¿Qué es eso del franquismo?

El franquismo, con el que tanto se meten los que ahora son incapaces de hacer nada por levantar España, fue el periodo histórico del régimen político español bajo el mandato del Generalísimo Francisco Franco, que tras derribar al gobierno marxista, socialista, anarquista, masónico y separatistas del Frente Popular, nacido del fraude electoral de febrero de 1936, que no respetaba ni sus propias reglas y violentaba la convivencia social, impidió que España se convirtiera en un Gulag sovietizado, gobernando España durante 36 años  desde el fin de la guerra civil de 1936 hasta su fallecimiento en 1975. Periodo de tiempo en el que, cimentándose en el más acendrado catolicismo y un patriotismo a ultranza, reconstruyó una España desolada y destruida, además de dividida en dos ideologías irreconciliables.

Durante el franquismo, los que vivimos aquella época, podemos testificar la multitud de españoles que acudían a recibir a Franco, allá donde fuera, sin importar el tiempo ni el lugar, e incluso las sinceras manifestaciones de dolor habidas a su muerte el 20 de noviembre de 1975, que no tienen parangón en el resto del mundo. Sin embargo, trascurrida la llamada Transición, muchos de aquellos españoles que le adoraron en vida y le lloraron en su muerte, desaparecieron del mapa, sin dejar huella ni evidencia de aquella andadura en común con el franquismo que les permitió, gracias a las políticas sociales y económicas que Franco impulsó, salir por primera vez en toda su historia del hambre, la incultura y la miseria; igualmente, se ha de decir de la Iglesia, que le debe su existencia tras la más grande persecución sufrida en toda su historia, y que gracias a Franco, que les libró de la muerte y venció al comunismo, son hoy obispos y sacerdotes; a la par, un ejército que le guste o no, es heredero directo del que siguió a Franco en la guerra y en la paz; y finalmente una monarquía que está presente en España porque así lo decidió Franco; y hoy, avergonzados de su propio pasado permanecen todos mudos.

Y nos preguntamos: ¿Qué es lo que ha pasado en España, para que se ataque virulentamente al franquismo?

Desde 1939, aquellos que nunca perdonaron ser vencidos por Franco en la Guerra Civil, comenzaron un especial adoctrinamiento, que se ha ido pasando, de generación en generación, a sus descendientes hasta llegar a lo que hoy se conoce como antifranquismo. Pero, no solo como oposición al Régimen de Franco, sino a su ideología, a sus hechos y desarrollos en bien de los españoles, también a su persona, a sus símbolos, calles y plazas.

En una palabra, quieren poner fin y cerrojo a toda una época de la historia reciente de España

A las personas mayores que conocieron la época de Franco y a los jóvenes que no la vivieron, pero que, en ambos casos, tienen entre ceja y ceja el franquismo, les recuerdo, a unos y otros, lo que decía Terencio: “La verdad engendra odio”, lo que denota que decir la verdad, acarrea antipatía y animadversión a aquellos que se les muestra la verdad objetiva, contraria a la que ellos se han formado y tienen como verdadera, siendo errónea.

En el mismo sentido en el que se lee en el Acto II de La Celestina: “Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades”. Y es una lástima, porque cuando su odio es demasiado profundo, les ocurre lo que decía François de La Rochefoucauld, “que se colocan por debajo de aquello a lo que odian”.

Es increíble que, por ese odio, se haya hecho una “Memoria Histórica”, indiscriminadamente para defender una postura ideológica y más sorprendente aún que haya tantas personas dispuestas a creer esas subjetividades, y que no sean capaces de aceptar los verdaderos argumentos y hechos históricos, evidentes, reales e irreversibles, lo que demuestran la parcialidad e insuficiencia de esas opiniones encargadas de elaborar un memorial de desarrollado relativamente reciente y apoyándose en la animadversión  consciente de ciertos grupos humanos por encontrar “su pasado” imaginario, se vea abocado a relatar verdades a medias (que son peor que las mentiras), y que más tarde o más temprano, se verá obligado, incluso, a contar mentiras descaradas, porque como no hay peor sordo que el que no quiere oír, rechazan la verdad y no dan su brazo a torcer, por cuestiones de vanidad, orgullo y altivez.

