Otra mentira feminista… más

Una de las banderas feministas más icónicas, patrimonio del “progresismo”, especialmente de la “izquierda” –en España toda, con el PSOE a la cabeza, es ultra y extrema–, cuyo pretendido “progreso” en realidad nos retrotrae a las cavernas, es que la “violencia contra las mujeres”, ahora denominada “machismo”, se debe al concepto patriarcal de nuestra historia y sociedad, incluida la actual. O, dicho de otra forma, son expresiones de una concepción arcaica (patriarcal) subordinante de la mujer, que es concebida como una propiedad, un objeto a disposición, carente de independencia, por lo que el “patriarca”, el “macho”, el varón, la puede castigar incluso con la muerte. Conste que tal discurso ha sido asumido también por la “derecha”, que en esto como en tantas otras cosas se ha unido a la “izquierda”, de ahí que la legislación en esta materia, como casi en todas, permanezca inalterable sea quien sea el que gobierna, así como las expresiones públicas y demás zarandajas políticas, sociales, educativas, etcétera.

La primera parte de tal postulado feminista cae por su propio peso cuando se comprueba que no hay un solo caso de violencia contra mujeres que lo sea por ser mujeres. Nadie agrede ni menos aún se carga a una mujer por ser mujer, hembra o fémina, es decir, por su género, sino que lo hacen poseídos por pasiones desatadas por los motivos que sean  -celos, separaciones traumáticas, odio, despecho, envidia, codicia, etc.–, que hacen perder la cabeza al criminal impulsándole a optar por la agresión o incluso el asesinato; a veces con los hijos incluidos en el paquete, lo que avala aún más lo dicho. La excepción que confirma esta regla son los sádicos degenerados que de vez en cuando aparecen que sí matan mujeres por el placer de ver sufrir y morir a una mujer.

La segunda parte del cuento feminista cae también por su propio peso cuando nos topamos con los datos de Eurostat que acreditan que los primeros países en cuanto a denuncias de violencia contra mujeres, violencia doméstica, “machista”, son: Dinamarca (52%), Finlandia (47%), Suecia (46%) y Países Bajos (45%), es decir, cuatro de los que andan a la cabeza de la emancipación de la mujer, mientras que a la cola de tan vergonzosa clasificación está Polonia (16%), considerado como uno de los países más retrógrados y cavernícolas de Europa.

Si en contra de lo dicho alguien alegara que se trataría de un mero efecto estadístico, debido a que en esos países, precisamente por su mayor emancipación, las mujeres denuncian más, basta con acudir a la categoría de asesinatos voluntarios de mujeres (los llamados «feminicidios»), que registra sucesos que no están sujetos a filtros interpretativos, para comprobar que a la cabeza se sitúan sistemáticamente los países bálticos (Letonia, Lituania, Estonia), Finlandia, Dinamarca y Noruega, y Suecia en medio, mientras que en el otro extremo, y constantemente en los tres últimos puestos de la fila, están Italia, Grecia e Irlanda: Italia con una tasa de 0,36 «feminicidios» por cada 100.000 habitantes, Noruega 0,61, Alemania 0,66, Francia 0,82, Dinamarca 0,91, Finlandia 0,93 y Lituania 1,24.

Para el que tenga ojos en la cara, y su cerebro no esté a oscuras por el sectarismo ideológico de cualquier color, que conste, queda claro que los países considerados como más “patriarcales”, con profundas raíces cristianas (católicas u ortodoxas) y con un papel tradicionalmente muy consolidado de lazos familiares, sociedades cuya relativa y limitada “modernización” y “progresismo” se lamenta y se intenta combatir, están muy por detrás, en el asunto que nos ocupa, de aquellas otras que han experimentado procesos de “modernización” y “progresismo” radicales y acelerados, habiendo sufrido una profunda secularización, además forzosa, acompañada de la ruptura traumática o no, que es lo mismo, de las unidades familiares, y, para colmo, habiéndoseles impuesto modelos de “matrimonios” y “familias” aberrantes que claman al cielo.

