Nueva falsa y engañosa Pascua Militar

Véanlos ahí, tan tiesos y engalanados. Mírenlos bien y verán que no son lo que aparentan, ni son ciertos, ni son verdad, lo que ven son figuras, pura falsedad. Soldaditos de plomo, de color embadurnados, huecos, fríos y desalmados. Ahí los tienen un año más engañándose y engañándonos. Todo en ellos es apariencia, fachada, postureo, vaciedad. Carecen de consistencia. Sin honor ni dignidad. Entregados a quien más o mejor les pueda beneficiar.

Se dicen soldados, militares, pero nada tienen de ello, sólo la pose y la vestimenta. Son, en realidad, funcionarios de uniforme que igual podrían estar en cualquier otro lugar; por ejemplo en el ministerio de “Igual da”. Lo importante para ellos es cobrar.

Ya no llevan ni fusil ni cañón ni arma en bandolera, ahora usan el extintor y la manguera. Han cambiado la acción por la siesta, el orgullo, si es que lo tuvieron, por un plato de lentejas. Sólo les importa hacer la carrera; el mismo afán que a las rameras.

Cual ratas mercenarias se han vendido a intereses extranjeros. Pelean por un puesto bajo ajenas banderas porque son allí mayores las prebendas. Se implican en conflictos e invasiones torticeras al servicio, no de España, sino de quien los promueve, impulsa y sólo él gana; de las cuales, además, terminan siempre huyendo, de fiasco en fiasco, dejando tras de sí lo mismo que quitar pretendieron; eso sí, les sirve para decirnos que por nosotros lo han hecho, pues no son tontos, sino maestros del fingimiento.

Troncos huecos, podridos y secos se quedaron el día que renegaron de sus ancestros, permitiendo con entusiasmo que de sus mejores y más cercanos antepasados se haga escarnio y vilipendio. Abandonaron a aquellos que lo dieron todo por España y por España también por ellos, pues sin aquellos, ellos, hoy no serían nada. Pero claro, es que a éstos aquel ejemplo les rechina, les hiere, les acusa con el dedo, les pone ante el espejo donde se ven cual son: basura y desechos. Y es que fue tan grande aquello, como pequeños son ellos.

Sus esencias perdieron, esas que fueron de siempre el compañero, el camarada, la unidad de hierro, marchar todos juntos y a una, las filas pietras, sin dobleces, sin fisuras, sin ambiciones, ni envidias, ni codicias, mirando sólo por el otro, por los demás, nunca por uno, sino siempre y sólo por todos ellos. Ya no mandan, no se hacen obedecer, sus órdenes son debatidas, discutidas y no pocas veces hasta denunciadas, pues son mandos de pacotilla. Se asocian, tienen banderías, se vigilan, se mienten y se atizan cual tahúres en las timbas. Se espera la caída para ocupar la silla, y si la espera es muy larga bien vale una zancadilla. Y así, divididos, son vencidos por el interino que cada cuatro años toma posesión y sin desmayo, ni corazón, ni alma, ni asomo de patriotismo, se ríe de ellos en su cara y a sus espaldas, mientras poco a poco, con su silente complicidad entusiasta, desarma a España.

Se han dejado llenar de féminas y afeminados, de extraños de países lejanos, de gentes que no sienten a España, que sólo buscan la paga, dejando abandonados a tantos de los nuestros que servir de verdad quisieran a la Patria, los cuales vagan por esta vida sin orgullo, sin norte, sin saber que son un pueblo, una raza, dispuestos a no hacer por España nada, aunque vean sus tierras holladas por enemigas pisadas. Para ellos la defensa de España, la defensa con la vida y las armas es sólo cosa de éstos tan tiesos, tan vacíos, tan huecos, tan sin alma.

Para ellos neutralidad es pasividad, mirando, cual de piedra convidados, desde la barrera, como torean, mutilan y arrastran a nuestra sagrada España, a su himno y a su bandera, a sus glorias y a su sin par historia. Su otra coartada es haber hecho de la obediencia y disciplina esclava sumisión. Pero no nos engañan. Lo suyo es cobardía y traición. Ni siquiera les importa lo que a ellos y sólo a ellos encarga el inerme pueblo español en su Constitución; que por mala que sea, es lo que hay, y sobra y basta, que sus trampas saduceas pueden tener enmienda, pero sólo si hay España y sólo habrá España si hay quien la defienda, ame y esté dispuesto a dar por ella no la vida, que eso lo hace cualquiera, sino más aún el cargo y sus prebendas.

A la Patria han perjurado. El deber no les obliga. Les importa un bledo lo que le pasa. ¿Qué es para ellos soberanía, independencia, unidad, grandeza, libertad, gloria, honor y dignidad? Nada. Peor aún: palabras peligrosas para quienes como ellos han vendido a su pueblo y a su Patria, y se ciscan cada día en la tumba de sus muertos, y son cobardes y traidores como nunca otros haya. Y es que por sus mañas, al paso que vamos nadie podrá ya traicionar más a España, porque España, la única y verdadera España, ya no será nada.


