Recordando a una buena mujer, mártir Carmen Miedes Lajusticia

Carmen Miedes Lajusticia

Antes de que sea delito contar lo sucedido vamos a recordar el martirio de la médico cristiana Carmen Miedes Lajusticia, (que Dios la tenga en su regazo), asesinada en Toledo el 4 de agosto de 1936.

Carmen Miedes nació en Madrid, en 1902. De convicciones profundamente religiosas, estudió Medicina por vocación, y Farmacia para contentar a su padre, a un tiempo. Fue alumna de D. Santiago Ramón y Cajal. En su promoción, -la de 1926-, salieron 4 mujeres médicos.  Ejerció en Toledo, donde residió con su familia, desarrollando una extraordinaria labor médica y social como pediatra y médica de familia.

Según testimonios recogidos por la Diócesis, en el ejercicio profesional Carmen era sumamente entregada a sus enfermos, solícita y diligente, de día y de noche. Atenta con todos, pero especialmente con sus enfermos, a los que llamaba cariñosamente sus hijos. Ellos, a su vez, veían en la joven Doctora Miedes, un ángel salvador y caritativo. Los niños enfermos la adoraban y no querían separarse de ella, porque mientras los trataba, cambiaba sus ropas, arreglaba sus cunas y los llenaba de halagos y caricias. Cuando se trataba de enfermos desvalidos los consolaba; y si eran pobres no solo no les cobraba nada, sino que los proveía de medicinas, e invertía sus ahorros en proporcionarles alimentos, sin distinguir ideas políticas o religiosas. Ella solo veía las duras circunstancia de necesidad de muchas familias de la España de la época.

Félix Moraleda

En 1934 presencia el intento de asesinato de los hermanos Felix y Julian Moraleda acribillados a balazos (Félix no sobrevivirá al atentado al recibir 13 disparos). Ambos hermanos regentaban un bar en Toledo, los socialistas declararon una huelga de camareros en Toledo, y como ellos no se plegaron a dicha huelga, un piquete de pistoleros socialistas los esperaron de madrugada a la hora de cerrar el bar y acribillaron a tiros a los dos hermanos. Es el estilo mafioso de la izquierda, que tantas vidas sesgó antes de la guerra, entre ellas la del estudiante de Medicina Matías Montero, y que los medios de comunicación, y las leyes de falsificación histórica, se encargan de tapar.

Hay muchos testigos del doble crimen, pero éstos se van desdiciendo de sus declaraciones iniciales, intimidados por los pistoleros socialistas y comunistas que los amenazan de muerte si no cambian radicalmente sus testimonios, y por la indefensión en que las autoridades sitúan a los testigos que no les ofrecen ninguna garantía de protección.

Sin embargo Carmen Miedes, que ha sido testigo presencial de los hechos, no se deja intimidar y su testimonio es crucial para que el 4 de octubre de 1934 la Audiencia Provincial de Toledo condene a los 3 asesinos a la cárcel.

Desde ese momento las amenazas de muerte son constantes, y corre por Toledo entre los rojos una cancioncilla:

Frentepopulistas

“A los presos de Chinchilla

les vamos a regalar

la cabeza de la Miedes

para jugar al billar.

La cabeza de la Miedes

pronto la vamos a ver

colgadita de un farol

en medio Zocodover”.

Con la “victoria” fraudulenta del Frente Popular en las elecciones de 1936, los asesinos son puestos inmediatamente en libertad (la famosa “legalidad republicana” que es una patraña, que sólo desde el más completo desconocimiento de la realidad, o desde la hipocresía más absoluta puede hablarse de “legalidad republicana” cuando todo en ella era una pura ilegalidad).

Frentepopulistas toando las calles el 19 de Julio

Desde ese momento la familia vive en constante peligro de ser asesinada.

Cuando estalla el Movimiento Nacional, sus hermanos, simpatizantes falangistas igual que ella, se refugian en el Alcázar de Toledo, sin embargo ella no puede hacer lo mismo porque ha sido avisada de que hay una mujer enferma tan grave que precisa asistencia sin demora.  La doctora anteponiendo la salud de esta persona a su seguridad personal acude, y efectivamente la enferma, sin los cuidados asiduos de un médico, se moriría. Los familiares de la paciente rogaron a Carmen que se quedara con ellos, que la atendiera, y que no buscara refugio en el Alcázar y se echara la cuenta de que se considerara una más de la familia. Carmen en su buena fe y ante tales promesas accedió; en pocos días la enferma mejoró y poco más de una semana más tarde se curó casi por completo.

