¿Quién ha cruzado la línea?

En plena sicosis, por el ambiente existente en la campaña electoral de Madrid, Sánchez se ha permitido tocar a arrebato en un mitin y pedir “a todos los demócratas que se pongan en pie para parar el fascismo” y “Vox es un peligro para la democracia…han cruzado la línea”. La cara dura del presidente del gobierno sobrepasa todo lo imaginable, pues el verdadero peligro para la democracia, la Constitución y nuestra forma de vida reside en su persona.

Empezó la campaña con alarmantes informaciones: cocteles Molotov contra la sede de Podemos en Murcia, pedradas contra Vox en Vallecas y Alcorcón y varias cartas amenazantes a ministros, a una directora general y al líder de Podemos. El responsable de la seguridad en Madrid es el ministro del Interior. A Marlaska le compete la investigación para poner ante la justicia a los autores y a los promotores, así mismo es responsable de la celebración de los actos electorales sin acciones de violencia.

La permisividad hacia los violentos, que apedrearon a Vox y a la Policía Nacional en Vallecas y Alcorcón, queda probada al conocerse que dos de los detenidos pertenecen al equipo de seguridad de Pablo Iglesias. Su detención se produjo el 15 de abril y solo fue conocida el 1 de mayo. Un favor que el ministerio del Interior hace al líder de Podemos, sin que este tampoco lo haya aprovechado para tomar medidas disciplinarias con sus empleados.

Utilizar la violencia sufrida por un partido, Vox, para responsabilizarle de las acciones violentas que alienta otro, Podemos, es un ejercicio de la mejor escuela estalinista que ya creía superada. Estos hechos generan varias preguntas que deberían ser contestadas en sede parlamentaria por el gobierno y por Podemos. La transparencia y limpieza de estas elecciones es responsabilidad del Consejo de Ministros, pues esta comunidad no tiene transferida la seguridad.

Si a la permisividad presidencial hacia el deterioro de la campaña electoral madrileña, añadimos su búsqueda pertinaz para el nombramiento del CGPJ, en la participación decisiva de la fiscal general del PSOE al no inhibirse en votaciones del Consejo Fiscal que interesan al gobierno y en la colaboración del palacio de la Moncloa para incrementar la tensión y la polarización social. Sánchez aparece como el principal causante del deterioro de nuestro sistema político, no de su más importante valedor como le obliga el cargo que ostenta.

Queda todavía el acto más importante de las elecciones autonómicas de Madrid, el recuento de los votos. Es el momento en el que debe exigirse la mayor limpieza y el mayor control para evitar pucherazos varios. En este proceso es el ministerio del Interior el responsable y por tanto el gobierno en su conjunto. Han surgido informaciones alarmantes de personas: que han acudido a depositar su voto por correo y no les han exigido su DNI o la habilitación notarial para hacerlo en nombre de otro, que han llegado con varios votos y que han sido aceptados sin las debidas acreditaciones, de los que no iban a votar sino a otra gestión y han visto que en su tique constaba que habían votado por correo en esa oficina. Extremos que deben ser explicados sin demora por la comisión electoral y por el gobierno, pues la explicación dada por la dirección de Correos no es aceptable.

Si tenemos en cuenta el antecedente del presidente y el manejo de la urna detrás de una cortina, en las elecciones primarias de su partido y que por ello le costó el puesto al que optaba. No se puede estar nada tranquilo, visto sobre todo el empeño de Sánchez y su implicación no solo en impulsar a su candidato, sino también en descalificar al bloque contrario con la acusación de fascistas. Sánchez parece olvidar que en el Consejo de Ministros tiene sentados a varios comunistas, cuya ideología está condenada y proscrita de las instituciones por el parlamento europeo, junto a la ideología nazi.

En España aquellos a los que usted llama fascistas no lo son, sino que apoyan la Constitución, la unidad de la nación, la igualdad ante la ley, los derechos fundamentales y la libertad individual. Todo aquello que desde la presidencia usted socava, a pesar de haber prometido lo contrario en su toma de posesión, con procedimientos comunistas para acabar con todas las ideologías, excepto con la suya, y le permita implantar un totalitarismo político, con el señuelo de un federalismo falso, que le facilite permanecer en el Poder sin ningún control democrático.


2 respuestas a «¿Quién ha cruzado la línea?»

  1. No se entiende que la ideología comunista o socialista ,que es lo mismo,esté proscrita y condenada y se permitan partidos delegaciones y sedes de dicha indole.
    No lo entiendo.

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