Por qué Sánchez es imparable

Resulta cada vez más desagradable escribir o informar sobre la política española. Admiro el pundonor de los periodistas —no es un sarcasmo— que tienen que hacerlo de forma cotidiana. Y, día tras día, confeccionan notas con nombres propios, con citas sobre personajes menores, cada vez más mediocres y canallas. Lo que dijo fulanito respecto a esto o aquello. Lo que le contestó fulanita. Dar fe, en definitiva, de apelaciones vacías y vagas, carentes de argumentos y llenas de falacias ad hominem, acusaciones, descalificaciones e incluso insultos. Si tuviera que informar sobre el plato del día del menú de esta política miserable, seguramente acabaría recurriendo a los antidepresivos o a algún tipo de terapia contra el tedio.

Para colmo, esta información que satura los medios apenas arroja luz sobre lo que realmente sucede —ya sabe, querido lector, esos graves problemas que de verdad le preocupan—. Los ciudadanos amanecemos y nos tomamos el primer café acompañados por titulares grandilocuentes, alarmistas y estrepitosos a cuenta de la última emergencia, desafuero, abuso de poder, escándalo o disparate. Ya ni siquiera hace falta esperar al día siguiente para que estas notas informativas se vuelvan viejas. La tarde del mismo día en que fueron editadas se pierden en nuestra memoria y nuevas informaciones ocupan su lugar.

Esta enloquecida producción periodística funciona como un coro de voces chillonas y desafinadas que nos anuncia lo obvio: que nos deslizamos por la resbaladiza pendiente del empobrecimiento y el autoritarismo. Pero no explica el verdadero problema de fondo, más allá de las causalidades puntuales que puedan caber en cada noticia del momento. Y esto suponiendo que el firmante tenga la formación intelectual y el temple suficientes para atar con pulso firme un par de cabos. Si los tiene, deberá lidiar con un director que le apremia, porque detesta los contenidos largos, las explicaciones que, por pertinentes que sean, el público no va a leer; quiere una producción en cadena de píldoras de información apegadas al presente, a los nombres propios, con el coste oportunidad más económico posible. Notas que reafirmen a su público, contenidos livianos y fácilmente consumibles que requieran a lo sumo dos o tres minutos de lectura, coronados por un titular provocador que anime al “clickbait”. Al margen dejo, claro está, las servidumbres partidistas con las que los medios pintan estas píldoras informativas del color correspondiente.

Así, periodistas y políticos, políticos y periodistas se retroalimentan mutuamente y constituyen un apremiante presente que nos arrastra y que, si bien tiene consecuencias, resulta una paradoja del tiempo, porque, a la vez que se anuncia trascendente, carece de relación con lo anterior o posterior. Las informaciones se convierten así una sucesión de destellos aleatorios, a menudo violentos fogonazos que nos deslumbran pero que rápidamente desaparecen para que otros nuevos ocupen su lugar.

Esta pirotecnia informativa en realidad no ilumina la realidad sino que la ciega. Y me explico. Los medios nos informan hoy del nuevo disparate del Gobierno, ayer nos informaron de otro diferente, y mañana lo harán de otro. Con esta sucesión de sustos, es evidente que este presidente es un peligro, para España y para la democracia. No tiene escrúpulos y hace lo que sea necesario para salirse con la suya. Ha convertido el decreto-ley en un bastón de ordeno y mando que no da opción al control parlamentario. Y ahora con este bastón se dispone a tomar al asalto los más altos tribunales, también el gobierno de los jueces, eliminando así los últimos obstáculos que le impiden hacer su santa voluntad. Los periodistas no informan de todo esto, por supuesto. Sin embargo, sus informaciones no responden a la pregunta clave: ¿por qué el presidente puede hacer lo que hace?

Algunos, no precisamente periodistas, tratan de dar respuesta a esta pregunta. Señalan a un modelo político que, a pesar de tener sobre el papel mecanismos para limitar los abusos de poder, es inoperante frente a los excesos de quien ocupa la Moncloa. El problema, dicen, son las leyes; más aún, lo es la ley de leyes: la Constitución. Pero, si bien la Constitución puede tener carencias y ambigüedades, lo cierto es que ni respalda ni incentiva los abusos de poder. Lo que ocurre es que Sánchez ha decidido rodear la Constitución. Una maniobra que solo puede ser desactivada por el Tribunal Constitucional a requerimiento de terceros. Pero Sánchez no está dispuesto a detenerse. Por eso también ha decidido desactivar este último recurso alterando el equilibrio del Tribunal Constitucional para que siempre dictamine a su favor. Si lo logra, todo lo que haga será constitucional. Jaque mate.

