Osoro manirroto

El cardenal Osoro, ese personaje que no llegamos todavía a saber muy bien si es real o ficticio, pasará a la historia, no por mucho tiempo, pues es de esos a los que olvidamos un minuto después de su cese, no sólo por sus extravagancias, salidas de tono eclesiásticos, afirmaciones cuasi heréticas o blasfemas y no pocas tonterias más, sino, al parecer, también por ser un manirroto.

La cosa es, según nos dicen, que entre buena parte de los sacerdotes de la curia arzobispal y resto de compañeros mártires de la diócesis de Madrid, existe un cabreo monumental contra él, entre otras cosas, por su afición a las reformas… no a las litúrgicas, claro, que de esas ya se encargó el Vaticano II y así nos va, no, sino a las de oficinas, instalaciones y… de su casa/palacio. Desde que llegó, no han sido pocas ni baratas, lo que al tiempo ha generado un nada despreciable roto en las arcas episcopales madrileñas.

Las reformas, las obras, muchas de ellas innecesarias, y más aún el gasto, se han juntado para más inri, bien que de esto Osoro nada sabía, porque desde luego profeta no es, con la grave crisis que se avecina toda vez que llevamos dos meses en los que las parroquias madrileñas, como las de toda España, no recaudan por el cepillo ni un céntimo, recogiendo sólo lo que reciben de los fieles que les tienen ordenadas transferencias automáticas, consecuencia no tanto del coronavirus como de esa retirada vergonzosa que ha protagonizado toda la Iglesia, la madrileña también, al abandonar a los fieles a su suerte borrando prácticamente de la faz de nuestra piel de toro tanto el culto público como los sacramentos.

Osoro ha cumplido 75 años, lo que le obliga a presentar su dimisión a Francisco I que, casi con toda seguridad, no se la aceptará, pues para eso el cardenal es fiel discípulo de Bergoglio con cuyas salidas de tono, extravagancias y «originalidades» coincide al cien por cien, lo que significa que seguiremos llevando la cruz de Osoro por unos cuantos años más; esperemos que, al menos, controle su afición a las obras.


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