Reflexiones en torno a la catástrofe ferroviaria de 1944 en Torre del Bierzo (causas, víctimas, normas…) Adenda (2/3)

Se cumplió el mes de enero de 2019 el LXXV aniversario del accidente de Torre del Bierzo. Pese al tiempo transcurrido, aún restan por resolverse algunas dudas y preguntas que sugiere esta catástrofe ferroviaria[1]. Pues bien, el estudio que sigue, trata de responder a tales requerimientos pendientes, constituyendo una continuación del artículo publicado por esta revista en julio de 2014.

La resistencia antifranquista y los sabotajes

Manuel Girón Bazán

En 1943, los empleados de ferrocarriles aún poseían vestigios de una ideología escorada hacia la izquierda, pues estaban bastante influenciados por la propaganda clandestina y la actuación de las tropas aliadas en el Continente[2], según la vigilancia practicada por la Benemérita en conformidad con su peculiar normativa[3].

Por lo demás, la Guardia Civil de la Comandancia de León dejaría constancia de que la partida de guerrilleros capitaneada por Manuel Girón Bazán era la mejor capacitada de la provincia para completar actos de sabotaje[4]; no en vano Girón y alguno de sus hombres habían llevado a cabo acciones de tales características en la retaguardia nacionalista hasta 1937[5].

No obstante, a principios de 1942, la situación del personal ferroviario en la provincia leonesa no era proclive a cometer actos de sabotaje, a tenor de lo indicado en un dosier de los servicios de Información. Lo había sido antes, pero, tras la publicación de la Ley de Seguridad del Estado de 1941 y la aplicación de ciertas disposiciones de carácter penal y administrativo, el operario del ferrocarril rehuía de atentados y sabotajes, a pesar de que una parte considerable de la plantilla había profesado ideas extremistas antes de la Guerra Civil: el temor a recibir un fuerte castigo y la propia honorabilidad de los trabajadores hacían inviable la posibilidad de comisión de sabotajes a gran escala; no así el pequeño sabotaje que sí existía según las mismas fuentes[6].

Con todo, el PCE intentaba reconstruir el partido en el interior del país y reiniciar así la resistencia, pues en enero de 1941 había quedado constituido el comité central en Méjico, creándose un subcomité del partido en la isla de Cuba[7] y actuando como enlaces para la Península el personal de los barcos nacionales que atracaban en La Habana; se organizó además una delegación complementaria en Lisboa con la finalidad de recibir y canalizar las directivas americanas[8].

Meses más tarde, Radio España Independiente daría instrucciones a los partisanos españoles en el sentido de que emprendieran acciones de sabotaje contra la red de ferrocarriles peninsulares, aunque para ello necesitaban estar dotados técnicamente de equipos de radio[9].

Con todo, la coyuntura había variado tras la entrada en vigor del tratado bilateral anglo-soviético de mayo de 1942, la creación de la Junta Suprema de Unión Nacional en el     interior del país (otoño de 1943), las tensiones Washington-Londres-Madrid de finales de 1943 y la decisión aliada de abrir un nuevo frente en el occidente europeo para 1944[10].

Estudio de Radio España Independiente (Moscú)

Las órdenes procedían en parte de Moscú, quien utilizaba Radio España Independiente (Estación Pirenaica) para transmitir directrices y consignas; amén de las instrucciones dictadas por la delegación del Comité Central del PCE en México, el cual debía rendir cuentas de sus actividades, trimestralmente, a la capital moscovita. Curiosamente, los fondos procedentes de Rusia se repartían de la siguiente forma: dos terceras partes para labores en España y el tercio restante para mantenimiento del aparato en el país norteamericano[11]. De hecho, el semanario España Popular se había convertido en la publicación orgánica del partido, el cual insertaba noticias suministradas por la Oficina Soviética de Información, la prensa marxista internacional y la propia resistencia desde España, ya fueran transmitidas por radio, telégrafo o vía marítima. No debe sorprendernos el establecimiento del comité central de PCE en la nación mejicana, siquiera en 1939 no mantuviera plenas relaciones diplomáticas con la URSS, pues el país americano estaba concurrido de simpatizantes soviéticos, entre ellos un número indeterminado de exiliados españoles[12], gracias a la política de asilo ordenada por el gobierno mejicano[13]. De hecho, los archivos estadounidenses confirman que el organigrama central del PCE en México D.F. extendía su jurisdicción sobre todos los militantes comunistas residentes en América y Europa[14], pese a la costumbre de la III Internacional de establecer el centro operacional de una sección nacional en un país cercano, cuando el partido pasaba a la clandestinidad; y es que, por aquel entonces, las actividades comunistas, tanto en Portugal como en suelo francés, se hallaban prohibidas. Con todo, a finales de 1940, el comité central del PCE ya había establecido contacto con los partisanos que pululaban por las proximidades de Peña Trevinca (2124 m.s.n.)[15], en un territorio agreste e inaccesible como eran los montes orensanos de Casayo[16].

