Nueva infamia del Instituto de Historia y Cultura Militar… y ya van…

Gral. Ruiz Benítez

Hoy, 25 de Octubre del presente año, el Instituto de Historia y Cultura Militar (IHCM), con su actual director a la cabeza, el Gral. Antonio Ruiz Benítez –ya puede subirse los pantalones, Gral., eso sí, sólo hasta la próxima vez–, consolidará su tradicional desbarre histórico, cultural y militar –tradicional porque ya dura varias décadas–, o mejor decir antihistórico, anticultural y antimilitar –al cual ya dedicamos en su día varios artículo AQUÍ–, prestándose a presentar el libro «Los 8 de Vernet. Una historia inédita de 8 oficiales republicanos en el exilio» cuyos autores son Rafael e Iciar Pañeda Reilein. ¿Les suena el segundo apellido? Sí, claro, son familiares de los «umedos» de los Reilein, los Cte,s Fernando y Guillermo Reilein, justa, legal, legítima y bien expulsados en su día del Ejército al que nunca debieron pertenecer por haberlo hecho sólo con la intención de carcomerlo infectándolo con su ideología marxista-leninista; por cierto, los Reilein, familia de rancio abolengo militar, también cuenta en su haber con destacados patriotas como fueron, precisamente, el padre de los dos últimos nombrados, el Cte. Guillermo Reilein Calzada, héroe de Krasni Bör, Medalla Militar Individual, fallecido en 1947 en Barcelona por las complicaciones de una intervención quirúrgica, sobre cuya tumba sus hijos se ciscaron por su participación en el Alzamiento y División Azul, así como cuenta también en dicha familia con el Col. Guillermo Reinlein Sequera (1839-1904) miembro de la Real Academia de la Historia. Y es que no hay familia sin las correspondientes ovejas negras.

Fernando Reinlein (vistiendo el uniforme que deshonró ilegalmente por no tener ya derecho a ello), encantado con su mentor y admirado líder el genocida Santiago Carrillo, otra prueba más de quiénes eran los «umedos»

Pues bien, el caso es que el librito de marras que presenta hoy el IHCM es en realidad otro panfleto propagandístico más a lo desmemoria antidemocrática, el cual ya fue loado hace no mucho por la revista oficial Defensa, todo lo cual se enmarca en la campaña de agit-prop sociata que lleva acabo el Ministerio de Defensa infectado desde hace décadas por civiles y militares que sea por su afinidad ideológica, sea por su cobardía y ambición por «hacer la carrera» –más por lo último que por aquello– desgobierna nuestra Fuerzas Armadas desde hace décadas; incluso cuando el PP estuvo en el machito, partido felón por excelencia.

El panfleto recoge las peripecias de siete+uno miembros del Ejército Popular –no ocho como dice, ya que uno de ellos, el Gral. Gámir, quedó desde el primer instante al margen– quienes huidos a Francia al terminar la guerra civil –no tuvieron valor para quedarse y apechar con sus responsabilidades–, pasaron a engrosar las filas de los grupos marxistas que se organizaron en el país galo a la espera de la oportunidad de volver a las andadas en España; grupos, por cierto, que colaboraron activamente sin escrúpulo alguno con los alemanes en su ocupación de Francia durante los dos largos años (1939 a 1941) que duró el pacto Ribbentrop-Molotov; sólo cuando terminó tal idilio, los frentepopulistas, que no republicanos, repetimos, se volvieron contra los germanos siguiendo entonces órdenes de Stalin, su mentor, como antes lo habían hecho en la colaboración; queda clara la baja ralea de los protagonistas del panfleto.

Gral. Gámir

Pues bien, en Diciembre de 1943 los siete+uno fueron detenidos e ingresados en la ciudadela de Perpiñán bajo custodia francesa durante dos meses, pasando a continuación a ser internados siete de ellos en el campo para prisioneros –nada de «concentración»– de Vernet d’Ariege, a 20 kilómetros de Toulouse  –el Gral. Gámir no por estar enfermo, quedando desde entonces y hasta el final de la guerra mundial bajo arresto en Francia, sobreviviendo y pudiendo así tras unos años regresar a la España de la terrible «dictadura» en la que nadie le molestó hasta su muerte plácida en Cuenca en 1956–, donde vivieron en condiciones más que aceptables hasta Julio de 1944, mes en el que fueron transferidos al campo de Dachau, cerca de Munich, debido al avance aliado tras el desembarco en Normandía; lo mismo ocurrió con otras decenas de frentepopulistas españoles como ellos.

