Reconsideración sobre la Guerra de Malvinas en 1982- I

Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño, Sun Tzu.

Por la vía del engaño harás la guerra (“be-tachbūlōt ta`aseh lekhā milchāmāh”). Lema original del Mossad, inspirado en el libro de los Proverbios (Prov. 24:6).

Con mi agradecimiento a Patricio Lons, Óscar Abudara y José J. García L. (El autor)

Algunos buques ingleses hundidos o neutralizados

En un artículo anterior finalizaba constatando que el propio Comandante Jefe de la “Falklands Royal Task Force”, el Almirante Sandy (‘Arenoso’) Woodward, ordenó al Coman­dante de las Fuerzas Terrestres (General Jeremy Moore) que llegara a Puerto Argentino el 14 de junio u ordenaría la retirada total, puesto que estaban a punto de quedarse sin alimentos y municiones. Woodward, años después, dijo que escribió en su diario que “si los ‘argies’ nos soplan en la nuca nos mandan al fondo”, y públicamente amplió que “si los argentinos hubieran resistido una semana más la historia hubiera podido terminar de manera muy diferente”.

Analicemos ahora el final de la campaña militar y las causas de la guerra.

El nieto de Churchil impulsó el bombardeo de Buenos Aires. Un Vulcan, con un gran misil en sus alas, aterrizado en emergencia en Brasil

El recurso al bombardeo a la Argentina continental

En esa tesitura de agotamiento inglés, incluso mucho antes, Margaret Thatcher estudió seriamente  el bombardeo convencional de Buenos Aires, mediante aviones Avro 698 Vulcan desde la isla Ascensión e incluso con el apoyo chileno para esas operaciones con bombas de 1.000 libras; en este contexto, creo interesante recordar que Thatcher pronunció en Gibraltar, en 1998, su “¡Bombardeemos Madrid!”, cuando un navío español entró en “aguas del Peñón”. Pero no solo eso, sino que incluso Inglaterra porfi la posibilidad de arrojar una bomba atómica sobre el continente, concretamente sobre la ciudad de Córdoba y su complejo industrial-militar de la Argentina. En el libro “Rendez-vous: el psicoanálisis de Francois Mitterrand”, de Ali Magoudi (2005), el autor, médico del presidente de Francia, Francois Mitterrand, relata que este le contó, el 7 de mayo de 1982 y ante la presión que ejercía la inglesa en relación con los Exocet, que “tuvo una diferencia de opinión con la Dama de Hierro. ¡Qué mujer imposible esa Thatcher! … No se puede ganar una batalla contra el insular síndrome de esta incontrolable mujer británica, que quiere provocar una guerra nuclear por unas pequeñas islas habitadas por tres ovejas tan peludas como congeladas”.

También Estados Unidos, quien, no obstante, no tuvo problemas para ignorar el Tratado de Río -Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca- (TIAR), dinamitándolo en la práctica, contribuyó a convencer a Thatcher para que no usara la bomba atómica. Sin duda Washington consideró que no hacía falta, pues estaba dispuesto a seguir ayudando a Inglaterra, a la que incluso había ofrecido un portaviones (El País, 3-III-1984), con información, combustible, avanzados misiles aire-aire Sidewinder 9L y un largo etcétera.

Reino Unido, a pesar del Tratado de Tlatelolco (1967), por el que se creó en Hispanoamérica la primera Zona Libre de armas atómicas del mundo, ha reconocido que desplegó, al menos, 31 armas nucleares durante la Guerra de Malvinas (también el submarino Conqueror las llevaba). Siempre se ha sospechado que el paso de la flota de invasión por Gibraltar fue para aprovisionarse de ellas. En algún momento de la guerra, quizás tras encajar las primeras bombas argentinas, la mayoría de estas armas pasaron a las bodegas de los portaviones y de determinados barcos auxiliares/mercantes.

Las armas atómicas eran, oficialmente y olvidándonos de posibles torpedos atómicos, de dos tipos: cargas de profundidad y bombas lanzables desde aeronave. De ambos tipos había versiones de instrucción inertes. Seguramente las llevadas al Atlántico Sur eran del tipo WE.177, de las que hubo tres versiones de aspecto exterior muy similar; la WE.177A era de fisión y podía ser lanzada por los Harrier embarcados en los portaviones. La WE.177A tenía un peso de 272 kg (600 libras) y un rendimiento variable entre 10 kt (kilotones) y 0’5 kt.

