«One child nation» o la más terrible degradación del ser humano: asesinarse a sí mismo

Háganme caso. No se lo pierdan. Todavía se puede ver en Prime Video, la plataforma televisiva de Amazon. Está subtitulado en español, pero se sigue perfectamente. No se lo pierdan, háganme caso.

El documental «One child nation» va sobre aquella terrible idea por la que el omnipotente y omnipresente Partido Comunista Chino, entre 1979 y 2015, o sea, ayer, y después de Mao, por si no fuera suficiente, limitó la natalidad de las familias chinas a un sólo hijo. ¿La excusa, que no razón? Que debido a la superpoblación y a la escasez de recursos, si se tenía más de un hijo no habría para todos y, en cambio, con dicha medida, todos podrían vivir y… además mejor. O sea, lo mismo que se lleva impulsando en nuestro decadente, degenerado y caduco Occidente desde hace también varias décadas aunque con formas y métodos más… «civilizados».

Con testimonios directos de los que impusieron tal plan, y de los que lo sufrieron, el documental va de menos a más mostrándonos hasta qué punto el ser humano puede degradarse y, con cualquier excusa, que no razones, hundirse en un pozo en el que justifica hasta su propio asesinato; y no nos vengan con el cuento de que China es comunista, que por supuesto también, porque en nuestro Occidente está ocurriendo lo mismo.

A través de los testimonios de exfuncionarios y de familias, de gente corriente, y nunca mejor dicho, se nos muestra la terrible realidad de lo que fue aquel maléfico plan que, bajo una inmensa propaganda «amable», escondía abusos sin cuento, ya que a las mujeres que se negaban a esterilizares tras haber tenido a su primer hijo, se las secuestraba y esterilizaba  a la fuerza. A las que escondían su segundo embarazo, se las detenía y provocaba el aborto del neonato con independencia del mes de gestación; y si el niño había nacido (nueve meses) se le asesinaba sin más. También asistimos a la proliferación de abandonos de niños, sobre todo de niñas, en mercados donde nadie los recogía muriendo de inanición, insolación o comidos por los insectos en sus cestitas convertidas en ataúdes, y todo ello tras días y noches, dependiendo de sus resistencia, de sufrimiento y llantos ignorados por los que allí compraban y vendían; o en las aceras o cunetas ante la absoluta indiferencia de peatones y conductores. Todo ello de una brutalidad inimaginable, no ya sólo para un régimen como el marxista-leninista comunista o maoísta, sino para cualquier ser humano que se precie aunque sea un mínimo.

Nanfu Wang, la directora

Asimismo, se nos muestran las tramas de venta de niños que surgieron a partir de 2000, cuando el gobierno chino se dio cuenta de que los abandonados podían ser una importante fuente de divisas, momento en que aparecieron redes de traficantes de niños que, recogiéndolos de los citados mercados, aceras y cunetas, los llevaban a los «orfanatos», cobrando por ellos una media de 50 dólares, niños que esos mismos «orfanato», dependientes de la administración gubernamental, claro está, los daban en «adopción», o sea, los vendían, a parejas del extranjero, mayormente occidentales, desde 500 dólares para arriba.

El documental es esclarecedor, hay testimonios que ponen la piel de gallina, máxime al pensar que… lo mismo, pero con «mejores forma» es lo que en realidad viene ocurriendo desde hace décadas en nuestra tan alabada sociedad del bienestar. ¿No se lo creen? ¿Exageramos? Vean el documental y comparen.


2 respuestas a ««One child nation» o la más terrible degradación del ser humano: asesinarse a sí mismo»

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