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Magnicidio de Carrero Blanco
Al Almirante Carrero Blanco lo asesinaron con uno de los atentados “más perfectos, técnicamente, de la historia moderna” (Stanley G. Payne). Y lo fue no tanto por el arma del crimen (lugar del atentado y túnel, carga explosiva, muy preciso mecanismo de activación y, sobre todo, control del entorno), como por la explotación posterior de la situación.
La noche anterior al atentado, la mujer del Almirante le preguntó si se habían tomado todas las medidas de seguridad cara al “Proceso 1.001”, a lo que Carrero respondió: “no te preocupes, he hablado con Arias y me ha dicho que todo está bajo control”. Carmen Pichot también dijo posteriormente que «la última conversación telefónica que recibió el almirante la noche anterior fue del Coronel Quintero, quien le dijo: “Señor Presidente, el comando (sic) está bajo control”». Arias, recordemos, era Ministro de Gobernación, y Federico Quintero Morente, Teniente Coronel de Caballería, era Jefe Superior de Policía de Madrid, dependiente del Coronel Eduardo Blanco Rodríguez como Director General de Seguridad que era, y ambos de Arias [iv].
El Presidente de Gobierno de un Régimen pretendidamente ‘autoritario’ que controlaba un estado cohesionado se supone que tiene que gozar de la protección no solo de unos escoltas más o menos numerosos y eficaces, sino de la información de todos los servicios de inteligencia (Alto Estado Mayor, SECED, Guardia Civil, Policía, etc) y del conjunto de las fuerzas de orden público. No es de recibo culpar a los escoltas cuando ‘fallaron’ clamorosamente las fuentes de información civiles y militares. Es verdad que el SECED (Servicio Central de Documentación, creado por el Almirante) retiró el equipo de contravigilancia que protegía a Carrero, así como que el Grupo Operativo del Servicio de Información del Alto Estado Mayor, al mando del Capitán Cortina Prieto (el del 23F), estuvo controlando las proximidades del atentado, y también que el Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil era entonces el luego famoso General José Antonio Sáenz de Santamaría. También que la CIA y otros servicios norteamericanos controlaban siempre los alrededores de la Embajada Usa, y especialmente durante la visita de Kissinger que ocurrió la víspera. Pero la responsabilidad directa de la seguridad de Carrero recaía en Arias, Blanco y Quintero. Al respecto, otro esclarecedor apunte es que el juez De la Torre, principal encargado del sumario del magnicidio, dijo que ni el Coronel Blanco (DGS) ni el Teniente Coronel San Martín (SECED), quienes más le podían haber ayudado en la investigación (además del Servicio de Información del Alto Estado Mayor), le dieron apoyo.
1 Presidente: Almirante Luis Carrero Blanco. 2 Vicepresidente y Secretario General Del Movimiento: Torcuato Fernández-Miranda y Hevia. 3 Asuntos Exteriores: Laureano López Rodó. 4 Justicia Notario Mayor del Reino: Francisco Ruiz-Jarabo Baquero. 5 Ejército: General Francisco Coloma Gallegos. 6 Marina: Almirante Gabriel Pita da Veiga y Sanz. 7 Aire: Teniente General Julio Salvador y Díaz-Benjumea. 8 Gobernación: Carlos Arias Navarro. 9 Hacienda: Antonio Barrera de Irimo. 10 Obras Públicas: Gonzalo Fernández de la Mora y Mon. 11 Educación y Ciencia: Julio Rodríguez Martínez. 12 Trabajo: Licinio de la Fuente y de la Fuente. 13 Industria: José María López de Letona y Núñez del Pino. 14 Agricultura: Tomás Allende y García-Baxter. 15 Comercio: Agustín Cotorruelo Sendagorta. 16 Información y Turismo: Fernando de Liñán y Zofio. 17 Vivienda: José Utrera Molina. 18 Planificación del Desarrollo: Cruz Martínez Esteruelas. 19 Relaciones Sindicales, Ministro sin cartera: Enrique García-Ramal Cerralbo. 20 Presidencia y Secretario del Consejo de Ministros: José María Gamazo y Manglano
Nombramiento de Arias como Presidente
Resumo aquí la mencionada charla Luis Felipe Utrera Molina en el “Espacio Ardemans” el 15-XI-2025. La basó, fundamentalmente, en las memorias de sus padres, pues obran en su poder unos 20 folios, mecanografiados por su madre al dictado de su padre, quien suponía ya más o menos próximo el fin de su vida, con un resumen inédito de los acontecimientos tras el magnicidio. Dentro de la dificultad de recordar fielmente lo dicho por D. Luis Felipe, y hasta que se publique el vídeo del acto, este es el resumen de lo dicho.
Carrero, que se resistió a ser nombrado Presidente según José Utrera, estaba prácticamente solo, pues no había una “familia política” con él. Únicamente, en la práctica, apenas podía confiar en media docena de hombres de su Gabinete, especialmente José Utrera (Ministro de Vivienda), auténtico continuista del “Movimiento del 18 de Julio”.
Por otro lado, el Príncipe, a los dos meses de su nombramiento como Presidente, pidió a Carrero que firmara su renuncia por adelantado. Para D. Luis Felipe, esa disposición al cambio en la línea de gobierno, cuadra con que Juan Carlos ya había hecho contactos Partido Comunista [v] en 1971, y continuaría luego haciéndolos.
Pero, aún así, en vísperas del Magnicidio, tras consultar, al menos, a Gamazo (Mº Presidencia) y Utrera (Mº Vivienda), Carrero preparó un discurso ante sus Ministros, tendente a definir las bases para defender y fortalecer el Régimen, que iba a pronunciar precisamente la mañana de su asesinato.
Según relató uno de sus ayudantes, el Capitán de Navío Antonio Urcelay, en la mañana del día 22, tras el entierro de Carrero el día anterior al que Franco no asistió, la reacción del Caudillo fue decir “me han cortado el último hilo que me unía a la vida” (o al Mundo, según Sin cambiar de bandera, José Utrera Molina, Madrid, Planeta, 1989). Urcelay también dijo que, a partir de entonces, Franco permaneció una temporada en “estado de shock”
En Navidad, Franco, descartando al Vicepresidente Torcuato Fernández-Miranda, pensó en nombrar Presidente del Gobierno a Alejando Rodríguez de Valcárcel, quien entonces era Presidente de las Cortes. Pero él le hizo ver que, dado que era miembro del Consejo del Reino, primero tenía que dimitir, y los plazos establecidos para los trámites antes de poder presidir el nuevo Gobierno no daban margen de tiempo. Y exactamente lo mismo pasaba con José Antonio Girón de Velasco [vi].
Al respecto Luis Felipe Utrera testimonió que Franco no quería los partidos políticos porque “los he vivido”, según le dijo a su padre, José Utrera en diciembre del 74 en una audiencia personal a la que llevó a su hijo -él-, que tenía entonces seis años.
Franco pensó entonces en el Embajador Joaquín Gutiérrez Cano y el General Coloma. Luego pensó en el Almirante Pedro Nieto Antúnez, y le llamó. El marino llegó a la audiencia considerándose ya Presidente del Gobierno, pero, dado que Urcelay había informado al Jefe del Estado de los negocios turbios (¿y algo más?) del mismo, salió de la misma derrumbado. Urcelay, por último, parece ser que recomendó a Arias, quien, como hemos dicho anteriormente, era bien visto por miembros de la familia de Franco; hasta este punto estaba enmascarada la trayectoria anterior del mismo.
Por ello, Franco se decidió por Arias, pero con la condición de que Girón fuera Vicepresidente, diciéndoselo así al que hasta entonces había sido Ministro de Gobernación y principal garante de la seguridad de Carrero (y responsable de su muerte). Está claro que Franco llegó a esta decisión por eliminación y forzado por informaciones deformadas o tendenciosas.
Sin Cambiar, José Utrera
Arias, pues, inició su primer periodo como Presidente del Gobierno hasta el 11 de marzo de 1975 (ver Nota VII al final). A él le seguirían un segundo hasta diciembre de ese año y un tercero hasta julio de 1976.
Al poco tiempo de su primera designación por Franco, Arias volvió al Pardo diciendo que Girón no quería ser Vicepresidente. Ante aquella sorprendente afirmación, algunos (Cristóbal Franco y José Utrea entre otros) viajaron a Málaga a preguntar a Girón el motivo, y este les dijo que no sabía nada, que Arias no le había hablado. Utrera y Girón fueron a ver a Franco y le dijeron que Arias había mentido.
En la charla que tratamos, Luis Felipe Utrera no dio más detalles sobre la posible reacción de Franco ante este revelador hecho, aunque es de suponer que figurará en los documentos escritos por sus padres. Si dijo que a su padre Franco “le nombró Secretario General del Movimiento”, aunque Arias retrasó su nombramiento TRES meses y luego no le dejaba actuar. Incluso José Utrera supo, por una confidencia de un familiar, que, en Presidencia de Gobierno (Antonio Carro [vii]) se había redactado un borrador de disolución del Movimiento. Los más enconados enemigos del mismo, según José Utrera, fueron Pío Cabanillas (Información y Turismo) y Carro Martínez (Presidencia); de García Hernández (Gobernación) y Pedro Cortina (Exteriores) también se habla luego en este trabajo.
José Utrera dejó constancia de una conversación airada suya con Arias, en la que el Presidente terminó gritándole y diciéndole: “A ver si te enteras de que aquí mando yo”. Ante ello, llamó al Jefe del Estado por el teléfono rojo que disponían todos los ministros y le pidió audiencia. Franco se la dio y Utrera le informó de todo. Y, ante la prohibición de Arias de que tratara directamente con El Pardo, el Caudillo le dijo que le fuera a ver cuando quisiera y, si alguien preguntaba, dijera que “te he llamado yo”.
Arias intentó cesarle en octubre de 1974, pero no sería hasta el 11-III-75 cuando fuera sustituido por Fernando Herrero Tejedor.
Arias haciendo méritos – El Príncipe, Arias y García Hernández
Mi visión de la relación entre Franco y Utrera
Como complemento de lo anterior, y a la espera de que alguna vez se publiquen las memorias de las que estamos hablando y clarifiquen definitivamente estos hechos, traigo aquí lo que publiqué en “Carrero asesinado, Clave de la Transición” (SND):
«En 2012 hablé e intercambié correos con Don José Utrera y he leído bastante lo por él escrito o en los que se le mencionaba [viii]. En general se da por bueno que Utrera llevó al Generalísimo unos documentos que revelaban los planes de Arias para disolver el Movimiento, así como grabaciones del entonces Presidente diciendo que “Franco es un viejo y aquí no más cojones que los míos, …”. También que dijo al Generalísimo que “Arias es un traidor”, con lo que Franco se echó a llorar y sólo replicó “sí, sí, Arias es el traidor, pero que no se entere nadie, hay que obrar con cautela”.
Utrera, en concreto, tuvo dos importantes y largas conversaciones con Franco, seguramente a finales de agosto de 1974 y en febrero de 1975, en las que expuso como veía España, manifestándole:
… que se equivocaba si estimaba que Juan Carlos I iba a ser su continuador. Le dije con palabras textuales: “Cuando reine este Rey volverán los partidos políticos y el riesgo de desmembración nacional se producirá a buen seguro”. Franco reaccionó vivamente: “Lo que dice usted es muy grave”. Yo le contesté: Claro que es muy grave, pero es muy cierto, lo de atado y bien atado no se mantendrá en el tiempo”. Franco me miró de forma escrutadora, penetrante y en sus ojos había un brillo distinto y nuevo: “Eso que usted me ha dicho, -volvió a repetir- es muy grave y no es posible”. Yo le respondí: “Desgraciadamente es cierto, pero, en cualquier caso, tenga la seguridad de que yo siempre le seré tan fiel como leal”. Franco entonces se emocionó y ante mí, que no era nada, brillaron unas lágrimas que nunca podré olvidar».