Pues bien, desde el año 1943, Radio España Independiente (la popular Radio Pirenaica), que emitía desde Moscú, estaba en contacto regular con los maquis españoles de España y Francia, así como con el Comité Central del PCE domiciliado en México, a través de una   sección del PCE operativa en Suiza; todo ello sin perjuicio del puntual auxilio logístico que pudiera prestar la legación soviética de la capital mejicana[17].

Partida de maquis

Así las cosas, el uno de diciembre de 1943, Radio Pirenaica difundía un comunicado en que se pedía, abiertamente, la realización en España de toda clase de huelgas, sabotajes y homicidios para terminar con Franco y el poder de la Falange; medidas que se antojaban necesarias para que las personas de orden y conservadoras, las meramente católicas, las que tenían poder financiero y hasta los  militares profesionales abandonasen la adhesión al régimen, tras observar el cerco que a gran escala se emprendía contra el Estado Nacional. Era menester efectuar todas estas acciones, como medidas ejemplarizantes, pues debía crearse un clima de lucha tan violento que textualmente “ahogue a Falange», considerando aquellos para-soviéticos ibéricos que el falangismo constituía el pilar básico del nuevo Estado español, desde el decreto de unificación de milicias de 1937, atribuyendo a bandoleros y huidos un rol muy importante en dicha ofensiva: «En el quebrantamiento del poder falangista, la actividad de los guerrilleros debe jugar un papel de enorme importancia»[18]… El texto del referido comunicado fue reproducido en el mencionado órgano oficial del Comité Central [España Popular] días después, y obviamente el periódico comunista hispano-mejicano tuvo muy presente las líneas esenciales de dicha nota en sus posteriores informaciones. De hecho, durante la semana en que acaeció el accidente de Torre del Bierzo, el susodicho rotativo aún proclamaba, a propósito de la permanencia de la Legión Azul en territorio soviético, el siguiente santo y seña:

Los soldados en los cuarteles deben negarse a marchar, sabotear la salida de los contingentes y escapar a los montes con armas y equipo, a unirse con los guerrilleros; éstos y todo el pueblo deben impedir la circulación de los trenes hacia la frontera, levantando las vías, volando incluso los trenes; todos los patriotas unidos deben levantar una ola de protesta, exigiendo que no se envíe ni un hombre ni un grano de trigo a Hitler[19].

Pues bien; por aquel entonces Londres y Moscú estaban interconectados para los asuntos de la resistencia en territorio hostil; con mayor motivo tras la conferencia de Teherán, que   había concluido precisamente el primer día de diciembre de 1943, con la promesa británica de abrir un segundo frente europeo en la siguiente primavera.

No obstante, desde septiembre de 1941, los británicos y los soviéticos habían suscrito dos convenios secretos, por los que el SOE y el NKVD[20] se comprometían a ejecutar actos  subversivos de toda índole en los territorios ocupados por las tropas alemanas y sus aliados, de forma coordinada[21]. Curiosamente, en relación con España, ambas potencias acordaron restringir el número de sabotajes a realizar, habida cuenta que la ejecución de los mismos podía ofender a los neutrales españoles; conviniéndose de aquella que la Península Ibérica quedaba bajo la órbita e influencia del Reino Unido, si bien la asistencia entre ambas potencias –en materia informativa y subversiva– habría de ser mutua a partir de aquel instante[22].

