Protestantizando a la Virgen María

El pasado 12 de diciembre de 2019 en su homilía para la celebración de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco se expresó despectivamente acerca de un título dado a la Virgen María por la Tradición eclesiástica.

No fue una declaración solemne ni ordinaria, pero el acto fue escandaloso; destruyó de un golpe el título de María Corredentora.

Ese título está arraigado en la tradición y ha sido adoptado y desarrollado por sus predecesores hasta el Vaticano II.

Dijo lo siguiente: “Al ver a la Virgen de Guadalupe, pienso en tres cualidades: es mujer, es madre y es discípula, condiciones que bastan para definir a la Virgen más allá de otros títulos, a mi entender no tocan la esencialidad de la Virgen. Cuando nos vengan con historias de que había que declararla esto, hacer otro dogma, no nos perdamos en tonterías y María es mestiza, mujer de nuestros pueblos”.

Los sacerdotes y los fieles salieron perplejos del templo, como si los privilegios de la Virgen no incluyeran dogmáticamente su creación como Inmaculada Concepción, Asunta a los Cielos, Maternidad divína, no como una madre cualquiera, Virginidad perpetua por su plenitud de santidad, Corredentora asociada a la obra redentora de su Hijo, Medianera universal de todas las gracias, Reina de Cielos y Tierra y Abogada de los pecadores.

Así, convierte a María en una madre sin otro título esencial y rebajándola al rango de los demás fieles de Discípula, como si la Virgen fuese solo una feligresa fervorosa. Discípula, ¿de qué? ¿Cristo se encarnó para poder dar a su Madre lecciones de cocina o de friegaplatos…?

Desde el siglo XVII, hasta nuestros días, se calculan 124 teólogos que se expresan a favor de la Corredención inmediata de Maria. En el siglo XVIII, 53 escritores eclesiásticos se decantan a favor de la Corredención voluntaria por asociación con la Obra Redentora de su Hijo hasta el último momento al pie de la Cruz, y no de una madre que anónimamente trajese a Cristo sin conocer su misión.

En el siglo XIX, 130 teólogos dijeron lo mismo.

El Magisterio de los Papas abonaron el título de Corredentora, entre ellos Pio IX, que en la misma Bula en la que proclama el dogma de la Inmaculada dijo que “La Virgen unida a Él con apretadísimo e indisoluble vínculo, trituró la cabeza de la Serpiente con su pie inmaculado”.

León XIII afirmó lo mismo. También San Pio X, Benedicto XV, Pio XU y Pio XII en su encíclica “Ad coeli Reginam” (1954) aseveró lo mismo, terminando con esto: “…así también la Santísima Virgen es nuestra Reina y Redentora por la forma única en la que, Ella contribuyó a nuestra Redención”.

En el Vaticano II, los Padres suprimieron el esquema preparado sobre la Santísima Virgen, para no darle demasiada importancia, apuntando al minimalismo para no ofender a los protestantes, con eso del Ecumenismo interconfesional.

Los demás Papas posconciliares, también han aparcado la importancia fundamental de la figura de la Virgen.

Ese desprecio a la Tradición, es una impiedad escandalosa, llamando a la Virgen, como los protestantes: “mujer, madre y discípula”.

María Santísima es la nueva Eva por la que nos viene la Redención contra el pecado de la primera Eva, que nos cortó la amistad con el Creador para toda la Humanidad.

Santo Padre: el Vaticano II ha inmolado la Santa Misa, convertida en “Memorial”, no en Renovación sacrificial; ha inmolado la doctrina católica con su liturgia trastocada y ambigua; ha inmolado los Estados católicos; la misericordia divina sin arrepentimiento, al estilo protestante, y a tantos católicos que se han pasado a las sectas… Por eso le rogamos angustiados: NO NOS TOQUE A LA VIRGEN MARÍA.


3 respuestas a «Protestantizando a la Virgen María»

  1. He oído eso en algunas homilías, que la Virgen fue una mujer como cualquier otra, quizás querían decir que por su humildad fue una mujer sencilla que no quiso sobresalir pero no hay que olvidar el dogma de la Inmaculada Concepción que en el Apocalipsis de San Juan dice que la mujer que iba a dar a luz fue perseguida por satanás y que esta huyo al desierto y que luego fue a hacerle la guerra a los otros hijos de la mujer; por lo que los cristianos somos hermanos de Cristo e hijos de la Mujer.

    1. Estimado seguidor: no sólo lo que dice usted, que es perfecto, sino muchos más: Nuestra Santísima Madre es co-salvadora, co-redentora nuestra. Saludos cordiales

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