Respecto al Presidente, Don José personalmente me dijo por teléfono, independientemente de las citas escritas arriba, que manifestó a Franco sus dudas de que Arias continuara en la línea del Movimiento. Que no le dijo a Franco que era un traidor, aunque se lo dio a entender; que sí hubo grabaciones magnetofónicas en las que Arias se manifestaba ‘desdeñoso’ con Franco, aunque no las llevó a Franco y solamente se las ofreció. Franco le dijo que anduviera con cautela con el Presidente.
Arias, al que Utrera consideraba hombre de temperamento, pero no carácter, siempre se comportó con él con tirantez.
Quien sí debió decir literalmente a Franco que a “Arias es un traidor” fue José Antonio Girón de Velasco.
Hay constancia de que Franco y su mujer finalmente se dieron cuenta de que “se habían equivocado con Juan Carlos, pero que ya no se podía hacer nada”. El testimonio más explícito y fiable es del Sargento Ruperto Zamorano, quien fuera ayuda de cámara personal del Generalísimo durante casi toda su vida, y que aún lo mantiene ante los pocos que le conocen y tratan».
General Blanco: De la DGS, magnicidio mediante, a la entrega del Sahara. Carro. Franco declaró la guerra
Traición en el Sáhara
Un punto fundamental, trascendental, en la biografía de Arias, y de toda la clase dirigente española en el otoño de 1975, encabezada por el Príncipe como Jefe de Estado en funciones, fue la traición del Sáhara.
Como dijo Eduardo Soto-Trillo en “Viaje al Abandono” (Aguilar; Madrid, 2011): “A Carrero lo mató la CIA … A Carrero lo asesinaron por el Sáhara; él era el verdadero obstáculo para que Marruecos se lo quedará; Kíssinger, que era muy amigo de Hasan II, lo sabía”.
Al efecto, es llamativo que Arias, en los comienzos de su primer Gabinete, cesara a su antiguo colaborador directo, y sucesor en la Dirección General de Seguridad, el ya General Eduardo Blanco, para nombrarlo, en abril de 1974, Director General de Promoción del Sáhara (antigua Dirección General de Plazas y Provincias Africanas), supuestamente con la misión de “anular la actividad terrorista del Frente Polisario.
El Embajador José Antonio Yturriaga ha escrito que:
«Ya en julio de 1975, Kissinger había declarado a la revista “News and World Report” que el Sáhara Occidental debería pasar a manos de Marruecos. … Durante la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa celebrada en Helsinki el 31 de julio, Ford y Kissinger presionaron a al presidente del Gobierno español, Carlos Arias, para que entregara el Sáhara Occidental a Marruecos”».
El 17 de octubre de 1975 Franco presidió, monitorizado y bajo vigilancia médica, su último Consejo de Ministros. Durante el mismo declaró la guerra a Marruecos por el Sáhara Occidental; sus palabras fueron: “…declararemos la Guerra a Marruecos aunque dure 10 años”; a continuación sufrió un infarto de miocardio y Arias hizo caso omiso. En aquel mismo Consejo de Ministros se tomó la decisión de abandonar el Sáhara [ix]. Y la demostración más clara de que España se preparaba para la guerra es que en 1975 salieron dos promociones (XXX y XXXI) de la Academia Militar de Zaragoza.
Blanco, Solís, Carro, López Bravo
La Marcha Verde, un proyecto de la CIA, gestado en Londres (Instituto Tavistok) y financiado por Arabia Saudí, sirvió para arrebatarnos el Sáhara, la provincia nº 53, cuyos 270.000 Km2, más sus aguas jurisdiccionales, eran vitales desde el punto geoestratégico y de seguridad, además de ser muy ricos en pesca, fosfatos, uranio, hierro, petróleo, gas y otros minerales y productos. Un Sáhara que nunca había sido dependiente de los sultanes de Marruecos (Sentencia del Tribunal de La Haya de 16-X-75) y en el que, además de otros derechos históricos, España estaba presente desde el Tratado de Iyil de 1886 con sus habitantes.
Wikileaks y la CIA han proporcionado las pruebas de la clara traición del Príncipe Juan Carlos, principalmente de la mano de Arias (y este a través, fundamentalmente, de Carro Martínez, Solís Ruiz, el embajador Martín-Gamero, Gutiérrez Mellado, Colón de Carvajal, etc.): se pactó la entrada en el Sahara de la Marcha Verde unos kilómetros, 50 de sus componentes fueron llevados al Aaiún, mientras tropas marroquíes ocupaban algunos de nuestros abandonados puestos, en lucha a muerte con los saharauis). Tras los Pactos de Madrid vino el deshonor de la vergonzosa y sangrienta traición a los españoles de pleno derecho nacidos en el Sáhara, al derecho nacional, internacional y humanitario… cuyas consecuencias sufrimos y sufriremos en nuestros días.
Doble juego y llamativa coincidencia
Completando el retrato
Hay muchos aspectos más en la biografía de Arias, pero solo daremos unos trazos para completarla, dado que su retrato está ya muy bien definido hasta aquí.
Uno revelador es el que narró Blas Piñar en su ya citado “Escrito para la Historia” (Temas diversos, capítulo 9, Aquel Viernes Santo -de 1974-), relativo a las afirmaciones del señor Poniatoski, ministro francés del Interior, conocidas a través Pedro Soares, colaborador, ministro y admirador de Oliveira Salazar:
«“Franco ya no dirige los destinos de España. Su Gobierno -me refiero al de Carlos Arias- ha pactado una transición política con la oposición al Régimen. El pacto se firmó en Suiza. Aquí tiene usted una copia de lo pactado”. Lo que se pactó se hizo carne a la muerte de Franco … Carmen Franco (a la que se consultó) nos dijo, midiendo sus palabras, que ese pacto era verosímil porque su padre -el Jefe del Estado- no mandaba. “Cuando mi padre se refiere al Gobierno, acostumbra a expresarse en términos que revelan quiénes son los que en realidad ejercen el poder”».
Otro importante, que define su carácter, es que, siendo Juan Carlos Jefe de Estado en funciones “con Franco moribundo, le presentó la dimisión dándole una palmadita en las rodillas e instándole a que formara una dictadura militar” [x]. Juan Carlos no reaccionó y no hubo dimisión.
El Espíritu del 12 de Febrero, la supuesta amante en Alpedrete y la vigilancia de ETA en sus visitas, el ofrecimiento a Usa para una guerra contra Portugal con ocasión de la Revolución de los Claveles, los “sucesos de Vitoria” y “de Montejurra”, los últimos fusilamientos a terroristas, la crisis con el Obispo Añoveros, incluso su tumba apenas a un metro de la de Carrero, y el marquesado de Arias Navarro, son algunos puntos más a señalar en su biografía. Pero queda para otro momento.
Parte 1 de 3
[iv] Carrero Asesinado. Clave de la Transición. SND, Madrid, 2023.
[v] Juan Carlos hizo en 1971 una primera aproximación a la jefatura del Partido Comunista a través del Presidente de Rumanía, Ceaucescu, durante la celebración de los 2.500 años del Imperio Persa. Luego siguieron otros contactos mediante personas interpuestas, como Prado y Colón de Carbajal, al que logró dotarle de pasaporte diplomático antes de ser rey, el Teniente General Díaz Alegría (sería cesado en 1974 por un viaje no autorizado a Rumanía), y Nicolás Franco Pascual de Pobil, sobrino de Franco, quien se entrevistó con Carrillo aquel mismo año en París.
[vi] Al ser miembros del Consejo del Reino, debían dimitir de dicho cargo antes de poder presidir el Gobierno, y eso suponía dilatar un nombramiento cuyo plazo expiraba el 28, Día de los Inocentes. De los veintitantos nombres que se barajaron, ni Fernández Miranda ni Fraga fueron considerados por Franco. El Consejo del Reino finalmente propuso la terna de Arias, José Solís Ruiz y José García Hernández. Este último, abogado que había sido gobernador civil entre otros cargos políticos, con Arias fue ministro de Gobernación y Vicepresidente Primero del Gobierno y, hasta su cese, defendió la legalización del PSOE. Dicho sea todo esto como un apunte sobre el grado de penetración que tenía el Régimen en aquel momento.
[vii] Hay que reseñar que el primer Gabinete de Arias (3 de enero de 1974 a 11 de marzo de 1975) estuvo formado por Antonio Carro Martínez en Presidencia (y Secretario del Consejo de Ministros), José García Hernández (Vicepresidente primero y Gobernación), Antonio Barrera de Irimo (Vicepresidente segundo y Hacienda), Licinio de la Fuente y de la Fuente (Vicepresidente tercero y Trabajo), Pedro Cortina Mauri (Asuntos Exteriores), Francisco Ruiz-Jarabo Baquero (Justicia Notario Mayor del Reino), Teniente general Francisco Coloma Gallegos (Ejército), Almirante Gabriel Pita da Veiga y Sanz (Marina), Teniente general Mariano Cuadra Medina (Aire), José Utrera Molina (Secretario general del Movimiento), Antonio Valdés González-Roldán (Obras Públicas), Cruz Martínez Esteruelas (Educación y Ciencia), Alfredo Santos Blanco (Industria), Tomás Allende y García-Baxter (Agricultura), Nemesio Fernández-Cuesta Illana (Comercio), Pío Cabanillas Gallas (Información y Turismo), Luis Rodríguez de Miguel (Vivienda), Joaquín Gutiérrez Cano (Planificación del Desarrollo), Alejandro Fernández Sordo (Relaciones Sindicales y Ministro sin Cartera).
De Pío Cabanillas creía Ismael Medina que era uno de los personajes más importantes de la Masonería y el ‘jefe’ de Martín Villa, Rosón y Argos. Cortina Mauri era embajador en París en el momento del magnicidio de Carrero, y no actuó al recibir una oferta urgente del Director General de la Seguridad francesa, de entregar, extraoficial, rápida y discretamente, a tres destacados etarras (‘Ezquerra’, ‘Wilson’ y ‘Ezcubi’) implicados en el atentado, tomándose en cambio unas improvisadas vacaciones.
[viii] José Utrera: Sin cambiar de Bandera; Planeta, Barcelona, 1989.
María del Pilar Pérez García y José García Fernández del Viso: http://www.alertadigital.com/2012/01/08/entrevista-a-utrera-molina-ex-ministro-de-franco-le-dije-al-caudillo-que-con-juan-carlos-volverian-los-partidos-y-que-espana-se-desmembraria/.
Paul Preston: Franco, Caudillo de España; De Bolsillo, Barcelona, 2004.
Mellado Morales, Juan De Dios; Rodríguez Guerrero, Rafael; Ruiz Redrejo, Juan Antonio: Memoria de la Transición democrática en Málaga, Pag. 43, Comunicación y Turismo, Málaga, 2005.
Luis Herrero-Tejedor, El Ocaso del Régimen, del asesinato de Carrero Blanco a la muerte de Franco, Pag. 136-139 y 173. Editorial Temas de Hoy, Madrid, 1995.
[ix] Sahara Español – Una Historia de Traiciones, Manrique y Molina, Gallandbooks, 2011. Así se publicó, entre otras fuentes, en La Gaceta Ilustrada (nº 115, 19-XI-1978) y Los Servicios de inteligencia españoles (Antonio Díaz Fernández; Alianza Editorial. Madrid, 2005)
[x] Jesús Palacios, El 23-F, el Rey y su Secreto. El malestar de Juan Carlos “venía desde aquel momento en que, siendo príncipe, Arias se había dirigido a él llamándole niñato”. Palacios reseña también un testimonio manuscrito del General Armada (preceptor del príncipe y clave del 23F), según el cual “Arias se enfadó mucho cuando se enteró que Juan Carlos había enviado a Díez Alegría a París a entrevistarse con Don Juan, su padre, para que no se opusiera a que se coronara a su hijo y le presentó al príncipe la dimisión dándole unas palmaditas fuertes en la rodilla”.Pulse para escuchar el textoCoronel San Martín.