Así pues, por más que un modelo político establezca controles y contrapesos, estos pueden acabar siendo desactivados desde dentro, de tal forma que en teoría sigan existiendo pero que en la práctica se conviertan en papel mojado. Podría recurrir al ejemplo de la República de Weimar para demostrarlo, pero no es necesario: basta con señalar lo que un autócrata sin bigotito ni flequillo está haciendo hoy con España.

Sin embargo, aunque esta explicación parezca responder a la pregunta clave de por qué Pedro Sánchez puede hacer lo que hace, en realidad no lo hace. Que Sánchez pueda desafiar al orden constitucional no depende tanto del modelo político y la posibilidad de manipularlo como de que en frente tiene una oposición dividida, más preocupada por competir entre sí y desprestigiarse mutuamente que por construir una mayoría suficiente con la que desalojar del poder a la actual coalición gobernante.

Para darse cuenta de lo dramática que resulta esta actitud hay que ir a la raíz de lo que es la democracia. Y es que la democracia, por encima de todo, es un sistema basado en la libre determinación de las grandes opciones por la mayoría. Así pues, si frente a Sánchez no comparece una alternativa capaz de generar una nueva mayoría, dará igual todo lo demás: la voluntad de poder del actual presidente será imparable.

Esta es la explicación que el presentismo informativo se deja en el tintero, quizá porque los medios de información prefieren tener muchos clics al socaire de este estado de agitación permanente, o quizá porque prefieren trabajar a favor de su facción predilecta en vez de poner las luces largas, o ambas cosas simultáneamente. En cualquier caso, lo importante es que Pedro Sánchez puede hacer lo que hace, no porque esté determinado a hacerlo y el modelo político se lo consienta, sino porque frente a él no hay una verdadera alternativa, solo dos partidos que se pelean entre sí.

Para Disidentia


11 respuestas a «Por qué Sánchez es imparable»

  1. Desde el 11m de 2004 España se encamina al desastre de la mono del socialismo por un lado y de los cómplices de dicho socialistas, la socialdemocracia del PP.
    Desde hce un par de años el salto que ha pegado España hacia en vació quita el hipo. Se veía venir que ZP, abanderado del foro de Sao Paulo e introductor del circo harapiento comunista venezolano, llevaba a España al marxismo platanero, lo que no se sabia y ahora ya si se sabe es que Sanchez, esto es el socialismo, se ha tirado en plancha contra España y esta decidido a arrasarla en menos de un año , para que sus tropelistas sean irreversibles.
    Con gran velocidad el socialismo lleva el buque llamado España a la rompiente y el choque destruirá la nave.
    Ya da igual si Sanchez deja el poder o no, el régimen es socialdemócrata y esto, por las buenas, no tiene solucion y por las malas tampoco

