¿Por qué te vas Ferrovial?

Pues me voy por lo siguiente, cuando menos:

  • El Gobierno, o mejor decir el desGobierno, lo sabía desde hace tiempo, que no se haga el sorprendido, porque estas decisiones no sólo no se pueden mantener hoy en secreto, sino que se comunican antes de darse a conocer a los interesados, además de que no se piensan en tres días (lleva gestándose varios años, de hecho, y dado que buena parte de su negocio radica en el Reino Unido, se planteó mudarse a Londres, pero el Brexit canceló tal posibilidad), y quién más interesado que el Gobierno para que se lo comunique con antelación. También lo sabían los directivos de las mayores empresas españolas y no pocas extranjeras.
  • La sede y dirección de ferrovial estará en Ámsterdam, por lo que será allí donde consolide sus cuentas, y será la hacienda holandesa ante la que tribute.
  • Ferrovial es española en sus inicios, y de hecho fue en España donde nació y creció hasta convertirse, en la actualidad, en una multinacional, pues el 80 por ciento de sus ingresos y el 95 por ciento de su valor en bolsa se generan fuera de España.
  • ¿Para crecer aquí pagó mordidas como al parecer es costumbre sobre todo entre las constructoras como es Ferrovial? ¿A quiénes? ¿Con qué gobiernos?
  • Importante causa para acelerar la marcha ha sido la decisión del Gobierno de introducir un cambio en el sistema fiscal que limita en un 50% la deducción por pérdidas en las filiales, lo que supone un recargo de un 5 por ciento extra. Hacienda debería gravar los beneficios pero aplicando para calcularlos un cómputo global, es decir, teniendo en cuenta los resultados positivos y los negativos, lo que, entre otras cosas, permitiría a las empresas con perdidas recapitalizarse, y recuperar capacidad productiva cuando consigan volver a las ganancias.
  • Al igual que Ferrovial, 3.600 empresas que aportan el 25 por ciento del empleo y la mitad de la recaudación por Sociedades, se van a ver asimismo afectadas igualmente, de ahí el cabreo de Sánchez y Calviño y otros, porque puede haber un efecto contagio que si se produce sería la debacle.
  • La segunda clave de la marcha de Ferrovial fue la decisión del Gobierno de revisar la deducción por la repatriación del Impuesto de Sociedades generado en otros países del 100 al 95 por ciento, pues además de suponer un mayor coste fiscal, también supone una doble imposición por un mismo concepto ya que el beneficio tributará primero en el país de origen, y después en España.
  • El Gobierno fijó el umbral de tributación en el 15 por ciento para las grandes empresas, que aunque en España son pocas, sufren una mayor presión fiscal ya de por sí en cuanto a la totalidad de las existentes (o sea, respecto a las pequeñas y medianas); dicho cambio en el umbral citado prácticamente anula la efectividad de las deducciones.
  • La fiscalidad de los Países Bajos es menos gravosa, menos agresiva en el tratamiento de los dividendos, y la repatriación está exenta. Además, el Estado holandés tiene por costumbre, y se jacta de ello, de llegar a acuerdos privados con las empresas que considere; obviamente para evitar espantadas como la de Ferrovial. Ferrovial se va a ahorrar una media de 40 millones de euros al año mínimo; si no más en el caso de que haya negociado uno de esos «acuerdos privados» con el fisco holandés.
  • La situación de España es catastrófica por mucho que el Gobierno, también la oposición, y peor aún los medios de… manipulación, desinformación y adoctrinamiento, intenten silenciarlo. La deuda pública (protocolo de déficit excesivo) alcanza el 115,6% del PIB. Pero, si además tenemos en cuenta –y es obligado tenerlo– el valor actual de las obligaciones que tiene el Tesoro Público con los pensionistas de ahora y del mañana, esa deuda duplica el PIB; si le añadimos la catarata de subvenciones de todo tipo a toda clase de chiringuitos (ONG,s y otras de parecida calaña) e inmigrantes que viven del erario, supera con creces esa duplicidad.
  • Está demostrado que en España, con el marxismo que nos somete (PSOE/Podemos), pero también con el PP que nunca lo ha cambiado, el Estado no sólo puede aumentar el gasto sin control efectivo y real alguno –lo estamos viendo ahora en todas las autonomías y ayuntamientos conforme se acercan las elecciones con independencia de quien las gobierne–, sino que también puede adoptar cuantas medidas de gasto improductivo considere –por ejemplo el político, propagandístico, etc.–, sin que los narcotizados españoles digan ni pío a pesar de que son ellos los que van a pagar con sus impuestos semejante despilfarro, cuando no brutal corrupción. Es decir: no son sólo los brutales impuestos presentes y futuros, sino la arbitrariedad con la que puede actuar fiscalmente el Gobierno, éste o cualquiera, lo que ha terminado por cabrear a Ferrovial. En España no hay freno institucional, ni limitación a los impuestos que pueda imponernos el Gobierno de turno como sí ocurre en otros países de nuestro entorno. Peor aún: en España callamos y tragamos a pesar de que nos están arruinando. Ni «izquierda» ni «derecha» protestan. En esto, como en todo, son iguales tanto sus dirigentes como… sus votantes.

