¿Por qué ha desaparecido el sentido de pecado en la gran mayoría de católicos?

Hoy nadie en su sano juicio se atreve a negar, ni a dudar, que en la gran mayoría de las conciencias ha desaparecido el sentido de pecado. Para hacer un análisis objetivo del tema presente es conveniente traer a colación este párrafo del discurso inaugural del concilio vaticano II:

“Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas “

Cierto que, apoyado en la Sagrada Escritura (libro del Deuteronomio capítulo 7), la afirmación del párrafo citado tiene consistencia ya que en la balanza entre justicia y misericordia divina la segunda es mayor que la primera. El problema, o más bien la causa de fondo, radica en la radical transformación que se da en la Iglesia Católica, una vez clausurado el concilio, al minimizar al máximo la exhortación moral de conciencia desde la verdad objetiva, a la par que apostando por un optimismo antropológico de nivel tan elevado que ha convertido el mismo hombre en juez de sí mismo con independencia de toda autoridad divina. Puede muy bien afirmarse que en la segunda mitad del siglo XX se ha renovado en su esencia el pecado original (Cfr: Génesis) al tratar de “ser como dioses” por parte de una humanidad que no se ha visto limitada por alguna potestad moral legitimada como de hecho es, y debe ser, la Iglesia de Cristo. El ser humano, desde el siglo XX, se ha convertido en demiurgo de su propia salvación; y ha llegado a ese estado demencial (aunque ante el mundo sea un estado inteligente) al eliminarse casi por completo la enseñanza magisterial sobre el pecado, la responsabilidad moral individual y la misma posibilidad real de la eterna condenación. ¿Piensa el lector que es una teoría exagerada?; bien….aterricemos a ejemplos concretos:

La catequesis y/o predicación sobre la virtud de la pureza brilla por su ausencia de forma, valga la redundancia, escandalosa. La gran mayoría de los adolescentes, jóvenes y adultos desconocen que el sexo practicado en solitario es pecado mortal. La gran mayoría de las parejas de novios conviven antes de casarse y lo hacen sin la más mínima culpabilidad moral de conciencia. La gran mayoría de los matrimonios canónicos usan métodos anticonceptivos, o abiertamente abortivos, o formas artificiales de reproducción (“in vitro” la llaman) sin plantearse por un momento si hacen bien. Y estoy hablando de católicos practicantes (que hoy son porcentaje minoritario entre los bautizados). Y posiblemente se recuerde que el pecado siempre estuvo en la historia, lo cual es cierto. Pero NUNCA COMO AHORA se ha integrado el pecado sin sentido alguno de culpabilidad. En otras etapas pasadas de la historia el pecado, al menos, se ocultaba, o al menos se respetaba el ambiente social. Lo peor de hoy día es escuchar, o hasta presumir del pecado, y más aún, jactarse y dar lecciones “éticas” a los pocos que quieren vivir bien la moralidad cristiana. Así todos esos pecados contra el sexto mandamiento se exponen sin ningún tipo de tapujo en reuniones familiares (ante padres o abuelos que, acomplejados o presionados, callan), tertulias de amigos (donde quien se “sorprenda” del mal es inmediatamente maldecido), o cualquier situación pública dentro de una sociedad podrida al extremo como la occidental.

La catequesis sobre la misma práctica sacramental ha desaparecido y sido sustituida por una vaga y acomplejada invitación a conceptos ñoños como “comunidad, testimonio, experiencia, compartir el domingo…etc”. Se echa de menos que se recuerde, sin tapujos, que, por ejemplo, faltar a Misa un domingo es pecado mortal (salvo caso de enfermedad), como también lo es no confesar en un año, o confesar ocultando pecados, o comulgar sin haber confesado pecados mortales…etc. Hoy día la inmensa mayoría de los católicos desconoce el pecado mortal contra el tercer mandato de Dios y primero de la Iglesia. Hoy día se viven, de forma regular y ya acostumbrada, tremendos sacrilegios colectivos en multitud de Misas donde mucha gente comulga sin haber confesado, viviendo en situaciones de pecado mortal (como convivir juntos sin estar casados por la Iglesia), y prácticamente nadie en la alta jerarquía lanza al menos un aviso urgente para frenar o al menos reducir esta locura.

