Para qué voy a Misa

De una forma sencilla, asequible y breve queremos exponer qué es la Eucaristía, el Santo Sacrifico de la Misa, y qué fin tiene. ¿Por qué voy a Misa?

1º La Eucaristía es un sacrificio

Para entender bien la Eucaristía he de saber que es un verdadero y propio sacrificio que renueva real e históricamente el sacrifico del Calvario.

La frase del apóstol San Pablo a los de Corinto: Cuantas veces comáis de este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga (I Cor. 11, 26), con su gran sentido teológico, demuestra, como así lo ha entendido siempre la Tradición de la Iglesia, que el Sacrificio de la Eucaristía es una renovación objetiva del sacrifico de la Cruz. Esta verdad creída siempre por la Iglesia el Concilio de Trento la convirtió en Dogma de fe.

La máxima autoridad de Santo Tomás, entre todos los teólogos de todos los tiempos, defiende lo anteriormente expuesto. Dice que el Sacramento de la Eucaristía tiene razón de sacrificio en cuanto representa la pasión de Cristo: In quantum in hoc sacramento repræsentatur passio Christi, qua Christus se optulit hostiam Deo, habet rationem sacrificii. S. T. q.79. a. 7.

2º. La esencia del Sacrificio.

La esencia de este Sacrificio es la sola consagración de las dos especies. Con ella y sin nada más, se ha sacrificado y se ha ofrecido a Dios. Pero su integridad o perfección se alcanza con la Sagrada Comunión.

Las palabras de Cristo son efectivas y prácticas, estas palabras fueron empleadas por Él en la Consagración. Luego en ella consiste y sólo en ella de un modo especial la esencia del Sacrificio.

3º. ¿Para qué voy a Misa?

La principal obligación que el hombre tiene para con Dios es la de reconocer el supremo dominio que Él tiene sobre todo o creado incluido el mismo hombre. ¿Qué vale el hombre, la humanidad entera delante de Dios si sólo cuenta con sus propias fuerzas? Todo lo que el hombre pueda ofrecer a Dios ya le pertenece por ser su Creador y Conservador.

¿Cómo puede reconocer el hombre el supremo dominio de Dios? De forma perfectísima con el Santo Sacrificio de la Misa.

¿Para qué voy a Misa? Para reconocer como autor de la vida a Dios y por ser necesariamente agradable la Sagrada Hostia que se ofrece, y de valor infinito se le tributa un homenaje que aventaja infinitamente al que le dan todas las jerarquías angélicas y todos los santos del Cielo, y para que se me apliquen los méritos de la Pasión del Señor.

 4º. Fines del Sacrificio de la Misa.

La Santa Misa en un Sacrificio de alabanza sólo debido y ofrecido a Dios reconociéndole como principio y fin último de todas las cosas. Por esta razón el Concilio de Trento dice que el Sacrificio de la Misa se ofrece solamente a Dios.

Y después de alabar a Dios, ¿qué puede hacer el hombre para dar gracias a Dios? ¿Qué tiene el hombre que no haya recibido antes de Dios? Nada. ¿Cómo le dará gracias? Nada podemos, pero Jesucristo, en quien el Padre tiene puestas todas sus complacencias, se ofrece como Hostia al Eterno Padre y le da gracias en nuestro nombre. Estas gracias que Jesucristo da a su Padre le son infinitamente agradables. Y el Padre Eterno queda complacido. La Santa Misa es un Sacrifico de acción de gracias.

Pero los hombres encontramos muchas dificultades en la vida, en todos los órdenes de ésta. Solos nada podemos. Si Dios nos concede su amor es por Jesucristo. Si Él pide en la oración, no queda desatendida. En la Santa Misa Jesucristo Sacerdote Victima y Altar pide a su Padre Eterno con gemidos inenarrables por toda la humanidad. La Santa Misa es un Sacrificio propiciatorio.

Finalmente, nadie es bueno sino sólo Dios. Luego si todos somos pecadores todos tenemos que implorar perdón por nuestros pecados a Dios que será nuestro Juez. Dios puede perdonarnos, pero la voz del hombre es muy débil. Jesucristo pide en la Eucaristía perdón para el pecador.

Sólo un Dios-Hombre pendiente de la Cruz y pidiendo perdón por los pecadores obliga a Dios a concederlo. Es la Hostia pura, santa e inmaculada en quien Dios se complace. Quedan olvidados la multitud de los pecados y crímenes de la humanidad. Cristo satisface de un modo perfecto y completísimo las exigencias de la Divina Justicia. La Santa Misa es un Sacrificio satisfactorio.

La Santa Misa estuvo prefigurada en los sacrificios de la Antigua Ley. Los resume a todos. Aquellos eran de alabanza, otros propiciatorios, de acción de gracias y satisfactorios. La Santa Misa reúne en sí esos cuatro fines.

En el santo Sacrificio de la Misa se nos aplican los méritos de Cristo y sabemos que Cristo en la Cruz nos mereció todos los bienes sobrenaturales y también naturales. Por su medio los alcanzamos nosotros.

Conclusión

Dice la Imitación de Cristo: Cuando el sacerdote celebra da gloria a Dios, alegra a los ángeles, edifica la Iglesia, ayuda a los vivos, socorre a los muertos y se hace así mismo participante de todos los bienes.

La Santa Misa es la base y fundamento de toda la sociedad. Es el centro del culto católico. Es el DON de Dios y pararrayos divino, esperanza y consuelo de los vivos y difuntos.

Ave María.


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