Las instituciones encargados de elaborarla, estudiarla, conservarla y perpetuarla son las fundaciones de la memoria, que en su aplicación han suscitado notables discrepancias con la Historia, especialmente por no hacer referencia al objeto en sí, sino a la percepción y modo de pensar del propio sujeto, al implicar la fijación de hechos y procesos históricos, de interpretación no unívoca, en algún tipo de “relato”, alternativo a otros, y, lo peor de esta memoria agrupada de acontecimientos, en su mayoría, no vividos directamente, sino trasmitidos por otros medios, se está convirtiendo en una “verdad oficial” (cuya negación puede incluso ser perseguida legalmente) o “pensamiento único” impuesto por Ley.

Y así desde el 2007, en que se abrió la veda a todos aquellos que no han digerido el primero de abril de 1939, cuando mordieron el polvo de la única derrota del comunismo, les brotó el odio, que tenían estrangulado y almacenado durante muchos años, y comenzó e expandirse por el aire de nuestra patria para desbordarse con el apoyo de líderes políticos, representantes en las instituciones, denostando al franquismo o la época del régimen político español bajo el mandato del Generalísimo Francisco Franco,  reclamando, como excusa, la reparación  y la inserción en la conciencia colectiva de las víctimas republicanas de la guerra civil, pretendiendo una sociedad con una mayoría sometida, con prohibiciones, con mano dura, con un discurso tan simple como “si no piensas como yo o te callas o te haré callar por la fuerza”.

A partir de ahí, aprovechándose de que tanto los mayores preocupados por sus pensiones, como la juventud de hoy que vive instalada en un mundo consumista, relativista y tecnológico, y que apenas ha oído nada respecto a la figura de Franco, si se meten en internet, porque así funcionan las cosas en democracia, solo leerán, venga o no venga al caso, una burda mentira llena de reproches y maledicencias continuas para denigrar al hombre que gobernó España durante 36 años, desde el fin de la guerra civil en 1936 hasta la disolución de su Régimen en 1977.

Periodo de tiempo en el que se reconstruyó una España desolada y destruida. Época que cambió la suerte de nuestra Patria por la voluntad de supervivencia frente a los peligros exteriores como el aislamiento internacional e interiores habidos con el hostigamiento de las guerrillas maquis. Y tras la caída de los guerrilleros revolucionarios marxistas llegó el reconocimiento internacional, consolidándose con la admisión en la ONU, el acuerdo con Estados Unidos y el concordato con la Santa Sede. A partir de entonces los españoles tuvimos una sensación se seguridad, convirtiéndose España en una sociedad de consumo, urbana, trasformada y con grandes recursos porque en España no se robaba a mansalva y el que lo hacía iba a la cárcel; no se violaba, no se mataba, no se corrompía todo el mundo, los jueces no se vendían, la Justicia era lo normal, los obispos orientaban, no existía el divorcio, ni se podían casar los maricones, ni se pegaba y abusaba de las mujeres como se maltrata ahora, ni había tantos abortos porque eran considerados lo que son, un crimen; tampoco se registraba un empeoramiento de la salud social como hoy existe en nuestra juventud con una drogadicción sin límites, con un alcoholismo precoz, un suicidio sin precedentes, con violaciones a gogó, fracaso escolar y violencia familiar, sin prodigar la delincuencia y población penal.

En aquella época, aumentó la población mientras que ahora disminuye lo cual es una pérdida para España; se construían muchísimas viviendas y a precios muy asequibles; se construyeron 515 embalses ¡515! para que España no fuera nunca más una tierra seca y agostada; después y hasta hoy, con las autonomías solamente se ha inaugurado el 2015 el embalse de San Salvador en Alalate de Cinca (Huesca) y ni uno más, por lo que las tierras se pelean por el Plan Hidrológico Nacional que se proyectó y nunca se realizó; aumentó cuatro veces la renta por habitante; aumentó la producción de carne, de leche, de legumbres y cereales y España dejó de pasar hambre; aumentó la pesca y se multiplicó por 10 la producción de energía eléctrica; se realizó una gran repoblación forestal; no hacía falta hacer la declaración de la renta ya que el Estado se bastaba para sacar adelante el país sin esquilmar cada año a la población con los impuestos que hoy nos asfixian; y el analfabetismo bajó y la gente empezó no solo a saber leer y escribir sino a tener estudios, y es que con el franquismo, el acceso a una educación docente y gratuita estaba garantizado para todos los niños. Proliferaron los colegios públicos por doquier. Además, en las escuelas españolas, especialmente en zonas rurales, se habilitaban cursos gratuitos en horario tarde-noche adaptados a horarios laborales de adultos analfabetos o con interés en mejorar su nivel escolar, pasando de un 45 % de analfabetismo en los años 30 al 5 % en 1975.