Magnicidio de Carrero Blanco
Al Almirante Carrero Blanco lo asesinaron con uno de los atentados “más perfectos, técnicamente, de la historia moderna” (Stanley G. Payne). Y lo fue no tanto por el arma del crimen (lugar del atentado y túnel, carga explosiva, muy preciso mecanismo de activación y, sobre todo, control del entorno), como por la explotación posterior de la situación.
La noche anterior al atentado, la mujer del Almirante le preguntó si se habían tomado todas las medidas de seguridad cara al “Proceso 1.001”, a lo que Carrero respondió: “no te preocupes, he hablado con Arias y me ha dicho que todo está bajo control”. Carmen Pichot también dijo posteriormente que «la última conversación telefónica que recibió el almirante la noche anterior fue del Coronel Quintero, quien le dijo: “Señor Presidente, el comando (sic) está bajo control”». Arias, recordemos, era Ministro de Gobernación, y Federico Quintero Morente, Teniente Coronel de Caballería, era Jefe Superior de Policía de Madrid, dependiente del Coronel Eduardo Blanco Rodríguez como Director General de Seguridad que era, y ambos de Arias [iv].
El Presidente de Gobierno de un Régimen pretendidamente ‘autoritario’ que controlaba un estado cohesionado se supone que tiene que gozar de la protección no solo de unos escoltas más o menos numerosos y eficaces, sino de la información de todos los servicios de inteligencia (Alto Estado Mayor, SECED, Guardia Civil, Policía, etc) y del conjunto de las fuerzas de orden público. No es de recibo culpar a los escoltas cuando ‘fallaron’ clamorosamente las fuentes de información civiles y militares. Es verdad que el SECED (Servicio Central de Documentación, creado por el Almirante) retiró el equipo de contravigilancia que protegía a Carrero, así como que el Grupo Operativo del Servicio de Información del Alto Estado Mayor, al mando del Capitán Cortina Prieto (el del 23F), estuvo controlando las proximidades del atentado, y también que el Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil era entonces el luego famoso General José Antonio Sáenz de Santamaría. También que la CIA y otros servicios norteamericanos controlaban siempre los alrededores de la Embajada Usa, y especialmente durante la visita de Kissinger que ocurrió la víspera. Pero la responsabilidad directa de la seguridad de Carrero recaía en Arias, Blanco y Quintero. Al respecto, otro esclarecedor apunte es que el juez De la Torre, principal encargado del sumario del magnicidio, dijo que ni el Coronel Blanco (DGS) ni el Teniente Coronel San Martín (SECED), quienes más le podían haber ayudado en la investigación (además del Servicio de Información del Alto Estado Mayor), le dieron apoyo.
1 Presidente: Almirante Luis Carrero Blanco. 2 Vicepresidente y Secretario General Del Movimiento: Torcuato Fernández-Miranda y Hevia. 3 Asuntos Exteriores: Laureano López Rodó. 4 Justicia Notario Mayor del Reino: Francisco Ruiz-Jarabo Baquero. 5 Ejército: General Francisco Coloma Gallegos. 6 Marina: Almirante Gabriel Pita da Veiga y Sanz. 7 Aire: Teniente General Julio Salvador y Díaz-Benjumea. 8 Gobernación: Carlos Arias Navarro. 9 Hacienda: Antonio Barrera de Irimo. 10 Obras Públicas: Gonzalo Fernández de la Mora y Mon. 11 Educación y Ciencia: Julio Rodríguez Martínez. 12 Trabajo: Licinio de la Fuente y de la Fuente. 13 Industria: José María López de Letona y Núñez del Pino. 14 Agricultura: Tomás Allende y García-Baxter. 15 Comercio: Agustín Cotorruelo Sendagorta. 16 Información y Turismo: Fernando de Liñán y Zofio. 17 Vivienda: José Utrera Molina. 18 Planificación del Desarrollo: Cruz Martínez Esteruelas. 19 Relaciones Sindicales, Ministro sin cartera: Enrique García-Ramal Cerralbo. 20 Presidencia y Secretario del Consejo de Ministros: José María Gamazo y Manglano
Nombramiento de Arias como Presidente
Resumo aquí la mencionada charla Luis Felipe Utrera Molina en el “Espacio Ardemans” el 15-XI-2025. La basó, fundamentalmente, en las memorias de sus padres, pues obran en su poder unos 20 folios, mecanografiados por su madre al dictado de su padre, quien suponía ya más o menos próximo el fin de su vida, con un resumen inédito de los acontecimientos tras el magnicidio. Dentro de la dificultad de recordar fielmente lo dicho por D. Luis Felipe, y hasta que se publique el vídeo del acto, este es el resumen de lo dicho.
Carrero, que se resistió a ser nombrado Presidente según José Utrera, estaba prácticamente solo, pues no había una “familia política” con él. Únicamente, en la práctica, apenas podía confiar en media docena de hombres de su Gabinete, especialmente José Utrera (Ministro de Vivienda), auténtico continuista del “Movimiento del 18 de Julio”.
Por otro lado, el Príncipe, a los dos meses de su nombramiento como Presidente, pidió a Carrero que firmara su renuncia por adelantado. Para D. Luis Felipe, esa disposición al cambio en la línea de gobierno, cuadra con que Juan Carlos ya había hecho contactos Partido Comunista [v] en 1971, y continuaría luego haciéndolos.
Pero, aún así, en vísperas del Magnicidio, tras consultar, al menos, a Gamazo (Mº Presidencia) y Utrera (Mº Vivienda), Carrero preparó un discurso ante sus Ministros, tendente a definir las bases para defender y fortalecer el Régimen, que iba a pronunciar precisamente la mañana de su asesinato.
Según relató uno de sus ayudantes, el Capitán de Navío Antonio Urcelay, en la mañana del día 22, tras el entierro de Carrero el día anterior al que Franco no asistió, la reacción del Caudillo fue decir “me han cortado el último hilo que me unía a la vida” (o al Mundo, según Sin cambiar de bandera, José Utrera Molina, Madrid, Planeta, 1989). Urcelay también dijo que, a partir de entonces, Franco permaneció una temporada en “estado de shock”
En Navidad, Franco, descartando al Vicepresidente Torcuato Fernández-Miranda, pensó en nombrar Presidente del Gobierno a Alejando Rodríguez de Valcárcel, quien entonces era Presidente de las Cortes. Pero él le hizo ver que, dado que era miembro del Consejo del Reino, primero tenía que dimitir, y los plazos establecidos para los trámites antes de poder presidir el nuevo Gobierno no daban margen de tiempo. Y exactamente lo mismo pasaba con José Antonio Girón de Velasco [vi].
Al respecto Luis Felipe Utrera testimonió que Franco no quería los partidos políticos porque “los he vivido”, según le dijo a su padre, José Utrera en diciembre del 74 en una audiencia personal a la que llevó a su hijo -él-, que tenía entonces seis años.
Franco pensó entonces en el Embajador Joaquín Gutiérrez Cano y el General Coloma. Luego pensó en el Almirante Pedro Nieto Antúnez, y le llamó. El marino llegó a la audiencia considerándose ya Presidente del Gobierno, pero, dado que Urcelay había informado al Jefe del Estado de los negocios turbios (¿y algo más?) del mismo, salió de la misma derrumbado. Urcelay, por último, parece ser que recomendó a Arias, quien, como hemos dicho anteriormente, era bien visto por miembros de la familia de Franco; hasta este punto estaba enmascarada la trayectoria anterior del mismo.
Por ello, Franco se decidió por Arias, pero con la condición de que Girón fuera Vicepresidente, diciéndoselo así al que hasta entonces había sido Ministro de Gobernación y principal garante de la seguridad de Carrero (y responsable de su muerte). Está claro que Franco llegó a esta decisión por eliminación y forzado por informaciones deformadas o tendenciosas.
Sin Cambiar, José Utrera
Arias, pues, inició su primer periodo como Presidente del Gobierno hasta el 11 de marzo de 1975 (ver Nota VII al final). A él le seguirían un segundo hasta diciembre de ese año y un tercero hasta julio de 1976.
Al poco tiempo de su primera designación por Franco, Arias volvió al Pardo diciendo que Girón no quería ser Vicepresidente. Ante aquella sorprendente afirmación, algunos (Cristóbal Franco y José Utrea entre otros) viajaron a Málaga a preguntar a Girón el motivo, y este les dijo que no sabía nada, que Arias no le había hablado. Utrera y Girón fueron a ver a Franco y le dijeron que Arias había mentido.
En la charla que tratamos, Luis Felipe Utrera no dio más detalles sobre la posible reacción de Franco ante este revelador hecho, aunque es de suponer que figurará en los documentos escritos por sus padres. Si dijo que a su padre Franco “le nombró Secretario General del Movimiento”, aunque Arias retrasó su nombramiento TRES meses y luego no le dejaba actuar. Incluso José Utrera supo, por una confidencia de un familiar, que, en Presidencia de Gobierno (Antonio Carro [vii]) se había redactado un borrador de disolución del Movimiento. Los más enconados enemigos del mismo, según José Utrera, fueron Pío Cabanillas (Información y Turismo) y Carro Martínez (Presidencia); de García Hernández (Gobernación) y Pedro Cortina (Exteriores) también se habla luego en este trabajo.
José Utrera dejó constancia de una conversación airada suya con Arias, en la que el Presidente terminó gritándole y diciéndole: “A ver si te enteras de que aquí mando yo”. Ante ello, llamó al Jefe del Estado por el teléfono rojo que disponían todos los ministros y le pidió audiencia. Franco se la dio y Utrera le informó de todo. Y, ante la prohibición de Arias de que tratara directamente con El Pardo, el Caudillo le dijo que le fuera a ver cuando quisiera y, si alguien preguntaba, dijera que “te he llamado yo”.
Arias intentó cesarle en octubre de 1974, pero no sería hasta el 11-III-75 cuando fuera sustituido por Fernando Herrero Tejedor.
Arias haciendo méritos – El Príncipe, Arias y García Hernández
Mi visión de la relación entre Franco y Utrera
Como complemento de lo anterior, y a la espera de que alguna vez se publiquen las memorias de las que estamos hablando y clarifiquen definitivamente estos hechos, traigo aquí lo que publiqué en “Carrero asesinado, Clave de la Transición” (SND):
«En 2012 hablé e intercambié correos con Don José Utrera y he leído bastante lo por él escrito o en los que se le mencionaba [viii]. En general se da por bueno que Utrera llevó al Generalísimo unos documentos que revelaban los planes de Arias para disolver el Movimiento, así como grabaciones del entonces Presidente diciendo que “Franco es un viejo y aquí no más cojones que los míos, …”. También que dijo al Generalísimo que “Arias es un traidor”, con lo que Franco se echó a llorar y sólo replicó “sí, sí, Arias es el traidor, pero que no se entere nadie, hay que obrar con cautela”.
Utrera, en concreto, tuvo dos importantes y largas conversaciones con Franco, seguramente a finales de agosto de 1974 y en febrero de 1975, en las que expuso como veía España, manifestándole:
… que se equivocaba si estimaba que Juan Carlos I iba a ser su continuador. Le dije con palabras textuales: “Cuando reine este Rey volverán los partidos políticos y el riesgo de desmembración nacional se producirá a buen seguro”. Franco reaccionó vivamente: “Lo que dice usted es muy grave”. Yo le contesté: Claro que es muy grave, pero es muy cierto, lo de atado y bien atado no se mantendrá en el tiempo”. Franco me miró de forma escrutadora, penetrante y en sus ojos había un brillo distinto y nuevo: “Eso que usted me ha dicho, -volvió a repetir- es muy grave y no es posible”. Yo le respondí: “Desgraciadamente es cierto, pero, en cualquier caso, tenga la seguridad de que yo siempre le seré tan fiel como leal”. Franco entonces se emocionó y ante mí, que no era nada, brillaron unas lágrimas que nunca podré olvidar».