Se pueden poner muchos más ejemplos porque el tema es complejo y muy amplio. Pero sería muy saludable hacer una profunda revisión a la aplicación pastoral de “preferir la medicina de la misericordia a la severidad” que alude el párrafo conciliar. Pues, ¿no dice la Biblia (Cfr Proverbios 1) que “el principio de la sabiduría es el Temor de Dios”?

¿Por qué se ha perdido por completo el temor de Dios?; acaso desde la virtud esencial de la HUMILDAD ¿no sería urgente un examen de conciencia institucional al constatar las consecuencias de una pastoral que arrincona la exhortación de conciencia y converge con un buenismo modernamente “correcto”?

Concluyo con una cita evangélica (de Mateo 7) que lo resume todo y debería darnos que pensar, y por supuesto actuar:

17-18 El árbol bueno sólo produce frutos buenos y el árbol malo sólo produce frutos malos. 19 El árbol que no da buenos frutos se corta y se quema.

Para Adelantelafe


6 respuestas a «¿Por qué ha desaparecido el sentido de pecado en la gran mayoría de católicos?»

  1. Se ha perdido el concepto del pecado porque la propia Neoiglesia postconciliar ha abandonado a su suerte al rebaño, suprimiendo la apologética y degradando la catequesis a mínimos protestantes. EL VATICANO II ES CULPABLE.

    1. El Vaticano es culpable, sí, pero no sólo el Vaticano. Esto es como cuando se echa la culpa de todo lo que está pasando al Gobierno, y es verdad que el Gobierno tiene la culpa, pero el Gobierno no ha aterrizado en la Moncloa solo, sino que ha sido alzado por todos los que con su voto y con su acción o inacción ha hecho posible este fiasco, empezando por los votantes, siguiendo por el Rey que irresponsablemente lo propuso como candidato a la Presidencia del Gobierno, y siguiendo por los que lo sostienen de mil formas, blanqueándolo en los medios de comunicación, boicoteando la moción de censura para derribarlo para que la moción no prospere y no pueda ser derribado (los pretextos serán varios pero obras son amores y no buenas razones), haciendo declraciones como la de los Obispos rojos para blanquearlo y sostenerlo en el poder un poco más, o la propia actitud del Rey que se ha puesto a la altura de antepasado Fernando VII.
      La Iglesia española es como una cota de malla, una suma de anillos metálicos, entrelazados entre sí, forman el tejido que es capaz de parar el filo de la espada o la punta de la daga. Aquí ha fallado el Vaticano, por supuesto, y los obispos rojos, pero también esa red enorme de escuelas religiosas que hay en España, y que si no fueran unos ineptos, unos peperos cuando no abiertamente del PSOE, unos adoradores del dinero, y otros iguales que los obispos y el Vaticano, con esa red de colegios se podrían hacer milagros de la labor de evangelización que se podría hacer, (que la tuvieran los comunistas esa red, el partido que le sacarían), pero no se hacen porque no es solo el Vaticano lo que está podrido. Y además del Vaticano, y los obispos y la red de colegios religiosos, han fallado también los curas de a pie (con honrosas excepciones que son eso , excepciones) que han picado y se han posicionado desde antes de la transición con los enemigos de la Religión y de la Patria, y de aquellos polvos vienen estos lodos. Y ha fallado también la gente corriente, que está en los tatuajes, en los pantalones llenos de remiendos, en el botellón y el «ocio nocturno», en la cultura LGTB que es como ahora se llama la degeneración y la amoralidad anticristiana, incluido VOX que está a favor de la bandera arcoiris y lo que ésta representa.
      Un anillo de hierro que se hubiera roto de la cota de malla no hace inservible la cota, la hará más vulnerable por ese punto, pero todavía cubriendo todo lo demás, el problema es que se han desintegrados todos los anillos el correspondiente al Vaticano pero también todos los demás, y se ha producido una deserción general de todos, de la cúpula de la iglesia pero también de la no tan cúpula, y de los cristianos de a pie (colaboradores parroquiales) y de la gente corriente. En el Desastre de Annual hubo una deserción general y una desbandada y pasó lo que pasó cuando no se mantienen las líneas y la gente echa a correr presa del pánico, que es que los masacraron como a conejos. Si todos hubieran sido como el Regimiento de Caballería de Alcántara, la posición se habría sostenido, pero claro una cosa es ser militar para lucir uniforme en los cafés y en los teatros, y para que la tropa se cuadre a tu paso, y otra muy diferente es ser militar para estar a la altura de esas estrellas de la bocamanga o de esas espadas cruzadas con luceros. La Iglesia en España está, como en Annual, en desbandada, y estamos pagando las consecuencias de esa deserción general, por eso es tan importante la actitud personal de cada uno de no dejarse arrastrar por el pánico ni por la apostasía, y mantener cada uno en su parcela personal de su propia esfera vital, la posición, a ser posible con la bayoneta calada (la moral y la otra).