Hay que resaltar la labor extraordinaria, que, durante el franquismo, hizo la Sección Femenina de Falange en la mujer y en el medio rural; en cambio ahora no se hace nada por la gente del campo, se les da un subsidio y a la taberna.

Entonces sobraba trabajo y no había que mendigarlo, estudiaban carreras los que podían y luego encontraban trabajo y los demás podían estudiar Artes y Oficios, no había tantas carreras como ahora, que son fábricas de parados.

Los clérigos iban vestidos con traje talar, con su sotana y con sus hábitos dando testimonio de que estaban consagrados al Señor. Los militares iban de uniforme y eran valientes, no tenían las tragaderas infinitas de hoy sin que ni un solo militar haya dicho esta boca es mía, callando cobardemente; y no eran despreciados y humillados públicamente como ha hecho Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, mujer sin titulación, con un curriculum hinchado artificialmente pero vacío.

El hogar era el tronco augusto en que se asentaba la familia, institución vertebral de nuestra patria y que hoy está en quiebra por la pérdida gradual de los valores morales y humanos por el incremento de divorcios, adulterios, matrimonios de hecho, razón por lo que la crianza de menores presenta tantos problemas emocionales, como depresión, ansiedad, y procesos de inestabilidad, aumento de adiciones e intentos de suicidios, y para mayor inri el abuso físico y sexual en los menores criados en familias homoparentales, o con padres de paso. Y es que hoy se ha perdido el fuego del hogar. La ancianidad era la rica vena de la tradición y los ancianos eran los jefes, los consejeros y patriarcas de la familia a los que no se abandonaba en residencias de mayores, olvidados y enterrados en lo que les quede vida. En el franquismo destacó principalmente la aplicación de la subsidiaridad. Principio que hoy prácticamente ha desaparecido.

En definitiva, fue un periodo en el que se promovió la fe, la cultura y el desarrollo.

En aquella época, que llaman franquista, casi no había gente enchufada, lo que ahora es lo corriente; ni tantos empleados públicos, muchos de ellos sin bachillerato.

Es verdad que, terminada la guerra, pasamos hambre, al igual que lo pasó todo el mundo a causa de la segunda guerra mundial, y el aislamiento que sufrimos, pero a medida que avanzábamos el hambre era cada día menor que el anterior, y hay que resaltar que a pesar de eso, el gentío no se hartaba de robar, como hoy es habitual, entonces era lo contrario de ahora; los políticos eran honrados y se preocupaban de la gente y no de mandar dinero al extranjero, ni mucho cobraban ni se blindaban sus pensiones.

Otro aspecto muy destacable y significativo fue la creación de una clase media profesionaliza fruto de la transformación a gran escala de la educación superior y del aprendizaje técnico, obra posible al orden y la paz social, la más larga de la historia de España, que aún continúa si bien un tanto vapuleada por el terrorismo y la colaboración con él de los separatismos y por la demagogia. Sin olvidar que evitó los millones de asesinatos de los regímenes comunistas; así como evitó también la pobreza y miseria de una economía socialista. Salvó a la Patria de su posible desmembramiento, salvó a la Iglesia y a la fe de los españoles de su exterminio, evitó que España entrase en la II Guerra Mundial.

Y he de resaltar, para abrir los ojos a los que no quieren ver, que este periodo estuvo marcado por los valores católicos tradicionales y un patriotismo a ultranza que hoy denostan llamándolo nacionalcatolicismo.

Nota principal de la época franquista es que los españoles cantábamos orgullosos el Himno Nacional y ni se le despreciaba ni se le pitaba como hoy se permite.

