OTAN vs Rusia y viceversa: la guerra fría y silenciosa que no cesa

Está claro que las potencias no tienen más remedio que andar a la gresca, pues no en balde los intereses que se juegan son de tal calibre y tan opuestos, que los aboca a la confrontación; hasta ahí, normal. También es normal el hecho de que en política internacional no hay amigos, sino intereses que, además, son siempre coyunturales, por lo que pueden variar en cuestión de segundos; de ahí que los ministerios de asuntos exteriores y los servicios de inteligencia deban trabajar para prevenir a los gobiernos de esos posibles cambios a fin de que puedan posicionarse de la forma más ventajosa para los intereses propios. Este es el caso de los EE.UU. y Rusia; el problema para España, como veremos, es que por esa manía de estar donde no debemos puede que, de soltarse alguna torta, sea para nosotros, como suele ocurrir siempre; y es que está demostrado que cuando dos listos se atizan la leche se la lleva siempre el tonto.

Vamos a dar, a modo de simple pincelada, a modo de ejemplo, algunas de las numerosas provocaciones mutuas que, en un juego más que delicado y peligroso, vienen protagonizando sobre todo las fuerzas aéreas de ambos bloques; Rusia, aunque un poco alicaída pues aún sufre la resaca de años de «disfrutar» del «paraíso socialista» –ese que Pedro Sánchez y el coletas nos quieren imponer aquí–, no deja por ello de ser una enorme y poderosa nación con no poca influencia en muchos puntos del globo, al tiempo que ni manca ni tuerta.

  • Durante 2019 fueron 290 las acciones de interdicción llevadas a cabo por aviones de la OTAN contra aeronaves rusas «intrusas» en el espacio aéreo de los países miembros de dicha organización «defensiva» occidental.
  • Tu-95MS

    Casi el mismo numero fueron las actuaciones de los sistemas de defensa aérea rusas que tuvieron que actuar contra los vuelos de «demostración» de los aviones de la OTAN en los límites del espacio aéreo ruso.

  • El pasado 10 de Junio de este año, dos formaciones rusas compuestas cada una por dos bombarderos Tupolev Tu-95MS, dos cazas Sukhoi Su-35 y un avión Aero Beriev A-50 despegaron de la base aérea de Chukotka en la región de Amur, siendo interceptados por cazas norteamericanos F-22 Raptor procedentes de la base aérea de Elmendorf –acompañados por un avión cisterna Kc-135 y otro de vigilancia por radar E-3–, cuando volaban, según Moscú, «en el espacio aéreo en las aguas neutrales de los mares Chukchi, Bering y Okhotsk, así como del Pacífico Norte» (cerca de Alaska) «en estricto cumplimiento de las normas internacionales para el uso del espacio aéreo».
  • B-1B

    La Fuerza Aérea de los EE. UU. ha llevado a cabo recientemente una serie de misiones con bombarderos estratégicos B-52H y B-1B en los límites de las fronteras aéreas rusas en el Báltico y en el Mar Negro, con escolta de aviones de la OTAN, que fueron interceptados y seguidos por los sistemas de defensa aérea rusos.

  • En el Mediterráneo oriental, frente a Siria, país en el que Rusia dispone de la gran base aérea de Khmeimim, varias patrullas de aviones Poseidón P-8 de vigilancia marítima de la Armada de los EE. UU. han sido interceptados por cazas Su-35 despegados de dicha base; en alguna ocasión se han producido situaciones muy peligrosas.
  • Los vuelos de reconocimiento y, por supuesto, las consiguientes interceptaciones en algunos sectores tan delicados como el Báltico, donde la OTAN con Polonia, Estonia, Letonia y Lituania están en contacto directo con territorio ruso, son el pan nuestro de cada día; recordemos que es en este espacio donde operan cazas españoles, a alguno de los cuales no hace mucho se le «escapó» un misil que por suerte no fue a dar en ningún lugar sensible…, sobre todo ruso.

Las dos partes se estudian, se observan y se provocan mutuamente en un «choque» frío y silencioso que se produce en los cielos pero también en las aguas, donde la flota de los Estados Unidos ha reaparecido en los fríos mares árticos que rodean a Rusia después de una «pausa» que venía durando desde principios de los 90. El juego, no por controlado, deja de ser menos peligroso. Tanto en Europa como en el Pacífico Norte, casi a diario una de las partes provoca a la otra mediante una patrulla aérea que roza el espacio aéreo contrario haciendo entrar en acción a sus defensas aéreas, estudiando lo que hacen, cuánto tiempo tardan en reaccionar y demás parámetros.

Pero no es sólo en el tablero de ajedrez europeo, del Pacífico Norte o en el del Atlántico Norte, donde los bombarderos y las patrullas de ambos bloques se provocan. El Reino Unido, Islandia, Japón y Corea del Sur también presencian el regreso de los bombarderos rusos; en alguna ocasión también chinos e, incluso, a la limón. Respecto a ello, el Ministerio de Defensa japonés anunció el año pasado que desde 2014 la actividad de los aviones rusos ha crecido exponencialmente, marcando un pico precisamente en el período comprendido entre marzo de 2017 y marzo de 2018 durante el cual la Fuerza de Autodefensa Aérea de Japón llevó a cabo 390 despegues de alerta para interceptar aviones rusos que rozaban el espacio aéreo nipón. Durante el resto de 2018 y el 2019 los encuentros fueron 343. Hacía décadas que no se observaba tal nivel de actividad.

Todo lo dicho no significa que mañana, ni pasado, vaya a desencadenarse una guerra… mundial, pero conviene no perder de vista lo que ocurre, entre otras cosas porque España, abandonando su tradicional, como siempre beneficiosa neutralidad en este tipo de conflictos, está implicada en lo que, como vemos, es un juego de equilibrios más que inestables, especialmente frágil, que en cualquier instante puede desembocar en un enfrentamiento que, aunque fuera controlado, no por ello sería menos grave y de consecuencias imprevisibles, al tiempo que por intereses que a nosotros se nos escapan, de todo lo cual pocos beneficios vamos a obtener.


2 respuestas a «OTAN vs Rusia y viceversa: la guerra fría y silenciosa que no cesa»

  1. ¡Gracias por su trabajo!
    Al menos hay alguien en España que ve las cosas. Además de ver al rey en pelota (España indefensa).
    Jugamos con incendiarios (Usa y lo de Gibraltar, entre otros amigos de Puigdemon) y ni siquiera tenemos cerillas (armas) ni traje de amianto.
    Traidores y asesinos nos dirigen.

  2. Se está jugando con fuego y eso nunca suele acabar bien. Espero que el recuerdo de las tristísimas experiencias padecidas durante el terrible siglo XX, sea suficiente para que nadie termine dando el paso que falta para hacernos caer -nuevamente- en el «precipicio» que todos tememos.

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