Los interrogantes acerca del siniestro

Transcurrida apenas una semana del accidente de Torre, el comerciante Pablo Herrero[23] declara de forma voluntaria ante la jefatura de la Guardia Civil de Astorga, indicando que el 31 de diciembre de 1943 viajaba a bordo del tren expreso 405 (Madrid-Galicia) hacia la ciudad maragata, cuando en la estación de Valladolid subió al convoy un ferroviario de mediana edad quién refirió al deponente y a sus compañeros de compartimento que en los túneles próximos a la localidad leonesa de Torre había ocurrido –u ocurriría– un fuerte descarrilamiento, quedando preocupados lógicamente por tan extraño comentario los viajeros que se dirigían a tierras gallegas[24]. Herrero insinuaba incluso en su denuncia la posibilidad de haberse cometido un sabotaje, refiriendo que en la capital pucelana existían talleres ferroviarios; y es que por aquel entonces todavía era conocido que los sindicatos izquierdistas de la ciudad del Pisuerga habían poseído gran importancia, pasando a la clandestinidad con ocasión del levantamiento militar de 1936. En cualquier caso, la Comandancia de la Guardia Civil de León remitió oficio a la jurisdicción militar sobre dicha notitia criminis, excitando el celo de varias estaciones del trayecto, sin que las pesquisas dieran resultado positivo[25], prescindiendo por tanto de tales diligencias el competente tribunal de guerra[26]. Sea como fuere, pensamos que puede reforzar la verosimilitud de la denuncia formulada por el señor Herrero el conocimiento de algunas referencias personales. Pues bien, la familia de Pablo Herrero procedía de la provincia vallisoletana, habiendo recalado en la comarca maragata en el transcurro de la segunda mitad del siglo XIX. Herrero estudió en el seminario de Astorga, pero dejó los estudios eclesiásticos para colaborar en la economía familiar, convirtiéndose muy pronto en uno de los comerciantes más poderosos de la ciudad leonesa, hasta el punto de ser quien suministrase la madera en la edificación del Palacio de Gaudí[27]. Poseía innumerables fincas rústicas en las comarcas de Astorga y La Bañeza, así como la titularidad de una banca particular que operó durante el primer tercio del siglo pasado. Dirigió igualmente una afamada tienda de tejidos y un negocio de antigüedades, lo que le obligaba a viajar de manera frecuente por el país e incluso por el extranjero; participando también en 1930 en el establecimiento de la azucarera bañezana[28]. Como se trataba de un diligente hombre de negocios, formó parte de la directiva del sindicato católico agrario local, de la junta astorgana del Monte de Piedad y Caja de Ahorros[29] y de los jurados de tribunales reactivados durante la IIª República[30]. Era una persona de fuertes convicciones religiosas y de gran seriedad y rectitud, a juicio de las personas que lo trataron[31].

Imagen parcial del tren tras el accidente

Qué duda cabe que la denuncia de don Pablo podría interpretarse como una mera anécdota misteriosa, pero dos días después iba a producirse en la estación de Arévalo otro choque tremendo de trenes que generó más de cuarenta muertos y docenas de heridos, acaeciendo el fatal percance por un problema de frenos, cuando el expreso de Madrid-Hendaya embistió por alcance al correo 21 de Galicia que se hallaba detenido en la referida estación abulense. En esta ocasión, el conductor del expreso, Alberto Queralt Blanch[32], fue condenado a veinte años de reclusión por negligencia, tras celebrarse juicio castrense por el procedimiento sumarísimo, si bien en 1950 obtuvo la libertad condicional siendo ministro de Justicia Raimundo Fernández-Cuesta[33]. Paradójicamente, el sacerdote navarro y capellán castrense Jesús Ancín Lizarraga fue avisado por un informador de su confianza para que aquel once de enero no tomase el tren que pasaba por la ciudad de Arévalo pues iba a ser objeto de un atentado por parte del maquis. Pues bien, Ancín también nos parece una persona juiciosa[34], aparte de haber sido un párroco respetable en su localidad[35] –donde  solía efectuar obras pías y sociales en pro de la comunidad–[36], habiendo alcanzado el grado de alférez capellán en plena guerra civil y el de teniente provisional en 1942[37].

Pues bien: la mentada prensa del comité central del PCE también refería –siquiera de modo fragmentario y confuso– que dicho accidente ferroviario había sido obra de un sabotaje, incluso el percance bilbaíno de finales de enero [38]; y es que, por aquel entonces, varios grupos de partisanos operaban en las montañas norteñas y centrales de la Península[39].

