Otra humillación más a las FAS porque… ni están ni se las espera

Domínguez

Recientemente el infame Bolaños, cuyo nivel de honra y dignidad quedó patente no sólo durante la profanación de los restos de Franco, sino también con motivo del último 2 de Mayo, no ha tenido nada mejor que hacer con su tiempo y salario, que pagamos entre todos, que declarar nula, cual cacique precolombino, la sentencia que en 1977, ojo a la fecha, condenó al entonces Capitán del Ejército del Aire José Ignacio Domínguez por conspiración a la rebelión –conforme a la legalidad vigente entonces, y tras el correspondiente proceso ajustado a derecho y con todas las garantías procesales habidas y por haber– por su pertenencia a la Unión Militar Democrática (UMD); la UMD fue la punta de lanza de la infiltración marxista-leninista en las FFAA en aquella época, idéntica a la que se produjo también en la Iglesia, para subvertirlas desde dentro con Franco agonizante, una pandillita de caraduras que no tenían nada de ninguna de las tres cosas que pretendían tener: porque llamar «unión» a un par de docenas de payasetes; «militares» a los que sólo lo eran por diario oficial pues carecían de las virtudes propias a tal nombre; y para qué decir denominar «democráticos» a los que por su filiación marxista-leninista estaban en las antípodas de cualquier viso de democracia, era en realidad un chiste y además vulgar.

Para Bolaños, todo un indigente intelectual, el citado José Ignacia Domínguez “padeció persecución por razones políticas e ideológicas durante la Dictadura franquista” porque fue “fue procesado mediante la causa 250/75 y, por sentencia dictada el 27 de diciembre de 1977 por el Consejo de Guerra de Oficiales Generales”, y condenado por el delito de conspiración para la rebelión militar a la pena de siete años de prisión con las accesorias de separación del servicio y suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio durante el tiempo de condena. O sea, que se le aplicó la legalidad vigente, ya de la «Tra(ns)ición» y con Franco muerto y enterrado, a pesar de lo cual, aunque Bolaños no lo explica, Franco perseguía a Domínguez. Vaya tela marinera.

Bolaños intentando colarse en el 2 d Mayo

De todas formas, y como una cacicada como esta debe ser de alguna forma justificada, Bolaños dice aplicar el artículo 5 de la ley de desMemoria antiDemocrática por el cual, agárrense los machos, se establece la “declaración de ilegalidad e ilegitimidad de órganos y nulidad de sus resoluciones (…) la ilegalidad e ilegitimidad de los tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales o administrativos que, a partir del Golpe de Estado de 1936, se hubieran constituido para imponer, por motivos políticos, ideológicos, de conciencia o creencia religiosa, condenas o sanciones de carácter personal, así como la ilegitimidad y nulidad de sus resoluciones” y la nulidad de las condenas que impusieron los consejos de guerra “constituidos por motivos políticos, ideológicos, de conciencia o creencia religiosa (…) por ser contrarios a Derecho y vulnerar las más elementales exigencias del derecho a un juicio justo, así como la concurrencia en estos procesos de intimidación e indefensión”, lo que por mucho que se empeñe Bolaños, correligionario ideológico de Domínguez, no encaja en el caso de éste, como en el de ninguno, precisamente desde, no el «golpe» del 18 de Julio, sino desde aquel alzamiento cívico-militar.

Sin embargo, dejemos a un lado el caso Domínguez, porque semejante elemento subversivo no merece ni mentarse, máxime cuando a sus años, y no hace mucho, todavía insistía en sus añejas maneras de «comisario político» nunca superadas, cuando se chivó de algunos mensajes privados, léanlo bien, privados, del chat de su promoción –más tontos eran ellos por dejarle estar en él–, demostrando una vez más sus virtudes democráticas a lo Stalin, Castro o  Cháves. Como también dejemos de lado el caso de los otros catorce miembros de la pandillita «umeda» a los que la extinta Carmen Chacón, cómo no, otra de sus mismas creencias «democráticas», les condecoró por su papel en la Tra(ns)ición.

