¿Qué es el matrimonio?

El matrimonio, por supuesto sacramental y entre un hombre y una mujer –lo demás no son matrimonios, sino concubinato y sodomía, respectivamente–, es lo que vamos a ver a continución y así no sólo debe seguir siendo, sino que aún más tenemos que sustentarlo, alimentarlo y salvarlo, los primeros los propios cónyuges y después la misma sociedad con sus dirigentes a la cabeza, si no queremos seguir caminando hacia el precipicio:

* Una comunidad de amor y solidaridad insustituible para la enseñanza y trasmisión de los valores espirituales, religiosos, culturales, éticos y sociales; es el primer y más importante lugar donde el ser humano recibe y atesora las nociones y conocimientos sobre el bien y el mal, la responsabilidad y el concepto de autoridad.

* Es donde se encuentran, crecen, conviven y se nutren mutuamente varias generaciones, armonizando los derechos individuales con los colectivos y sociales.

* Es la célula esencial para la trasmisión ordenada de la vida y para la construcción de seres humanos y sociedades sanas en todos los aspectos.

* Si el matrimonio se destruye lo hace la familia y con ella la sociedad y la nación.

* Es obligación del Estado ayudar en todo a los matrimonios y familias, bien que sin privarles ni restringirles su derecho a todo aquello que puedan realizar por sí mismas o con otras.

* Dios ha subrayado de forma categórica de múltiples maneras la importancia esencial de la familia.

* El matrimonio y la familia son pieza clave de la civilización; su ruina causa la de ésta.

* familiaEl matrimonio es: institución natural y de razón –sus elementos esenciales están inscritos en la naturaleza del hombre–; no es institución artificial creada por leyes –sino una realidad previa a cualquier cultura o legislación–, por lo que no depende de convenciones humanas, y por lo tanto ellas no pueden deshacerlo; es vínculo natural y sagrado; no es una construcción sociológica casual; se funda sobre la naturaleza del amor conyugal y comporta un compromiso definitivo

* Tiene los siguientes rasgos o características: totalidad o plenitud de entrega, unidad o único, indisolubilidad ya que no depende de la voluntad de los cónyuges deshacerlo, fidelidad absoluta de los cónyuges y fecundidad o capacidad de procrear.

* Sus fines son el amor mutuo y el bien entre los cónyuges, y la procreación y educación de los hijos; que son a su vez don inapreciable para los esposos, la familia, la sociedad y la nación.

* Por último, el matrimonio y la familia son, y así deben ser tenidas y tratadas, Iglesia doméstica, pequeña o en miniatura.


2 respuestas a «¿Qué es el matrimonio?»

  1. Jesús dice en el evangelio de Mateo( 19 )
    ¿ No habéis leído que el que los creó al principio, los hizo hombre y mujer?, y dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y serán ambos una sola carne ?. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.

  2. Recuerdo que de niño veraneaba en un pueblo, en casa de mi abuela. Los vecinos eran gente ruda, pero recuerdo que esa familia era como un reloj, como un comando super eficiente donde cada uno conocía su lugar y su cometido. Dos hijas, dos hijos más mayores, un burro y un montón de cerdos y gallinas. Muy de mañana salían todos repeinados como en un desfile, en perfecto orden y a paso ligero; cada uno con una tarea. Detrás la madre, metiendo prisa amenazante: ‘vamos, vamos gandules, que ya os aviar ‘; o algo así… Y me admiraba, tanto el respeto, la obediencia y la eficiencia que mostraban siempre. Hasta los animales parecían entender la situación. Al regresar por la tarde del monte, del campo, volvía la tropa( ‘la unidad’, nunca mejor dicho )en la misma actitud. El padre, callado, nunca reñía, sólo si la cosa era sería mostraba un gesto que ponía a todos firmes. Impresionante el respeto y la complicidad de los padres, asumiendo ambos la posición de cada uno y su causa común. El cabeza de familia( algo relativo hoy como casi todo lo demás )lo era, sin imponerlo, sino de forma natural y para nada en plan peyorativo respeto a la parienta. La mujer asumía su subordinación sin sentirse mal por ello, pues era lo natural para el orden, mientras el mando fuera cabal; y lo era. Y si no lo hubiera sido, la mujer le habría llamado al orden en privado, porque el respeto y el rango se gana, no se impone. Todo eso ha pasado; pero siempre me acuerdo de esa familia que hundía sus raíces en lo que fue una España grande y con sentido.

    Muchos progres o no progres hoy, lo llamaría machismo, yo no lo creo, y creo que esa familia tampoco lo creería, empezando por la madre. Simplemente, se ha borrado( o mejor sería decir, se han encargado de borrar )de la memoria colectiva el papel cristiano de siglos en los integrantes de la familia tradicional. Donde cada uno conocía su lugar, y era admirable el respeto mutuo. En su sencillez, a mi entender, le daba mil vueltas a la familia moderna, con todas sus comodidades materialistas y sus egoísmos particulares convenientemente abonados. Hoy no se pasa una, y entonces se podían pasar las de Caín, que aquello no se rompía. Sólida como una roca, hacía bueno lo de una sola carne… una sola voluntad de ser.

    Y para que cobre algún sentido lo dicho, recordar aquello que se dijo en la Universidad Rockefeller, hace ya quizás cien años: hagamos que no deseen tener hijos, y no los tendrán; resumiendo. Y recordar que S. Freud, fue un masón anglo sionista de la B´nai B’rigth; por no recordar más.

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