Y no se infiere que fuesen fantasías, cuando la misma Dirección General de Seguridad se había tomado en serio las instrucciones terroristas y las actuaciones de bandoleros y partisanos[40], advirtiendo a los Gobiernos Civiles –precisamente en 1944– de la existencia de consignas clandestinas que animaban a realizar sabotajes, así como a enaltecer la fecha republicana del catorce de abril[41]: existía, pues, una ofensiva contra el Estado por parte de los guerrilleros, instigada desde el exterior, y coincidente con el nuevo teatro bélico desplegado por los aliados en el occidente europeo.

En virtud de lo expuesto, cabe preguntarse si las partidas de partisanos que transitaban por León, Orense o, mismamente, Ávila poseían en 1944 los suficientes conocimientos técnicos para provocar un descarrilamiento mediante una alteración en el sistema de frenado de los trenes. Permítannos que lo dudemos, habida cuenta la carencia de estudios industriales de los miembros de las distintas partidas. No obstante, en esta discusión deberíamos introducir una matización: la que se refiere al papel efectuado por los servicios británicos y norteamericanos de inteligencia militar en la península Ibérica.

En 1951, un informe reservado estadounidense reconocía que la red ferroviaria peninsular era la más anticuada de la Europa occidental desde 1930, precisando que los trenes españoles eran muy proclives a sufrir ataques aéreos y sabotajes, por mor de los muchos túneles que poseía la red nacional[42]; sin ir más lejos, desde 1940-1941, las fuerzas armadas británicas poseían ya en su poder mapas y detalles confidenciales sobre la red ferroviaria española, las centrales eléctricas y las líneas férreas electrificadas[43].

Pues bien, sabemos que los comandos especiales norteamericanos, que operaban desde Argelia –incluso con algunos españoles en sus filas–, no tuvieron ninguna relación con las catástrofes ferroviarias ocurridas en el norte español durante 1944, merced a las memorias de la OSS[44], pues por entonces solo hubo una actuación de los agentes norteamericanos en el territorio nacional (cabo de Creus)[45]; cosa distinta nos plantea la actividad de los servicios británicos de espionaje, en relación con la neutralidad hispana, y, concretamente, la de alguno de sus agentes desplazados a la zona del noroeste peninsular.

Embajada inglesa en Madrid, c/ Fernando el Santo, 16

Comencemos, pues, hablando de los ignorados agentes del SOE británico (Special Operations Executive). Pues bien, la sección H del SOE para España, Portugal y Marruecos fue creada en 1941, pero con carácter preventivo ante una posible invasión alemana de la Península o una hipotética entrada de España al lado de las potencias del Eje, por lo que los agentes británicos, en puridad, únicamente podían elaborar planes de ataques y sabotajes para el futuro; pero no ejecutarlos, aparte de quedar sometidas sus actividades a las decisiones del embajador del Reino Unido en Madrid, lo que generaría algún malestar habida cuenta el carácter componedor del titular de la legación, sir Samuel Hoare. En tesis general, el interés diplomático por mantener la neutralidad española en la guerra mundial anuló o paralizó las actividades ejecutivas del SOE en territorio peninsular. Con todo, a finales de 1942, les fue autorizado a los distintos agentes el proveer de equipos de radio a los grupos armados de la resistencia, pero las directrices para la primavera 1943 insistían en la prohibición de los agentes en ejecutar cualquier acción que no fuera el mero control de aquellos elementos del Eje residentes en España y Portugal[46]. Sin embargo, a finales de julio, una nueva directiva ordenaba a los agentes que intensificasen los sabotajes contra los intereses económicos y político-militares del Eje[47], lo que sería refrendado en otras instrucciones posteriores. Pues bien, esta nueva coyuntura afectaba sobremanera al comercio peninsular del wolframio; y por tanto a las líneas férreas que se dirigían desde las zonas extractivas del noroeste a la ciudad fronteriza de Irún, teniendo en cuenta el informe redactado en agosto de 1943 por un comandante del SOE, el mayor Mandestan[48]. En consecuencia, a partir del siguiente mes, los agentes de los Special Operations estaban ya autorizados para efectuar actuaciones más drásticas en territorio español, pero siempre que contasen con la supervisión de Hoare y la participación del ministerio de economía[49].

