No, Gral. Villarroya, no es así

Villarroya

El JEMAD, el Gral. Villarroya Vilalta, nos ha escupido a la cara una de esas máximas sanchistas, copia de las múltiples que nos viene prodigando el falaz presidente del Gobierno desde que comenzó la epidemia vírica en… otoño de 2019, ojo al dato; aunque no reconocida hasta después del 8M, fiesta frentepopulista antinacional de obligada celebración por encima incluso de la vida de los españoles.

Robles

El Gral. Villarroya Vilalta, que debe su cargo a su demostrada sumisión a Margarita Robles cuando era el director de su Gabinete Técnico, ha dicho que “Las Fuerzas Armadas van donde se nos requiere y cuando se nos requiere y con nuestro objetivo, que es salvar vidas. Les rogaría que nos mantuvieran al margen de la confrontación política”, en relación con la polémica generada a raíz de los también escupitajos de “Quim Yong” Torra a las FFAA y a todos los españoles rechazando la participación de los militares en la lucha contra el Coivd-19 en Cataluña, impidiendo, entre otras cosas, la instalación de hospitales de campaña; alguno de los pocos y pequeños que han quedado tras el paso del huracán Pedro Sánchez, el mismo que declaró que “El Ministerio de Defensa sobra”. Pues no, Gral. Villarroya, no es así.

Las FFAA tienen, por el Artículo 8º de la Constitución como misión “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”; artículo cuya máxima importancia radica, además de por lo que dice, porque figura en el Título Preliminar de nuestra Carta Magna, es decir, ese que plasma especial y directamente la voluntad del pueblo soberano y, por ello, muy por encima del resto de Títulos.

El hospital de campaña (costó 27 millones de euros) destruido por Sánchez y Robles con el visto bueno de los Gral,s Villarroya y Alejandre y demás mandos militares

Por un lado, las FFAA no dependen de que “se las requiera”, pues no están sujetas al interés –no pocas veces puro capricho— por desgracia en España siempre sectario, coyuntural y egoísta ni de los partidos ni de los dirigentes políticos de ninguna clase de cada momento –sean gubernamentales, autonómicos o municipales—, sino que se deben directamente a los intereses y necesidades de España, de la patria y del pueblo español; esa es su única y verdadera razón de ser, pues de otro modo, o sea, tal y como usted cree y dice, habría que darle la razón a Sánchez en lo de que las FFAA sobran.

Por otro, la participación en la lucha contra una emergencia nacional de primer orden como es la actual epidemia vírica, cuyo coste en vidas humanas y subsiguiente ruina económica usted parece despreciar, es misión constitucional de las FFAA, debiendo aportar sus efectivos y medios, que costeamos los españoles con nuestros impuestos –su salario y prebendas también, General– de forma ineludible, inexcusable, pasando por encima, como es el caso, de las autoridades de cualquier clase; más aún de aquellas que por su degeneración, corrupción y mediocridad, que por su odio a España y a los españoles, quieran impedirlo.

Y algo peor. Pues según su explícita creencia, caso de que, por ejemplo, el proceso revolucionario en marcha en Cataluña, Vascongadas –como poco, pues ya se contagia a otras regiones–, cuyo objetivo es la desintegración de nuestra nación, diera el paso que le queda, que es la insurrección general, usted no haría nada, porque ante tal tesitura –que está al caer porque además se alienta y financia desde la propia Moncloa–, como desde luego ni Torra, ni Sánchez, ni Iglesias, ni Robles iban a requerir los servicios de las FFAA, usted tampoco movería un dedo por mantener la unidad de España que es su mayor misión. Usted esperaría a que le «requirieran», pero como no lo iban a hacer ninguno de los citados, usted seguiría mirando al cielo, inhibiéndose cobardemente. Su pensamiento, por lo tanto, es, además de absurdo, anticonstitucional, convirtiéndole en un traidor.