14 respuestas a «Nueva falsa y engañosa Pascua Militar»

  1. «Troncos huecos, podridos y secos se quedaron el día que renegaron de sus ancestros, permitiendo con entusiasmo que de sus mejores y más cercanos antepasados se haga escarnio y vilipendio. Abandonaron a aquellos que lo dieron todo por España y por España también por ellos, pues sin aquellos, ellos, hoy no serían nada.»
    Y esa es en realidad la enfermedad que ha matado al Ejercito español.
    Su falta de moralidad, etica y defensa de unos valores que desde siempre se identificaron con el espiritu de la milicia.
    Y sin esos valores el Ejercito es NADA

    1. Artículo magistral, como siempre.
      Gracias, don Francisco Bendala Ayuso, por poner los puntos sobre las íes.
      Todo el personal asistente, más parecían pavos reales, orgullosos de exhibir sus medallas, que otra cosa…
      Amigos de mi hijo, que son oficiales del ejército, por sus conversaciones, formas de ver la milicia, etc., más me parecen funcionarios de uniforme, que otra cosa…
      (Puedo estar equivocado, por supuesto, ¡y ojalá lo estuviera o estuviese!, pero creo que no)

  2. ¡Ay, pobre Patria mía! ¡Ay, pobre España! ¡Ay, pobres españoles!

    “Pobre barquilla mía,
    entre peñascos rota,
    sin velas desvelada,
    y entre las olas sola:

    ¿Adónde vas perdida?
    ¿Adónde, di, te engolfas?
    Que no hay deseos cuerdos
    con esperanzas locas.”

  3. La hierática petarda, posa orgullosa de sí misma…
    ¡Cuanto le gusta figurar!
    En ella, toda es continente, falso, después de operarse de todo, y ser una especie de momia en carne viva, pero sin contenido alguno!

  4. “La educación de los militares desde el soldado raso a las más altas jerarquías, les convierte necesariamente en enemigos de la sociedad civil y el pueblo
    La obediencia pasiva es su mayor virtud “
    Bakunin

  5. La foto lo dice todo: Una hilera de ganapanes que, arreados por una marranita, hacen como que escuchan al Bobo la Jarretera dando instrucciones de cómo lamerle el culo más y mejor al amo anglo. Ni más ni menos. Eso si, lo imponente del escenario los hace a todos en conjunto más enanos y más ridículos si cabe.
    ¡Ah! y para acabarla de arreglar: ¡en guerra contra Rusia!
    A ver quién da más.

  6. Es el alegato de un verdadero Soldado de España, ejemplo de las virtudes ancestrales de nuestro Ejército, emputecido por estos badulaques indecentes.Me remito al Brindis por España de Don Diego de Acuña.

    . ¡Por España!
    y el que quiera defenderla,
    honrado muera.
    Y el traidor que la abandone,
    no tenga quien le perdone,
    ni en Tierra Santa cobijo,
    ni una cruz en sus despojos,
    ni las manos de un buen hijo
    para cerrarle los ojos

    1. Seguro que te haces llamar cristiano y todo. Menudo enfermo adorador de la violencia. Menos mal que en una generación o dos ya estaréis todos bajo tierra

      1. Pierde cuidado gilí, que tú les acompañarás en el viaje. Porque, fíjate si serás listo, que no has reparado en el detalle de que de esa no te libras ¡lumbrera pacifista de pacotilla!

  7. La fiesta de la Pascua Militar, se creó por Carlos III en 1782 para celebrar en lo sucesivo la recuperación de la isla de Menorca, hasta entonces en manos inglesas.
    ¿Qué sentido tiene que este Rey y estos militares hagan la parodia o la farsa de celebrar esta fiesta cuando este Rey y este Ejército representan la antítesis de la festividad castrense de la Pascua Militar?

    El Rey aceptó pertenecer en 2017 a la Orden inglesa de la Jarretera, y en junio de 2019 fue investido «Caballero»(?) de dicha Orden. A Blas de Lezo jamás los ingleses le habrían otorgado esta «distinción».
    El Ejército ex-español, es un ejército al servicio del poder anglosajón (o angloamericano), entregado por completo ideológica y anímicamente al enemigo que fue expulsado de Menorca.
    ¿Qué sentido tiene por este Rey y por estos representantes militares celebrar la Pascua Militar si uno y otros representan la antítesis de lo que significa esta celebración?

    Deberían celebrar el día de la Marmota, o el día de su Graciosa Majestad, o comerse un pavo por el día de acción de gracias norteamericano el cuarto jueves del mes de noviembre, o el 4 de julio, o celebrar el ataque de Sir Francis Drake a Cádiz en 1587 o que la Armada Invencible no consiguiera su objetivo en 1598, pero lo que es una contradicción en sí misma es que quienes están entregados a los ingleses en todo, quienes han renunciado a reivindicar Gibraltar para España, celebren una victoria sobre sus amos, esto no tiene ni pies ni cabeza como no sea para disimular, o para engañar a la masa de tontos que los aplauden en los desfiles. Un Ejército al que sólo le falta un detalle: que el saludo con prenda de cabeza se haga con el puño cerrado al modo de cogerse el cuerno derecho, como en 1936. Yo lo estoy esperando, será cuestión de tiempo.

    El artículo de D. Francisco B. Ayuso, como todos los suyos, es una luz en la noche, un golpe de viento puro y fresco, en este ambiente enrarecido por el control de los medios de comunicación en manos de los enemigos de España.

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