Nueve años durmiendo en el Tribunal Constitucional

El recurso contra la ley del aborto se presentó al Tribunal Constitucional el 1 de junio 2010.

Desde entonces han pasado más de nueve años, y más de 1 millón de niños han sido asesinados desde el 2010. En fuentes del Tribunal Constitucional han declarado a la Agencia Efe que no tienen ninguna prisa en resolver el recurso, pues según ellos no existen consenso.

Buscando una respuesta que justifique este retraso indefinido, solo se me ocurre esta contestación en tono andalú, que intitulo “condenso sine die”:

¿Pa qué quiés que resuelva?

Pa negar una Ley olvidá y en rigor su vigencia dañá;

pa ver un recurso roñoso, gurdao en un limbo olvidaó

d’un viejo cajón, sin un atisbo de duda, ni tan siquiá de sombra legal…

Pa ver un papel mojao, una pavesa oxidá,

sin pena ni gloria y toa arrugá…

 

Dejarnos tranquilos y bien descansar, pues son nueve años

sin ganas de vernos, sin respiro ni oportunidá,

buscando el recurso con juerza agregá;

por favor, dadnos un soplo de aliento, un paréntesis más,

que nunca se diga, que por pernoctar estemos cansados,

sin arrestos ni ganas de na…

 

Sed comprensivos, ¿qué es echar un sueño y dar cabezá?

Apenas un soplo, una nimiedad en medio de un saldo,

sin precio abatido ni coste por solucionar.

Os pedimos tolerancia, tragá saliva y pasividá,

llevamos ya nueve años de incesante consensuar,

y eso casa al mismo lucero d’alba y agota a toel personal,

que en cansera permanente no tie arrestos pa ná,

porque con tantos suores, ¿quién pue ya juzgá?

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2 thoughts on “Nueve años durmiendo en el Tribunal Constitucional”

  1. El Tribunal Constitucional es un órgano malogrado, y el cáncer ha sido como en tantos otros casos el de su instrumentalización política, y también, como consecuencia de lo anterior, el descuidar la talla de sus componentes, no sólo la talla jurídica sino sobre todo su sentido ético o integridad frente a la presión política.
    Ha habido magistrados del TC muy buenos como el Catedrático de Derecho Procesal Penal D. Vicente Gimeno Sendra, y luego gente muy pobre como la Catedrática del Derecho del Trabajo Dñª Mª Emilia Casas, la miembro más joven en ingresar (1998) y Presidenta del TC durante 2004-2011 que todos vimos ser abroncada por la Vicepresidenta del Gobierno de Zapatero Mª Teresa Fernández de la Vega.
    El TC era un órgano llamado a realizar una gran labor, tanto en el plano político de defensa del Estado como en el plano de Defesa de los Derechos Fundamentales de los ciudadanos, sin embargo respecto de lo primero pudimos ver con la sentencia sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña dictada en junio de 2010, cuya ponente fue la Presidenta Dñª Mª Emilia Casas, que el Tribunal Constitucional más parecía un órgano político del Presidente Zapatero, y no un órgano de defensa de la legalidad constitucional. El proceso revolucionario de Cataluña con la declaración de independencia de 2017 si algo puso de manifiesto es el error garrafal de esta sentencia,
    En cuanto a su segunda misión: la garantía ultima de los Derechos Fundamentales de los ciudadanos a través del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, el fiasco es todavía mayor si cabe ya que el TC hace mucho que renunció o hizo dejación de esta función constitucional porque más del 90% de los recursos de amparo (entre un 93% y un 95%) de los recursos de amparo de los ciudadanos son sistemáticamente inadmitidos a trámite. No es que se desestimen, es que directamente el TC se niega, so pretextos varios, a entrar a conocer y resolver sobre el caso.
    Un índice de inadmisiones del 93% ó del 95% sencillamente es un amparo inexistente. Piénsese por ejemplo si el 93% de las llamadas a los bomberos o a la Policia o al teléfono de Emergencias 112 nos dijeran al llmar que no pueden ir porque tienen mucho trabajo, y dejarana la gente abandonada a su suerte. Esto es lo que hace el TC con la complicidad de todas las fuerzas políticas porque las reformas legislativas han ido dirigidas a intensificar las inadmisiones en lugar de asegurar el acceso al TC el mayor número de recursos como sería lo procedente desde el punto de vista de la garantía de los Derechos Fundamentales y del principio de tutela judicial efectiva, en este caso la tutela constitucional.
    Otro dato que se callan las televisiones y que no sale cuando los 6 de diciembre sacan en los telediarios a los niños en los colegios haciendo dibujitos en cartulina y redacciones sobre la Constitución, es que las Providencias de inadmisión las acuerda el TC sin dar antes trámite de audiencia al interesado (a su Abogado ya que el recurso de amparo ante el TC precisa actuar con Procurador y Abogado lo que ya limita mucho el acceso a la «justicia»(?) constitucional y por tanto el número de recursos, porque no todo el mundo puede hacer frente a este gasto y a las condenas en costas previas para llegar al TC), de modo que la inadmisión se acuerda de plano provocando en muchos casos indefensión. Además el interesado no está legitimado para recurrir la inadmisión, aunque se haya acordado por error manifiesto (ni en estos casos la inadmisión admite el incidente de nulidad de actuaciones del art. 241 LOPJ contra la Providencia de inadmisión), el único legitimado para recurrir la inadmisión es el Ministerio Fiscal, que es parte en el proceso para la defensa de los Derechos Fundamentales del ciudadano (art. 124 CE), pero que tiene por norma no recurrir las inadmisiones ni aunque se lo solicite de forma motivada la parte que sufre la inadmisión. Este es el panorama de la «Garantía» de los Derechos Fundamentales ante el TC, un «bluf» más de la propaganda triunfalista del régimen del 1978 que no soporta el más mínimo análisis y que por ello se silencia en todos los medios y es algo que la mayoría de los ciudadano desconoce, y ningún grupo político ha criticado jamás la injusticia de esta situación, porque el interés general de los ciudadanos no cuenta en la acción política de la anti-España, desgraciadamente.

  2. Ante este panorama el TC no encuentra momento para resolver el recurso sobre el aborto, no encontrar en los 9 años transcurridos momento para resolver al respecto ya es indicios evidente de a lo que ha quedado reducido el TC, aun mero comisariado político.

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