Kim Philby en la época

Por lo demás, la actividad del SOE competía y, a veces, rivalizaba con las funciones desarrolladas en la Península por los agentes británicos del Intelligence Service, habida cuenta que el SOE dependía del ministro de Economía de guerra y no propiamente de los servicios ordinarios de inteligencia. Pues bien, en septiembre de 1941, los informadores de Franco habían descubierto los preparativos que, en tierras inglesas, varios jefes del ejército derrotado en 1939 y el Intelligence Service estaban organizando con el propósito de intervenir en España[50]. No obstante, el director de asuntos ibéricos de la Sección V del MI6, Kim Philby, aseguraría tiempo después que, a mediados de 1942, había decidido paralizar las actividades de sabotaje en territorio español[51]. Sin embargo, tal afirmación se antoja poco convincente, pues el Reino Unido y la Unión Soviética acababan de firmar el Acuerdo Anglo-Soviético, en cuya virtud se obligaban a prestarse asistencia militar y de cualquier tipo contra Alemania y “todos aquellos países que están asociados con ella en actos de agresión en Europa”, eufemismo jurídico en el que cabía incluir la aventura de la División Azul y también el comercio de minerales estratégicos[52].

Alexander Easton
Certificado datos Alexander Easton

En lo que respecta al noroeste, a finales de octubre de 1942, un ciudadano británico radicado desde 1932 en el Bierzo solicitaba el ingreso en el SOE, indicando en la ficha de admisión que le gustaría ser admitido como “posible contacto en el extranjero”[53]. Curiosamente, esta ficha no recogía ninguna referencia familiar ni profesional del interesado y, tras una comprobación rutinaria de sus antecedentes, fue seleccionado pocos días después. El solicitante se llamaba Alexander Easton, vivía en una granja, cerca de la localidad leonesa de Cacabelos, y contaba entonces con 47 años de edad. Por ende, debemos aclarar quién era este personaje y cuáles fueron sus actividades desde que pisó suelo español. Nacido en Escocia, había cursado estudios de agronomía, topografía y minería antes del estallido de la Gran Guerra, habiéndose alistado como soldado en diciembre de 1915; solicitando un año más tarde su traslado a los Royal Engineers, sirviendo como tal en Francia donde obtendría el rango de teniente en 1917. Se licencia en febrero de 1919, conservando sus galones de oficial, pero con la categoría de ingeniero civil[54]: consta que en 1924 solicitaría un empleo de funcionario colonial, no obteniéndolo, pues tres años después lo encontramos trabajando como ingeniero jefe en la provincia de Soria, en  la construcción de la línea férrea Santander-Mediterráneo[55]. Tres años más tarde, este profesional se hallaba en la ciudad de Melilla, participando en las obras de mejora del puerto melillense[56]. Por entonces era una persona bien considerada en la prensa de las provincias donde desempeñaba sus actividades laborales[57]. Muy pronto abandona la ingeniería civil y se acomoda en el Bierzo, donde pone en funcionamiento una granja merced a su graduación en peritaje agrícola. En este quehacer, le sorprende la guerra civil y el inicio de la IIª Guerra Mundial.

Pues bien, la primera tarea encomendada a Easton, como agente especial de guerra, fue la de tejer una red de evasión de soldados aliados capturados en el continente, a través de España y Portugal, contando con el auxilio de la resistencia antifranquista; la segunda, la de proveer de aparatos de radio a alguno de estos grupos de opositores armados[58].

Alan Hillgarth

Muy pronto se le encargaría la elaboración de determinados preparativos, en caso de invasión de la Península por las tropas británicas, junto con un alto jerarca de la embajada británica en Madrid: Alan Hillgarth[59]. Con absoluta seguridad, algunos de sus informes llegaron a manos de los partisanos izquierdistas, habida cuenta la confesión del guerrillero Parra a la Policía franquista tras ser detenido[60]. Y es que su valía como técnico y sus contactos con la  izquierda radical del área de Ponferrada se tuvieron en cuenta por los directivos del SOE en fechas próximas al accidente de Torre del Bierzo[61]. No en vano, fue él quien, meses antes, había viajado a Madrid para entrevistarse con los dirigentes del PCE, a fin de afianzar los lazos de los guerrilleros galaico-leoneses con el partido, según documentación aprehendida por las fuerzas policiales en las laderas de Peña Trevinca, tres años más tarde[62].