Respecto al Presidente, Don José personalmente me dijo por teléfono, independientemente de las citas escritas arriba, que manifestó a Franco sus dudas de que Arias continuara en la línea del Movimiento. Que no le dijo a Franco que era un traidor, aunque se lo dio a entender; que sí hubo grabaciones magnetofónicas en las que Arias se manifestaba ‘desdeñoso’ con Franco, aunque no las llevó a Franco y solamente se las ofreció. Franco le dijo que anduviera con cautela con el Presidente.
Arias, al que Utrera consideraba hombre de temperamento, pero no carácter, siempre se comportó con él con tirantez.
Quien sí debió decir literalmente a Franco que a “Arias es un traidor” fue José Antonio Girón de Velasco.
Hay constancia de que Franco y su mujer finalmente se dieron cuenta de que “se habían equivocado con Juan Carlos, pero que ya no se podía hacer nada”. El testimonio más explícito y fiable es del Sargento Ruperto Zamorano, quien fuera ayuda de cámara personal del Generalísimo durante casi toda su vida, y que aún lo mantiene ante los pocos que le conocen y tratan».
General Blanco: De la DGS, magnicidio mediante, a la entrega del Sahara. Carro. Franco declaró la guerra
Traición en el Sáhara
Un punto fundamental, trascendental, en la biografía de Arias, y de toda la clase dirigente española en el otoño de 1975, encabezada por el Príncipe como Jefe de Estado en funciones, fue la traición del Sáhara.
Como dijo Eduardo Soto-Trillo en “Viaje al Abandono” (Aguilar; Madrid, 2011): “A Carrero lo mató la CIA … A Carrero lo asesinaron por el Sáhara; él era el verdadero obstáculo para que Marruecos se lo quedará; Kíssinger, que era muy amigo de Hasan II, lo sabía”.
Al efecto, es llamativo que Arias, en los comienzos de su primer Gabinete, cesara a su antiguo colaborador directo, y sucesor en la Dirección General de Seguridad, el ya General Eduardo Blanco, para nombrarlo, en abril de 1974, Director General de Promoción del Sáhara (antigua Dirección General de Plazas y Provincias Africanas), supuestamente con la misión de “anular la actividad terrorista del Frente Polisario.
El Embajador José Antonio Yturriaga ha escrito que:
«Ya en julio de 1975, Kissinger había declarado a la revista “News and World Report” que el Sáhara Occidental debería pasar a manos de Marruecos. … Durante la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa celebrada en Helsinki el 31 de julio, Ford y Kissinger presionaron a al presidente del Gobierno español, Carlos Arias, para que entregara el Sáhara Occidental a Marruecos”».
El 17 de octubre de 1975 Franco presidió, monitorizado y bajo vigilancia médica, su último Consejo de Ministros. Durante el mismo declaró la guerra a Marruecos por el Sáhara Occidental; sus palabras fueron: “…declararemos la Guerra a Marruecos aunque dure 10 años”; a continuación sufrió un infarto de miocardio y Arias hizo caso omiso. En aquel mismo Consejo de Ministros se tomó la decisión de abandonar el Sáhara [ix]. Y la demostración más clara de que España se preparaba para la guerra es que en 1975 salieron dos promociones (XXX y XXXI) de la Academia Militar de Zaragoza.
Blanco, Solís, Carro, López Bravo
La Marcha Verde, un proyecto de la CIA, gestado en Londres (Instituto Tavistok) y financiado por Arabia Saudí, sirvió para arrebatarnos el Sáhara, la provincia nº 53, cuyos 270.000 Km2, más sus aguas jurisdiccionales, eran vitales desde el punto geoestratégico y de seguridad, además de ser muy ricos en pesca, fosfatos, uranio, hierro, petróleo, gas y otros minerales y productos. Un Sáhara que nunca había sido dependiente de los sultanes de Marruecos (Sentencia del Tribunal de La Haya de 16-X-75) y en el que, además de otros derechos históricos, España estaba presente desde el Tratado de Iyil de 1886 con sus habitantes.
Wikileaks y la CIA han proporcionado las pruebas de la clara traición del Príncipe Juan Carlos, principalmente de la mano de Arias (y este a través, fundamentalmente, de Carro Martínez, Solís Ruiz, el embajador Martín-Gamero, Gutiérrez Mellado, Colón de Carvajal, etc.): se pactó la entrada en el Sahara de la Marcha Verde unos kilómetros, 50 de sus componentes fueron llevados al Aaiún, mientras tropas marroquíes ocupaban algunos de nuestros abandonados puestos, en lucha a muerte con los saharauis). Tras los Pactos de Madrid vino el deshonor de la vergonzosa y sangrienta traición a los españoles de pleno derecho nacidos en el Sáhara, al derecho nacional, internacional y humanitario… cuyas consecuencias sufrimos y sufriremos en nuestros días.
Doble juego y llamativa coincidencia
Completando el retrato
Hay muchos aspectos más en la biografía de Arias, pero solo daremos unos trazos para completarla, dado que su retrato está ya muy bien definido hasta aquí.
Uno revelador es el que narró Blas Piñar en su ya citado “Escrito para la Historia” (Temas diversos, capítulo 9, Aquel Viernes Santo -de 1974-), relativo a las afirmaciones del señor Poniatoski, ministro francés del Interior, conocidas a través Pedro Soares, colaborador, ministro y admirador de Oliveira Salazar:
«“Franco ya no dirige los destinos de España. Su Gobierno -me refiero al de Carlos Arias- ha pactado una transición política con la oposición al Régimen. El pacto se firmó en Suiza. Aquí tiene usted una copia de lo pactado”. Lo que se pactó se hizo carne a la muerte de Franco … Carmen Franco (a la que se consultó) nos dijo, midiendo sus palabras, que ese pacto era verosímil porque su padre -el Jefe del Estado- no mandaba. “Cuando mi padre se refiere al Gobierno, acostumbra a expresarse en términos que revelan quiénes son los que en realidad ejercen el poder”».
Otro importante, que define su carácter, es que, siendo Juan Carlos Jefe de Estado en funciones “con Franco moribundo, le presentó la dimisión dándole una palmadita en las rodillas e instándole a que formara una dictadura militar” [x]. Juan Carlos no reaccionó y no hubo dimisión.
El Espíritu del 12 de Febrero, la supuesta amante en Alpedrete y la vigilancia de ETA en sus visitas, el ofrecimiento a Usa para una guerra contra Portugal con ocasión de la Revolución de los Claveles, los “sucesos de Vitoria” y “de Montejurra”, los últimos fusilamientos a terroristas, la crisis con el Obispo Añoveros, incluso su tumba apenas a un metro de la de Carrero, y el marquesado de Arias Navarro, son algunos puntos más a señalar en su biografía. Pero queda para otro momento.
Parte 1 de 3
[iv] Carrero Asesinado. Clave de la Transición. SND, Madrid, 2023.
[v] Juan Carlos hizo en 1971 una primera aproximación a la jefatura del Partido Comunista a través del Presidente de Rumanía, Ceaucescu, durante la celebración de los 2.500 años del Imperio Persa. Luego siguieron otros contactos mediante personas interpuestas, como Prado y Colón de Carbajal, al que logró dotarle de pasaporte diplomático antes de ser rey, el Teniente General Díaz Alegría (sería cesado en 1974 por un viaje no autorizado a Rumanía), y Nicolás Franco Pascual de Pobil, sobrino de Franco, quien se entrevistó con Carrillo aquel mismo año en París.
[vi] Al ser miembros del Consejo del Reino, debían dimitir de dicho cargo antes de poder presidir el Gobierno, y eso suponía dilatar un nombramiento cuyo plazo expiraba el 28, Día de los Inocentes. De los veintitantos nombres que se barajaron, ni Fernández Miranda ni Fraga fueron considerados por Franco. El Consejo del Reino finalmente propuso la terna de Arias, José Solís Ruiz y José García Hernández. Este último, abogado que había sido gobernador civil entre otros cargos políticos, con Arias fue ministro de Gobernación y Vicepresidente Primero del Gobierno y, hasta su cese, defendió la legalización del PSOE. Dicho sea todo esto como un apunte sobre el grado de penetración que tenía el Régimen en aquel momento.
[vii] Hay que reseñar que el primer Gabinete de Arias (3 de enero de 1974 a 11 de marzo de 1975) estuvo formado por Antonio Carro Martínez en Presidencia (y Secretario del Consejo de Ministros), José García Hernández (Vicepresidente primero y Gobernación), Antonio Barrera de Irimo (Vicepresidente segundo y Hacienda), Licinio de la Fuente y de la Fuente (Vicepresidente tercero y Trabajo), Pedro Cortina Mauri (Asuntos Exteriores), Francisco Ruiz-Jarabo Baquero (Justicia Notario Mayor del Reino), Teniente general Francisco Coloma Gallegos (Ejército), Almirante Gabriel Pita da Veiga y Sanz (Marina), Teniente general Mariano Cuadra Medina (Aire), José Utrera Molina (Secretario general del Movimiento), Antonio Valdés González-Roldán (Obras Públicas), Cruz Martínez Esteruelas (Educación y Ciencia), Alfredo Santos Blanco (Industria), Tomás Allende y García-Baxter (Agricultura), Nemesio Fernández-Cuesta Illana (Comercio), Pío Cabanillas Gallas (Información y Turismo), Luis Rodríguez de Miguel (Vivienda), Joaquín Gutiérrez Cano (Planificación del Desarrollo), Alejandro Fernández Sordo (Relaciones Sindicales y Ministro sin Cartera).
De Pío Cabanillas creía Ismael Medina que era uno de los personajes más importantes de la Masonería y el ‘jefe’ de Martín Villa, Rosón y Argos. Cortina Mauri era embajador en París en el momento del magnicidio de Carrero, y no actuó al recibir una oferta urgente del Director General de la Seguridad francesa, de entregar, extraoficial, rápida y discretamente, a tres destacados etarras (‘Ezquerra’, ‘Wilson’ y ‘Ezcubi’) implicados en el atentado, tomándose en cambio unas improvisadas vacaciones.
[viii] José Utrera: Sin cambiar de Bandera; Planeta, Barcelona, 1989.
María del Pilar Pérez García y José García Fernández del Viso: http://www.alertadigital.com/2012/01/08/entrevista-a-utrera-molina-ex-ministro-de-franco-le-dije-al-caudillo-que-con-juan-carlos-volverian-los-partidos-y-que-espana-se-desmembraria/.
Paul Preston: Franco, Caudillo de España; De Bolsillo, Barcelona, 2004.
Mellado Morales, Juan De Dios; Rodríguez Guerrero, Rafael; Ruiz Redrejo, Juan Antonio: Memoria de la Transición democrática en Málaga, Pag. 43, Comunicación y Turismo, Málaga, 2005.
Luis Herrero-Tejedor, El Ocaso del Régimen, del asesinato de Carrero Blanco a la muerte de Franco, Pag. 136-139 y 173. Editorial Temas de Hoy, Madrid, 1995.
[ix] Sahara Español – Una Historia de Traiciones, Manrique y Molina, Gallandbooks, 2011. Así se publicó, entre otras fuentes, en La Gaceta Ilustrada (nº 115, 19-XI-1978) y Los Servicios de inteligencia españoles (Antonio Díaz Fernández; Alianza Editorial. Madrid, 2005)
[x] Jesús Palacios, El 23-F, el Rey y su Secreto. El malestar de Juan Carlos “venía desde aquel momento en que, siendo príncipe, Arias se había dirigido a él llamándole niñato”. Palacios reseña también un testimonio manuscrito del General Armada (preceptor del príncipe y clave del 23F), según el cual “Arias se enfadó mucho cuando se enteró que Juan Carlos había enviado a Díez Alegría a París a entrevistarse con Don Juan, su padre, para que no se opusiera a que se coronara a su hijo y le presentó al príncipe la dimisión dándole unas palmaditas fuertes en la rodilla”.
Coronel San Martín.