En Dachau, y hasta que las tropas norteamericanas entraron en él en Abril de 1945, murieron seis de los siete, sobreviviendo uno de ellos.

El panfleto, claro, hace hincapié en lo bueno que eran los siete y lo malo que eran los alemanes. Pero como la verdad siempre reluce por mucho que se intente apagarla, si se lee entre líneas el panfleto las conclusiones que se extraen son muy distintas de las que pretende el agit-prop sociata y comunista; y también el IHCM que, como mamporrero de Defensa, lo ampara.

Muchas son esas conclusiones, pero por espacio nos vamos a limitar a las más sobresalientes:

  • Dichos militares eran frentepopulistas, no «republicanos», porque la guerra civil no fue un enfrentamiento entre «republicanos» y, por contraposición, «monárquicos». En el bando que pasó a llamarse «nacional» hubo mayoría de acendrados republicanos como, entre muchos, Mola, Cavanellas, Queipo de Llano y la mayoría de los Jefes y Oficiales subordinados; para qué decir de la Falange que de monárquica nunca tuvo ni un ápice. Además, y como consta en los bandos de guerra emitidos precisamente conforme a la legislación republicana, el Alzamiento se hizo no contra el régimen republicano, sino contra el Gobierno del Frente Popular, ilegal e ilegítimo –por haberse hecho con el poder mediante un monumental pucherazo electoral–, antidemocrático –por lo anterior y por obrar vulnerando desde el principio toda la legislación republicana imponiendo su ideología marxita-leninista totalitaria– y traidor al ponerse al servicio de una potencia extranjera, la URSS, y de sus «padrecito» el tirano Stalin.  Así es que calificar a los siete+uno de «republicanos» es una falacia. En todo caso, debería calificárseles de «republicanos» pero añadiendo «socialistas soviéticos» que fue la «república» que quisieron –no la Segunda democrática que se planeó–, por la que lucharon en la guerra, a la que sirvieron y cuyas tropelías y barbaridades ampararon, esa que con su colaboración se implantó en la parte de España que quedó bajo su control con los resultados de sobra conocidos.
  • Octubre 1936. Casa de Campo (Madrid) Milicianos frentepopulistas asesinando «fascistas»

    Fueron detenidos por los alemanes porque debido a su formación y experiencia militar, a su ideología frentepopulista –de nuevo NO «republicana»–, es decir, marxista-leninista y sovietizante, y por sus contactos con alguno de los grupos marxistas que se les oponían, representaban sin duda para los germanos una amenaza tras el desembarco de Normandía, por eso, y no por otra cosa, en los años anteriores ni les habían tocado un pelo. Recordemos lo que ellos habían hecho mientras estuvieron en el machito en la parte de España bajo su control, es decir, detener sin más, y liquidar por menos, a todo aquel que tacharon de «derechista», «fascista», «católico», «burgués» o que simplemente llevaba corbata porque para ellos representaban una amenaza ideológica y más aún conforme los «nacionales» avanzaban; la diferencia está en saber qué amenaza podían representar para ellos las monjas y los curas, o los sacristanes y miembros de Acción Católica, empresarios, obreros no afiliados a sus sindicatos de clase, menores de edad, etc.

  • No fueron «ocho», sino en realidad «siete+uno», porque al Gral. Gámir, repetimos, debido a su enfermedad, fue mantenido bajo arresto en Francia logrando sobrevivir sin más problemas, sin mayores molestias, recibiendo la atención que su enfermedad requería, pudiendo regresar a la España que nada le requirió, en la que nadie le molestó y en la que murió en paz.
  • Ciudadanos alemanes al final de la guerra

    El trato que se les dio, según relata el panfleto y a pesar de hacer lo imposible por denigrarlo, fue de lo más humano y extraordinario, ojo: ¡dadas las circunstancias! Se reconoce en el panfleto que tanto en Perpiñán como en Vernet fue más que normal; lo que se apunta en el haber de los franceses como contraposición al que luego se achaca a los alemanes. Se critica el de Dachau, pero se omite, se silencia y por lo tanto se miente, que las penurias en Dachau se debieron a que cuando llegan a él, Julio de 1944, los alemanes van ya de retirada en todos los frentes, por lo que la escasez de suministros que todo lo invade en el bando teutón se ceba, lógica y especialmente, con los campos en beneficio tanto de las tropas como de los ciudadanos alemanes, de ahí el deterioro de las condiciones de vida en Dachau, como en los otros campos, condiciones sin duda terribles, que se debió a la ya desastrosa evolución de la guerra para los germanos, dato que avala la muerte por enfermedades, como el tifus, diarrea, etcétera, de los seis frentepopulistas españoles que fallecieron en Dachau, todo lo cual lo atestigua además el que sobrevivió en varias cartas que recoge el panfleto enviadas a sus familiares una vez liberado por los norteamericanos. Hecho incuestionable, por triste que sea, pero lógico y normal en aquellas circunstancias ya de por sí terribles para todo el mundo consecuencia de aquella como de todas las guerras.