Largo Caballero, líder del PSOE, (a) «El Lenin español», al frente de un grupo de frentepopulistas armados tomando las calles

Sin embargo, una vez repuesta la paciente, estas mismas personas que tantas promesas le habían hecho, le exigen que se vaya de la casa por ser un riesgo para ellos en caso de registro. Es la catadura moral de una gente que va a su exclusiva conveniencia. De estos hay muchos en España, de hecho los militares sin ideología colaboracionistas en la actualidad de los gobiernos rojos son de esta misma pasta.

¿Quién iba a pensar que a los pocos días le iban a exigir la salida?

El día 3 de agosto de 1936, por la noche, la echaron de la casa a la calle, desoyendo los ruegos de una amiga de la doctora que les prometió sacarla de allí dentro de unos días. No quisieron esperar.

Al día siguiente, sin un sitio a dónde acudir, es detectada y apresada por los milicianos.

Según testimonio de una de las monjas de San Juan de la Penitencia que se encontraban recluidas con ella y que milagrosamente lograron salvarse, durante su encierro estaba rezando el rosario cuando llegaron los milicianos para matarla. Al oír que pronunciaban su nombre se le derramaron unas lágrimas de los ojos en señal de que se percataba perfectamente que venían a matarla. Seguidamente fue asesinada a balazos, tenía 34 años. Todavía caliente su cuerpo unas milicianas le robaron sus pertenencias.

Cristo profanado por los frentepopulistas, símbolo del martirio de Carmen Meides y de tantos otros

Su padre y otro de sus hermanos que salieron a buscarla, fueron igualmente asesinados. Sus hermanos José y Jaime estaban en Madrid en la cárcel por ser falangistas y los asesinaron en una de las sacas de la cárcel. Su madre murió de tristeza.

Una de tantas familias completamente exterminadas de cuyo drama no se hacen películas ni interesan a nadie. De una familia de 7 hermanos y los padres sólo sobrevivieron su hermana Petra, sus hermanos Mariano y Joaquín defensores de El Alcázar, aunque este último murió años después combatiendo en la División Azul.

Ni el Senado hace ningún acto institucional, al contrario se dicta una Ley para quien hable de esto pueda ser encarcelado, arruinado mediante multas en fraude de ley, y en el caso de los funcionarios, expulsado de la función pública.

Esto está ocurriendo en la España de Felipe VI, luego que no hablen de “la legalidad”, porque la legalidad no se encuentra por ningún lado en esta Ley de “Memoria Democrática” que utiliza el término “memoria” y el término “Democrática” con la misma falsedad como se utilizaba para denominar a la República “Democrática” Alemana, para engañar a los in incautos y aparentar una democracia que en realidad era un telón de acero comunista.


8 respuestas a «Recordando a una buena mujer, mártir Carmen Miedes Lajusticia»

  1. Martires de DIOS y de ESPANA en el cielo. Gloria y Honor a ellos y desprecio a sus asesinos que nunca se arrepienten.
    Los carlistas volveremos a luchar como lo hicieron nuestros abuelos, tios y padres.
    Gracias por recordamos la verdadera Memoria.
    Y Felipe no es rey sino un impostor, ignorante corrupto como Juan Carlos, el perjuro.
    I. Caballero
    Donostiarra y carlista

  2. Dado el penoso aspecto moral y espiritual de nuestra patria actualmente, parece que no sirvió de mucho ocultar a los españoles la verdad de lo sucedido durante aquellos tristes años. Ahora mismo, de bien poco sirve ya constatar tan amarga lección de la historia.

    Espero que doña Carmen Miedes y demás víctimas de su familia, descansen en la más completa paz y gloria que Dios pueda conceder. Amén.

  3. Y mientras no nos obliguen a volver a las catacumbas o a tomar el camino del exilio, no dejéis de proclamar a los cuatro vientos estas historias verdaderas que no necesitan de leyes que las amparen.

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