Magnicidio de Carrero Blanco
Al Almirante Carrero Blanco lo asesinaron con uno de los atentados “más perfectos, técnicamente, de la historia moderna” (Stanley G. Payne). Y lo fue no tanto por el arma del crimen (lugar del atentado y túnel, carga explosiva, muy preciso mecanismo de activación y, sobre todo, control del entorno), como por la explotación posterior de la situación.
La noche anterior al atentado, la mujer del Almirante le preguntó si se habían tomado todas las medidas de seguridad cara al “Proceso 1.001”, a lo que Carrero respondió: “no te preocupes, he hablado con Arias y me ha dicho que todo está bajo control”. Carmen Pichot también dijo posteriormente que «la última conversación telefónica que recibió el almirante la noche anterior fue del Coronel Quintero, quien le dijo: “Señor Presidente, el comando (sic) está bajo control”». Arias, recordemos, era Ministro de Gobernación, y Federico Quintero Morente, Teniente Coronel de Caballería, era Jefe Superior de Policía de Madrid, dependiente del Coronel Eduardo Blanco Rodríguez como Director General de Seguridad que era, y ambos de Arias [iv].
El Presidente de Gobierno de un Régimen pretendidamente ‘autoritario’ que controlaba un estado cohesionado se supone que tiene que gozar de la protección no solo de unos escoltas más o menos numerosos y eficaces, sino de la información de todos los servicios de inteligencia (Alto Estado Mayor, SECED, Guardia Civil, Policía, etc) y del conjunto de las fuerzas de orden público. No es de recibo culpar a los escoltas cuando ‘fallaron’ clamorosamente las fuentes de información civiles y militares. Es verdad que el SECED (Servicio Central de Documentación, creado por el Almirante) retiró el equipo de contravigilancia que protegía a Carrero, así como que el Grupo Operativo del Servicio de Información del Alto Estado Mayor, al mando del Capitán Cortina Prieto (el del 23F), estuvo controlando las proximidades del atentado, y también que el Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil era entonces el luego famoso General José Antonio Sáenz de Santamaría. También que la CIA y otros servicios norteamericanos controlaban siempre los alrededores de la Embajada Usa, y especialmente durante la visita de Kissinger que ocurrió la víspera. Pero la responsabilidad directa de la seguridad de Carrero recaía en Arias, Blanco y Quintero. Al respecto, otro esclarecedor apunte es que el juez De la Torre, principal encargado del sumario del magnicidio, dijo que ni el Coronel Blanco (DGS) ni el Teniente Coronel San Martín (SECED), quienes más le podían haber ayudado en la investigación (además del Servicio de Información del Alto Estado Mayor), le dieron apoyo.
Resumo aquí la mencionada charla Luis Felipe Utrera Molina en el “Espacio Ardemans” el 15-XI-2025. La basó, fundamentalmente, en las memorias de sus padres, pues obran en su poder unos 20 folios, mecanografiados por su madre al dictado de su padre, quien suponía ya más o menos próximo el fin de su vida, con un resumen inédito de los acontecimientos tras el magnicidio. Dentro de la dificultad de recordar fielmente lo dicho por D. Luis Felipe, y hasta que se publique el vídeo del acto, este es el resumen de lo dicho.
Carrero, que se resistió a ser nombrado Presidente según José Utrera, estaba prácticamente solo, pues no había una “familia política” con él. Únicamente, en la práctica, apenas podía confiar en media docena de hombres de su Gabinete, especialmente José Utrera (Ministro de Vivienda), auténtico continuista del “Movimiento del 18 de Julio”.
Por otro lado, el Príncipe, a los dos meses de su nombramiento como Presidente, pidió a Carrero que firmara su renuncia por adelantado. Para D. Luis Felipe, esa disposición al cambio en la línea de gobierno, cuadra con que Juan Carlos ya había hecho contactos Partido Comunista [v] en 1971, y continuaría luego haciéndolos.
Pero, aún así, en vísperas del Magnicidio, tras consultar, al menos, a Gamazo (Mº Presidencia) y Utrera (Mº Vivienda), Carrero preparó un discurso ante sus Ministros, tendente a definir las bases para defender y fortalecer el Régimen, que iba a pronunciar precisamente la mañana de su asesinato.
Según relató uno de sus ayudantes, el Capitán de Navío Antonio Urcelay, en la mañana del día 22, tras el entierro de Carrero el día anterior al que Franco no asistió, la reacción del Caudillo fue decir “me han cortado el último hilo que me unía a la vida” (o al Mundo, según Sin cambiar de bandera, José Utrera Molina, Madrid, Planeta, 1989). Urcelay también dijo que, a partir de entonces, Franco permaneció una temporada en “estado de shock”
En Navidad, Franco, descartando al Vicepresidente Torcuato Fernández-Miranda, pensó en nombrar Presidente del Gobierno a Alejando Rodríguez de Valcárcel, quien entonces era Presidente de las Cortes. Pero él le hizo ver que, dado que era miembro del Consejo del Reino, primero tenía que dimitir, y los plazos establecidos para los trámites antes de poder presidir el nuevo Gobierno no daban margen de tiempo. Y exactamente lo mismo pasaba con José Antonio Girón de Velasco [vi].
Al respecto Luis Felipe Utrera testimonió que Franco no quería los partidos políticos porque “los he vivido”, según le dijo a su padre, José Utrera en diciembre del 74 en una audiencia personal a la que llevó a su hijo -él-, que tenía entonces seis años.
Franco pensó entonces en el Embajador Joaquín Gutiérrez Cano y el General Coloma. Luego pensó en el Almirante Pedro Nieto Antúnez, y le llamó. El marino llegó a la audiencia considerándose ya Presidente del Gobierno, pero, dado que Urcelay había informado al Jefe del Estado de los negocios turbios (¿y algo más?) del mismo, salió de la misma derrumbado. Urcelay, por último, parece ser que recomendó a Arias, quien, como hemos dicho anteriormente, era bien visto por miembros de la familia de Franco; hasta este punto estaba enmascarada la trayectoria anterior del mismo.
Por ello, Franco se decidió por Arias, pero con la condición de que Girón fuera Vicepresidente, diciéndoselo así al que hasta entonces había sido Ministro de Gobernación y principal garante de la seguridad de Carrero (y responsable de su muerte). Está claro que Franco llegó a esta decisión por eliminación y forzado por informaciones deformadas o tendenciosas.
Sin Cambiar, José Utrera
Arias, pues, inició su primer periodo como Presidente del Gobierno hasta el 11 de marzo de 1975 (ver Nota VII al final). A él le seguirían un segundo hasta diciembre de ese año y un tercero hasta julio de 1976.
Al poco tiempo de su primera designación por Franco, Arias volvió al Pardo diciendo que Girón no quería ser Vicepresidente. Ante aquella sorprendente afirmación, algunos (Cristóbal Franco y José Utrea entre otros) viajaron a Málaga a preguntar a Girón el motivo, y este les dijo que no sabía nada, que Arias no le había hablado. Utrera y Girón fueron a ver a Franco y le dijeron que Arias había mentido.
En la charla que tratamos, Luis Felipe Utrera no dio más detalles sobre la posible reacción de Franco ante este revelador hecho, aunque es de suponer que figurará en los documentos escritos por sus padres. Si dijo que a su padre Franco “le nombró Secretario General del Movimiento”, aunque Arias retrasó su nombramiento TRES meses y luego no le dejaba actuar. Incluso José Utrera supo, por una confidencia de un familiar, que, en Presidencia de Gobierno (Antonio Carro [vii]) se había redactado un borrador de disolución del Movimiento. Los más enconados enemigos del mismo, según José Utrera, fueron Pío Cabanillas (Información y Turismo) y Carro Martínez (Presidencia); de García Hernández (Gobernación) y Pedro Cortina (Exteriores) también se habla luego en este trabajo.
José Utrera dejó constancia de una conversación airada suya con Arias, en la que el Presidente terminó gritándole y diciéndole: “A ver si te enteras de que aquí mando yo”. Ante ello, llamó al Jefe del Estado por el teléfono rojo que disponían todos los ministros y le pidió audiencia. Franco se la dio y Utrera le informó de todo. Y, ante la prohibición de Arias de que tratara directamente con El Pardo, el Caudillo le dijo que le fuera a ver cuando quisiera y, si alguien preguntaba, dijera que “te he llamado yo”.
Arias intentó cesarle en octubre de 1974, pero no sería hasta el 11-III-75 cuando fuera sustituido por Fernando Herrero Tejedor.
Arias haciendo méritos – El Príncipe, Arias y García Hernández
Mi visión de la relación entre Franco y Utrera
Como complemento de lo anterior, y a la espera de que alguna vez se publiquen las memorias de las que estamos hablando y clarifiquen definitivamente estos hechos, traigo aquí lo que publiqué en “Carrero asesinado, Clave de la Transición” (SND):
«En 2012 hablé e intercambié correos con Don José Utrera y he leído bastante lo por él escrito o en los que se le mencionaba [viii]. En general se da por bueno que Utrera llevó al Generalísimo unos documentos que revelaban los planes de Arias para disolver el Movimiento, así como grabaciones del entonces Presidente diciendo que “Franco es un viejo y aquí no más cojones que los míos, …”. También que dijo al Generalísimo que “Arias es un traidor”, con lo que Franco se echó a llorar y sólo replicó “sí, sí, Arias es el traidor, pero que no se entere nadie, hay que obrar con cautela”.
Utrera, en concreto, tuvo dos importantes y largas conversaciones con Franco, seguramente a finales de agosto de 1974 y en febrero de 1975, en las que expuso como veía España, manifestándole:
… que se equivocaba si estimaba que Juan Carlos I iba a ser su continuador. Le dije con palabras textuales: “Cuando reine este Rey volverán los partidos políticos y el riesgo de desmembración nacional se producirá a buen seguro”. Franco reaccionó vivamente: “Lo que dice usted es muy grave”. Yo le contesté: Claro que es muy grave, pero es muy cierto, lo de atado y bien atado no se mantendrá en el tiempo”. Franco me miró de forma escrutadora, penetrante y en sus ojos había un brillo distinto y nuevo: “Eso que usted me ha dicho, -volvió a repetir- es muy grave y no es posible”. Yo le respondí: “Desgraciadamente es cierto, pero, en cualquier caso, tenga la seguridad de que yo siempre le seré tan fiel como leal”. Franco entonces se emocionó y ante mí, que no era nada, brillaron unas lágrimas que nunca podré olvidar».
Respecto al Presidente, Don José personalmente me dijo por teléfono, independientemente de las citas escritas arriba, que manifestó a Franco sus dudas de que Arias continuara en la línea del Movimiento. Que no le dijo a Franco que era un traidor, aunque se lo dio a entender; que sí hubo grabaciones magnetofónicas en las que Arias se manifestaba ‘desdeñoso’ con Franco, aunque no las llevó a Franco y solamente se las ofreció. Franco le dijo que anduviera con cautela con el Presidente.
Arias, al que Utrera consideraba hombre de temperamento, pero no carácter, siempre se comportó con él con tirantez.
Quien sí debió decir literalmente a Franco que a “Arias es un traidor” fue José Antonio Girón de Velasco.
Hay constancia de que Franco y su mujer finalmente se dieron cuenta de que “se habían equivocado con Juan Carlos, pero que ya no se podía hacer nada”. El testimonio más explícito y fiable es del Sargento Ruperto Zamorano, quien fuera ayuda de cámara personal del Generalísimo durante casi toda su vida, y que aún lo mantiene ante los pocos que le conocen y tratan».
General Blanco: De la DGS, magnicidio mediante, a la entrega del Sahara. Carro. Franco declaró la guerra
Traición en el Sáhara
Un punto fundamental, trascendental, en la biografía de Arias, y de toda la clase dirigente española en el otoño de 1975, encabezada por el Príncipe como Jefe de Estado en funciones, fue la traición del Sáhara.
Como dijo Eduardo Soto-Trillo en “Viaje al Abandono” (Aguilar; Madrid, 2011): “A Carrero lo mató la CIA … A Carrero lo asesinaron por el Sáhara; él era el verdadero obstáculo para que Marruecos se lo quedará; Kíssinger, que era muy amigo de Hasan II, lo sabía”.
