Que viene, que viene…

Tras el más que sospechoso y hediondo archivo de las varias investigaciones a que se sometía la trayectoria financiera del rey a la fuga, así como tras haberse constatado que no pocas de ellas fueron patentes delitos, bien que por el tiempo pasado han tenido que ser archivadas por haber prescrito, el rey a la fuga se ha envalentonado, sacado pecho y decidido a regresar –¡que viene, que viene…!–, lo que ha anunciado a bombo y platillo mediante una misiva increíble a su hijo –todavía en el trono– más aún por venir de un ya demostrado facineroso (¿o será precisamente por eso?); esta vez el dictador Sánchez tiene razón cuando ha dicho que no basta, porque la prescripción de algunas de sus chorizadas no invalida que las cometiera, sino todo lo contrario.

La carta de este personaje toxico para todo el que se roza con él, y el más nocivo de los monarcas que hemos sufrido para España, que ya es decir, el más felón de todos los Borbones, es un insulto, un escupitajo, una ventosidad contra España; lo que no quita que haya todavía algunos que le besen el culo y estén deseando que vuelva para postrarse a sus pies… y es que como dijo el Gallo: «¡hay gente pa tó» (cuando le preguntó a Ortega y Gasset a qué se dedicaba y éste le contestó que «a pensar»).

Algunas de las afirmaciones que hace el rey a la fuga nos deja ojipláticos, demostrando la catadura inmoral, la baja ralea y la degeneración de uno que lo tuvo todo a su favor para hacer el mayor y mejor bien a España, o sea, esa mera adaptación, que no transición y mucho menos traición que es lo que fue empezando por él, además controlada y por supuesto nunca jamás una ruptura y menos aún total, y en cambio todo lo tiró por la borda por su codicia y amoralidad.

Lean ahora la cartita y, tras ella, les haremos alguna que otra reflexión (las negrillas son nuestras).

«Majestad, querido hijo:

En agosto de 2020, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a España y a todos los españoles (1), a sus instituciones y a ti como Rey, te comuniqué mi decisión de trasladarme fuera de España (2), para facilitar el ejercicio de tus funciones. Desde entonces, he residido en Abu Dabi, lugar al que he adaptado mi forma de vida y al cual agradezco enormemente su magnífica hospitalidad.

Conocidos los Decretos de la Fiscalía General del Estado, por los que se archivan las investigaciones de las que he sido objeto (3), me parece oportuno considerar mi regreso a España, aunque no de forma inmediata. Prefiero, en este momento, por razones que pertenecen a mi ámbito privado y que solo a mí me afectan, continuar residiendo de forma permanente y estable en Abu Dabi, donde he encontrado tranquilidad, especialmente para este período de mi vida. Aunque, como es natural, volveré con frecuencia a España, a la que siempre llevo en el corazón (3), para visitar a la familia y amigos (4).

Me gustaría así culminar esta etapa de mi vida desde la serenidad y la perspectiva que ofrece el tiempo transcurrido. Como bien sabes, en 2019 te comuniqué mi voluntad de retirarme de la vida pública, y así lo seguiré haciendo. En este sentido, tanto en mis visitas como si en el futuro volviera a residir en España (5), es mi propósito organizar mi vida personal y mi lugar de residencia en ámbitos de carácter privado para continuar disfrutando de la mayor privacidad posible.

Soy consciente de la trascendencia para la opinión pública de los acontecimientos pasados de mi vida privada (6) y que lamento sinceramente, como también siento un legítimo orgullo por mi contribución a la convivencia democrática y a las libertades en España (7), fruto del esfuerzo y sacrificio colectivo de todos los españoles.

Siempre que te parezca bien, es mi deseo que hagas pública esta carta, para conocimiento de todos los españoles y en la fecha que estimes oportuna. Con mi lealtad, cariño y el orgullo inmenso que siento por ti.

Tu padre».

(1) Prácticamente lo mismo que dijo Alfonso XIII al abandonar España consciente de que la dejaba a los pies de los caballos y de que el enfrentamiento fratricida era prácticamente inevitable. Transcurridos 89 años, el nieto muestra la misma cobardía que el abuelo.

(2) No. La decisión fue de huir cual bellaco, cual delincuente barriobajero, de escapar a sus responsabilidades delictivas que sabía que le podrían exigir, de poner tierra por medio además en una país sin tratado de extradición con España que es la prueba del algodón.