Chacón y los «umedos»

Y es que lo que importa del gesto caciquil, frentepopulista y a lo Maduro, de Bolaños, como aquel de Chacón, es que supone una nueva humillación para las Fuerzas Armadas, además de un mal ejemplo, porque con ellos no se trata de premiar a este grupito de aluciando, sino de herir en lo más profundo a la más acendradas esencias de nuestras FAS y de tomarse la revancha propia de los cobardes sobre aquellos, una vez muertos, claro, que realmente lo dieron todo por España, por la Patria; a la que salvaron, en la guerra como en la paz, de caer bajo la tiranía marxista-leninista revolucionaria que asoló aquella parte de ella que tuvo la desgracia de probar, en las checas, el paraíso socialista; que evitaron que España fuera satelizada por su ídolo, el «padrecito» Stalin; que cayeron combatiendo a los criminales «luchadores por la libertad y la democracia» que durante casi quince años asesinaron, robaron y aterrorizaron a los pacíficos habitantes de nuestras serranías y montes cual bandoleros o mejor decir terroristas que en realidad eran; a los que con su honradez, trabajo y decencia colaboraron también en las FAS con el resto de los españoles elevando a España a cotas de desarrollo y bienestar, de justicia y paz, como nunca antes ni ahora.

Pero con todo, lo peor es que nuestros tan aparentemente aguerridos militares de hoy, en las fotos de postureo, claro, tanto cuando Chacón, como ahora con Bolaños, callan ante tamaña afrenta, miran para… sus potenciales ascensos, se aferran al carguito y la poltrona, velan por «hacer la carrera», doblan el espinazo sumisos y entregados, se apuñalan entre ellos por mor de un puestecito vacante, pierden el trasero por facturar dietas en una misión en… la Luna, son especialistas en «género» e incapaces de vestir el uniforme por la calle –sólo en las fotos de postureo– no sea que algún podemita o separatista desorejado, pero con más bemoles que todos ellos juntos, les increpe o dé dos leches.

Así pues, la conclusión no puede ser otra que lo de Boñalos y Chacón no es más que la prueba del algodón de la miércoles de generales, jefes, oficiales y tropa que forman hoy en día nuestras queridas FAS.


3 respuestas a «Otra humillación más a las FAS porque… ni están ni se las espera»

  1. Nada extraña la faena propia de un HDLGP*ta redomado y mandilón, cuyo fin, y para eso han perpetrado, él y la banda de cabron*zos que integra, esa asquerosa y estúpida ley que no busca otra cosa que, primero, humillar a la media nación, -mejor dicho, al final bastante más de media, porque muchos de sus correligionarios, viéndolos actuar, tras perder se convencieron de la clase de «ganao» que tenían por gerifaltes-; la más de media nación, por tanto, que poniendo su hombría y su dignidad de españoles por delante se lanzaron a por ellos hasta echarlos a patadas en los huevos por la frontera, o lisa y llanamente darles mulé como merecían, lo que hicieron de frente y a la cara no como estos puercos cobardes siempre amigos tanto del robo y el latrocinio como del tiro en descampado, violación en la checa y puñalada trapera.
    Y en segundo lugar, este malnacido como sus compinches, buscan en último término el desafuero de la anulación completa de causas, no por otra cosa más que como primer paso para hacer desaparecer los sumarios y legajos de los procedimientos que contra esos hijos de puta, que les precedieron y cuyos pasos siguen ellos, llevaron a término aquellos gigantes de la honrada España sobre cuyos hombros, como los enanos que somos, seguimos encaramados.
    Que sea el ejército el principal custodio de toda esa documentación y de todas esas pruebas, a día de hoy, no es demasiada confianza, mientras no se demuestre lo contrario, lo que precisamente puede inspirar a cualquiera mínimamente al tanto de la situación.

  2. Desgraciadamente, el PSOE ha triturado al Ejército, tanto o más que Azaña.
    Y no sól el PSOE, sino también la UCD, AP, el PP, etc.
    Todo ha ido cuesta abajo, y sin frenos.
    Quedan pocos militares, dignos de tal nombre.
    La milicia ha dejado de ser una «religión de hombres honrados», como decía Calderón de la Barca, para pasar a ser unos funcionarios más, eso sí, con uniforme.
    Más o menos, como los fiscales… (Y muchos jueces).
    Y no defiendo un ejército decimonónico, de pronunciamientos militares (salvo que sean necesarios), pero sí que cumpla, al menos, con los sagrados deberes que le impone el art. 8 de la Constitución vígente.
    Un ejército no sumiso y genuflexo ante el poder, sino gallardo, y defendiendo la ley y el orden, por encima de las conveniencias personales.
    Creo que tampoco es pedir demasiado.

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