Al efecto, es llamativo que Arias, en los comienzos de su primer Gabinete, cesara a su antiguo colaborador directo, y sucesor en la Dirección General de Seguridad, el ya General Eduardo Blanco, para nombrarlo, en abril de 1974, Director General de Promoción del Sáhara (antigua Dirección General de Plazas y Provincias Africanas), supuestamente con la misión de “anular la actividad terrorista del Frente Polisario.
«Ya en julio de 1975, Kissinger había declarado a la revista “News and World Report” que el Sáhara Occidental debería pasar a manos de Marruecos. … Durante la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa celebrada en Helsinki el 31 de julio, Ford y Kissinger presionaron a al presidente del Gobierno español, Carlos Arias, para que entregara el Sáhara Occidental a Marruecos”».
El 17 de octubre de 1975 Franco presidió, monitorizado y bajo vigilancia médica, su último Consejo de Ministros. Durante el mismo declaró la guerra a Marruecos por el Sáhara Occidental; sus palabras fueron: “…declararemosla Guerra a Marruecos aunque dure 10 años”; a continuación sufrió un infarto de miocardio y Arias hizo caso omiso. En aquel mismo Consejo de Ministros se tomó la decisión de abandonar el Sáhara [ix]. Y la demostración más clara de que España se preparaba para la guerra es que en 1975 salieron dos promociones (XXX y XXXI) de la Academia Militar de Zaragoza.
Blanco, Solís, Carro, López Bravo
La Marcha Verde, un proyecto de la CIA, gestado en Londres (Instituto Tavistok) y financiado por Arabia Saudí, sirvió para arrebatarnos el Sáhara, la provincia nº 53, cuyos 270.000 Km2, más sus aguas jurisdiccionales, eran vitales desde el punto geoestratégico y de seguridad, además de ser muy ricos en pesca, fosfatos, uranio, hierro, petróleo, gas y otros minerales y productos. Un Sáhara que nunca había sido dependiente de los sultanes de Marruecos (Sentencia del Tribunal de La Haya de 16-X-75) y en el que, además de otros derechos históricos, España estaba presente desde el Tratado de Iyil de 1886 con sus habitantes.
Wikileaks y la CIA han proporcionado las pruebas de la clara traición del Príncipe Juan Carlos, principalmente de la mano de Arias (y este a través, fundamentalmente, de Carro Martínez, Solís Ruiz, el embajador Martín-Gamero, Gutiérrez Mellado, Colón de Carvajal, etc.): se pactó la entrada en el Sahara de la Marcha Verde unos kilómetros, 50 de sus componentes fueron llevados al Aaiún, mientras tropas marroquíes ocupaban algunos de nuestros abandonados puestos, en lucha a muerte con los saharauis). Tras los Pactos de Madrid vino el deshonor de la vergonzosa y sangrienta traición a los españoles de pleno derecho nacidos en el Sáhara, al derecho nacional, internacional y humanitario… cuyas consecuencias sufrimos y sufriremos en nuestros días.
Doble juego y llamativa coincidencia
Completando el retrato
Hay muchos aspectos más en la biografía de Arias, pero solo daremos unos trazos para completarla, dado que su retrato está ya muy bien definido hasta aquí.
Uno revelador es el que narró Blas Piñar en su ya citado “Escrito para la Historia” (Temas diversos, capítulo 9, Aquel Viernes Santo -de 1974-), relativo a las afirmaciones del señor Poniatoski, ministro francés del Interior, conocidas a través Pedro Soares, colaborador, ministro y admirador de Oliveira Salazar:
«“Franco ya no dirige los destinos de España. Su Gobierno -me refiero al de Carlos Arias- ha pactado una transición política con la oposición al Régimen. El pacto se firmó en Suiza. Aquí tiene usted una copia de lo pactado”. Lo que se pactó se hizo carne a la muerte de Franco … Carmen Franco (a la que se consultó) nos dijo, midiendo sus palabras, que ese pacto era verosímil porque su padre -el Jefe del Estado- no mandaba. “Cuando mi padre se refiere al Gobierno, acostumbra a expresarse en términos que revelan quiénes son los que en realidad ejercen el poder”».
Otro importante, que define su carácter, es que, siendo Juan Carlos Jefe de Estado en funciones “con Franco moribundo, le presentó la dimisión dándole una palmadita en las rodillas e instándole a que formara una dictadura militar” [x]. Juan Carlos no reaccionó y no hubo dimisión.
El Espíritu del 12 de Febrero, la supuesta amante en Alpedrete y la vigilancia de ETA en sus visitas, el ofrecimiento a Usa para una guerra contra Portugal con ocasión de la Revolución de los Claveles, los “sucesos de Vitoria” y “de Montejurra”, los últimos fusilamientos a terroristas, la crisis con el Obispo Añoveros, incluso su tumba apenas a un metro de la de Carrero, y el marquesado de Arias Navarro, son algunos puntos más a señalar en su biografía. Pero queda para otro momento.
[iv]Carrero Asesinado. Clave de la Transición. SND, Madrid, 2023.
[v] Juan Carlos hizo en 1971 una primera aproximación a la jefatura del Partido Comunista a través del Presidente de Rumanía, Ceaucescu, durante la celebración de los 2.500 años del Imperio Persa. Luego siguieron otros contactos mediante personas interpuestas, como Prado y Colón de Carbajal, al que logró dotarle de pasaporte diplomático antes de ser rey, el Teniente General Díaz Alegría (sería cesado en 1974 por un viaje no autorizado a Rumanía), y Nicolás Franco Pascual de Pobil, sobrino de Franco, quien se entrevistó con Carrillo aquel mismo año en París.
[vi] Al ser miembros del Consejo del Reino, debían dimitir de dicho cargo antes de poder presidir el Gobierno, y eso suponía dilatar un nombramiento cuyo plazo expiraba el 28, Día de los Inocentes. De los veintitantos nombres que se barajaron, ni Fernández Miranda ni Fraga fueron considerados por Franco. El Consejo del Reino finalmente propuso la terna de Arias, José Solís Ruiz y José García Hernández. Este último, abogado que había sido gobernador civil entre otros cargos políticos, con Arias fue ministro de Gobernación y Vicepresidente Primero del Gobierno y, hasta su cese, defendió la legalización del PSOE. Dicho sea todo esto como un apunte sobre el grado de penetración que tenía el Régimen en aquel momento.
De Pío Cabanillas creía Ismael Medina que era uno de los personajes más importantes de la Masonería y el ‘jefe’ de Martín Villa, Rosón y Argos. Cortina Mauri era embajador en París en el momento del magnicidio de Carrero, y no actuó al recibir una oferta urgente del Director General de la Seguridad francesa, de entregar, extraoficial, rápida y discretamente, a tres destacados etarras (‘Ezquerra’, ‘Wilson’ y ‘Ezcubi’) implicados en el atentado, tomándose en cambio unas improvisadas vacaciones.
[viii] José Utrera: Sin cambiar de Bandera; Planeta, Barcelona, 1989.
Luis Herrero-Tejedor, El Ocaso del Régimen, del asesinato de Carrero Blanco a la muerte de Franco, Pag. 136-139 y 173. Editorial Temas de Hoy, Madrid, 1995.
[ix]Sahara Español – Una Historia de Traiciones, Manrique y Molina, Gallandbooks, 2011. Así se publicó, entre otras fuentes, en La Gaceta Ilustrada (nº 115, 19-XI-1978) y Los Servicios de inteligencia españoles (Antonio Díaz Fernández; Alianza Editorial. Madrid, 2005)
[x] Jesús Palacios, El 23-F, el Rey y su Secreto. El malestar de Juan Carlos “venía desde aquel momento en que, siendo príncipe, Arias se había dirigido a él llamándole niñato”. Palacios reseña también un testimonio manuscrito del General Armada (preceptor del príncipe y clave del 23F), según el cual “Arias se enfadó mucho cuando se enteró que Juan Carlos había enviado a Díez Alegría a París a entrevistarse con Don Juan, su padre, para que no se opusiera a que se coronara a su hijo y le presentó al príncipe la dimisión dándole unas palmaditas fuertes en la rodilla”.
12 respuestas a «Notas para una biografía de Arias Navarro (2/3)»
Por favor, ¿pueden correguir el titular, es ARIAS, no Aria, como ponen ustedes…?
Gracias.
(Más que nada, para que en la red sea más fácil poder acceder a este MAGN´IFICO TRABAJO DE INVESTIGACIÓN, que es mucho más que un artículo!
Magnífica crónica de un desastre anunciado
Solo un inciso: Pedro Nieto Antúnez nunca tuvo negocios sucios con nadie, los tuvo su hermano Luis en el asunto Sofico y lo fue en plan testimonial, fue presidente de esta sociedad mas por el apellido que por su interés en el asunto.
Segun las referencias que tengo Pedro Nieto Antunez, que era amigo de Franco desde hacia muchos años le dijo que era demasiado viejo para ejercer con eficacia los cometidos de Presidente del Gobierno y que escogiese a otro más joven
Lo que le acabo de decir es una historieta que se sabe de primera mano.
Entre tanto sucedían estos tristes asuntos, el sobrino querido de Arias, Badel Arias, recibía colleja tras colleja en la facultad de derecho por rojo e imbecil
Eso que dice es muy, pero que muy interesante, porque es diametralmente opuesto a lo que Utrera dice que afirmó Urcelay (quien, supuestamente, además propuso a Arias como Presidente).
Muy llamativo.
¿Podría añadir algún detalle más sobre Pedro Nieto Antúnez? Aunque sea por correo particular, que, sin duda, le facilitará el editor.
Muy agradecido por anticipado
Pedro Nieto Antunez fue amigo de Franco durante 30 años y sabia de el todo, pescaban juntos en el Azor y tenian una confianza personal que nunca tuvo, por ejemplo, con Carrero Blanco.
Su hermano Luis fue convencido para que prestara su nombre a una sociedad de construcción y turismo que se llamo Sofico y a la que después tildaron de fraudulenta, aunque no recuerdo que nadie aporta prueba alguna de esto, si se ve la época y las tensiones entre las diferentes familias del Movimiento se entiende mejor.
La familia de Luis eran netamente falangista, uno de sus hijos Lusi, un tipo realmente asombroso y buena gente, su hermano Pastor no le iba a la zaga, eran sobradamente conocidos por el regimen, Luis escapó vivo del Cuartel de la Montaña porque era vivo e inteligente, despues de pegar tiros por media España se apuntó a la División azul y su comportamiento fue excepcional.
Arias Navarro era un emboscado ya en su etapa de rojete en Malaga , el coronel Jose Eduardo Villalba no quería ni verlo, aun así se metió en la cárcel cuando supo que Villalba había ido a decirle A SUS compañeros de armas, a los que el gobierno republicano le ordeno fusilar, cosa que no hizo y dejo en sus manos la legalidad y el control de la ciudad mientras él, tranquilamente , nada de salir a uña de caballo y cosas parecidas, se retiraba de Málaga ordenadamente junto a su Estado Mayor y los jefes de los sindicatos, dejando una maleta con joyas y la mano incorrupta de Santa Teresa con un mensaje que decía: Paco, aquí te dejo esta reliquia que estos bestias se la comen.
Después y para lavar su imagen, se convirtió en un fiscal que persiguió a sus antiguos camaradas con verdadera dedicación.
En cuanto al retra de Badell Arias no decir mas que era del PCE y que en la Facultad de derecho recibió mas guantazos que un boxeador en un combate, cada vez que se escapaba un bofetón nacional, se lo llevaba este tío y Gerardo el del PTE.
Arias y aquí hay algo muy raro, debió ser apartado del gobierno tras el asesinato de Carrero, todo el mundo lo daba por hecho y los primeros los militares de alta graduación de la época, nadie entendió como en vez de recibir una patada en el culo por inútil(como poco) fue elevado a presidente del Gobierno.
