¿Por qué soy católico?, Luis del Río

Luis del Ríos

Luis Del Río, argentino afincado en Estados Unidos, es músico de profesión, tarea que compagina con sus labores de traductor. En esta entrevista nos cuenta de manera sencilla su conversión al catolicismo y cómo se decantó por la Iglesia Católica en vez de por el protestantismo.

¿Por qué en un momento de su vida vio claro que tenía que decantarse entre el catolicismo y el protestantismo?

Porque ya había abrazado a Cristo como mi guía y Salvador. Como yo venía de una familia laica y una vida de gitano espiritual (ateo, agnóstico, budista, un poco pachamamo en algún momento) no tenía referencia sobre cuál sería el camino cristiano a seguir.

¿Por qué intuía que debía empezar conociendo la Iglesia original, la que venía del mismo Cristo?

Ya sintiendo a Jesús en mi vida, ahora me enfrentaba a un par de vías claras a seguir. Catolicismo o Protestantismo. Era obvio para mi que este último había empezado en el 1500 y por lo tanto era una versión muy posterior. A primera vista no podía ser el que hundiera sus raíces en la historia de la cristiandad. Me pareció en aquel entonces empezar por el original y ver. También la religión católica se vinculaba directamente con mis raíces hispanas, había una cuestión de lealtad inicial. En lo filosófico, teológico más bien, el protestantismo me dejaba todo a mi interpretación. Eso me parecía lo más peligroso que me podía pasar. Ya estaba harto de mis ideas, planes, gustos, de esa suerte de reverencia al YO, había llegado el momento de escuchar y aprender, de obedecer.

Por otra parte vivo en EE.UU, donde el protestantismo tiene más peso. Empezar por ese lado me olía a cobardía, es decir “ir por el lado donde iba a tener más aprobación y todo me iba a ser más cómodo”. No me sentía bien con eso. Por lo menos debía empezar por aquello que parecía más difícil y que parecía que me iba a complicar la vida.

En la Iglesia Católica, aún dentro de sus múltiples carismas, veía unidad frente a la gran dispersión en el protestantismo…¿En qué medida no le encajaba tanta división y tantas iglesias protestantes?

La división del protestantismo también era otro tema. ¿Cómo podría unirme a algo que no se pone de acuerdo? ¿A cuál de todas las ramas de protestantismo me uniría? ¿Y cuánto tiempo tardaría yo mismo en crear mi propia rama?. No mucho, conociéndome como me conocía hasta entonces. Por otro lado la Iglesia Católica tenía muchas órdenes dentro de sí, pero era una sola.

Debo decir que ahora, católico, y más informado sobre la Iglesia me duelen las divisiones actuales, que aunque no son cismas suelen parecerlo. Es algo con lo que lucho internamente.

Como ha dicho, en Estados Unidos lo cómodo era ser protestante, pues los católicos son minoría…¿Por qué se decantó por la opción más heroica, más a contracorrriente?

¿Será lo quijotesco que llevamos en la hispanidad? El valor por la valentía ante todo. No por nada la palabra valor, algo que vale, lo derivamos de la valentía. La decisión no fue una que medité muchísimo, las ideas se encontraron, la sinopsis se produjo sola en mi mente y estaba seguro de por dónde comenzar.

Es curioso que los protestantes le ofrecieron ser pastor muy pronto, sin apenas formación…¿Un poco sospechoso no?

En aquel tiempo, mucho antes de mi conversión, cuando trabajé junto a iglesias bautistas en pro del entendimiento entre los hispanos y los afro americanos de la zona, me sorprendió que el pastor me insistiera diciendo: “Luis, tendrías que ser Pastor”. Cuando, con curiosidad nomás, le pregunté, “Y eso cuanto lleva y qué implica”, porque viniendo de nuestros países sabía que para sacerdote había que estudiar muchos años, me sorprendió su respuesta. Me dijo que en muy poco tiempo (semanas o meses, como mucho, creo) él me hacía pastor y podía ya predicar. Me dijo que él ya había ordenado como 17 pastores, ahí mismo en su casa. Me reí. Yo no era cristiano y aunque lo fuera, la idea de pasar tan rápido a decirle a los demás el camino teológico a seguir me resultaba absurda.

Y usted comprendió que podía ser una religión a su medida, donde cabía el subjetivismo y todo lo determinaba el criterio propio…

Claro, librado a mis propios impulsos, haría algo para satisfacerlos y no incomodarme jamás; y qué sea el mundo el que se adapte a mí. Mi razonamiento primaría sobre el de todos los santos y sabios, y hasta sobre Jesús mismo. Terminaría usando a Jesús de secuaz de mis fechorías. ¿Qué peor herejía puede haber? Sería satánico sin saberlo. Era, para mí una propuesta peligrosísima, y ya sospechaba de cualquiera que la hubiera aceptado.

Usted intuía también la grandeza de la Iglesia y la sabiduría de los santos, el Magisterio…

Sí. Estudiando un poco de historia. Sobre todo de la hispanidad, de desmontar la leyenda negra contra España, empecé a vislumbrar algunos tesoros de la Iglesia. Ahí me empecé interesar un poco. Pero para el momento clave de mi conversión aún no entendía ni sabía mucho, y hasta estaba en desacuerdo con algunas de sus enseñanzas (tal como las había oído).

¿Cómo fue su proceso de crecimiento y consolidación en la fe católica?

Fui a clases de catecismo por un año por lo menos. Todos los pasos para el bautismo. Mistegoia por otro año. Mucha lectura, mucha participación en la vida De la Iglesia (en el ministerio de música, de catecismo, de biblioteca). Hacer el Camino de Santiago semanas después de mi bautismo. Aprender mucho. Luchar. Orar. Rezar el Rosario diariamente, misas por lo menos 3 veces por semana. Caer más veces de las que me hubiera gustado. Confesarme. Conocer la misericordia de Dios. Levantarse y seguir. Discernir lo que Dios quiere de mí.

Todos los días me levanto con un simple ritual. Ni bien saberme despierto digo “Te amo Jesús, te amo Santísima Trinidad, que este día de mi vida sea para tu gloria”. Y me levanto. A quien lea este testimonio, gracias. Le pido que oren por mi, para que mi fe nunca se agite, para que me siga fortaleciendo en la senda del Señor, y jamás me desvía de ella, para su gloria eterna.


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