    1. ¿Y dice Vd. que por las malas no tiene solución? Vamos que el macarra culero consorte, las diversas marranas semianalfabetas que preside Marranita, y el enano leguleyo al que se le ven las puntillas del mandil debajo de las bragas, que es el c*bronazo malnacido que empezó profanando tumbas, esto es, presidiendo un acto de barbarie por cuenta del macarra su amo, y siguió urdiendo todos los tejemanejes y burles que nos están llevando al borde mismo de la desaparición como nación, para convertirnos en una mierda pinchada en un palo que será el hazmerreír del mundo para acabar llamándose Garrulistán y que no será otra cosa que juguete de los perros globalistas, esos mismos tan amigos de ese hijo de perra de la misma camada suciata de los otros, y que si ahora chuleándose en Bruselas, es el mismo que en Barcelona se encaramó a un escenario para decirle a una multitud indignada de españoles que pedían prisión para un hijo puta golpista que: «esto no es un circo romano», y siguió sobre el escenario dirigiendo el cotarro como si fuera el dueño del corral y tan ufano sin que nadie le partiera la bocaza en cachos, que era lo que se merecía, para luego seguir por «Uropa» su carrera de ladrón y de chulo -¡ahora hasta se nos viste de militar el mamarracho!-, al tiempo que campanudo asegura, mientras trinca desde exteriores de la comisión presidida por una cerda germana, que al ejército ruso lo va a aniquilar como si fuera una plaga de ratas; que a toda esta piara inmunda, dice Vd., ¿no se la puede correr a vergajazos por la plaza? Pues yo le digo que: ¡venga ya! Que en cuanto vieran asomar la punta de la fusta salían corriendo y atropellándose unos a otros y no paraban hasta la Cochinchina si me apura. Otra cosa es que en esta nación, antes admirable y de las que explican el mundo, que no al revés, tan envidiada y temida como una vez fue y no por poco tiempo sino por siglos, no queden hombres con lo que hay que tener y sobreabunde en cambio la bujarrancia de apios y demás hortalizas, faltos todos hasta de la mínima noción de vergüenza por los hechos y los frutos que les legaron sus antepasados, a los que no solo olvidan sino que hasta desprecian, creyéndose superiores como nuevos ricos, cuando no son otra cosa que enanos encaramados a hombros de gigantes y a los que lo único que les falta es partirse los morros, cuando de sopetón se caigan al duro suelo de la realidad que les espera y que ellos solitos ¡por mierdas y por estúpidos! se habrán labrado.

      1. Me ha encantado. Fíjese que estaba llorando de pena, de rabia y de impotencia leyendo el artículo del sr. Benegas pero…..al comenzar a leer su artículo no he podido resistirme a reír y he terminado a carcajada limpia. Y , mire, que en el fondo es triste , tristísimo, pero lo ha relatado con tal gracia que ni Galdós y casi ni Cervantes.

  2. La sumisa, cretina, inmunda y despreciable sociedad española es la única culpable de la agónica situación de la Patria. No hay excusas, hasta un niño de ocho años es capaz de conocer la auténtica realidad si quisiera, pero es más cómodo, más cobarde y más miserable hacer la vista gorda, cerrar los ojos o ignorar groseramente lo que está pasando y que sean otros, o los políticos, los que «arreglen», como siempre, los posibles desaguisados, aunque éstos sean inéditos y aberrantes.

  3. No estoy en absoluto de acuerdo con el artículo, atribuyendo todo el problema a “la oposición” (como si esta existiera); tampoco estoy de acuerdo con que la culpa sea “del pueblo” (como si este alguna vez hubiese sido algo o siquiera hubiese existido).

    Esto es solamente un problema de élites y de sistema político, exclusivamente. Vamos a ver:
    Pueblo: no ha existido nunca ni puede existir, en ningún lugar del mundo. Siempre ha sido carne de cañon, pura y simplemente, en todo tiempo y lugar. La “soberanía del pueblo” es solo propaganda política, sin realidad ninguna.

    Vemos en todo el mundo como los “pueblos” no pintan nada; Europa y Norteamérica invadida por alógenos de toda laya, ¿y que hace cualquier pueblo incluso aunque a ellos mismos les humillen, ataquen e incluso maten? Pues absolutamente nada, igual que en España. Ahora vemos a USA en que los blancos aunque les roben, les quiten el trabajo incluso con más méritos, les quinten los puestos universitarios, les apaleen, les roben o les maten ¡no hacen nada e incluso se arrodillan ante sus agresores! ¿Y esos son los pueblos con que se quiere contar? Nunca en la historia ha existido un pueblo que haya hecho nada, no tiene “mente grupal” para ello. Además hay que tener en cuenta que seguramente el 95% de los humanos nace sin la inteligencia y la moral implícita necesarias para afrontar sociedades complejas, solo son/somos maquinas biológicas.

    Sistema político: La democracia no es posible y cualquier sociedad que la adopte tiene los días contados, lo que ya sabían hasta los griegos. La “formación de opinión” no es nada más que la propaganda de grupos de poder para conducir al rebaño y por supuesto llevar esa “opinión” por donde quieran con sus medios de comunicación, económicos y de presión. Sencillísimo, es entregar sociedades enteras a oligarquías que incluso desconoces, librándolas de responsabilidad y haciendo que la víctima asuma los desastres como propios. Un verdadero timo, eso sí, conociendo perfectamente la estupidez e irresponsabilidad de la práctica totalidad de la población humana, en cualquier parte del mundo.