Movimientos de las Nukes. Inglaterra ni reconoció los tratados internacionales (Tlatelolco) ni sus propias restricciones (Belgrano).  USA traicionó a Argentina incumpliendo así el Tratado de Río (TIAR)

La situación militar el 14 de junio de 1982, día de la rendición

A toro pasado, desde la distancia y con carencia de información, pues tato Inglaterra (100 años de secreto) como Argentina siguen sin divulgar muchos informes, es fácil caer en errores. Pero hay datos que sí han surgido con el tiempo. Veamos.

Obviando que los argentinos debieron llevar a las islas más y mejores medios humanos y, sobre todo, materiales (Galtieri, ordenó reforzar las islas tras inspeccionarlas el 22 de abril), para hacer frente a la hipótesis más peligrosa, que Inglaterra fuera a la guerra, como fue; un fallo imperdonable fue el que no se prolongara la pista de aterrizaje de Puerto Argentino, con planchas adecuadas, para permitir su utilización por los aviones de caza argentinos. Su despliegue inicial argentino fue equivocado: dejando desprotegido San Carlos y guarneciendo Gran Malvina, y sin una reserva más o menos móvil que pudiera, al menos, hacer maniobras retardadoras del desembarco y primeros avances. En Pradera del Ganso, primer gran combate terrestre, los argentinos no dispusieron fuerzas suficientes y acumularon suicidas órdenes y contraórdenes.

En todo caso, tampoco ha trascendido que las guarniciones tuvieran orden de “defensa a toda costa”, como cabría y debería haber sucedido para frenar el avance y compensar la inferioridad numérica frente a los ingleses. Hubo bastante rendiciones, terminando por la de Menéndez.

Al decir del almirante yanqui Harry Train, si el General Menéndez hubiera contraatacado con energía y sus mejores unidades en Pradera del Ganso y Fitz Roy (desembarco de Bahía Agradable -Bluff Cove-), hubiera bloqueado el avance inglés por el Sur, menos dificultoso que el de las montañas del Norte. Solo hubo contraataques locales y ninguno de carácter general.

Abundando en el llamativo comportamiento del mando argentino en Malvinas, en la primera semana de junio, mientras las fuerzas británicas se preparaban para asaltar una serie de colinas cerca de Stanley, Menéndez fue presionado por Galtieri para contraatacar el asentamiento de Fitzroy, pero decidió quedarse. la defensiva. En el documental Falklands: How Close to Defeat? (Malvinas, ¿cuán cerca de la derrota?), el brigadier Julián Thompson reconoció que un contraataque argentino allí habría “frenado el avance británico, causado muchas bajas y podría haber forzado a la opinión pública internacional a inclinarse a que el Gobierno Británico llegase a algún tipo de acuerdo”. En el mismo documental, el Jefe del Batallón de Infantería de Marina nº 5, Capitán de Fragata Carlos Hugo Robaccio, manifestó: «Yo quería contraatacar, teníamos un plan y la tropa estaba lista para partir; estábamos planeando hacerlo de noche, pero la autorización nunca llegó; el general (Menéndez) dijo “no puedo apoyar esto con la logística que tenemos”; creo que debería haber desobedecido las órdenes y contraatacar, estábamos a sólo un paso de ganar la guerra si al menos lo hubiéramos intentado, deberíamos haber dado el último paso».

Recordemos que, según dijo Woodward luego, si Puerto Argentino hubiera aguantado una semana más, los británicos habrían colapsado al menos logísticamente. Al respecto de la defensiva sin idea de retroceso y los contraataques generales, el citado Capitán de Fragata Carlos Robaccio (llegaría a contralmirante), escuchó mucho más tarde a sus oponentes, que los ingleses no entendían por qué no contraatacó en M. Willians el 13/14 de junio, dado que “no solo no teníamos capacidad de tomar su posición, sino que no hubiésemos resistido un contraataque argentino … teníamos 450 bajas entre muertos y heridos y estábamos destrozados» (testimonio de Robaccio a Patricio Lons; solo el bombardeo en Bahía Agradable han reconocido que les había producido 56 muertos y más de 150 heridos). Robaccio pidió al General Menéndez autorización para el contraataque, quien se negó.  El Mayor Aldo Rico, jefe de la Compañía de ‘comandos’ 601, junto con el Mayor Mario Castagneto, de la Compañía 602, propusieron al Teniente Coronel Seineldín, Jefe del Regimiento de Infantería nº 25 (en realidad un batallón), arrebatar el mando a Menéndez, pues consideraba que se pudo haber aguantado más (Guerra en la Argentina, tomo I, Ed. Espuela, 2012); las tres unidades citadas podrían haber intervenido también en los últimos crontraataques. Por cierto, Aldo Rico testimonió también que Menéndez había predicho que los ingleses desembarcarían en San Carlos y avanzarían por las Alturas Rivadavia.