  2. La gente en esta sociedad no tiene conciencia del pecado por una razón muy sencilla, porque la Religión ha sido expulsada de sus vidas, y la moral y religión católicas ya no tienen ninguna autoridad en las conciencias y en las conductas de las personas.
    Es la consecuencia corrosiva y natural de las sociedades izquierdistas y liberales, que a ello desemboca.
    ¿Quién se asombra de esta estación de destino?,
    ¿Es que acaso Tarancón y toda esa patulea de prelados señalados en Garabandal por la Virgen María como responsables de la precipitación que se produciría de miles de almas al abismo, no sabían que ese tren por el que ellos abogaron tenía como destino esta estación de la degeneración de la sociedad y sus descristianización?
    Y si esa es la estación de destino, empíricamente comprobada por los hechos que están a la vista de todos, por qué la Iglesia sigue insistiendo en este tren y en esa estación de destino en lugar de accionar el freno y dar la vuelta?
    Parece evidente la respuesta, y viendo la foto publicada en esta página el pasado 25 de junio en el artículo «Los obispos, todos, se suman a la destrucción de España», del Secretario General de la Conferencia Episcopal Monseñor Aguelles en un mitin del PCE detrás de Santiago Carrillo, el asesino de Paracuellos, no queda duda posible, porque la Iglesia está infiltrada por sus enemigos y porque estos aparentes obispos no está en la Religión ni en sus valores morales, sino que está en que no lo cobren el IBI y en servir a los enemigos de la Religión y de la Patria, con las que muchos de ellos como Monseñor Aguelles o el propio Presidente de la Conferencia Episcopal Juan José Omella, se identifican política y moralmente (o amoralmente, para ser más exactos). Ahora no se les puede llamar judíos porque sería delito (a pesar de que el término es más un concepto moral que cualquier otra cosa, pero en España la libertad de expresión hace trampas y juega con ventaja, se puede tachar a una persona de «fascista» inviertiendo el verdadero significado del concepto, para lo que hay plena libertad en la que todos pican, pero que nadie se atreva a usar el término judío que para eso lo que rige es la ley del embudo, en una sociedad donde la Justicia es otro pilar fundamental que está corrompido) pero qué diferencia hay entre estos obispos que están a favor del Aborto, que blanquean al Gobierno en el tema de los indultos mientras callan con la Ley de Eutanasia cuya aplicación práctica, con independencia de lo que diga o deje de decir la letra de su articulado, va a llevar al genocidio a miles de ancianos y de personas desvalidas independientemente de su edad, que van a ser asesinadas en la impunidad y en la indefensión (en un genocidio económico del que nunca se harán películas ni el Senado se constituirá para mostrar pleitesía), que guardan silencio cómplice sobre los grandes males de la sociedad sobre los que no abren la boca siquiera, y mil cosas más que se podrían decir (la propia publicidad de la píldora abortiva del día después anunciada en televisión como si fuera un refresco de cola o un dentífrico con sabor a menta), qué diferencia hay entre estos obispos moral y cristianamente podridos y los sacerdotes que llenaron el Templo de mercaderes y a los que Jesucristo tuvo que echar con paños calientes, o con los sumos sacerdotes del Sanedrin que lo acusaron ante Pilatos abogando para que lo mandara crucificar?. ¿Es que no son los mismos de entonces?