(3) Archivo, que como hemos dicho apesta, máxime sabiendo lo que es la fiscalía general en la actualidad, pero… el muy zorro nada dice de las causas que se han archivado pero sólo por haber prescrito los delitos cometidos, patentes, reales y verdaderos. Por cierto, que también calla sobre los indicios que apuntan a que otros miembros de la Casa Real estaban en el ajo, o sea ¿Felpudo VI? Y asimismo sobre los de la «tonta» Cristina.

(4) ¿Amigos? La amistad se basa en la sinceridad y la lealtad. Al amigo se le dice cuando actúa mal; al enemigo no para que fracase. No son amigos, sino pelotas y en muchos casos cómplices.

(5) O sea, que lo de residir en Abu Dabi permanentemente que dice en el primer párrafo es mentira, porque sabe muy bien que sus visitas a España van a ser constantes, continuas y de estancias no inferiores a doce meses… para que cuando pase el escándalo de su primera «visita»… quedarse aquí. Este personaje miente desde que nació.

(6) Mentira también. Su depravación moral se supo de siempre, y él sabía que lo sabía todo el pueblo español pero… le importó un bledo, pues siguió hasta hartarse.

(7) Su contribución ha sido a la destrucción de España, la cual es patente que se haya al borde de la desaparición como nación y/o incluso del enfrentamiento fratricida otra vez, con un pueblo idiotizado, corrompido y renegado que ha perdido su dignidad, orgullo y honor, caído además en manos de una clase política abominable que él amparó; amparo que fue recíproco, claro, hasta que a una de las pates ya no le interesó.

Mucho más se podría decir, pero no merece la pena.


7 respuestas a «Que viene, que viene…»

  1. «Borbones masones»,, libro de Mauricio Carlavilla escrito hace más de 50 años…. TODOS los borbones descendientes de Fernando VII han sido masones, masones tontos y corruptos, pero masones.
    No se entiende – por lo menos yo no lo entiendo – que Franco que, se supone era anti-masón y con las informaciones que tenía, entre otras del propio Mauricio Carlavilla – ex-policía – eligiera a Juan Carlos como futuro rey. A no ser que los USA le impusieran este espantapájaros a sabiendas que lo iban a manipular a su antojo.
    No soy experto en Historia y mucho menos en buscar y rebuscar las razones de Franco para tamaño disparate, pero la única que me viene a la cabeza es la visita del Presidente USA, el General Eisenhower, masón Illuminati y malísima persona,, que le convenciera para ello. Algunos que estudiaron ese «viaje», notaron un cambio enorme en las relaciones de Franco/España con relación a la anterior etapa diríamos «nacional». Lo siento si alguien se lo toma a mal, pero es una idea personal solo basada en los hechos posteriores y, la nominación de este personaje repugnante como rey.
    Amigos de El Español DIgital, nuestras ideas de DIOS y PATRIA están por encima de todo lo demás.
    Íñigo Caballero
    Donostiarra y carlista desde que nací

    1. No es justo culpar a Franco de la conducta de otra persona, porque cada uno es responsable de sus propio actos, y el primer responsable de los actos del Rey es el propio Rey, y culpar a Franco es injusto mucho más si él no estaba en vida para haberlo podido censurar. Por tanto de los actos del Rey el responsable es el propio Rey, y de segundas los que estaban a su alrededor y no sólo se lo consentían sino que le reían las «gracias». La Guerra civil y la División Azul dió muchos héroes, pero no pocos de los que en una y otra guerra intervinieron en el bando Nacional, con el paso del tiempo se estropearon como se estropean los quesos «Brié» hasta estar podridos, como fue el caso de tantos, entre ellos Sabino Fernández Campos, El General Armada, y otros muchos cortesanos que coadyuvaron a que Juan Carlos fuera tan miserable o más que Fernando VII.