Un testimonio más, Tony Davies, Sargento Mayor de los Guardias Galeses (hoy teniente coronel retirado) dijo lo siguiente al diario Clarín (28-V-2007): «uno o dos días más y nunca lo hubiéramos hecho (ganar). Para el desembarco de San Carlos nos habían prometido cobertura aérea, que nunca tuvimos; que iba a haber helicópteros, que no tuvimos porque ustedes habían hundido el Atlantic Conveyor. Comida, munición, transporte estaban en extremo racionamiento una semana después de San Carlos. En mi regimiento terminamos usando lo que las tropas argentinas dejaban en la retirada: comida argentina, munición argentina y, en muchos casos, armas argentinas porque eran mejores a veces que las nuestras. El día de la rendición íbamos a atacar Sapper Hill. Pero el General Menéndez dijo «se acabó». La artillería nuestra tenía sólo para cuatro rondas (salvas), que es nada. No teníamos gasolina, ni comida y muy poca munición. Y estábamos perdiendo a muchas tropas por enfermedad, el frío, las heridas de las batallas. Un día o dos más ahí y podría haber pasado cualquier otra cosa».

Pero lo más grave de todo, y poderosamente llamativo, es que el General Mario Menéndez se negó a cumplir la orden de resistir hasta el final que le dio personalmente, por radio, el General Galtieri el día 13.

En el mejor de los casos, muchos errores del mando argentino como para ser casuales. Y cometidos, además, por desobedientes militares preparados y que contaron con medios suficientes.

Fin Parte I/II


Una respuesta a «Reconsideración sobre la Guerra de Malvinas en 1982- I»

  1. Hay mucho que comentar sobre esta cuestión, aunque sea de forma apresurada e improvisada.
    La primera que si este artículo lo firmara un militar norteamericano saldría en las mejores revistas militares, pero como es un militar español que no está vendido a los enemigos de España (que son los mismos que los enemigos de la Argentina en Malvinas y después de Malvinas), es ignorado incluso en los centros de enseñanza militares españoles, que están abiertos a Monedero o a pedantes de la «Cátedra» (?) «Gutiérrez Mellado» de la UNED, pero no a los que alertan de verdad frente al peligro de la política de defensa emulando a la cigarra del cuento «la cigarra y la hormiga», como es el caso del autor.
    Este es un trabajo, como el libro recientemente publicado sobre Marruecos y el Sahara («España, Marruecos y el conflicto del Sahara») https://gallandbooks.com/inicio/2235-espa%C3%B1a-marruecos-y-el-conflicto-del-s%C3%A1hara-9788417816797.html
    es la visión de un Técnico. Si fuera de otro signo se lo rifarían para dar conferencias en las Academias Militares, como lo que dice va en la dirección del mejor servicio a España, eso hoy no interesa.
    Sobre algunas conclusiones que se pueden sacar de la guerra d las Malvinas:

    1.- La primera conclusión que hay que sacar de la guerra de las Malvinas, es que las guerras son como las olimpiadas, cuando uno llega a las olimpiadas tiene que llegar ya entrenado y preparado, no puedes llegar a correr la Maratón pensando que mientras que llegas y te instalas en el hotel, que te da tiempo a prepararte los días previos a la carrera. No, las cosas no funcionan así, a las olimpiadas como a la guerra hay que llegar ya con toda la forma física a punto. Esto parece una perogrullada pero en realidad no lo es, vemos en España que el musculo militar ha sido dejado en el abandono, no sólo por desidia sino por 40 y tantos años de gobiernos sucesivos a las órdenes de intereses extranjeros que exigían este desarme y esta pérdida de músculo militar. Que muchos mandos militares se hayan prestado, por ignorancia o por conveniencia de venderse, a esta dinámica de los políticos, da qué pensar.