    Si algo se puso de manifiesto con la caída del Muro de Berlín es la mayor capacidad de descristianización y de corrupción sobre las almas que tenía la democracia izquierdista y liberal en el lado Occidental y supuestamente «libre» de Alemania, sobre la represión comunista en la parte Oriental. Dicen que se cazan más moscas con miel que con hiel, y lo que se pudo ver en Alemania tras la caída del muro lo corrobora.
    A pesar de la represión comunista, de los interrogatorios a base de frío hasta llevar al reo a la pulmonía y la hipotermia, de palizas, de ahogamientos en cubetas de agua fecal o con trapos mojados sobre la cara para impedirle respirar, cuando no con bolsas de plástico metidas por la cabeza, baterías de coche conectadas a los genitales, y un largo etcétera, y a pesar de la corrupción de la sociedad mediante un sistema de delación entre vecinos propio de las sociedades comunistas (recordemos como en el Madrid rojo de las chekas y los asesinatos a mansalva, eran los porteros de las viviendas los que delataban a los grupos de pistoleros y chekistas frentepopulistas si en tal o cual piso habían acogido a una monja o a una catequista para ocultarla de la muerte, mediante estas delaciones se asesinaron a cientos de familias enteras) lo cierto es que una parte nada desdeñable de la sociedad, a pesar de la represión y del lavado de cerebro mantuvo las esencias tanto cristianas como nacionales de verdaderos alemanes. En la zona Occidental en cambio, de una manera mucho más solapada se descristianizó y se desnacionalizó a la población, y cuando el muro cayó los verdaderos alemanes se dieron cuenta que estaba más podrida la sociedad dela República Federal de la que estaba la que había tenido sobre su cabeza la bota soviética. Esto se puede ver con evidencia también con el daño que el PP ha hecho a España en este proceso de descristianización y apostasía. La COPE o 13TV son cadenas para blanquear al PP y de paso al PSOE, con comisarios políticos del PP como Antonio Jiménez, pero que de Evangelización católica no tienen nada, son pura basura como todas las demás cadenas y televisiones., aún más perniciosas que las abiertamente anticristianas porque por lo menos éstas no engañan a nadie de lo que son y de lo que pretenden.
    España está en este cotarro de las sociedades izquierdistas y liberales que impone unos estándares de vida y un discurso cultural (en los colegios en las televisiones, en la publicidad, en todo), que durante 40 años no ha sido combatido por nadie, y el resultado es que los valores cristianos una vez que la parte de la sociedad que sí poseía estos valores y esta moral ha muerto después de 45 años o está envejecida y ha sido sustituida por las nuevas generaciones que se han formado en los valores banales de las sociedades izquierdistas y liberales, pues el resultado es el que es, el que denuncia este artículo.

    Una cosa con la que no estoy de acuerdo, y no lo digo por interés persona, porque yo suelo ir a misa todos los domingos, es con eso de que no ir a misa un solo domingo es pecado mortal.
    Ante esta afirmación mi pregunta es: ¿cuántos años hace que el autor no va a misa?, o dicho de otro modo: ¿el autor va a misa? o ¿es que es sacerdote y las misas suyas las da él mismo?, porque si no , no tiene mucho sentido su afirmación. Resulta que hay una apostasía general de todos incluso en las cuestiones más básicas, y ahora obviamos esta cuestión, que es la cuestión fundamental, y condenamos al que se saltó un domingo de ir a misa. A mí que no me nombren Ministro de Justicia, porque dejaría a España hecha un solar. El otro día (el 23 de junio pasado) se publicaba en esta página un artículo titulado «I Peregrinación a Covadonga de Ntra. Sra. de la Cristiandad». La verdad es que me dió envidia sana y si mis circunstancias fueran me encantaría hacer esta peregrinación, aun a riesgo de salir decepcionado. Entonces no dudo de que cuando la misa la da una persona especial o en ocasiones contadas o en estas circunstancias de una peregrinación etc. , pues muy bien, pero la realidad de las misas normales y corrientes es que son una pura basura. Yo creo que Dios no nos va a castigar por no haber ido a una determinada misa sino por aquellas a las que asistimos y permanecimos allí sin vomitar o sin tirarle al cura un zapato. Hay a Iglesias como la de San Pedro a las que no se puede ir porque es una apología constante de la inmigración de ser generosos etc. etc. y dan ganas de preguntarle a semejante mequetrefe ¿usted cuántos tiene metidos en su casa?
    Tontolabas como éste y otros muchos son los que en apenas 10 ó 15 años han malogrado 8 siglos de Reconquista contra la invasión mahometana. Creo que nos vamos a condenar más por ir a misa y permanecer allí impasibles sin tirar al cura a un pilón que por no ir, y si no, al tiempo.