Gral. Villarroya Vilalta, no se trata de “dejar a las FFAA al margen de confrontaciones políticas”, no es así, no, de lo que se trata es de que no hay cargo ni dirigente de ninguna clase, de ninguna, con autoridad para decidir, por encima de usted que es el JEMAD, cuándo, dónde y de qué forma intervienen las FFAA en esta emergencia… bueno, y en otras muchas cosas tampoco; menos aún en el caso de Cataluña, habiendo sido Torra inhabilitado, o sea, que no debería estar donde se le permite seguir estando sólo por mor de los intereses ideológicos, sectarios y partidistas de Pedro Sánchez y de sus secuaces, cuyo respeto por España, los españoles y el ordenamiento constitucional ya conocemos todos… menos, al  parecer, usted. ¿Y qué hay de los españoles que viven en Cataluña y no comulgan con los Torra y demás traidores a España, y que además son mayoría, aunque silenciada por el terror, y de los cuales usted no quiere ni oír hablar?

En cuanto al resto de sus declaraciones sobre lo mucho que están aportando las FFAA en esta crisis, no es ni la cuarta parte de lo que debieran y hubieran podido si usted y sus predecesores desde hace décadas hubieran cumplido con sus obligaciones, responsabilidades y hecho honor, si es que alguna vez lo han tenido, a su juramento.


3 respuestas a «No, Gral. Villarroya, no es así»

    1. Saulo, lleva usted razón, en su comentario a este extraordinario artículo.
      Aunque no lo recuerdo con la debida nitidez sobre el empleo de aquellos 2 personajes a los que me refiero, creo que después de la toma de Badajoz Franco encontró remedio a este problema.
      El Profesor universitario (este sí merecedor de tal nombre) D. Juan Antonio de Castro de Arespacochaga, según él mismo ha contado, hizo llegar a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo que «enjuiciaba» el golpe de Estado en Cataluña, los datos (que él plasmó en su libro «Soros, rompiendo España», Editorial Homo Legens, Madrid febrero de 2019) sobre la implicación de Soros y su entramado en el golpe de Estado en Cataluña. ¿Hizo algo el Juez Marchena para procesar a Soros y a sus agentes?, no, se hizo el loco.
      https://www.youtube.com/watch?v=GItdUHQMlBg
      Ello indica que en España justamente los que están en la cúpula de las instituciones, no sólo en la cúpula del Ejército sino en todas las demás, que han jurado defender la legalidad, son los primeros que no mueven un dedo cuando no son los que directamente se lo están cargando, como es el caso del Gobierno y de la mayor parte de los diputados y senadores.
      Recordemos hace tan solo unos meses, la poca implicación en la defensa de la Justicia y lo poco que se mojó el Consejo General del Poder Judicial (con su Presidente a la cabeza que lo es también del Tribunal Supremo y que es el representante del Poder Judicial como (tercer) Poder del Estado, el Poder Judicial, (junto con el Ejecutivo y el Legislativo), cuando tuvieron que informar sobre el nombramiento de Dolores Delgado como nueva Fiscal General del Estado, en plena crisis de la Fiscalía de Bolivia llamando a declarar a personas relacionadas con este gobierno y relacionadas también con la propia candidata (Baltasar Garzón) nada menos que por presunta financiación relacionada con el narcotráfico. Y el CGPJ se mojó tan poco que se limitó a decir que la candidata cumplía los requisitos de antiguedad para ser nombrada. Cuando si el nombramiento era contraproducente lo que tenían que haber hecho es un informe en toda regla poniendo de manifiesto los problemas que acarrearía a la Justicia dicho nombramiento.
      Está claro que nadie de cierto nivel para arriba está moviendo un dedo por España. Los militares quizás se llevan la fama, pero más delito lo tienen otros como la «oposición» parlamentaria de plastilina que tenemos, o la cúpula del Poder Judicial que legalmente goza de ser un Poder independiente.
      Creo que fueron los prusianos los que inventaron los «Mariscales de Campo». La aportación de la «democracia» española a la ciencia militar ha sido inventar los «militares florero», como las mujeres florero pero sin tanga, -creo-, y en el ámbito de la cúpula militar), que son esos generales con la chaqueta llena de cintas de medallas, especializados en arrimarle el sillón al Sr. Ministro cuando este precisa tomar asiento.
      La figura ha tenido tanto éxito, que despues de los generales se ha extendido a otros empleo como los Capitanes o Comandantes esos que se colocan detrás del Rey, con su uniforme lleno de medallitas y su maletín, en los estadios de fútbol, y asisten impertérritos a las pitadas al himno nacional y al Jefe del Estado, y luego se marchan como si tal cosa.

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