    2.- Lo sepan o no, los que niegan al presupuesto militar los fondos que son necesarios para no ser derrotados por el enemigo, en realidad están trabajando para este enemigo a quien le conviene un adversario débil que carezca de los medios necesarios para hacerte frente. Es al enemigo más que a nadie a quien le interesa que estés desarmado para que de este modo opongas la menor resistencia.
    Está probado que si Argentina en lugar de tener 5 misiles antibuque Exocet hubiera tenido 20 unidades, habrían ganado la guerra, sólo con esta diferencia, el resultado se hubiera inclinado a favor de Argentina que era inclinarse a favor de la Hispanidad y en contra del complot de los sajones y sus lobbys económicos para tener sometida y empobrecida al continente Suramericano. El dinero que cuestan estos 15 misiles de diferencia no es nada si lo comparamos con el precio que cuesta la derrota y los 649 muertos que tuvo Argentina. El no tener lo necesario cuesta bastante más caro de lo que cuesta lo que es preciso para evitar la derrota, y esto tiene una traducción directa con lo que está pasando en España que no reacciona frente a las continuas agresiones de Marruecos. Aquí seguimos como la cigarra del cuento, cantando y tocando la guitarra sin pensar en el invierno que viene.

    3.- Otra conclusión que se extrae del desarrollo y resultado de esta guerra, es que no vale en la guerra hacer un pequeño esfuerzo, sino que para evitar la derrota es preciso empeñarse con todas las energías de la nación.
    No basta con esforzarse «bastante» o hasta cierto punto, sino que hay que darlo todo. Argentina allá donde se empeñó a fondo, por ejemplo su Fuerza aérea, obtuvo grandes resultados.
    Argentina desplegó sobra las islas un número insignificante de tropas. Apenas el 1% de sus fuerzas. El Ejército Argentino de la época tenía 180.000 soldados y podía elevarse a 360.000 llamando a sus reservistas. Tenía unidades muy buenas, con entrenamiento y equipamiento en Montaña y clima ártico que no se utilizaron ante el temor de que Chile, empujado por los ingleses, pudiera invadir el país. Este fue el primer error. Porque las reservas hay que conservarlas hasta cierto punto, no hasta el extremo de tenerlas inmovilizadas mientras pierdes la guerra contra los ingleses.

    4.- Un error (o traición, según el motivo último que determinara por qué no se hizo) importante fue no ampliar la pista de despegue de Puerto Argentino.
    Que se llevaron unas placas metálicas para esta ampliación parece que está claro que sí se enviaron porque el Teniente Coronel Quevedo, al mando de una Unidad de Artillería antiaérea (la 4ª de artillería paracaidista) cuenta que las utilizó como tejado impermeable para sus posiciones defensivas, por tanto el material se llevó a la isla, otra cosa es que fuera insuficiente y al ser insuficiente se le diera otro uso, o que aun siendo suficiente por la razón que sea no se utilizara. Si Argentina monta uno o dos aeropuertos desde donde despegar sus Mirage III, estos aviones de superioridad aérea habrían llegado al combate sin el problema de ir al límite de carburante (saliendo de las bases del continente cuando llegaban a los objetivos apenas si tenían el combustible justo para lanzar las bombas y salir corriendo), y si algo demostró la guerra es que el entrenamiento de los pilotos argentinos no tenía nada que envidiarle sino todo lo contrario al entrenamiento de los pilotos de la NATO ingleses, y en valor y audacia los argentinos eran muy superiores. Habría que haber visto a los pilotos «gringos» si hubieran tenido que volar en las condiciones de inferioridad táctica en la que lo hicieron los argentinos, y si los misiles sidewinder los hubieran tenido los argentinos, posiblemente los ingleses se habrían negado a combatir.
    No hubiera bastado con ampliar la pista, sino que hubiera sido necesario dotar a la misma de tropas que garantizaran la seguridad frente a un ataque enemigo. Hay que recordar que el 15 mayo de 1982, el Escuadrón D del 22º Regimiento SAS (Servicio Especial del Aire, las fuerzas especiales británicas) atacaron de madrugada el aeródromo de aviones de ataque al suelo Pucará que los argentinos tenían en la Isla Borbón (Isla Peeble) destruyendo dos aviones y averiando 4 más. El golpe de mano demostró que la unidad argentina que otorgaba protección al aeródromo no había tomado conciencia de la alta misión que tenían. El resultado es que las tropas de tierra argentinas se vieron privadas del apoyo en ataque a tierra de estos aviones de fabricación argentina.
    El resultado de no ampliar la pista de aterrizaje de las islas (un solo día de trabajo habría llevado esta labor) a pesar de que la Fuerza Aérea lo deseaba y pedía imperiosamente es que los cazas de superioridad aérea argentina (Mirage III) no pudieron operar por estar en el límite de su rango de combustible y no tener suficiente pista para aterrizar en las islas.