Pero además de todo lo anterior, debemos considerar que los de Ferrovial, que no son tontos como demuestra su incuestionable éxito empresarial, han sopesado muy mucho y muy acertadamente que España está imposible y que todo a punta a que va a estarlo peor, y ello no sólo porque es el único país de nuestra zona y civilización «occidental» que increíblemente vota marxismo puro y duro a pesar de la evidencia histórica de su fatalidad –máxime en España donde lo vivimos en primera persona en los años 30 del siglo pasado–, que siempre provoca ríos de sangre y toneladas de miseria, sino también porque no hay alternativa –en realidad el PP lo que hace es alternarse con el PSOE– como han demostrado los Aznar, Rajoy, Casado «el breve» y ahora Feijóo; este último está claro que es más de lo mismo, o sea peor. Y es que no somos una nación estable ni fiable en ninguno de los aspectos, y lo son todos, para que los empresarios hagan su labor que es, junto con producir riqueza, también para ellos, crear empleo y trabajo. Así nos va.

Por último: el 70 por ciento de los ingresos de las empresas del Ibex se genera fuera de España. ¿Provocará Ferrovial un efecto dominó de forma que otras hagan lo mismo? Más: ¿provocará un efecto llamada negativo de forma que quienes del extranjero estén pensando en invertir en España se lo piensen dos veces? Ambas cosas es lo que asusta tanto al PSOE como al PP que ya sabemos que son lo mismo… porque los españoles somo como somos… de idiotas.


2 respuestas a «¿Por qué te vas Ferrovial?»

  1. Magnífica exposición.
    Aterrador panorama.
    Y, como al niño que dijo que el rey estaba desnudo, agradezcamos a Ferrovial haber dicho lo mismo por vía de los hechos.
    Además, recuerdo unos «memes» muy acertados que hablan de que Roures hace lo mismo desde hace tiempo y aquí no pasa nada. Y Felipe González y Bono se han nacionalizado dominicanos.
    Y …

  2. Convendría no olvidar que la empresa Ferrovial, es grande gracias a las obras públicas que obtuvo de los diferentes Gobiernos españoles, especialmente desde el liderado por el Caudillo. Por más, que los objetivos de cualquier empresa, legítimamente, sean los de maximizar sus beneficios; ello, no pasa por aprovecharse de lo publico y luego, como el caso de las gestión de las autopistas, que, mientras generaban dinero en el momento que dejaron de interesarle las entregaron nuevamente al Estado; en este País, las empresas privadas, salvo honrosas y escasas excepciones, defienden a ultranza la tesis de privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas; es decir, mientras se gana dinero a cuenta de la obras o gestión de lo público todos contentos; ahora bien, cuando lo público no rinde beneficios, en tal caso, son partidarios de la socialización. La clase política y gran parte de la sociedad, se ha entregado a manos de primar a las corporaciones en detrimento de sus naciones. Habría que legislar, adecuadamente, este tema, para evitar la privatización, bajo ninguna formula, de lo público; por consiguiente, las empresas privadas pueden, legal y legítimamente, dedicarse a obtener ganancias, pero exclusivamente de la captación de su clientela privada, jamás de los fondos públicos, insisto, bajo ningún concepto debe permitirse la privatización de lo público. Esa, precisamente, ha sido la principal causa de la ruina de España, es decir, la descapitalización del Estado, mediante las privatizaciones de lo público; por ejemplo: ARGENTARIA; Iberia; Trasmediterránea; Telefónica; Viajes Marsans, Sector eléctrico; etc.; por último, no obviemos, que, las grandes empresas privadas pocos puestos de trabajo generan; de ahí, el alto número de jóvenes cualificados que se ven obligados a migrar en busca de una oportunidad en otros lares o la cantidad de personas que se presentan a convocatorias de empleo público. En fin, la episteme no miente, mientras, la doxa no es siempre verdadera.

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