Historia pues, la que cuenta el panfleto, tergiversada, sin duda triste, pero consecuencia de las circunstancias y en buena medida provocadas por sus protagonistas toda vez que su activísima participación en el bando frentepopulista fue la causa tanto de sus posteriores penalidades como de las de tantos españoles de los dos bandos que, de no haberse empeñado en convertir a la democrática II República en una república socialista y soviética, nada de ellos hubiera ocurrido; tampoco de haberse quedado en España donde sólo aquellos que tenían delitos de sangre tuvieron que temer.

Silla eléctrica y celda de castigo de una cheka frentepopulista

Un último apunte (o conclusión si se quiere): como puede comprobarse, este caso, como otros miles, corrobora lo que hoy se niega: que las nuevas autoridades españolas nunca pidieron a los alemanes la entrega de todos aquellos, con o sin delitos de sangre, que huyeron a Francia y que estaban en su poder. La excepción que confirma lo dicho, es decir, la entrega por los alemanes de Companys, Zugazagoitia y el cuñado de Azaña fue de muto propio de los germanos cuando tentaban a Franco para que se les sumara en la guerra a cambio de entregarle a todos los huidos –que no exiliados–, lo que nunca aceptó como los hechos demuestran –entre otros es que los alemanes no volvieron a entregar a nadie más–; cualquier otro «dictador» sanguinario como se pinta hoy a Franco lo hubiera hecho sin pestañear y a las pruebas de la historia nos remitimos.

Así pues, el IHCM realizará hoy un acto más de agit-prop –lleva décadas– indigno de él y de nuestra historia y cultura militar porque, además, nos gustaría que su director, el Gral. Antonio Ruiz Benítez –ya puede subirse los pantalones, Gral., eso sí, sólo hasta la próxima vez– nos aclarara qué realmente aporta a la historia y cultura militar el panfleto y las peripecias de sus siete+un protagonistas que, al menos desde sus huida a Francia no realizaron acto militar alguno ni relevante, ni digno y menos aún de mención, ni heroico, ni significativo, ni esclarecedor, ni demostrativo de nada, ni honorable, sino sólo intentar sobrevivir como miles y miles de personas de toda clase y condición, militares o civiles, a los que aquella II Guerra Mundial les pilló de lleno.

PD.- ¿Promocionará el IHCM alguno de los numerosos libros que hay publicados sobre los cientos de prisioneros de la División Azul que durante más de una década, que se dice pronto, sufriendo indescriptibles penalidades en manos de los jefes ideológicos de los siete+uno en los campos de concentración soviéticos siendo siempre y en todo momento ejemplo de heroicidad, de españoles de pro, de honor, valor, patriotismo y recias virtudes militares? Le recomendamos un clásico: «Embajador en el infierno»; a lo mejor hasta todavía queda, salvado de los «expurgos» que periódicamente realiza el IHCM y que tanto han destruido, algún un ejemplar en la Biblioteca Central Militar dependiente de él.


9 respuestas a «Nueva infamia del Instituto de Historia y Cultura Militar… y ya van…»

  1. Extraordinario artículo, todavía mejor con su colofon final que desenmascarar el sectarismo y la sumisión del Instituto de Historia Militar, a la propaganda al servicio de los enemigos de España y de su verdadero Ejército, lo cual es para que el General ese que se va a resfriar con los pantalones bajados hasta los tobillos se lo hiciera mirar, en esta guerra ideológica él dónde está si con España o con la anti-España de Gobierno falsario de PSOE-BILDU/ETA-ERC-PODEMOS.

    Qué vergüenza de Generales, y qué desconocimiento más grande de lo que es la guerra psicológica que emplea el enemigo para inflirtarse en los corazones y mentes de los ingenuos oficiales para debilitar primero y cargarse después la entereza del Ejército, hoy plastilina pura, y su función constitucional (art. 8, 1° CE)

  2. Mecachis: se han dejado pisar este título:
    «La hoja de servicio de un soldado», Fco. Torres García
    Con las ganas que tenían de mentar a ese señor que fundó La Legión (debe ser porque no recuerdan su nombre)

  3. En el canal de Youtube del Ejército de Tierra puede verse la presentación del libro que es una auténtica verguenza el peloteo del Coronel que lo presenta y del General de Artillería D. Andrés Freire, como Subdirector de Estudios Históricos del Instituto de Hª y Cultura militar, que presidía la mesa, a cual de los dos más pelota y más entregado al rojerío.