No solamente proporcionó un equipo de radio a los grupos guerrilleros del occidente leonés sino una serie de medios y facilidades que excedían prima facie de las labores encomendadas a los agentes del SOE en la Península; a saber: les facilitó una máquina de escribir y una multicopista con las que se editó un periódico clandestino a partir de 1943 [El Guerrillero]; habilitó parte de su vivienda como enfermería para los guerrilleros heridos y convalecientes; sirvió –como queda dicho– de enlace a Unión Nacional para la captación comunista de los partisanos galaico-leoneses en 1943; y siguió colaborando con la guerrilla hasta 1948, años después de disuelto el SOE y sin conocimiento de sus jefes inmediatos…

El accidente en el ABC

Con todo, existen una serie de coincidencias en relación con la conducta de este agente británico y la actividad partisana que muestran cierto mimetismo, extrañeza y perplejidad ante la posibilidad de que el tren correo que descarriló en las inmediaciones de Torre en enero de 1944 hubiera sido fruto de un sabotaje. Curiosamente, Easton se enroló en el SOE unas semanas después de haberse constituido la Unión Nacional de los partidos opositores al régimen en la Península, de inspiración comunista, cuyo manifiesto incitaba a la comisión de atentados terroristas con el fin de derrocar el régimen franquista. Por lo demás, desde su incorporación al SOE, mantuvo contacto estrecho con Severino Nieto Martínez, mecánico[63] y mozo de tren, nacido en Villaverde de la Abadía en 1904, quien se había integrado en la resistencia por 1940[64], coincidiendo con la muerte de su hermano guerrillero Leopoldo en un asalto armado[65]; pero hasta 1944 no tomaría las armas, apareciendo mientras tanto domiciliado plácidamente en la localidad de Flores del Sil, donde incluso fue requerido por dos delitos de hurto[66]. Pues bien, Severino, que era seguido por la brigadilla de Investigación y Vigilancia del Ferrocarril de la Guardia Civil, como sospechoso de estar implicado en los sabotajes ferroviarios que se estaban produciendo en el trayecto Brañuelas-Barco de Valdeorras, moriría lamentablemente en un enfrentamiento con la fuerza pública en febrero de 1946[67]; cesando a partir de entonces las acciones saboteadoras en los ferrocarriles de la provincia. Y, por último, el enlace que tenía Easton con las partidas armadas –Silverio Yebra Granja– huiría al monte en febrero de 1944, pocos días después del accidente de Torre y de haberse iniciado las investigaciones policiales oportunas[68].

Por lo demás, la ideología que profesaba Easton resulta contradictoria, pues si bien en la Gran Guerra el citado parecía encarnar el tipo de persona de orden, como acreditan los certificados de buena conducta y moralidad extendidos a su favor –incluso el suscrito por el presbítero local[69]–, durante la IIª Guerra Mundial el referido exhibe una peculiar inclinación hacia el maximalismo de influencia soviética[70]; postura política incompatible con el laborismo y el liberalismo anglosajones, pues no desdeñaba la violencia como instrumento de convicción y defensa[71].

Poco más puede argumentarse sobre la posibilidad de que la catástrofe ferroviaria de Torre del Bierzo hubiera sido un sabotaje derivado de la guerra, habida cuenta el escaso éxito policial cosechado en la resistencia antifranquista hasta bien entrado 1944[72], merced a la información e infiltración.

Traslado de los fallecidos en el accidente del tren

No obstante, hasta el verano de dicho año, la prensa del comité central del PCE sostuvo que el accidente de Torre del Bierzo había sido un sabotaje de la resistencia, pese al mutismo estatal:

Desde hace ya algún tiempo –concretamente desde la creación de la Junta Suprema de Unión Nacional, a fines de 1943– venimos señalando la intensificación de la lucha del pueblo contra Franco y Falange, su mejor organización (…). Se extiende el sabotaje, la disminución en la producción tanto industrial como agrícola se hace más intensa (…) la acción guerrillera es más poderosa cada día. Una manifestación alarmante para el franquismo de estas actividades combatientes del pueblo son los sabotajes ferroviarios. Hemos señalado los ocurridos últimamente, alguno como el de la provincia de León obligaron al llamado ministro del Trabajo a dar explicaciones basadas en el mal estado de las vías, deterioro del material, escasez de máquinas y vagones[73]. Sin embargo, no pueden los propios periódicos falangistas contener sus acusaciones contra los guerrilleros culpándoles de esos “accidentes” que interceptaron considerables mercancías destinadas a los nazis. Ahora son los propios cables de Barcelona los que nos dan conocimiento de un nuevo sabotaje en ayuda del segundo frente y de las Naciones Unidas[74].