Así, en estos últimos países, lejos de tratarse de órdenes familiares extensos, vinculantes y estructurados, jerarquizados, con una autoridad a la cabeza (el padre o los esposos), típicos del patriarcado, nos encontramos con modelos familiares disueltos o en vías de disolución, en los que los hijos crecen mal educados de forma permisiva, dejados a la mano de los dioses virtuales que llenan los móviles y vídeo-juegos, familias y sociedades en las que la figura paterna (patriarcal) –o materna (matriarcal)– está ausente desde hace mucho tiempo, cuando no vilipendiada, incluso por los gurús de la sanación, los “psicólogos”, especie tóxica que ha florecido como champiñones en detrimento, por ejemplo, de los curas, colectivo que, por el contrario, parece en vías de extinción. Familias y sociedades modelos y ejemplos de “modernidad y emancipación”, o sea de “progreso”… hacia atrás, como los cangrejos, que producen jóvenes (de ambos sexos) sin identidad, frágiles, desorientados, confundidos, desnortados, anafectivos, desbordados por las circunstancias a las que se tienen que enfrentar, mucho más proclives a actitudes y soluciones violentas como humana reacción ante situaciones que no son capaces de comprender ni de afrontar y que les superan y a las que temen.

Así pues, la conclusión, creo, es evidente… ¿o no?


Una respuesta a «Otra mentira feminista… más»

  1. Tienen una obsesión, tienen los medios, económicos y de todo tipo; tienen prisa pero, al tiempo, una paciencia infinita, ya que los sabios de Sion conocen los plazos aproximadamente necesarios para ir progresando. Y sobre todo tienen una cohesión digna de mejor empeño. De partida, su enemigo siempre es el cristianismo, ratificador de la verdadera Ley: creced y multiplicaos; y querer al Creador sobre todo; y entre vosotros como a uno mismo. El cristianismo, el Reino; ese montón de gente a la que suelen engañar tan fácilmente y que se quiso apropiar de su dios. Intolerable… Esos que dicen que nadie es más que otro; y el mejor es el que más sirve al resto, empezando por “el más pequeño/humilde”. Eso no sirve par someter al enemigo con mano dura. Por eso, su filosofía de vida es absolutamente lo contrario, no ya de lo que dijo Jesús, sino de lo que quiso Abraham, y trajo Moisés bajo el brazo. La filosofía de los que hoy tienen la sartén por el mango camino de la granja esclavista NOS/M