    Es digno de ver el Coronel que parece un chambelan. Luego están las preguntas del final que ponen de manifiesto el nulo nivel intelectual y militar del auditorio.
    Se puede ver en este enlace, se recomienda tener a mano una bolsa de plástico por si hay que vomitar.
    https://www.youtube.com/watch?v=DZy6zIeeARY

    El Canal de la Pica en Flandes emitía hoy un programa dedicado a los sistemas de servicio militar más destacados del Mundo, y a hablar de la necesidad de implantar en España un sistema de formación premilitar. Se puede ver en este enlace:
    https://www.youtube.com/watch?v=_IczclZN5M4
    El problema está en que viendo al Coronel y al General de la presentación del libro «Los 8 de Vernet», al auditorio de ruegos y preguntas al final de la misma, y al hecho de que en un centro de estudios militares se acoja un panfleto de propaganda comunista como este, la pregunta es quién va a querer hacer la mili con estos payasetes. Si este es el personal del cuadro de mandos del Ejército Español a mí lo que me pide el cuerpo en caso de guerra con un pais agresor es empezar a correr y no parar, porque combatir sometido a la autoridad de estos idiotas, que ya lo estuve una vez cuando hice la mili, es como la línea recta, el camino más corto para que a uno lo maten o pases mil calamidades, para luego esto, para que unos trepas sin ningún criterio tiren por tierra el sacrificio martirial de los soldados de España que hicieron la guerra para su liberación del Comunismo pasando mil peligros y mil penalidades ahora tiradas a la basura por estos idiotas por tal de sostenerse ellos en el cargo.
    La gracia que les haría a los que combatieron helados en Teruel o defendieron hasta la muerte su Seminario, o aquellos que estuvieran prisioneros en los campos de concentración de Stalin desde 1943 a 1954, pasando penalidades, de todas las clases, muriendo de frío, de hambre o de un tiro en la cabeza por agacharse a coger una flor que asomaba entre la nieve, -como le pasó al prisionero italiano que se cuenta en «Embajadores en el Infierno»-, en parte también porque los rojos como los 8 de Vernet iban dando la tabarra por las cancillerías de Europa y América, por cierto ocupadas por antiguos miembros de las Brigadas Internacionales, para que se mantuviera una guerra sin cuartel contra los españoles de la España Nacional, después de terminada la guerra, prisioneros de la División azul incluidos, si levantaran la cabeza y vieran esta presentación en la sede del Instituto de Hª y Cultura Militar, para lo que ha quedado, tomado por el enemigo.

    Qué hipocresía, los militares profesionales del Ejército Popular de la República eran cómplices cuando no coautores con todas las letras como pasó en Guadalajara, Siguenza y tantos sitios, de los crímenes y de la persecución religiosa cometida en España, y Francia dió cobijo después de la guerra a los asesinos que habían perpetrado el tremendo genocidio cristiano de la persecución religiosa en España, (como fue el caso, por citar uno de miles, del chekista de la CNT Josep Asens Giol, autor material del asesinato de los 172 maristas concentrados en el puerto de Barcelona después de que se pactara con Companys y con Tarradellas su salvación a cambio de un rescate de 200.000 francos franceses, (lo cuenta Miquel Mir en su libro «La otra memoria histórica») que fueron pagados por los superiores de la Congregación desde Francia, y que una vez pagado el rescate en lugar de cumplir lo pactado y derjarlos salir en barco a Marsella, los asesinaron, crimen por el que Companys luego sería ejecutado despues de la guerra, entre otros muchos cr´ñimenes en su haber, y que no fue obstáculo para que Adolfo Suárez recibiera a Tarradellas en 1977 como a un héroe, ni tampoco para que en 1986 el Rey Juan Carlos, mediante RD 1518/1986, otorgara a Tarradellas, el Titulo de Marqués de Tarradellas), motivo más que suficiente, por muy de izquierdas que políticamente fueran estos militares profesionales, para haberse cambiado de bando a la primera de cambio de ver asesinar a las personas por llevar los zapatos limpios o por cogerle una estampita de la Virgen escondida debajo del colchón, o violarle a las hijas delante de los padres y matarlas despues a ellas antes que a los padres para ocasionarles el mayor sufrimiento, como fue moneda común en las tierras de Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Levante o Andalucía, en poder de las bandas de malhechores del Frente Popular, integradas también por no pocos de estos militares. Pasarse al otro bando por una sencilla razón, por no caer en el deshonor de combatir en el bando de los rojos que era un bando de delincuentes y de la peor canalla en el sentido jurídico-penal del término, y ello por encima de las ideologías.