    1. Uno encuentra a DIOS si lo busca sinceramente, independientemente de la situación del clero. Uno pudo haber tenido una buena enseñanza en la catequesis de pequeño y al final perder la FE por dejarse llevar por el mundo, por la carne o por el propio Diablo.
      Evidentemente, la actual situación de la Iglesia Católica es nefasta para los fieles de a píe pues, en vez de ser guía para las almas, se ha vuelto de lo más perversa y actúa como auténtica exterminadora de almas. Pero para un alma que ama a DIOS sobre todas las cosas (más que a la propia mujer, hijos, padres, su trabajo, su patrimonio, etc.) y al prójimo (incluido sus enemigos) como a sí mismo, no debería ser una dificultad insalvable el capear este ataque feroz que se está realizando a la Iglesia desde todos los ángulos (tanto internos como externos). No hace falta ser un gran teólogo para darse cuenta de que desde Roncalli a Bergoglio todo ha sido destrucción hasta tal grado que un bautizado llamado al orden sacerdotal deberá vérselas –con casi toda probabilidad- con auténticos despojos humanos en los seminarios y, para más inri, apoyados estos depravados por sus superiores que incluso promocionarán (de eso se trata: de destruir).
      Al margen de lo anterior, los 10 Mandamientos siguen siendo mandamientos. Si uno, no va a Misa sin justificación está pecando gravemente. De la misma manera, si uno va a una supuesta Misa que se desarrolle como un aquelarre debe de salir tan pronto se percate de ello; por ejemplo, que se diga en la homilía que nuestro DIOS es el mismo que el de los judíos o musulmanes; o, por poner otro ejemplo, que en esa Iglesia se haya retirado el Agua Bendita y sustituida por un hidrogel (nos están llamando tontos a la cara), … deberá protestar al sacerdote de ello y de acudir a otra Iglesia.
      Tener también la convicción de que la Curia desde Roncalli a Bergoglio, son usurpadores, son heréticos y, más concretamente, satánicos con sus rituales a la vista de todos. No tienen la potestad de San Pedro de atar y desatar. Tarde o temprano serán apartados de la Silla de Pedro (sin descartar, por el mismísimo JESUCRISTO). Al respecto, considero que podríamos asistir al mismo dentro de poco y después de que la situación en la sociedad se agrave hasta límites inimaginables, pues este nivel de apostasía y de supresión del auténtico SACRIFICIO PERPETUO puede traernos la ira de DIOS, hecho que está claramente escrito en el último Libro de San Juan.
      Aquí, en la tierra estamos para dar la cara y la vida si es necesario por N. S. JESUCRISTO y punto. Siempre hubo momentos buenos y malos; por ejemplo, ya temprano en tiempos del imperio romano, hubo una herejía de las gordas, el arrianismo que negaba la divinidad de JESUCRISTO y que afectó al 95% de los fieles.
      Ha desaparecido el sentido de pecado en la gran mayoría de católicos porque Satanás tiene controladas todas los puestos clave de la sociedad incluido El Vaticano y las almas se dejaron engañar. El veneno de la antigua serpiente ha sido soltado poco a poco de forma casi imperceptible para el católico de a pie, no es el trabajo de un día, esto es de hace tiempo.
      Por cierto, la aparición que cita Vd. –Garabandal- tiene toda la pinta de ser de origen no divino; estuve recopilando distintos datos hace tiempo y quedé convencido de la NO actuación de la Stma. Virgen María, sobre todo por las formas y las consecuencias.
      Saludos

  3. Siempre ha pasado, actualmente , es un proceso de más de 60 años, progresivamente a través de la moda impuesta con las películas, hechos, enseñanza,libros, etc etc . Pero el que quiere y con la ayuda de Dios, se arrepiente , confiesa los pecados ante el confesor y con el propósito de enmienda , quedamos perdonados.- Un abrazo.-

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