    5.- Una cuestión muy importante es el de la artillería.
    Los pedidos de armamento fueron sistemáticamente rechazados, solo en las últimas semanas se mandaron 4 cañones de 155 mm. Inmediatamente los 155 denegaron el acceso de los buques británicos a la costa para bombardear de noche las posiciones argentinas como hacían. Las fragatas inglesas huyeron de las proximidades de Puerto Argentino para nunca más acercarse. Hay que pensar qué hubiera pasado si se hubieran enviado cañones pesados desde el principio como el jefe de artillería demandaba, y no solo para defender puerto argentino sino también para atacar a los buques y a las tropas en San Carlos.
    España prácticamente carece de Artillería en la actualidad. ¿Por qué?
    En la Segunda guerra mundial los alemanes habían demostrado la eficacia de las baterías antiaéreas tipo Cañón antiaéreo FLAKVIERLING 38 de 20mm usado no en funciones de guerra antiaérea sino para detener a la infantería enemiga. los argentinos hicieron lo propio con su cañón antiaérero bi-tubo Otto Melara, pero faltó una concentración de estas piezas para haber creado una barrera que hubiera diezmado los avances enemigos. Muy al contrario los regimientos de infantería se desplegaron sin su armamento pesado. Los cañones ligeros de 105 mm ingleses habrían podido ser silenciados por contrabatería de haber contado los argentinos con cañones de 155 mm, con impunidad protegiendo las baterías Oto Melara 105mm, de rango más corto, que sufrieron contrabatería británica. Por otra parte, como se está viendo en la Guerra de Ucrania, y ya se demostró desde 1944 por los alemanes con el uso del panzerfaust, el dotar a la infantería de armas anticarro de usar y tirar es fundamental para incrementar la potencia de fuego de las pequeñas unidades. Otra enseñanza que se está pasando por alto en una defensa eficaz de Ceuta y Melilla, dotar al infante de armas individual contra carro tipo C90 con independencia de la sección de armas de apoyo de la compañía.

    6.- No hay derecho a que los argentinos no tuvieran agua potable salvo los destinados en Puerto Argentino, o que perdieran en poco más de un mes y medio un mínimo de 9 ó 10 kilos de peso por la falta de comida, que en muchos casos llegó a una pérdida de hasta 19 kilos. A la tropa no se le puede llevar a un nivel de sacrificio tan grande antes de entrar en combate, porque esto es llegar al combate al límite de fuerzas, y si estás al límite no puedes estirar luego mucho más en nuevos sacrificios. No puede ser que las terrazas en Buenos Aires estuvieran atestadas de gente pidiendo otra de gambas mientras los soldados y oficiales en campaña pasaban hambre física como en Biafra. Luego los Generales se las dan de «duros» como el General Cristino Nicolaides, uno de tantos ineptos, pero la valía se demuestra no en los desfiles sino mirando por las fuerzas propias para que tengan un mínimo de suministros y calidad de vida en algo tan básico como el agua potable o comer para no perder un mínimo de 10 kilos en poco más de un mes.

    7.- Sobre el posible bombardeo de poblaciones argentinas con los bombarderos británicos Vulcan.
    Los angloamericanos en las guerras en las que participan rara vez se ponen límites, (mientras acusan de asesinos al contrario suelen ellos asesinar con más saña, la ciudad alemana de Dresde lo puede atestiguar), el ataque al Crucero argentino General Belgrano, muy alejado de la zona de exclusión que marcaron los ingleses, es buena prueba de ello. Otro ejemplo es el malogrado intento de ataque a la Base Aérea argentina de Río Gallegos, que incluía no solo la destrucción de los aviones argentinos sino también el asesinato de los pilotos. Una Unidad del SAS en helicóptero fue lanzada para ello pero tuvieron un accidente y huyeron por la frontera de Chile por donde habían venido. Existe un libro al respecto «La guerra invisible: el último secreto de Malvinas», de Marcelo Larraquy.
    Quiero decir que si los ingleses no bombardearon el continente es porque no pudieron o porque el bombardeo sin precisión que hubieran podido hacer hubiera tenido para ellos 2 enormes consecuencias negativas:
    – la primera que toda Suramérica en bloque (a excepción de Chile y Uruguay) se habría puesto del lado de Argentina, y en el caso de Brasil, habría dejado de ayudar a Gran Bretaña.
    – la segunda, que los Vulcan no habrían podido llevar escolta de cazas, y en la Argentina continental la Fuerza Aérea Argentina los habría cazado sin mayor dificultad. Precisamente por ello Inglaterra no quiso arriesgarse a un fiasco de esta naturaleza.
    En la Operación Black Buck (noche del 30 de abril al 1 de mayo) 2 bombarderos Vulcan realizaron 17 repostajes aéreos de combustibles para reabastecer en vuelo a los 2 bombarderos Vulcan, llevando 21 bombas soltadas en caída libre a gran altitud y apenas 1 bomba tocó la pista aérea de Puerto Argentino, ocasionando un daño insignificante que en unas horas quedó reparado. Aunque hubo varios intentos similares en días posteriores, los Vulcan demostraron su ineficacia. En la Argentina continental hubieran tenido que volar sin protección de cazas y los Dagger argentinos habrían dado cuenta de ellos.
    El uso de bombas atómicas en el continente es una posibilidad pero habría sido ya la guerra total, y habría puesto a los EEUU en una posición muy comprometida respecto de toda Suramérica. Los ingleses no tienen escrúpulos pero parece improbable que hubieran llegado a este extremo, porque muchos aliados de Gran Bretaña se habrían desmarcado si se llegaba a un ataque nuclear, y porque se hubieran arriesgado a que varias Fuerzas Aéreas suramericanas, no solo la Argentina (que por sí sola ya les venía grande a los ingleses), hubiera atacado directamente a la flota inglesa, entre ellas la de Perú, y la guerra se habría convertido en una guerra de exterminio contra la flota inglesa de la que, muy probablemente, solo habrían sobrevivido los submarinos.

    8.- En la guerra el elemento moral en el bando argentino fue muy importante.
    Tanto soldados como oficiales llevaban escapularios y rosarios y otros símbolos religiosos, y en no pocas unidades se rezaba el Rosario en las trincheras, además de los oficios religiosos de la Santa Misa los domingos. En situaciones de enfrentar a la muerte este componente religioso es muy importante para mantener la moral en la tropa frente a la adversidad, y para superar el miedo a morir. El factor religioso motivaba a las tropas argentinas de Tierra, de Mar y de Aire a realizar los sacrificios que realizaron.
    Resulta de libro de texto o de ejemplo de pizarra que en España se haya operado justamente un proceso inverso para privar a nuestras FFAA de este elemento religioso. Amén de otras consideraciones de orden o tradición histórica, el llevar a cabo este proceso sólo puede calificarse de traición porque no tiene otra finalidad en el futuro campo de batalla (amén de otras consideraciones) que el de debilitar la capacidad de fuerza interior y de combate de las unidades propias. Cuando se denuncia lo que el artículo publicado el pasado 10 de junio denunciaba, titulado «En el Ministerio de Defensa prevalece la ley del embudo o de la arbitrariedad», lo que está en juego va más allá de la actitud de los responsables políticos y militares sobre la promoción de la «cultura»(?) LGTB en las FFAA y la represión del Cristianismo, sino que lo que se busca es el efecto que ello produce en la capacidad de lucha en el infante y en las unidades, para mermarla. Esto es lo lamentable, que el mando militar esté empeñado y participa con su acción irresponsable en este debilitamiento.