    Élites: Ese es el gran problema español añadido. Estas élites oligárquicas hace siglos que dejaron de ser españolas, desde la invasión francesa seguro, pero probablemente desde 1700. Un país no puede sobrevivir así y el milagro es que España, aunque ya solo en teoría, siga existiendo. Cualquier otro país, sometido a este abandono y barbarie habría dejado de existir en no más de dos décadas. Si ahora mismo, USA tuviese una élite tan disgregadora y antinacional como ha sido durante siglos la española, dejaba de existir en no más de cinco años.

    El gran problema de España: la asimilación total por las élites de leyendas negras antiespañolas; esa es la razón de que incluso movimientos ideológicos como el socialismo, marxismo ¡e incluso el capitalismo! siempre hayan sido anti-españoles y pretendido luchar contra la historia y unidad del país (con muy pocos lapsus o excepciones, siempre dictatoriales), lo que no sucede (hasta ahora al menos) con estos mismos movimientos en ningún país. Todos las sociedades tienen sus particularidades y esa es la española, mortal de necesidad.

    En resumen, en este sistema surgirá siempre la tiranía más absoluta, como ya sabía Tocqueville, y más bien pronto que tarde.

  4. Así nacen nuestras creencias a largo del tiempo y como se van implantando en la sociedad en su principio, hasta el colapso en su final. Le pasa a toda civilización y somos una más, la cuestión es preguntarse el porqué. Decir que Sánchez es imparable, es confundir una banana con el colapso del país y creer que se va a disfrutar después de la ostia que nos vamos a dar.
    https://www.youtube.com/watch?v=3df96QRPcNQ

  5. Señores: No me puedo callar : ¡ Qué comentarios tan excelentes todos !. Usted , sr JL , qué lección magistral. Yo solamente pienso y grito: ¡qué podemos hacer !. No acepto la palabra NADA como respuesta.

    1. No hay respuesta sencilla a su pregunta ya que el problema ha dejado de ser español para pasar a ser global; caímos en un pozo muy profundo y no se puede emerger sin que lo hagan las sociedades de nuestro entorno; en otro tiempo sí era posible una solución particular nuestra pero ahora, solo con el problema de la deuda, de la destrucción de nuestra industria, agricultura y ganadería, de nuestras universidades y de todo el entramado social real, la solución únicamente será global o no será.

      A pesar de todo se pueden iniciar los núcleos de resistencia que a la larga puedan dar sus frutos, pero nosotros no llegaremos a verlo. Hay que tener en cuenta que a los poderes actuales les ha costado siglos llegar hasta aquí, formando células activas de influencia y ganancias particulares, sin las cuales nada se mantiene a largo plazo. El camino es, mediante este tipo de métodos y recuperar en el futuro el sentido identitario de la existencia.

      España tiene el problema añadido de las élites anti-españolas a ultranza. El porqué de esto viene de muy antiguo; muy resumido ya Carlos I eliminó a gran parte de las puramente españolas; el sentido sobrio de la Monarquía Hispánica, con rechazo de lo ostentoreo terminó por parecer “atrasado” a personas que solo deseaban poder y ostentación, las guerras interminables contra toda Europa (cuya formación en gran medida ha sido contra España) y la propaganda de guerra de esta contra España termino por hacer mella. El anti-colonialismo español hizo que no trajésemos a la Península todos los bienes y producción del llamado “Imperio” (prácticamente no se ha traído nada y dar….decir que en solo los primeros cien años España fundó 700 ciudades en América, con escuelas, hospitales, etc. Los demás: nada) , por lo que a la perdida de este simplemente teníamos muy poco en la Península, lo que hizo pensar a estas élites que éramos atrasados (parece que lo acertado históricamente habría sido robar todo lo posible, traerlo aquí e industrializarnos particularmente, como todos los demás han hecho. Habría que estudiar si las concesiones, el trato humano y el desarrollo de los demás no es un error realmente; a nosotros nos ha salido excesivamente mal).

      De cada una de estos temas podría escribir horas y horas, pero el medio no es el adecuado además de demasiado efímero para justificar el esfuerzo, pero como leve pincelada puede valer.

      Saludos cordiales.

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad