Punto de no retorno

Hace nueve años escribí un breve post sobre lo que experimenté cuando el 13 de marzo de 2013, sentado frente al televisor, vi asomarse a la loggia de San Pedro al nuevo Sumo Pontífice: Giorgius Marius [y también relataba allí una premonición que, afortunadamente, no se cumplió y confirma que no soy profeta]. Varios lectores enviaron comentarios con el relato de experiencias similares que conducían todas ellas a una certeza: ha comenzado el fin; Bergoglio será el Gran Entregador.

Con el paso de los años maticé con la razón lo que había surgido inesperadamente, a la vista de una imagen televisiva, de la emoción ¿o de la intuición? Pensé que el sentido común del establishment eclesial, que el instinto de supervivencia y que el grupo de jerarcas conservadores, viendo el desastre que Francisco estaba produciendo en la Iglesia, reaccionarían de alguna manera. No lo harían con la intención de mantener la tradición, ni el latín y ni siquiera el dogma. Lo harían —pensé— al menos por un sentido de institucionalidad. Por eso, hasta hace poco, conservaba un moderado optimismo acerca de lo que podía ocurrir en el próximo cónclave y abrigaba alguna esperanza sobre una cierta aunque débil restauración en el próximo pontificado.

Sin embargo, algunos sucesos de las últimas semanas me han hecho abandonar esa postura. Me parece, y creo que es un tema interesante para discutir, que ese relativo optimismo con respecto al futuro de la Iglesia una vez que muera Bergoglio no es más que un acto voluntarista, un anhelo sin fundamento in re; un wishful thinking, como dirían los ingleses.

En primer lugar, el sínodo sobre la sinodalidad es un signo muy evidente de que estamos ya en un punto de no retorno, más allá de los resultados que allí se obtengan, aún cuando no pasara nada una vez terminada esa asamblea. El solo hecho de que la Iglesia permita y propicie una reunión con la densidad institucional que posee un sínodo, en la que se pretenda discutir temas que buscan modificar directamente la fe y la moral según nos fue transmitida por los apóstoles y sostenida por todos los padres y maestros, es signo rotundo de que algo muy profundo se ha quebrado; una buena parte, muy buena parte diría, de la jerarquía ya no tiene fe. Para ellos, la Iglesia no es más que una organización más entre tantas otras, y todo lo que ella pensó y enseñó sobre sí misma no son más que fábulas propias y comprensibles de tiempos pasados, pero absolutamente insostenibles en la actualidad.

En segundo lugar, los últimos nombramientos de Francisco —Mons. Fernández en Doctrina de la Fe, los nuevos arzobispos de Buenos Aires, Madrid y Bruselas— y la elección de los nuevos cardenales es también un punto de quiebre. En la mayor parte de los casos se trata de personas que rondan los sesenta años y pertenecen a la peor línea teológica, si es que el lugar donde se ubican puede considerarse aún teológico, o católico. Eso significa que tienen por delante veinte años para continuar haciendo daño desde sus elevadísimos puestos y socavando la fe residual que quedará en la Iglesia luego del pontificado de Bergoglio.

Pero hay todavía una cuestión más grave, y es la falta de reacción de quienes debían reaccionar. Salvo algunas voces —el cardenal Müller, Mons. Strickland y quizás alguno más— ninguno de los pastores que tienen como obligación proteger al rebaño; ninguno de los cardenales que tienen como oficio acompañar y aconsejar al Papa, ha dicho algo frente a la gravedad de lo actuado por Bergoglio. Éste, eliminado ya Benedicto XVI que actuaba como una suerte de katechon, se ha lanzado abiertamente a su obra de entregar a la Esposa de Cristo a los reyes de la tierra a fin de que forniquen con ella.

Y un último argumento. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y dicen también que la mirada y el rostro son la expresión del alma. Los invito a ver abajo el breve video con la procesión de entrada de los obispos argentinos en la misa de toma de posesión del nuevo arzobispo de Buenos Aires. Creo yo que, aún si el próximo papa fuera San Gregorio o San León, nada podría hacer. La gracia, para actuar, supone la naturaleza. La comparsa de mitrados que apacienta la grey argentina —y que debe ser bastante similar a cualquier otra runfla episcopal francisquista— carece del sustrato natural para una renovación de la Iglesia en la fe católica.

Cuando se produce una hemorragia severa que ocasiona una gran pérdida de sangre para una persona, aún cuando sea asistida y se le transfunda sangre rápidamente, las reglas que gobiernan la hemodinámica indican que muchas veces es tarde: el enfermo muere irremediablemente aunque tenga a su lado al mejor hemodinamista del mundo con litros de sangre a su disposición. Hay un punto de no retorno. Sólo un milagro puede salvarlo.

Si la nuestra fuera una esperanza mundana y esperáramos que nuevamente la Iglesia institucional abrazara la fe apostólica y volviera a su pompa y esplendor de siglos pasados, este panorama sería desolador. Pero no es esa nuestra esperanza. No era esa la esperanza de los primeros cristinos. Ellos la expresaban con una sola palabra: Maranatha!


13 respuestas a «Punto de no retorno»

  1. Otro artículo catastrofista sobre la actual Jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica, basado -como la mayoría de ellos- en opiniones personales parciales. Se supone que su intención es positiva, pero no sé si estos autores son conscientes de que sus escritos pueden contribuir a la pérdida de la fe de las personas que hoy día dan crédito a toda aquella noticia que aparece en los medios de comunicación. Estos temas hay que tratarlos con la debida seriedad que merecen y con un alto grado de responsabilidad en lo que se dice, pues pueden tener consecuencias.

    Señores de la redacción de El Español Digital: ¿Para cuándo un artículo sobre algún aspecto positivo del Concilio Vaticano II, sobre la actual Jerarquía o algunas de sus obras? Debe existir alguien autorizado en este mundo mundial que tenga otras ideas al respecto. A lo mejor hasta tienen algo de razón.

    Por cierto, y aprovechando que el Ebro pasa por Zaragoza, el otro día pude ver en una librería la publicación de un librito de Santo Tomás en el que comenta extensamente el Símbolo de los Apóstoles, es decir el Credo “corto” (sí, sí, el que se reza generalmente en la mayoría de las iglesias, alternando con el Credo “largo” -el único que es “ bueno”, al decir de algunos-. El otro no debe ser tan malo si Santo Tomás le dedico su tiempo).

      1. Agradezco sinceramente el ofrecimiento, pero de momento y sobre la temática que se trata habitualmente en este apreciado diario digital, no veo sobre qué tema puedo aportar alguna contribución más allá de breves comentarios y reflexiones sobre algunos de los magníficos artículos que se publican.
        De todas formas, autores solventes que tienen puntos de vista complementarios a los generalmente aquí expuestos, en especial sobre la temática concerniente a la Iglesia, los hay, y podrían y deberían tener también cabida en este diario. En este sentido, por ejemplo, me permito recomendar dos breves videos de 2012 del Padre Raniero Cantalamessa con motivo del Cincuentenario del comienzo del Concilio Vaticano II (1962-1965). No se trata de que las palabras del Padre Cantalamessa sean “la verdad”. Sólo se trata de prestar atención a una interpretación sobre el CVII que merece ser tenida en cuenta por venir de quien viene.

        – En este primer video se hace una introducción general a la situación histórica y a la cuestión de las dos interpretaciones y dos corrientes ideológicas que acompañaron al Concilio:

        Padre Raniero Cantalamessa – 1ra parte – YouTube (12 minutos)

        – En la segunda parte se trata más de aspectos positivos del CVII, en especial, de la relevancia que adquirió el Espíritu Santo:

        Padre Raniero Cantalamessa – 2da parte – YouTube (12 minutos)

          1. Me parece una muy buena decisión, pues es conveniente escuchar a todas las partes que están por el bien de nuestra Iglesia.

    1. Oiga, contribuir a la pérdida de la fe, es ver a un sacerdote frotarse con gel hidroalcólico antes y DESPUÉS de consagrar. Y eso no es una opinión, eso lo he visto yo. Y se lo dije al propio que lo hizo.. uy uy uy… perdón, perdon, perdón… fueron sus explicaciones, pero el gel siguió presidiendo el altar y el «protocolo» se siguió cumpliendo… ¿quien les da esas órdenes? ¿qué contagia el Cuerpo de Cristo?.

      1. No siendo un experto en el tema, yo diría que en estos protocolos sobre medidas de seguridad e higiene a adoptar en las celebraciones de la Santa Misa durante la pandemia del Covid-19, intervinieron en diferentes grados las respectivas diócesis, así como equipos de expertos de la Conferencia Episcopal Española e instancias del Vaticano. Es decir, miembros de la Iglesia Católica del más alto nivel, los cuales se supone que han pensado y valorado que con tales acciones no había menoscabo alguno en la Celebración. Y todo ello con el fin de evitar situaciones de riesgo tanto para los celebrantes como para los fieles.
        Ahora, si usted interpreta que estas medidas que se adoptaron en una situación excepcional pueden contribuir a que los fieles pierdan la fe, pues pudiera ser, pero, en mi opinión, eso demostraría una fe muy mal entendida. Espero que no fuera el caso. Saludos cordiales.

        1. NO me ha contestado ud a la pregunta ¿qué contagia o puede contagiar el Cuerpo de Cristo? ¿o nos quieren decir subliminalmente que eso no es el Cuerpo de Cristo y está sujeto a protocolos?
          Ya sé que eso no lo haría un sacerdote por su propia iniciativa… de eso se trata, reciben órdenes, como los médicos, pero eso no les exime de la responsabilidad del escándalo entre algunos fieles, yo entre ellos.
          Y las órdenes, llegan desde el Vaticano, donde hay un sr, que dice que vacunarse es un acto de amor, pero no dice nada de las líneas celulares de fetos abortados con las que están hechas las vacunas.
          Conque no me trate de vender ninguna moto averiada, están por la destrucción de la Iglesia como tal, y para ello no van a dudar, en por de su ansiada religión universal, renunciar a la Eucaristía… por eso tratan de que veamos el pilar de nuestra fe como algo folclórico y sujeto a modas.. los sacerdotes cuando llevaban el Viático a los enfermos en sus domicilios ¿ no temian contagiarse y propagar enfermedades? ¿ o eso también está en desuso?
          Todos tendremos que dar muchas cuentas a Dios, yo la primera, pero recuerde «cualquiera que escandalizare a alguno de estos pequeñuelos que creen en Mí, más les valdría atarse una rueda de molino al cuello y lanzarse al mar». ¿o eso tampoco está en el nuevo catecismo? Evidentemente, Satanás ha colonizado, o está intentado colonizar y poseer a la Esposa de Cristo.

          1. Bueno, no quise contestar a su mayor y más importante duda explícita porque no tenía claro de haberla entendido bien. Y también porque tratándose de un tema de tamaña importancia, aquí se requiere la intervención de una persona con la debida cualificación. De ahí la respuesta genérica para indicar que esos protocolos tienen su razón de ser.
            Ahora bien, por su segundo comentario me parece entender que usted piensa que el acto irregular (o sacrílego) radica en “interpretar que el sacerdote se limpia las manos por prevención o temor de contagio hacia su persona por parte de la Sagrada Forma (o, quizás, que con este acto el sacerdote altera, contamina, la Sagrada Forma que luego reparte a los fieles)”. A esta interpretación le sigue la idea de que todo ello formaría parte de un plan siniestro … Seguramente, por Internet debe haber abundante material que comparte esta línea de pensamiento. Valore, Pilar, la posibilidad de que sean precisamente estas ideas las que quieran perjudicar a los fieles sinceros.

    2. ¿Es que ha existido en alguna parte del Concilio Vaticano II algo positivo para la Iglesia Católica?
      En resumen como afirmó Jacques Maritain: el Vaticano II supuso el triunfo ABSOLUTO del conjunto de herejías que propagaba la Masonería y que se conocen con el nombre de Modernismo, CONDENADO especialmente por san Pío X.

  2. Con el padre Cantalamesa hay ciertas polémicas…
    he aquí un par de artículos de Infocatólica sobre el tema:

    «Cantalamessa predica que se puede ser salvo fuera de la Iglesia y sin la fe en Cristo» Infocatólica 3/12/22
    https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=45059

    «Fray Raniero Cantalamessa predica con errores sobre la Pasión de Cristo» 12/04/20
    https://www.infocatolica.com/blog/coradcor.php/2004110557-fray-raniero-cantalamessa-pre

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