La familia Nieto en sus dos rarmas jamas estuvo metida en estafa alguna, cualquiera que en aquella época hubiera estado afiliado a los Circulos Doctrinales Jose Antonio dara fe de lo que estoy afirmando
Un matiz… yo creo que el proyecto islero fue tan importante como el Sáhara en la decisión de matar a Carrero. Como dijo Kissinger en la reunión: «una España atómica es muy peligrosa», a lo que contestó Carrero «quiere usted decir que una España atómica es importante».
Es causa suficiente para el magnicidio, aunque el Sáhara también fuera de la máxima relevancia. Creo que esas decisiones se toman por un conjunto de cosas, pero «Islero» tenía una relevancia gigantesca.
Muchas gracias.
Sí, la bomba atómica era muy determinante, pero NO requería una intervención urgente.
Aun tenían los yanquis tiempo para presiones diplomáticas y del tipo que fuera, sin llegar al magnicidio de momento.
Pero los dos atentados a Hasan no dejaban margen de tiempo para un tercero.
Además de que, seguro, tenían ganas de allanar y acelerar la subversión del Régimen del 18 de Julio, y acelerar el régimen borbónico que solucionaría todos sus «problemas», la bomba incluida
En la epoca el asunto este de la bomba atomica que tanta polvareda levanta ahora no concito, al menos en el ejercito, casi ningun intereses porque en realidad no paso de ser un proyecto
Se mató a Carrero, y posiblemente a Franco; porque España estaba retrasando el plan mundial de la granja matadero. El resto son minucias; más de lo mismo.
Basta ver como se tapó todo el asunto, y hasta hoy, para darse cuenta de que ahí estaba pringado hasta el apuntador; y eso sólo pasa cuando está implicada la masonería lacaya de los amos; como con lo de Atocha. Dos puntos de inflexión. Esto era ya un asilo masones ‘decimonónico’. Y parte de la culpa de Carrero por confiado, encima conociendo el paño…
«La noche anterior al atentado, la mujer del Almirante le preguntó si se habían tomado todas las medidas de seguridad cara al “Proceso 1.001”, a lo que Carrero respondió: “no te preocupes, he hablado con Arias y me ha dicho que todo está bajo control”. Carmen Pichot también dijo posteriormente que «la última conversación telefónica que recibió el almirante la noche anterior fue del Coronel Quintero, quien le dijo: “Señor Presidente, el comando (sic) está bajo control”»»
Arias es un buen ejemplo del fanatismo criminal y psicópata de los iluminados; mentir media vida y representar una farsa para poner una bomba y traernos a esta pocilga. Como la novia masona esa que mata al novio por lo de Gabaldón. Los tienes al lado y venga risas( por la foto con Polo ). Son de la piel del Diablo; y por eso estamos como estamos. Pero se van a enterar ellos también; los que lo vean; porque también les va a tocar a ellos aquí mismo, y a sus hijos. Los que nos iban a librar de los tiranos…
Me compré el libro para salir de dudas, porque lo que pensaba Carrero es lo que pensaba Franco del tema, y aunque voy solo por el prólogo, es como si lo hubiera leído entero ya; el fallo fue confiar en el ‘amigo americano’; no darse cuenta de que la antitesis comunista( masones de la irregular incluidos ) se creó, y se siembra desde la otra; liberaloide capitalista, y por supuesto; relativista. Y seguro que se le pasó por la cabeza a Carrero, sobre todo tras hablar con el Kissinger, pero pensaría, bueno, tonterías, no vamos a exagerar, y a desconfiar de todos. Como Aldo Moro o JFK.
Carrero Blanco pecó de ingenuo. La seguridad de un Presidente del Gobierno forzosamente tiene que quedar en manos del servicio de seguridad (o de los servicios de seguridad), pero sin que ello signifique que el propio presidente se desentienda de su propia seguridad: la última línea de defensa< debes ser tú mismo, armado y con protecciones/blindaje personal en la indumentaria en la medida de lo posible.
Una persona que creó lo que hoy es el CNI tenía que haberse rodeado de personas fieles y también de un binomio de agentes que con una cantidad de dinero generosa para el caso de que sufriera< un atentado desde dentro, que lo hubieran vengado cargándose a los que aparecieran como autores intelectuales,
No puede ser que el Jefe de Estado Mayor del General D. Carlos Iniesta Cano (Director General de la Guardia civil entonces), el TTe. Coronel Saenz de Santamaría, boicoteara las órdenes de su General Iniesta Cano para cerrar Madrid y España para que los asesinos no escaparan, y éste TTe. Coronel pudiera hacer esto sin temer nada, ya que el que temió fue Iniesta Cano. No puede ser que el matrimonio que se pavoneaban de haber ayudado al comando que mató a Carrero Blanco , (Eva Forest y Alfonso Sastre), apenas estuvieron un poco tiempo en la cárcel y se beneficiaran de la Amnistía de octubre de 1977, y no fuera nadie de los servicios de Carrero a cargárselos.
No se puede montar un servicio de seguridad y de inteligencia con padres de familia, que tienen hijos y van a misa, eso está bien para la asociación de padres de un colegio de monjas, pero no cuando te enfrentas al hampa. La oposición a la España de Franco eran grupos criminales, en el sentido penal del término. Se habla mucho de Carrillo como asesino de Paracuellos, pero Carrillo no solo era un asesino durante la guerra sino despues de la guerra. Fue un asesino toda su vida, atentó contra correligionarios suyos sin contemplaciones, y como él el resto. No se puede combatir a este tipo de gente sin escrúpulos para los que matar es pura rutina con policías que tienen la cabeza ocupada en comprarle a su mujer una lavadora o un televisor Iberia, El hecho de que el asesinato de Carrero Blanco quedara completamente impune, salvo Argala (José Miguel Beñarán Ordeñana) que parece ser que fue ajusticiado en Francia por un grupo de oficiales de la Armada Española operando por su cuenta para vengar al Almirante Carrero, el resto gozó de total impunidad. Esto los etarras, para qué decir los que estaban dentro del Estado y la Policia y eran traidores- El hecho de que el Almirante no tuviera previsto esta eventualidad y contratados unos sicarios que lo vengaran a gran escala (es decir que hubiera corrido la sangre entre los traidore4s y sus familias, sin contemplaciones), ya denota la falta de una evaluación real del campo de batalla al que se enfrentaba el Almirante Carrero, de lo que es exponente que hiciera todos los días el mismo recorrido y acompañado de un pobre policia con una pistola del calibre 9 corto, que posiblemente la munición del cargador era la misma que llevaba desde hacía una década o más.
Arias Navarro nunca debió ser Presidente del Gobierno porque tenía que haber sido liquidado en los tres días siguientes al asesinato de Carrero Blanco. No se hizo así porque mientras los enemigos de España iban a cañonazos, como han ido siempre, en la trinchera opuesta se iba rezando y tirando a lo más bolas de nieve.
Deseosos de leer mañana la tercera entrega de este interesantísimo trabajo
Hay que tener presente el tiempo en el que se desarrollaron los acontecimientos
Los tenientes generales, generales con mando se negaban en redondo a ocultar su banderín que llevaban en la aleta del coche oficial, birria de coche, por otra parte, y tenían a gala el no ceder al miedo que se iba apoderando del gobierno, preferían, si podian, enfrentarse a tiros con el terrorismo que claudicar y ocultar su condicion militar, eso mismo le sucedía a los ministros de los tres ejércitos y al Almirante Carrero, en cualquier caso el magnicidio fue una operación muy bien estudiada y llevada a cabo y si Carrero hubiera llevado más escoltas, solo hubiera tenido como resultado mas muertos.
Los servicios de información del ejército funcionaban relativamente bien y los de la Guardia Civil también, La policía armada y el Cuartel Zaragoza tenía profesionales muy cualificados que sabían lo que se hacía, ahora bien, si los cortocircuitas el resultado es el lógico.
En la época hubo un informe en el que se recomendaba vigilar la Iglesia de los sacramentinos en la calle Sainz de Baranda , los curas de dicho templo eran todos vascos y se sospechaba que algunos estaban en connivencia con ETA.
Nada se hizo y según otro informe, los etarras tras el atentado se refugiaron en dicha iglesia.
Al final los asesinos se fueron de rositas, aunque alguno termino subiendo mas alto que el Almirante,, por ejemplo Argala, pero el resto, junto a tropecientos asesinos fueron puestos en libertad por el trapacero Adolfo Suárez e inmediatamente recomenzaron sus actividades encaminadas a desnucar españoles.
Carlos Iniesta Cano fu anulado por los aparatos del estado y su imagen puesta en solfa, de el se dijo de todo, desde ultra a que se yo que.
en España los atentados políticos y magnicidios que son perpetrados por las izquierdas siempre quedan en la sombra
El mismo dia que mataron al almirante Carrero Blanco, 20 de diciembre de 1973, se resolvió la autoría del atentado. Aquel mismo día la policía francesa entró en un chalet al sur de París, detuvieron a quiénes fueron a detener y encontraron lo que no esperaban encontrar. Aquel día se encontró suficiente documentación para resolver el atentado de Carrero y el de otros que habían ocurrido recientemente. ¿Han escuchado ustedes alguna vez esta historia? No.
Caballeros, la autoria del atentado de Carrero está resuelta desde el primer día. Aquí llevamos cincuenta años dando vueltas y vueltas a las mismas historietas como el mulo cuando muele el grano en la misma noria.
En resumidas cuentas, los responsables de su atentado y el de otros en el plano internacional es lo que denunció el almirante Carrero meses antes (incluso al mismo Kissinger durante su visita, léan a López Rodo que fue testigo del encuentro) o, el mismo general Franco en el mensaje de fin de año, donde aparte del «no hay mal que por bien no venga» dejó algunas perlas bien claritas, incluida su opinión sobre la autoría del atentado. ¿Han leido ese discurso alguna vez? Léanlo si no quieren seguir desbarrando.
Si ustedes no saben nada de este incidente, no tienen ni idea del atentado de Carrero Blanco. Sigan mirándose el ombligo. Es gratis y el tiempo no es eterno…
Por favor, ¿pueden correguir el titular, es ARIAS, no Aria, como ponen ustedes…?
Gracias.
(Más que nada, para que en la red sea más fácil poder acceder a este MAGN´IFICO TRABAJO DE INVESTIGACIÓN, que es mucho más que un artículo!
Magnífica crónica de un desastre anunciado
Solo un inciso: Pedro Nieto Antúnez nunca tuvo negocios sucios con nadie, los tuvo su hermano Luis en el asunto Sofico y lo fue en plan testimonial, fue presidente de esta sociedad mas por el apellido que por su interés en el asunto.
Segun las referencias que tengo Pedro Nieto Antunez, que era amigo de Franco desde hacia muchos años le dijo que era demasiado viejo para ejercer con eficacia los cometidos de Presidente del Gobierno y que escogiese a otro más joven
Lo que le acabo de decir es una historieta que se sabe de primera mano.
Entre tanto sucedían estos tristes asuntos, el sobrino querido de Arias, Badel Arias, recibía colleja tras colleja en la facultad de derecho por rojo e imbecil
Eso que dice es muy, pero que muy interesante, porque es diametralmente opuesto a lo que Utrera dice que afirmó Urcelay (quien, supuestamente, además propuso a Arias como Presidente).
Muy llamativo.
¿Podría añadir algún detalle más sobre Pedro Nieto Antúnez? Aunque sea por correo particular, que, sin duda, le facilitará el editor.
Muy agradecido por anticipado
Pedro Nieto Antunez fue amigo de Franco durante 30 años y sabia de el todo, pescaban juntos en el Azor y tenian una confianza personal que nunca tuvo, por ejemplo, con Carrero Blanco.
Su hermano Luis fue convencido para que prestara su nombre a una sociedad de construcción y turismo que se llamo Sofico y a la que después tildaron de fraudulenta, aunque no recuerdo que nadie aporta prueba alguna de esto, si se ve la época y las tensiones entre las diferentes familias del Movimiento se entiende mejor.