      Ahora bien, dicho esto, también es justo reconocer que Franco eligiendo al Príncipe se cubrió de «gloria» para los restos, no puedo escoger a otro peor, esa es la realidad, porque la sangre de los héroes y de los mártires, -entre ellas la de José Antonio-, las noches en vela, de frío, de dolor y de miedo, la tortura de las chekas, las mujeres ultrajadas, la heroicidad del Alcázar, del Alto de los Leones, del Santuario de la Virgen del la Cabeza, del Seminario de Teruel, de Gijón y de Oviedo, los linchamientos de sacerdotes y de catequistas en miles de pueblos, los ahogados y torturados en los barcos prisión de Santander, de Bilbao, de Barcelona, Alicante o Málaga, los asesinatos con sevicias al anochecer y en despoblado, en las tapias de los cementerios, en las cunetas de la carreteras de media España, ese pobre hombre que iba en el camión al matadero ciego porque le habían arrancado los rojos los ojos y no veía, y sin querer pisó a un miliciano cuando lo bajaron del camión para matarlo, y el miliciano no tuvo otra que vengarse que pegarle un hachazo y cortarle el pie con el que sin querer lo había pisado, los templos profanados, las imágenes de la Virgen quemadas, las hostias de los sagrarios orinadas por estos canallas a los que luego, 3 ó 5 años de cárcel se les perdonaba todo, todo ello y mil cosas más se malograron con la decisión de poner a Juan Carlos como Rey de España. Pero no solo fue el Rey, porque el Rey solo no habría podido vender a España, ni un solo Poder del Estado estuvo en su sitio, el Ejecutivo de Arias Navarro traidor, el Legislativo de Torcuato Fernández Miranda, traidor, el Judicial de Antonio Hernández Gil, traidor, y los Generales de Franco traidores a España, porque tras la traición de vender el Sahara a los Americanos, al Rey lo tendrían que haber juzgado y ejecutado. Toda la transición pudo ser posible, porque el régimen estaba carcomido por su aburguesamiento. Igual que la Jueza Alaya de los ERE de Andalucía es noticia porque lo normal es unos jueces corruptos al servicio de los intereses de la extrema izquierda, y ella desentona de lo que es lo común, el Capitán de Navio D. Camilo Menéndez Vives llamó la atención con aquello de que por encima de la disciplina (que no era disciplina sino hacerle el juego al enemigo) está el honor, porque también él desentonó del común que pusieron por delante el confort del sillón de su casa con calefacción a los juramentos de servir a la Patria. La Patria para entonces y desde entonces era para toda esta gente el sonido de la impresora del cajero automático haciendo los apuntes de poner al día la cartilla del banco. Y la responsabilidad no era de los oficiales, porque donde hay capitán no manda marinero, la responsabilidad era de los Generales que para eso eran Generales. Y no sólo ellos, antes que ellos los que estaban al mando de los poderes del Estado. Cuando todo esto se reconozca empezaremos a enderezar España.

      Lo que sí espero, si en los siglos venideros a alguien se le ocurre proponer restaurar la monarquía borbónica en España, (porque antes o después en España se saldrán con la suya los rojos y echaran al rey pusilánime este que tenemos que es incapaz de nada) es que quien lo plantee si quiera no tenga tiempo ni de abandonar el atril de las Cortes donde haga tal propuesta, que como con Calígula, caigan sobre él los presentes y tenga la misma muerte.
      La Monarquía Borbónica en España está ya en última convocatoria.

  2. El daño ya está hecho y no veo la solución por ninguna parte.

    De todos modos, dicho sea en beneficio de quien quizá tomó una decisión equivocada a la hora de elegir sucesor a título de rey (aunque, tanto en la historia española como en la universal, abunda este mismo tipo de error), con Juan Carlos I, España volvió -simplemente- a la normalidad de los últimos siglos, tras la completa «anormalidad» (entiéndase…) que supuso la época de Francisco Franco al frente de la jefatura del Estado.

    Mi opinión personal, es que se trató de una «imposición»; aceptada en virtud de promesas de futuro que después no tuvieron cumplimiento (o fueron traicionadas, como se prefiera). Esto último sería válido para todos los implicados, tanto nacionales como extranjeros.

  3. Terrible anatema el de Enríquez de Aguilar.
    Terrible por certero y cierto.
    Nada pues que añadir, que no es mi estilo hacer leña del árbol caído.
    Sólo hacer un apunte a lo manifestado en la carta del Rey emérito.
    Siguiendo la estela de tantos comentaristas y tertulianos, quiere hacerse perdonar sus muchos yerros alegando sus “méritos” en la Transición…. ¡¡¡El mayor de los yerros en cuanto a sus consecuencias!!!
    Porque la esencia de la “TRANSACCIÓN” fue la venta de la España de Franco, de la España Una, Grande y Libre, a sus enemigos… a cambio de que no cuestionaran la Corona que le había otorgado Franco.
    Hoy esos enemigos de España y de Franco, cual jauría de perros, persiguen al Rey emérito -y a su hijo- porque una vez más en la historia se vuelven a escuchar las palabras del senado romano a los asesinos de Viriato.
    “Roma traditóribus non redere”
    Y digo que la Transacción fue el mayor yerro del ex Monarca, no solo por haber faltado al solemne juramento empeñado -que Dios se lo demande- sino también porque como dice Kevlar Steiner en su insuperable comentario, ha malogrado y hecho estéril la sangre, sudor y lágrimas de tantos héroes y mártires.
    En el pecado lleva la penitencia.
    ¿Se lo estará demandando Dios?

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