Profesores de religión: asignatura suspendida, Antonio Macaya

Antonio Macaya

El doctor Antonio Macaya es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, especialista en Dermatología. Es también licenciado en Ciencias Religiosas, diácono permanente y padre de familia. Muy involucrado con las personas que sufren dedica parte de su tiempo al Cottolengo del Padre Alegre, sito en la ciudad condal. En esta ocasión nos habla del proyecto (DECA) un curso de especialización para la enseñanza de la religión católica.

¿Cómo nace esta iniciativa y con qué objetivo?

La iniciativa es del Señor. Por un lado, con este título se puede conseguir la formación necesaria para que un maestro cumpla su sueño: transmitir las verdades más bellas e importantes que existen a los niños. ¡Es increíble! ¡Poder explicarle a unos niños las parábolas! ¡Los dones que se obtienen en la Santa Misa!

Ofrecemos, pues, la capacitación para impartir clase de Religión. El Gobierno quiere eliminar la clase de Religión, porque quiere eliminar a Cristo. Pues nosotros tenemos que reaccionar en sentido contrario: procurando que se imparta más y mejor.

Por otro lado, creemos que hay un vacío: una introducción a la Teología para adultos que quieren saber más de su fe. Ofrecemos una formación religiosa superior, sistemática y al servicio de la fe, pero accesible al gran público. Muchísima gente tiene una sana inquietud por la Biblia, la Liturgia, los Sacramentos, la vida eterna. Y la formación que recibe en otros ámbitos se le ha quedado corta. Este curso les brinda una «Introducción a la Teología» que responde a preguntas que muchos se hacen, y que a veces no encuentran respuestas en otros sitios, o las que encuentran les decepcionan.

Ayer mismo me vino a ver un médico que ha empezado a estudiar Ciencias Religiosas en una conocida Facultad. Estaba triste y desanimado porque le estaban diciendo que el relato del Génesis es metafórico. Tengo otro amigo seminarista al que le dijeron que Moisés era un personaje inventado. Él se levantó airado y le dijo a la profesora que él no lo había dejado todo (novia y trabajo) por un mito. Y que tampoco pagaba el dinero de la matrícula para que le enseñaran lo contrario de lo que cree la Iglesia.

Por cierto, los estudios que ofrecemos, además de estar al servicio de la Fe, son más baratos que en otros sitios.

Háblenos de la importancia que tiene tanto formar a buenos profesores de religión como a evangelizadores que profundicen en la Sagrada Escritura con fidelidad al Magisterio….

El mejor maestro de la historia es Jesucristo. ¿No es lógico conocerle si quieres ser maestro? El mensaje es insuperable. Pero no valen las medias tintas. Tanto si nos aproximamos desde la fe como desde la razón, se puede ver que Jesús caminó sobre las aguas, que Israel atravesó el Mar Rojo, que Eliseo resucitó a un niño, que Elías derrotó a los sacerdotes de Baal, que Jesús resucitó corporalmente y que comió con los apóstoles… Y que Cristo está realmente presente en el Pan y el Vino consagrado en la Santa Misa. Que hay cielo, infierno y purgatorio. Para evitar el infierno, para ir al cielo, Dios quiso que la principal fuente de revelación fuera la Biblia.

Realmente los católicos conocemos poco la Biblia o no profundizamos como debiéramos escudriñando las Escrituras.

Es un signo de los tiempos. Este año, la lectura de la carta a los Romanos en la Misa ocupa… ¡20 domingos! Si les preguntamos a los que salen de Misa de qué trata la carta a los Romanos, ¿cuántos sabrían responder? En esa misma carta de Dios (San Pablo sólo es un intermediario) se nos dice que la Biblia es lo que nos va a llenar de esperanza: «Todo cuanto fue escrito en el pasado se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza» (Rm 15, 4).

Un libro sagrado que no se puede leer sin una formación previa…

Déjame provocar un poco:

El Cantar de los Cantares. ¡Dios te está cortejando! «¡Qué guapa eres, amada mía, hermana mía». Te lo dice a ti.

Eclesiastés. Dice que nada tiene sentido, que da todo igual.

Jueces: Sansón violó todos y cada uno de los diez mandamientos.

Rut: la bisabuela del Rey David se metió por la noche bajo las sábanas de un hombre al que apenas conocía.

Josué: mató a Acán porque se quedó unas cositas del botín tras la conquista de Jericó.

Samuel: descuartizó a Agag y regañó al Rey Saúl por no haberlo hecho él.

Gálatas: «habéis roto con Cristo los que buscáis la justicia en la Ley. Habéis caído en desgracia».

Apocalipsis: cualquier día aparece un dragón con siete cabezas o unos jinetes que destruyen medio mundo.

Muchos cristianos se dan cuenta de que necesitan entender estas cosas, necesitan pensar, necesitan a alguien que se lo explique. La necesidad se hace imperiosa cuando encima les pregunta un hijo, un compañero de trabajo, un amigo protestante… Lo más fuerte es que cuando das vueltas y reflexionas, cuando lo entiendes, descubres un mensaje potentísimo, como no existe en ningún otro tipo de literatura.

Un libro que da respuesta a los interrogantes más profundos de la vida del hombre…

El libro de Job. ¡Posiblemente se escribió antes del Génesis! Satanás acusa a Job ante Dios. ¿Hemos pensado si Satanás le habla de nosotros a Dios?

 A Job se le mueren todos sus hijos, se incendia su casa, queda cubierto de llagas, y encima sus amigos le acusan.

¿Por qué sufre tanto la gente buena? ¿Por qué tuvo que sufrir Jesús?

«Job» proviene de la raíz hebrea ‘yb que sugiere cierta idea de enemistad. Puede tener sentido pasivo, significando «perseguido» (por el demonio), o sentido activo: «el que agrede» (pidiendo cuentas a Dios). A Job le acusan, pero él también acusa.

El día más importante del año para San José, la Virgen y para Jesús era el Día del Perdón, el Yom Kippur, en que se regeneraba el Cosmos entero y se perdonaban todos los pecados del mundo. Me impresiona mucho que el Sumo Sacerdote, la noche antes a ese gran Día del Perdón, lo pasaba meditando el libro de Job.

Participar en la Santa Misa pensando en estas cosas es impresionante. Jesús es acusado por Satán, sufre más que Job… pero se deja inmolar como el más inocente corderito.

La Palabra de Dios es eficaz y puede transformar nuestra vida y a la sociedad…

Es que no hay alternativa. Todos pueden ver que las ideologías están totalmente agotadas. ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el papel del padre de familia? ¿Qué es ser madre? ¿Cuáles son los límites del poder político?

Cualquier persona que quiera verlo, se dará cuenta de que no existe respuesta satisfactoria a ninguna de estas preguntas fuera de la Revelación.

¿Qué es el hombre? Se pregunta el salmo 8. «Poco inferior a Dios, coronado de gloria y honor». Si los políticos y otras autoridades creyeran eso firmemente, ¡qué diferente sería el mundo!


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