    Tres disposiciones legislativas delatan el carácter criminal del régimen del Frente Popular y el protagonismo y perfil igualmente criminal, de delincuentes, de los elementos que lo componían, razón más que de sobra para que cualquier militar profesional huyera de pertenecer a ese bando de delincuentes, donde además en las unidades militares existía el «Comisario político», figura incompatible con un verdadero ejército:

    1.- Por Decreto de 19 de diciembre de 1936 (publicado en la Gaceta de Madrid –equivalente al Boletín Oficial del Estado en el Estado rojo-, de 22 de diciembre) firmado por Azaña y por el Ministro de “Justicia”, ex-atracador, Juan García Oliver, se cancelan todos los antecedentes penales relativos a delitos comunes cometidos con anterioridad al 15 de julio de 1936, según dispone su artículo Primero. El motivo de tal decisión, según el preámbulo del propio decreto es “que se han rehabilitado ante la sociedad por los servicios que con las armas vienen prestando a la causa antifascista”. Tales servicios, obviamente, son el asesinato a sangre fría de personas decentes, la profanación religiosa etc. etc..
    Previamente a la publicación de este decreto, el atracador y expresidiario Juan García Oliver, elevado por el Frente Popular al rango de Ministro de Justicia –a pesar de que era medio analfabeto- ordenó la destrucción de los Archivos del Registro Central de Penados y Rebeldes, privando así a la sociedad española –cualquiera que pudiera ser su régimen político- de un indispensable medio de defensa y de previsión frente a los delincuentes comunes y habituales del crimen.
    La República, echando mano una vez más de la mentira como método, trató de culpar a la Aviación nacional de tal destrucción, pero el testimonio de los Funcionarios encargados de dicho Registro -D. Luis Palud Clausó y D. Eugenio López, entre otros- impidió que pudiera prosperar dicho falseamiento de lo ocurrido.

    2.- Mediante Decreto-Ley de 22 de enero de 1937 (publicado en la Gaceta de Madrid de 25 de enero) el Gobierno de la IIª República decreta una amnistía –no un indulto sino que se amnistía, medida aplicada hasta entonces únicamente a los delitos puramente políticos-, a los asesinos y ladrones y a toda clase de maleantes, porque como expresa y reconoce dicha disposición legal “en considerable número forman parte del Ejército del pueblo”. Es decir está reconociendo que el bando de la República es el bando de los delincuentes, “que en considerable número” lo integran.

    3.- Y mediante Decretos de 6 y 18 de agosto de 1937, las autoridades del Frente Popular obligaron, bajo amenaza de muerte, a los españoles a depositar en los bancos las joyas y piedras preciosas que hasta entonces hubieran logrado conservar en sus domicilios (las piezas de contenido religioso como medallas o crucifijos de oro o plata ya habían obligado a entregarlos en los primeros meses de la guerra). La finalidad de dicha medida no era otra que la de robar sin obstáculo a todos los españoles, forzándoles a desprenderse de estos bienes, fácilmente convertibles en cualquier país, para hacerse con ellos y ponerse en su momento a salvo en el extranjero con el botín. Para la conversión de lo robado en divisas convertibles se creó la “Comisión Especial de Hacienda”, con sede en París, a cuyo frente se puso al socialista (los famosos “100 años de honradez” ) Marcelino Pascua.

    Actos como la publicación y presentación de este libro en el Instituto de Hª y Cultura Militar vienen a tapar y a blanquear la realidad del llamado «bando republicano», que de republicanos sólo tenían el nombre, porque mataban por imponer una dictadura del proletariado.
    En la Revista Ejército nº 974 de junio de 2020, que puede verse en este enlace
    https://publicaciones.defensa.gob.es/media/downloadable/files/links/r/e/revista_ejercito_974_1.pdf
    en la página 94 se publicó por la autora un artículo relativo a este libro y en él se calificaba a los rojos de hombres de honor y de hombres fieles a la legalidad republicana.
    Mandar a los agentes del Gobierno al domicilio del Jefe de la Oposición parlamentaria, D. José Calvo Sotelo, y sacarlo a las 3 de la mañana a pesar de su inmunidad parlamentaria y pegarle dos tiros en la nuca, (lo han vuelto a matar ahora al hacer desaparecer el titulo nobiliario que se creó en su honor), esta gente con toda la jeta le llaman «la legalidad republicana», que yo no sé dónde está la legalidad, que no se ve por ningún lado, cuando había tanto una ilegalidad de origen, porque habían hecho pucherazo en las elecciones de febrero de 1936 y lo que no habían obtenido en las urnas lo obtuvieron pistola en mano o falseando las actas, como una ilegalidad de ejercicio porque el poder lo ejercieron como auténticos delincuentes al servicio de una potencia extranjera como era al servicio de Stalin. Tienen la jeta de presentar a las autoridades criminales del Frente Popular como defensores de la democracia, pero eso es ajeno a la realidad por completo, como lo demuestran las hemerotecas con sus propios discursos, los de las autoridades rojas.
    Así el alcalde del PSOE de Alicante, en el mitin pronunciado junto a Largo Caballero el día 26 de enero de 1936, pronunció las siguientes palabras de cara a las elecciones de febrero de 1936:
    «El 16 de febrero no dejéis votar a las beatas ni a las monjas; cuando veáis a alguien que lleve en la mano una candidatura de derechas, cortadle la mano y rompédsela en las narices y se la hacéis comer».

    Los que así se expresaban en taqles términos de intolerancia y violencia, son hoy presentados como adalides y defensores de la democracia, qué falsedad y qué tremendo fraude al que todos se prestan como en el cuento «El traje invisible del emperador».
    El diario “Las Provincias” de Valencia, del 17 de febrero, (al día siguiente de las elecciones) denunció numerosos actos de violencia frentepopulista, entre ellos el atentado a una mujer joven por haber votado a las derechas, destrucción de urnas en aquellas secciones que se sabía que el voto no iba a ser de izquierdas, para que tales votos no pudieran contabilizarse, etc. etc. etc.
    Esta era la actitud violenta y antidemocrática de los partidos izquierdistas. Y si así se las gastaban antes de la guerra, da idea de lo que luego cometieron, tras el 18 de julio: el asesinato y el exterminio que desplegaron sin más contemplaciones.
    Todo esto está tapado hoy día por razones de lavado de cerebro y guerra psicológica.

    Qué desconocimiento más grande tienen los militares incluso a nivel de Coronel y de General de un centro de estudios como el Instituto de Hª y Cultura Militar de cuestiones básicas de la Historia de la 2ª República (calificada por el Historiador Joaquin Arrarás como «la República del crimen»), de la Guerra de Liberación y de la Segunda Guerra Mundial.
    Tenían que haber estado ellos el 15 de junio de 1945 en el tren de casi 500 españoles, la mayoría mujeres y niños, que se repatriaban desde Berna, en Suiza, (a donde la Embajada española en Berlín se había trasladado para no seguir sufriendo los bombardeos terroristas aliados sobre la ciudad y luego el cerco soviético) a España, previamente pactado con las autoridades francesas a cambio de dejar pasar por España a 30.000 franceses que estaban refugiados en el norte de África, (la nobleza y el humanitarismo cristiano del Gobierno español, por un lado, y la mezquindad del Gobierno antifascista francés, por otro, se ponen de manifiesto ya en la desproporción de las cifras: para dejar volver a España a menos de 500 personas, la mayoría mujeres y niños, España abre camino a 30.000 franceses), y que fue asaltado en la Estación de Chambery por miembros de la resistencia francesa, rojos españoles incluidos, compinchados con la policía francesa que los custodiaba y con los maquinistas del tren.

    Cuando a las 4 de la tarde del 15 de junio de 1945 el tren se acerca a la Localidad de Chambery, los maquinistas hacen sonar tres veces la bocina del tren y paran el convoy.
    A esta señal, previamente convenida, una masa enorme de franceses del maquis con presencia también de rojos españoles asaltan el tren ante la absoluta pasividad de la escolta oficial, que no hace absolutamente nada para impedir el asalto o para evitar que el pasaje sea linchado, -o en el caso de las mujeres además ultrajadas- por la masa de salteadores.

    Se inicia un linchamiento en masa de todo el pasaje español, del que no se salvan ni las mujeres (7 de ellas visiblemente embarazadas), ni los niños, ni los convalecientes de graves heridas consecuencia de los terribles bombardeos aliados sobre Alemania. Muchos pasajeros son desnudados por la chusma antifascista y a todos ellos sin excepción les son robadas sus pertenencias, en lo que constituye además de la agresión un auténtico atraco a mano armada sobre población civil indefensa y desarmada organizado por el Partido Comunista Francés y Suizo con la complicidad del Gobierno Francés y la pasividad absoluta de la Policía francesa que no merece tal calificativo.
    Los intentos de violación y los abusos sexuales, también ante la pasividad de la policía francesa, son numerosísimos.

