P. Juan Carlos Merino Corral, un vicario que predica con el mal ejemplo

Juan Carlos Merino

A nuestra cada vez más penosa, patética y… por qué no decirlo, hipócrita jerarquía eclesiástica, se le ve cada día más el plumero; y esperemos que la epidemia de plumas haya pasado.

En este caso el plumero se le está viendo al P. Juan Carlos Merino Corral, quien encabeza la Vicaría VII Oeste de la archidiócesis de Madrid, el cual, haciendo gala de la moda sinodial, de la tan cacareada intención como firme decisión de facilitar cada día más la participación de los «laicos», antes seglares, o sea de los fieles, en las decisiones de la Iglesia, pues… va directo a pasarse por el arco y el forro el deseo unánime, sí como lo oyen, UNÁNIME, de los parroquianos de Nuestra Señora del Rosario de Hoyo de Manzanares, pequeña localidad madrileña, a los cuales va a despojar de su tan querido como admirado párroco, el P. D. Gonzalo Moreno porque… sí, porque al citado vicario le sale de…

P. D. Gonzalo Moreno

El P. D. Gonzalo llegó a la citada parroquia en 2014, la cual era un erial espiritual, material y económico literalmente hablando por la desidia del anterior sacerdote de cuyo nombre mejor no acordarse, y… por la de la propia Vicaría e incluso el arzobispado que a pesar de saber lo que ocurría, nada hicieron durante años, teniendo así más culpa ellos que aquél, porque teniendo la autoridad y por ello la responsabilidad, no asumieron la una ni ejercieron la otra.

Pues bien, desde entonces, D. Gonzalo se dejó pestañas, piel, rodillas en horas de oración, porque sin Dios nada se puede, y no pocas flagelaciones, para darle la vuelta a dicha tortilla putrefacta y levantar espiritual, material y económicamente la parroquia (¡¡tenía no pocos miles de euros de deuda cuando llegó mientras que ahora tiene un pequeño superavit!!), labor en la que con la Gracia de Dios, sin la cual nada se puede, lo ha logrado y hoy Nuestra Señora del Rosario es modelo en toda la sierra madrileña; lo que no quiere decir, ni mucho menos, que la labor esté finiquitada porque queda por hacer, desde luego, vaya si queda.

Pues bien, el vicario, el ínclito Juan Carlos Merino no tiene otra cosa que hacer, ni mejor, o peor, idea, que trasladar ahora, sí, ahora, al padre D. Gonzalo a otra parroquia, a una de Majadahonda. Vaya por Dios, o sea, que va a desvestir un santo con la pretensión de vestir otro, error craso que cometen los ineptos, los tontos y… no pocos malvados; ponga cada cual al vicario en la categoría que mejor considere.

El hecho, o sea, la intención, ha causado revuelo y, pero aún, escándalo, entre la feligresía que ve que se llevan a quien les ha galvanizado con su piedad, humildad, devoción, sana doctrina, amabilidad, paciencia –vaya que sí, y mucha, porque tal y como estaba el ganado…– y otras muchas virtudes católicas que no se veían por allí desde hacía… varias décadas.

El P. D. Gonzalo a la izquierda antes de ordenarse

Tanto es así, como que los fieles,  todos a una, se han movilizado, han recogido firmas y han juntado más de 700 solicitando al vicario que rectifique, lo que le hará sabio si accede. Es importante la cifra de 700 firmas, porque Hoyo de Manzanares tiene unos 9.000 habitantes en total, quitando los ateos que son algunos, los no practicantes que aún son unos pocos, los que practican que cada día son más y la población extranjera que no es poca, quiere decir que D. Gonzalo cuenta con el deseo unánime del pueblo, incluido los pecadores, de que se quede, de que no se lo lleven, de que continúe con su inacabada labor que ahora está, precisamente, en un momento crítico para poder conseguir su real y futura consolidación en todos los aspectos.

No queremos pensar, aunque no podemos evitarlos, que en la decisión del vicario haya algo o mucho de inquina, envidia, animadversión o estupidez, o una mezcla de todo, pero no hay ningún motivos, razón, ni excusa para trasladar a D. Gonzalo.

Además, ¿dónde queda lo de la participación de los fieles en las decisiones? ¿Dónde lo de la sinodalidad? ¿Sabe el vicario que al que le sustituya no se lo pone fácil? ¿Sabe cuántos se quedarán huérfanos y dejarán de asistir a la parroquia? ¿Podrá dormir tranquilo el vicario siendo responsable de la posible pérdida de no pocas almas? ¿Por qué no va a la parroquia, convoca a los fieles y da la cara, o sea explica los motivos del traslado ahora, precisamente ahora… si es que los hay?

Predicar con el ejemplo es la mejor e insuperable forma de evangelizar. Obras y no sermones. Por sus frutos, producto de sus actos, los conocemos. ¿Participación de los fieles en las decisiones? Una miércoles. Mentira. Hipócritas. Fariseos. Sepulcros blanqueados.


6 respuestas a «P. Juan Carlos Merino Corral, un vicario que predica con el mal ejemplo»

  1. La Iglesia «oficial» ha perdido el norte y es dirigida por Lucifer. Este vicario es el ejemplo del MAL.
    Gracias a Juan Cruz por publicarlo.
    I. Caballero
    Donostiarra y carlista

  2. Sin ser consciente de su actitud, el articulista se sirve de argumentos masónicos. En todo caso, un cura verdadero dice la verdad o sea que Bergoglione no es papa ni los que le obedecen de Cristo. El aquí defendido, sin embargo, se somete a la autoridad del antipapa blasfemo, idólatra y satánico así que dejad de defender a un cura falso por ser menos malo que otros, no sea que os hagáis cómplices de la mentira y la traición.

    1. Está Vd muy perjudicado y pasado de vueltas.
      ¿Qué tien que ver Bergoglio con el que usted llama «cura falso»?

      Tabla rasa es no saber medir y no ser justo

      1. anónimo, no doy mi opinión, al contrario que Usted, sino que hablo partiendo del magisterio de la Iglesia y, lo que es consubstancial a él, la doctrina apóstolica: Bergoglio, a quien yo llamo justamente Bergoglione Caifás, el sacrílego, blasfemo, idólatra hacedor de grandes maldades y siervo de Satanás, tiene que ver con el cura defendido que éste lo reconoce como jefe al malvado antipapa o sea que son cómplices. Usted puede pensar sobre estos hechos libremente lo que quiera, conque naturalmente deja de ser católico o no lo ha sido nunca, pero la doctrina de Cristo es clara y a ella me atengo según la enseña su única, verdadera y autorizada maestra o sea la Santa Iglesia Católica.

  3. En efecto, el encabezado de su artículo ya viene avisando. «La iglesia es un plan demoníaco».
    Antes de escribir, le hubiese ayudado comentar sus intenciones a ambos sacerdotes. No creo que sea su estilo a juzgar por la mala fe que destilan sus calificativos.

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