En cuanto a la moral, hay que decir con justicia para que se sepa, que la blasfemia, el divorcio, el adulterio, el amancebamiento, el aborto y los anticonceptivos estaban penalizados, en tanto que hoy son libres, y así nos va.

¿Qué había cosas malas? Claro que sí. ¡Pero si hasta un hermano de Franco fue detenido por el llamado “aceite de Redondela”! Sumario que desapareció siendo presidente de la Audiencia provincial de Vigo Mariano Rajoy Sobredo. Y tuvimos un “Caso Matesa”, pero ¡¡dos o tres casos en 36 años!! No la degradación de ahora en que robar, defraudar y corromperse es lo corriente. Cada día hay un caso nuevo.

Durante su mandato de paz y bienestar, los españoles no pagábamos impuestos.  Y puedo asegurar, porque lo viví en plenitud, que el llamado franquismo fue, sin duda alguna, el periodo de mayor transformación económica y social sin precedentes, ya que durante su desarrollo España pasó de ser un país profundamente agrario y rural, con unas estructuras arcaicas de industrialización, a uno urbano e industrial que se reflejó en la mejor época conocida de España en todos los siglos de su historia moderna, época que quieren borrar porque la España de Franco fue la primera nación que derrotó al comunismo, y el comunismo o marxismo, está infiltrado en la política y en el periodismo porque el liberalismo, que es su padre, lo domina todo. Época plena de empleo, sin  deudas, amén de ser la octava potencia económica mundial; datos, que los enemigos de España, hijos de la Sinagoga de satanás, ocultan o salen por peteneras con una “memoria histórica” reinventada cargada de opiniones subjetivas, que intentan implantar para borrar todos los logros de la España de Franco, porque fue la primera nación que derrotó  al comunismo, y para que no se pueda comparar la España próspera que dejo el franquismo con unas oportunidades y un futuro muy diferente de estos últimos 40 años.

¡Ah!, olvidaba reseñar la gran labor cooperativista del Sindicato Vertical único, en el que estaban afiliados tanto los obreros como los patronos, trabajando unidos por el bien de España, sin conflictos ni lucha de clases, que hoy lideran más de treinta sindicatos, y que, subsisten, gracias a las subvenciones incontroladas y sin límite.

Francisco Franco Bahamonde fue en vida un cristiano ejemplar; recibió la Suprema Orden de Cristo, la más alta condecoración católica, que le fue concedida por el recordado Papa Pío XII, que sólo se entrega a quien se haya distinguido de manera especial en la defensa de los valores cristianos. También lo fue en su muerte, ya que su testamento es una muestra del sentir profundamente cristiano de aquel hombre, que dio por la Patria sus 24 kilates.

Esa es la verdad, que prueba la prosperidad heredada de aquel periodo franquista que sus enemigos no pueden soportar y que califican de oprobioso, y lo más curioso es que, aun sabiendo, porque lo saben, que fueron años de paz y bienestar, a los que ellos califican de oprobiosos, lo cual es una burda mentira, siguen, erre que erre, derramando babas de odio contra el franquismo, porque su meta no es otra que hacerle desaparecer de la historia.

Al igual que saben, que la España que se encontró Franco en 1939 estaba descompuesta y hundida, y que cuando murió en 1975 era la octava potencia económica mundial, y, en ese estatus de prosperidad la recibió la democracia, llevándonos al presente a la gran crisis social, económica y moral sin parangón, que estamos sufriendo.

 


Una respuesta a «¿Qué es eso del franquismo?»

  1. Cuando se cuenta a los jóvenes lo que fue REALMENTE aquella etapa de la historia de España, ¡piensan que se les está mintiendo!; porque lo que se les dice, no cuadra con la propaganda oficial ad hoc antifranquista que reciben, desde la misma infancia, por parte de esta III República de facto (con «rey-florero» incluido, ¡qué cosas tiene la política!) que venimos disfrutando desde hace tantos años ya.

    Bueno es recordar todo aquello para que no se olvide, don José Luis, pero el «himno nacional»… no se cantaba en vida del Caudillo, ni ahora tampoco…

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