encubierto los abusos durante décadas. ¿Acaso se puede encontrar en Estados Unidos un solo obispo que admita que es homosexual activo? Claro que no. Su trabajo es constitucionalmente clandestino.

P. Paul Sullins

Conclusiones del estudio del P. Paul Sullins.-

Aspectos fundamentales:

1. El abuso sexual del clero católico continúa siendo un problema. Desde su apogeo, hace 35 años, ha disminuido mucho menos de lo que se cree. La disminución es consistente con una caída general de la agresión sexual en la sociedad estadounidense.

2. Desde 2002, el abuso ha aumentado en medio de signos de negligencia por parte de líderes de la Iglesia, y hoy es comparable al nivel que tenía a inicios de los años setenta.

3. La proporción de hombres homosexuales en el sacerdocio aumentó de ser el doble de la proporción de homosexuales en la población general, en los años 1950, a ser ocho veces más alta que la proporción de la población general en la década de 1980. Es una tendencia con una fuerte correlación con el aumento del abuso sexual infantil.

4. Una cuarta parte de los sacerdotes ordenados a finales de la década de 1960 informó de la existencia de subculturas homosexuales en los seminarios, mientras que más de la mitad de los sacerdotes ordenados en los años 80 indicaron lo mismo. Dicha tendencia también muestra una fuerte correlación con el aumento del abuso sexual infantil.

5. Cuatro de cada cinco víctimas mayores de siete años eran varones; es decir, sólo una de cada cinco era mujer. La mayor facilidad de acceso a niños varones, en relación con las niñas, explica cerca de una quinta parte de dicha disparidad. El número de sacerdotes homosexuales explica los cuatro quintos restantes.

6. Si la proporción de sacerdotes homosexuales se hubiera mantenido en el nivel que tenía en la década de 1950, se estima que 12.000 niños menos habrían sufrido abuso sexual, en su gran mayoría varones. Resumen de los argumentos El abuso sexual de menores por parte de sacerdotes católicos ha sido un problema persistente y generalizado en la Iglesia en los últimos años. Aunque más de ocho de cada diez víctimas son varones, la idea de que el abuso esté relacionado con hombres homosexuales en el sacerdocio no ha recibido amplia aceptación por parte de los líderes de la Iglesia.

Asimismo, el influyente estudio de la Universidad John Jay de Justicia Criminal (John Jay College) sobre las causas y el contexto del abuso sexual por parte del clero católico (en adelante, el Reporte JJR2) concluyó que, en Estados Unidos, el abuso generalizado no tenía relación con la proporción de sacerdotes homosexuales: «el aumento de hombres homosexuales en los seminarios en la década de 1980… no corresponde a un aumento en el número de niños que sufrieron abuso»

1 . Los autores informaron que llegaron a esta conclusión sin recopilar ni examinar ningún dato directo sobre «la identidad sexual de los sacerdotes y de cómo cambió a lo largo de los años»

2 ; en cambio, se basaron en estimaciones clínicas subjetivas y en informes narrativos de segunda mano sobre la aparente actividad homosexual en los seminarios. Dicha confianza es sorprendente, ya que, como los autores sabían, tales informes no podían establecer «si la expresión abierta de la identidad sexual en los seminarios [en la década de 1980] significaba que había más hombres que entraban al seminario percibiéndose a sí mismos como homosexuales [o estaban] más abiertos a revelarse a sí mismos como homosexuales… que en décadas anteriores»

3 . Incluso, si lo hubieran sabido, el porcentaje de homosexuales de una generación de sacerdotes ordenados, en particular, puede ser muy diferente al porcentaje de hombres homosexuales en el presbiterio nacional en general. Con el objeto de probar las conclusiones del Reporte JJR2, evalué los datos disponibles sobre la orientación sexual del clero para determinar directamente si, en sus palabras, «un aumento en los hombres homosexuales en el sacerdocio conducirá a un aumento en el abuso de varones menores de edad»

4 . El porcentaje de sacerdotes homosexuales estadounidenses lo estimé con base en una encuesta nacional realizada en 2002 por el periódico Los Angeles Times, que incluía preguntas sobre orientación sexual, edad y año de ordenación. El abuso lo medí a partir de reportes de las diócesis católicas, datos que también fueron utilizados en el Reporte JJR2. Analicé sólo las denuncias actuales de abuso sexual y ajusté estadísticamente los hallazgos para eliminar las diferencias debido a la edad del abusador y el año de abuso. Mis hallazgos mostraron que había una correlación casi perfecta (0,98) entre el aumento (o la disminución) en el porcentaje de víctimas masculinas casi perfectamente con el aumento (o la disminución) de hombres homosexuales en el sacerdocio. Entre las víctimas menores de 8 años, la correlación fue menor pero todavía fuerte (0,77). Esto indica que, en primer lugar, el abuso sexual de menores está muy relacionado con la participación de hombres homosexuales en el sacerdocio; pero, en segundo lugar, un acceso más fácil a los varones entre 8 y 17 años también fue un elemento propiciatorio. El aumento o la disminución del abuso en general también mostró una alta correlación (0,93) con el aumento o la disminución de la proporción de sacerdotes homosexuales; lo cual, no es sorprendente ya que los varones conformaban una proporción muy alta de las víctimas. Dicho hallazgo fue robusto: la correlación no ajustada, representada en la Figura 10 a continuación, todavía era fuerte (0,90). Cerca de la mitad de esta asociación se debió al aumento de subculturas o camarillas de sacerdotes y profesores homosexuales sexualmente activos en los seminarios católicos, lo que también se midió en la encuesta de Los Angeles Times. Antes de la década de 1950, la proporción de hombres homosexuales en el sacerdocio era aproximadamente la misma que en la población general. En la década de 1980, los hombres homosexuales constituían más del 16% del presbiterio, más de 8 veces mayor que el de la población general. Esa mayor presencia de sacerdotes homosexuales se ha visto acompañada por un aumento de alrededor de 24 incidentes adicionales denunciados por año, y ocurridos en el año de la denuncia. Extrapolando a todos los abusos denunciados, podemos estimar que si la concentración de hombres homosexuales en el sacerdocio católico hubiera permanecido en su nivel relativamente bajo de principios de la década de 1950, el abuso habría sido aproximadamente un 85% menor, evitándose que unos 12.594 niños, en su mayoría varones, fueran victimizados sexualmente por sacerdotes católicos en los Estados Unidos.

EL INFORME DEL P. SULLINS EN PDF PARA DESCARGAR

Y otros artículos relacionados publicados por esta web anteriormente.

No fue pedofilia, es sodomía

Influencia de la homosexualidad en la crisis del sacerdocio

Compartir

Deja un comentario

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*