    A riesgo de su vida el ex Sargento de la División Azul D. Primitivo Benavente, que viaja de incognito, y que antes la guerra era boxeador profesional, evita con sus puños que una pasajera joven sea violada ante la risa contenida de la escolta de la policía francesa que permanece impasible. El Sargento, no obstante luchar en una desproporción de 30 contra uno, pronto abre un perímetro entre agresores y víctima que éstos no se atreven a traspasar sin solicitar la intervención de otros asaltantes armados con algo más que los palos y las armas blancas que ellos llevaban.

    El Gobierno español había enviado a Berna, para que se hiciera cargo del tren y dirigiera el viaje, al Comandante Interventor D. Luis Rosón Pérez. El citado Comandante había sido Jefe de la Plana Mayor Administrativa de la Legión Azul y su valor y determinación en las situaciones más difíciles estaban fuera de toda duda (entre otras acciones meritorias en febrero de 1944 había cubierto la retirada de su Unidad, para una vez puesta ésta a salvo, protagonizar él mismo una retirada in extremis bajo intensísimo fuego enemigo, y sin sufrir una baja, que sólo pudo calificarse de milagrosa, ante un masivo ataque soviético, fue condecorado con la Cruz de Hierro por ello). El Comandante, conocedor de la bajeza moral de quienes habían sido sus enemigos en la Guerra de España y en la Campaña de Rusia, y preocupado también por las amenazas aparecidas días antes de la partida en varios periódicos comunistas suizos, había conseguido esconder en el tren una pistola. Durante el tumulto recuperó la pistola y consiguió llegar hasta la locomotora, y encañonando a los maquinistas que estaban compinchados con todo aquello les obligó a volver a Suiza, salvando la vida de esta forma a la mayoría del pasaje, que habrían sido linchados hasta la muerte si aquella situación se prolonga unos minutos más.

    La fraternal Suiza que, aniquilada Alemania, no quería problemas con las nuevas autoridades de los países vecinos (conocedora que no dudarían en aprovechar la menor excusa para atacar también a la neutral Suiza y apropiarse de las enormes riquezas que guardan los bancos suizos y apropiarse de todo el país para la órbita soviética) interna en un campo de concentración a todos los españoles, pero no sin prestarles antes, viendo su estado, asistencia sanitaria. Todo el pasaje está herido de consideración. 72 españoles están tan graves que tienen que ser hospitalizados. Varias personas fallecen a causa de las heridas recibidas. Las 7 mujeres españolas que estaban embarazadas abortan todas ellas esa misma noche como consecuencia de los golpes y el sufrimiento recibidos.

    El Gobierno español presentó por la vía diplomática una queja formal, pero el Gobierno francés envalentonado por el curso de los acontecimientos, no hizo el menor caso. La debilidad diplomática española tuvo que dar por bueno el desplanté francés. España empezaba a pagar el no haberse sumado a Alemania con todas sus energías para haber desterrado de Europa, de una vez por todas, a este tipo de gente. Ahora era tarde ya para lamentarse.
    España en cambio, y por su parte, cumplió lo pactado, a pesar del incumplimiento francés, y los 30.000 franceses atravesaron España sin ningún incidente, al contrario beneficiándose de la hospitalidad española no obstante la escasez que se padecía.
    La repatriación de los españoles supervivientes se hizo tiempo después, vía Génova, y en barco, sin ningún incidente. Los viajeros jamás recibieron ningún tipo de indemnización por los daños sufridos y el robo de sus pertenencias. Francia se negó a ello.

    Con libros y con actos como el que comentamos se falsea la Historia, y se blanquean a los rojos con la clara intención de lavarle el cerebro a los militares que son lo suficientemente tontos como para dejarse engañar, es decir el 99% de ellos.