La familia de Luis eran netamente falangista, uno de sus hijos Lusi, un tipo realmente asombroso y buena gente, su hermano Pastor no le iba a la zaga, eran sobradamente conocidos por el regimen, Luis escapó vivo del Cuartel de la Montaña porque era vivo e inteligente, despues de pegar tiros por media España se apuntó a la División azul y su comportamiento fue excepcional.
Arias Navarro era un emboscado ya en su etapa de rojete en Malaga , el coronel Jose Eduardo Villalba no quería ni verlo, aun así se metió en la cárcel cuando supo que Villalba había ido a decirle A SUS compañeros de armas, a los que el gobierno republicano le ordeno fusilar, cosa que no hizo y dejo en sus manos la legalidad y el control de la ciudad mientras él, tranquilamente , nada de salir a uña de caballo y cosas parecidas, se retiraba de Málaga ordenadamente junto a su Estado Mayor y los jefes de los sindicatos, dejando una maleta con joyas y la mano incorrupta de Santa Teresa con un mensaje que decía: Paco, aquí te dejo esta reliquia que estos bestias se la comen.
Después y para lavar su imagen, se convirtió en un fiscal que persiguió a sus antiguos camaradas con verdadera dedicación.
En cuanto al retra de Badell Arias no decir mas que era del PCE y que en la Facultad de derecho recibió mas guantazos que un boxeador en un combate, cada vez que se escapaba un bofetón nacional, se lo llevaba este tío y Gerardo el del PTE.
Arias y aquí hay algo muy raro, debió ser apartado del gobierno tras el asesinato de Carrero, todo el mundo lo daba por hecho y los primeros los militares de alta graduación de la época, nadie entendió como en vez de recibir una patada en el culo por inútil(como poco) fue elevado a presidente del Gobierno.
La familia Nieto en sus dos rarmas jamas estuvo metida en estafa alguna, cualquiera que en aquella época hubiera estado afiliado a los Circulos Doctrinales Jose Antonio dara fe de lo que estoy afirmando
Impresionante documento, gracias Coronel Manrique.
Un matiz… yo creo que el proyecto islero fue tan importante como el Sáhara en la decisión de matar a Carrero. Como dijo Kissinger en la reunión: «una España atómica es muy peligrosa», a lo que contestó Carrero «quiere usted decir que una España atómica es importante».
Es causa suficiente para el magnicidio, aunque el Sáhara también fuera de la máxima relevancia. Creo que esas decisiones se toman por un conjunto de cosas, pero «Islero» tenía una relevancia gigantesca.
Muchas gracias.
Sí, la bomba atómica era muy determinante, pero NO requería una intervención urgente.
Aun tenían los yanquis tiempo para presiones diplomáticas y del tipo que fuera, sin llegar al magnicidio de momento.
Pero los dos atentados a Hasan no dejaban margen de tiempo para un tercero.
Además de que, seguro, tenían ganas de allanar y acelerar la subversión del Régimen del 18 de Julio, y acelerar el régimen borbónico que solucionaría todos sus «problemas», la bomba incluida
En la epoca el asunto este de la bomba atomica que tanta polvareda levanta ahora no concito, al menos en el ejercito, casi ningun intereses porque en realidad no paso de ser un proyecto
Se mató a Carrero, y posiblemente a Franco; porque España estaba retrasando el plan mundial de la granja matadero. El resto son minucias; más de lo mismo.
Basta ver como se tapó todo el asunto, y hasta hoy, para darse cuenta de que ahí estaba pringado hasta el apuntador; y eso sólo pasa cuando está implicada la masonería lacaya de los amos; como con lo de Atocha. Dos puntos de inflexión. Esto era ya un asilo masones ‘decimonónico’. Y parte de la culpa de Carrero por confiado, encima conociendo el paño…
«La noche anterior al atentado, la mujer del Almirante le preguntó si se habían tomado todas las medidas de seguridad cara al “Proceso 1.001”, a lo que Carrero respondió: “no te preocupes, he hablado con Arias y me ha dicho que todo está bajo control”. Carmen Pichot también dijo posteriormente que «la última conversación telefónica que recibió el almirante la noche anterior fue del Coronel Quintero, quien le dijo: “Señor Presidente, el comando (sic) está bajo control”»»
Arias es un buen ejemplo del fanatismo criminal y psicópata de los iluminados; mentir media vida y representar una farsa para poner una bomba y traernos a esta pocilga. Como la novia masona esa que mata al novio por lo de Gabaldón. Los tienes al lado y venga risas( por la foto con Polo ). Son de la piel del Diablo; y por eso estamos como estamos. Pero se van a enterar ellos también; los que lo vean; porque también les va a tocar a ellos aquí mismo, y a sus hijos. Los que nos iban a librar de los tiranos…
Me compré el libro para salir de dudas, porque lo que pensaba Carrero es lo que pensaba Franco del tema, y aunque voy solo por el prólogo, es como si lo hubiera leído entero ya; el fallo fue confiar en el ‘amigo americano’; no darse cuenta de que la antitesis comunista( masones de la irregular incluidos ) se creó, y se siembra desde la otra; liberaloide capitalista, y por supuesto; relativista. Y seguro que se le pasó por la cabeza a Carrero, sobre todo tras hablar con el Kissinger, pero pensaría, bueno, tonterías, no vamos a exagerar, y a desconfiar de todos. Como Aldo Moro o JFK.
Carrero Blanco pecó de ingenuo. La seguridad de un Presidente del Gobierno forzosamente tiene que quedar en manos del servicio de seguridad (o de los servicios de seguridad), pero sin que ello signifique que el propio presidente se desentienda de su propia seguridad: la última línea de defensa< debes ser tú mismo, armado y con protecciones/blindaje personal en la indumentaria en la medida de lo posible.
Una persona que creó lo que hoy es el CNI tenía que haberse rodeado de personas fieles y también de un binomio de agentes que con una cantidad de dinero generosa para el caso de que sufriera< un atentado desde dentro, que lo hubieran vengado cargándose a los que aparecieran como autores intelectuales,
No puede ser que el Jefe de Estado Mayor del General D. Carlos Iniesta Cano (Director General de la Guardia civil entonces), el TTe. Coronel Saenz de Santamaría, boicoteara las órdenes de su General Iniesta Cano para cerrar Madrid y España para que los asesinos no escaparan, y éste TTe. Coronel pudiera hacer esto sin temer nada, ya que el que temió fue Iniesta Cano. No puede ser que el matrimonio que se pavoneaban de haber ayudado al comando que mató a Carrero Blanco , (Eva Forest y Alfonso Sastre), apenas estuvieron un poco tiempo en la cárcel y se beneficiaran de la Amnistía de octubre de 1977, y no fuera nadie de los servicios de Carrero a cargárselos.
No se puede montar un servicio de seguridad y de inteligencia con padres de familia, que tienen hijos y van a misa, eso está bien para la asociación de padres de un colegio de monjas, pero no cuando te enfrentas al hampa. La oposición a la España de Franco eran grupos criminales, en el sentido penal del término. Se habla mucho de Carrillo como asesino de Paracuellos, pero Carrillo no solo era un asesino durante la guerra sino despues de la guerra. Fue un asesino toda su vida, atentó contra correligionarios suyos sin contemplaciones, y como él el resto. No se puede combatir a este tipo de gente sin escrúpulos para los que matar es pura rutina con policías que tienen la cabeza ocupada en comprarle a su mujer una lavadora o un televisor Iberia, El hecho de que el asesinato de Carrero Blanco quedara completamente impune, salvo Argala (José Miguel Beñarán Ordeñana) que parece ser que fue ajusticiado en Francia por un grupo de oficiales de la Armada Española operando por su cuenta para vengar al Almirante Carrero, el resto gozó de total impunidad. Esto los etarras, para qué decir los que estaban dentro del Estado y la Policia y eran traidores- El hecho de que el Almirante no tuviera previsto esta eventualidad y contratados unos sicarios que lo vengaran a gran escala (es decir que hubiera corrido la sangre entre los traidore4s y sus familias, sin contemplaciones), ya denota la falta de una evaluación real del campo de batalla al que se enfrentaba el Almirante Carrero, de lo que es exponente que hiciera todos los días el mismo recorrido y acompañado de un pobre policia con una pistola del calibre 9 corto, que posiblemente la munición del cargador era la misma que llevaba desde hacía una década o más.
Arias Navarro nunca debió ser Presidente del Gobierno porque tenía que haber sido liquidado en los tres días siguientes al asesinato de Carrero Blanco. No se hizo así porque mientras los enemigos de España iban a cañonazos, como han ido siempre, en la trinchera opuesta se iba rezando y tirando a lo más bolas de nieve.
Deseosos de leer mañana la tercera entrega de este interesantísimo trabajo
Hay que tener presente el tiempo en el que se desarrollaron los acontecimientos
Los tenientes generales, generales con mando se negaban en redondo a ocultar su banderín que llevaban en la aleta del coche oficial, birria de coche, por otra parte, y tenían a gala el no ceder al miedo que se iba apoderando del gobierno, preferían, si podian, enfrentarse a tiros con el terrorismo que claudicar y ocultar su condicion militar, eso mismo le sucedía a los ministros de los tres ejércitos y al Almirante Carrero, en cualquier caso el magnicidio fue una operación muy bien estudiada y llevada a cabo y si Carrero hubiera llevado más escoltas, solo hubiera tenido como resultado mas muertos.
Los servicios de información del ejército funcionaban relativamente bien y los de la Guardia Civil también, La policía armada y el Cuartel Zaragoza tenía profesionales muy cualificados que sabían lo que se hacía, ahora bien, si los cortocircuitas el resultado es el lógico.
En la época hubo un informe en el que se recomendaba vigilar la Iglesia de los sacramentinos en la calle Sainz de Baranda , los curas de dicho templo eran todos vascos y se sospechaba que algunos estaban en connivencia con ETA.
Nada se hizo y según otro informe, los etarras tras el atentado se refugiaron en dicha iglesia.
Al final los asesinos se fueron de rositas, aunque alguno termino subiendo mas alto que el Almirante,, por ejemplo Argala, pero el resto, junto a tropecientos asesinos fueron puestos en libertad por el trapacero Adolfo Suárez e inmediatamente recomenzaron sus actividades encaminadas a desnucar españoles.
Carlos Iniesta Cano fu anulado por los aparatos del estado y su imagen puesta en solfa, de el se dijo de todo, desde ultra a que se yo que.
en España los atentados políticos y magnicidios que son perpetrados por las izquierdas siempre quedan en la sombra
El mismo dia que mataron al almirante Carrero Blanco, 20 de diciembre de 1973, se resolvió la autoría del atentado. Aquel mismo día la policía francesa entró en un chalet al sur de París, detuvieron a quiénes fueron a detener y encontraron lo que no esperaban encontrar. Aquel día se encontró suficiente documentación para resolver el atentado de Carrero y el de otros que habían ocurrido recientemente. ¿Han escuchado ustedes alguna vez esta historia? No.
Caballeros, la autoria del atentado de Carrero está resuelta desde el primer día. Aquí llevamos cincuenta años dando vueltas y vueltas a las mismas historietas como el mulo cuando muele el grano en la misma noria.
En resumidas cuentas, los responsables de su atentado y el de otros en el plano internacional es lo que denunció el almirante Carrero meses antes (incluso al mismo Kissinger durante su visita, léan a López Rodo que fue testigo del encuentro) o, el mismo general Franco en el mensaje de fin de año, donde aparte del «no hay mal que por bien no venga» dejó algunas perlas bien claritas, incluida su opinión sobre la autoría del atentado. ¿Han leido ese discurso alguna vez? Léanlo si no quieren seguir desbarrando.
Si ustedes no saben nada de este incidente, no tienen ni idea del atentado de Carrero Blanco. Sigan mirándose el ombligo. Es gratis y el tiempo no es eterno…
Magnífico articulo D. José María.