    Querer al Creador sobre todo (1º), no pensar en EL sin un buen motivo (2º) y recordarle con humildad y amor (3º). Honrar a los padres (4º); no matar (5º), ni robar (7º) [ni desearlo (10º)] o mentir (8º). No cometer actos impuros (6º) [ni desearlos (9º)]: onanismo, fornicación no familiar/reproductiva o adulterio o repudio. Esto es el odre nuevo, y también el viejo antes de ser adulterado.
    «Por eso dejará el hombre al padre y a la madre y se juntará a su esposa, y serán los dos una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre».
    El gnosticismo(el Malo) de mucho antes de recibir este significante trenzó la secuencia paso a paso para destruir la cohesión familiar, malmetiendo; y no ha dejado de hacerlo. Así, amparándose en “injusticias” inventadas o ciertas (magnificadas/exageradas); siempre financiadas, se llega a la “independencia de la mujer” para sacarla de su papel (y con ella al resto de la unidad); haciéndolo parecer denigrante… ser madre y organizadora del hogar es poco menos que la esclavitud: Freud/B´nai B´rith y el feminismo; con el resultado de la generalización del divorcio/destrucción más pronto que tarde de la familia tradicional cristiana, de roles marcados/aceptados; cada vez en mayor cantidad. Se asocia sexo y satisfacción como pilar básico, cuando no único de estabilidad de pareja mediante machaqueo mediático acelerado vía series/filmes. Se subordina la afectividad cohesionadora a la independencia individual y al placer momentáneo; cuando se acaba, se va terminando el matrimonio; porque no se espera nada más, porque se casaron dos desconocidos. Bien abonados los egoísmos de los padres, los hijos, descuidados, (sin ser conscientes muchas veces de ello los padres), ponen en práctica esa misma lección aprendida en el poco tiempo que pasaron en un hogar, sumándose a la cadena de reivindicaciones y frustraciones de la «unidad». Finalmente el padre, elegido culpable por la progresía, pasa a ser víctima, y reacciona mal igualmente en la nuevo campo de batalla que los amos nos han procurado; pagando al final de la cadena de despropósitos, los más débiles, los más mayores y los apenas gestados; los más necesitados de amor y comprensión (paciencia).
    Hace mucho que se pisotea el juramento cristiano, nada menos que ante el Padre, de quienes se tienen por cristianos: en la salud y en la enfermedad; a las duras y a las maduras; que diferencia con otros tiempos. Se junta nada menos que un juramento, del que dijo el Hijo que no se hiciera por nada; con el Creador; y va y se rompe, ya casi por costumbre… tela.
    Lo que debería ser una excepción, se convierte en norma, de la mano de los nuevos cánones televisivos; la voz de los amos dicta las ideas y las ovejas obedecen maquinalmente sin pararse a pensar como hemos llegado aquí. Carpe diem.
    Tras el divorcio generalizado llega el aborto generalizado, “porque yo lo valgo” o porque sí; en la línea de la pérdida de valores, de la empatía y el aumento a nivele estratosféricos del egoísmo personal; la abominación de matar al más indefenso se convierte en norma; aquel que viene directamente del Padre sin mancha no verá la luz del día. Dejando a Herodes por santo.
    Tras los más indefensos seres humanos llega el turno de los ancianos y los enfermos. Mientras; las drogas, el crimen, el hambre, el sida, las falsas vacunas, los alimentos adulterados, etc. continúan segando vidas por millones, sobre todo entre “las razas (consideradas) inferiores (por los amos y sus lacayos)”. La eugenesia y la eutanasia se plantean en formas insospechadas e inimaginables, escondida, disfrazada, regalada, impuesta… distintos grados de ocultamiento yd disimulo para todos los gustos, de la mano de los avances en ingeniería bioquímica y social.
    ¿Quiénes son los siguientes en la lista? Probablemente los niños, y después las mujeres. Así, por mucho que se intenta ocultar, van saliendo testimonios de lo que solo es la punta de iceberg; no ya se corrompe a niño, se le sacrifica y tortura para satisfacer los más bajos instintos de dementes satanistas pedófilos que pueden comprarlo casi todo, agentes de los amos, cuando no parte de ellos.

    En la “eficiente dictadura” de los Protocolos, los lacayos masones de cualquier pelaje, y los orcos islámicos, parte/arma fundamenta de su escoria anticristiana; así como todas sus minorías inyectadas de odio, como la de los homosexuales; y demás invenciones progres; el resto de sus minorías insatisfechas/subvencionadas… durarán dos telediarios tras cesar en su utilidad anticristiana, cuando llega la eficiente dictadura; la de turno, o finalmente si llega la global.
    Todo sucede inadvertidamente en todo el mundo controlado por la implacable verborrea mediática, obediente al que paga y manda. Mientras, en la vanguardia se menosprecia la vida humana, ensalzando la irracional animal. Es escalofriante como la humanidad entera camina hacia su destrucción (víctimas y verdugos), unos pensando que están a salvo en su predominio y otro sonrientes ante las pantallas de sus nuevos smartphones, de la mano de estos psicópatas.
    Ciegos que guían a otros ciegos.

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