    1. Impresionantes sus testimonios. Aterradores.
      Desconocía esa canallada francesa y suiza.
      Francia, que mató a más compatriotas por colaboracionistas con Alemania (sin juicio, por supuesto) que toda la represión en la España de posguerra con juicios, luz y taquígrafos, tras testimonios por crímenes de sangre con premeditación y alevosía como este:

      “El testigo D. Ángel Hurtado Navarro, sobrestante de Obras Públicas, que fue obligado por los marxistas a prestar servicios en diciembre de 1936, en el lugar conocido por Somontes, próximo a la carretera de Madrid a El Pardo, presenció la ejecución de numerosos asesinatos en dicho lugar, según declaración prestada por dicho señor ante la Causa General de Madrid, destacando entre los crímenes cometidos el perpetrado por unos milicianos, que llegaron en un automóvil, contra un grupo de personas que llevaban detenidas, y que se componía de un señor de unos 50 años, de dos muchachas de unos 17 a 18 años, y de un joven de unos 20, todos los cuales, por su mutuo parecido, debían de pertenecer a la misma familia. Según el testigo, al descender del coche, las jóvenes se hincaron de rodillas ante los milicianos, pidiendo a gritos clemencia para su padre, no obstante lo cual, todos ellos fueron asesinados”.
      Causa General, la dominación roja en España, Avance instruido por el Ministerio público. Ministerio de Justicia, 1943 (página 38).
      Delendan sean los rojos (liberales, comunistas, masones y traidores) de entonces y de ahora

      1. El Interventor General del Ejército de Tierra Luis Rosón Pérez fue tiroteado cuando circulaba en su coche oficial, el 21 de noviembre de 1984. Dos hombres hicieron al menos 21 disparos de pistola por delante y por detrás del Seat 131, en la Calle Galileo de Madrid. Los dos terrorista cruzaron la calle de Cea Bermúdez, a paso ligero «pero tranquilos, riéndose y enfundando sus pistolas», según una persona que se encontraba en el interior de su coche, parado en el semáforo de la esquina de Cea Bermúdez con Galileo. El general y el conductor civil (del parque móvil de ministerios) ingresaron en el próximo hospital Generalísimo Franco en estad muy grave, aunque salvarían la vida finalmente. . Luis Rosón presentaba cuatro heridas de bala: una, entre el tórax y el hígado; otra, en el brazo; una más, en el antebrazo; y la cuarta, en el muslo derecho. El conductor José Nuñez presentaba a su vez dos heridas de bala, una de ellas en el cráneo, «que origina pérdida de sustancia craneal»; y la otra, debida a un proyectil alojado en la axila.
        Luis Rosón era hermano del exministro de interior (1980-82) Juan José Rosón, traidor donde los haya

  4. Magnífico artículo.
    Pone en evidencia que, lamentablemente, el “ejército de la democracia” está mediatizado por la política y los políticos -al igual que la judicatura y otros organismos que deberían ser ajenos al partidismo político.
    Ese general de pantalones arriados y quienes no han declinado el ofrecimiento de hacer la presentación (si es que no han sido ellos mismos los que se han ofrecido para ello) han dado muestras de un servilismo político impropio de un militar que merezca tal nombre.
    Y lo han hecho sin duda esperando réditos profesionales.
    Lo dice todo sobre la actual situación del Ejército, que un organismo como es el IHCM se avenga a presentar este libro mientras de veta la memoria de los héroes, suprimiendo su recuerdo en las llamadas “tradiciones del día” o efemérides militares.
    Como ya puse de manifiesto en el artículo “Los héroes proscritos”
    Pero si es bueno el artículo, la aportación de Kevlar hace de esta entrada del Español Digital una joya a conservar.
    Y así lo manifiesto, a pesar de que me duelan las descalificaciones que se hace de los militares.
    No obstante comprender que están plenamente justificadas por la negativa experiencia de Kevlar en su Servicio Militar en el CIR de Figueirido y posteriormente en el Rgto. de Infantería Zamora N. 8 en Orense.
    Unido, claro está, al comportamiento que está teniendo la Institución ante la profanación de la memoria de Franco, de su obra y hasta de su sepultura.
    ¿Donde está la “fides ibérica”?
    La respuesta es desaparecida. Porque el enemigo está dentro.
    Al haberlo introducido dentro de un Caballo de Troya.

  5. He visitado el canal de Youtube donde aparece la presentación del libro.
    La planta de Caballero de «El Corte Inglés» ha perdido dos encargados de caja el día que este Coronel y este General decidieron hacerse «militares». No tienen ni que cambiarse el peinado.

    Estos tipos me recuerdan ese fragmento de «Vida de Marco Bruto», de Francisco de Quevedo, que los retrata a la perfección:

    «Hay siempre en las repúblicas unos hombres que con sólo un reposo dormido adquieren nombre de políticos; y de una melancolía desapacible se fabrican estimación y respeto: hablan como experimentados, y discurren como inocentes. Siempre están de parte de la comodidad y del ocio, llamando pacíficos a los infames, y atentos a los envilecidos; y son tan malos , que sólo es peor el que los da crédito».

    (página 112).

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