    9.- Por último, porque ya no son horas y mañana el despertador toca implacable a las 6’45, hay que referirse también al Mando. Cuando en España se veta para el ascenso a los mejores, o se cesa de forma fulminante a los que demuestran en alguna circunstancia que no son unos vendidos como el resto, no se hace por casualidad, sino porque los enemigos de España buscan que las unidades estén mandadas por los más vendidos, por los más pusilánimes, por los más materialistas y liberales que van a pensar en su vida burguesa para rendirse a la primera oportunidad. El Regimiento de Infantería 25 fue una de las mejores unidades en combatir en Malvinas, si su Jefe el TTe. Coronel de origen libanés Mohamed Alí Seineldín hubiera sido el General Comandante Militar de Malvinas la guerra se habría ganado a pesar de todas las carencias, porque no habría planteado la táctica de defensa estática a verlas venir que «diseñó» Menéndez, sino que habría desplegado las unidades para ser verdaderamente operativas y combatir al enemigo explotando la superioridad que podían haber obtenido, porque una de las notas de la planificación cobarde de Menéndez fue reservar casi la mitad de las fuerzas, 6000 soldados, en Puerto Argentino para defenderlo a él, mientras en el campo de batalla las unidades luchaban en desproporción de 5 ó 10 a 1. La importancia de un Jefe capaz, que sepa desplegar las fuerzas para otorgarles la máxima operatividad, y que sea también combativo, para no exigirle a sus subalternos lo que no se exige a sí mismo como General, es fundamental parta sostener el esfuerzo de guerra de un modo eficaz. Generales payasos como Cristino Nicolaides, que no pisaron las Malvinas y que cuando todo acabó sacaron pecho https://www.youtube.com/watch?v=-4xF461_yFU y pusierfon en marcha la desmalvinización, son una ruina para las naciones. Galtieri ha sido víctima de la propaganda mentirosa y Galtieri fue un buen militar, muy por encima de los que vinieron después.
    Cuando uno ve los mandos que existen en España, parecen que los ha elegido el enemigo para que nuestras FFAA carezcan de la operatividad que precisa un ejército para hacerse respetar evitando el conflicto , -porque la principal función de un Ejército es la disuasión, si llega a la guerra es porque ha fallado en este punto-, y para desbaratar al enemigo en caso de conflicto armado.
    Por ejemplo si uno acude al programa del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado que se puede ver en este enlace
    https://iugm.es/wp-content/uploads/2016/07/Guia_Recursos_01.pdf
    las 7 primeras lecciones o artículos formativos, para formar a los que se diploman en este curso son pacifistas:
    1. Cultura de Paz. 23 Rafael Grasa Hernández. Universitat Autónoma de Barcelona.
    2. Derechos Humanos. 33 Fernando Mariño Menéndez, Carlos R. Fernández Liesa y Elvira Domínguez Redondo. Universidad Carlos III.
    3. Educación para la Paz. 47 Pedro Sáez Ortega. Instituto de Enseñanza Secundaria “Clara Campoamor”, Madrid.
    4. Derecho Internacional Humanitario. 59 José Luis Rodríguez-Villasante y Prieto. Centro de Derecho Internacional Humanitario de la Cruz Roja Española.
    5. Resolución pacífica de conflictos. 79 Fernando Harto de Vera. Universidad Complutense de Madrid.
    6. Globalización. 91 Isidro Sepúlveda Muñoz. Instituto Universitario “General Gutiérez Mellado”.
    7. Nuevas misiones de las Fuerzas Armadas. 105 Ignacio Fuente Cobo. Fuerzas Armadas.

    Con este programa se entiende que en la ultima invasión marroquí de Ceuta los militares se dedicaran a coger en brazos a los invasores . Si el rey persa Jerjes I hubiera logrado inocular ese programa de estudios en los instructores militares espartanos, lo de las Termópilas no habría ocurrido, porque Leonidas y sus 300 habrían estado celebrando la 2ª semana «trans» y la «solución pacífica de los conflictos» y la Batalla del paso de las Termópilas nunca habría ocurrido.
    Esto es lo que puedo comentar. También las extraordinarias fotografías que ilustran este trabajo

    Enhorabuena al autor por esta primera entrega de su trabajo, y a la página de El Español Digital por publicarlo.

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