En cualquier caso, la interrelación habida entre los partisanos izquierdistas y las potencias aliadas la sospechaban las autoridades militares de entonces, particularmente en lo que respecta a los montes galaicos-leoneses: A finales de 1943 (…) Alexander Easton fue informado por el cabo del cuartel de la Guardia Civil de su pueblo que lo quería ver el coronel que controlaba la Guardia Civil de la parte occidental de León, desde Ponferrada. Easton se personó en el cuartel de Ponferrada donde el coronel mencionado (…) le pidió que transmitiese a sus superiores la petición de que se encargasen de evacuar del país los 50 bandoleros rojos que merodeaban por las provincias de Lugo, Orense y Zamora, al gobierno inglés o al estadounidense[75].

(Continuará)

Parte 1/3   Parte 3/3

Trabajo publicado originalmente en la revista Argutorio

[1] En cuanto a los atestados realizados, en los archivos históricos de la Guardia Civil no se conservan, aunque probablemente hubieran podido aclarar la catástrofe de Torre. El expediente abierto por la propia Renfe también ha desaparecido (…). Cf. “Torre del Bierzo, la tragedia que nunca ocurrió”, El País [Domingo], (07.02.1993), pp. 1-2.
[2] AMBIENTE POLÍTICO-SOCIAL.- El ambiente político-social entre el personal ferroviario es de tendencia izquierdista, en un porcentaje de un 70 a 80% (…). La marcha del conflicto bélico mundial, en cuyo resultado cifran todas sus esperanzas (…) (“Memoria de los servicios prestados durante los años 1942 y 1943”; Grupo de Investigación de Ferrocarriles, de la Guardia Civil). Esta brigadilla especial se había creado en 1935, recibiendo en 1941 el nombre de “Grupo de Investigación Ferroviaria” y en 1945, el de “Grupo de Investigación y Vigilancia de RENFE”;  cf. Hernández Mosquera, J, (2016): “El servicio de información de la Guardia Civio (SIGC); 75 años de historia”, Cuadernos de la Guardia Civil, pp. 8-30.
[3] Al Cuerpo de la Guardia Civil le corresponde la vigilancia y guarda de los campos, pueblos, aglomeraciones rurales, factorías, centros industriales y mineros aislados de las poblaciones, la de costas y fronteras, la persecución del contrabando y fraude, la previsión y represión de cualquier movimiento subversivo, y, en todo momento y lugar, la persecución de delincuentes (artículo quinto de la Ley de 15 de marzo de 1940,  BOE del 17).
[4] Combarros García, M. (2018): “Orden de la Comandancia del 19 de Enero de 1948, dado, León; asunto: exposición de la situación general del bandolerismo en la provincia de León al iniciarse el año 1948”, Argutorio, nº 39, primer semestre, Astorga, p. 45.
[5] (…) el resto del grupo pasaría al Pelotón de Información de la VI División. En su nuevo destino Manuel Girón entró en contacto con algunos de los componentes del Batallón 206, formado en su mayor parte por anarquistas leoneses a cuyo mando se encontraba el secretario general de la CNT en León, Laurentino Tejerina Marcos. Junto a Marcelino de la Parra Casas y los primos Leopoldo y Victorino Nieto, leoneses de Villaverde de la Abadía, se especializaron en operaciones de sabotaje en las líneas franquistas (…). Cf. Macías, S. (2005): El Monte o la Muerte (la vida legendara del guerrillero antifranquista Manuel Girón),Temas de Hoy, Barcelona p. 34. Consúltese también: Martínez-López, F. (2002): Guerrillero contra Franco; la guerrilla antifranquista en León (1936-1951), Diputación Provincial de León, p. 38.
[6] “Ambiente ferroviario”, informe de la C. G. de la P., 23/IV/1942. Cif. Fundación Francisco Franco (1992): Documentos Inéditos para la Historia del Generalísimo Franco, tomo III, Azor, Burgos, pp. 375-379. Por la misma época, durante la ocupación alemana, el personal ferroviario francés se servía de pequeños trucos que saboteaban el funcionamiento de los trenes: vertía arenas y partículas de acero en las cajas de grasa, cortaba los tubos de goma de los frenos del vacío o, mismamente, alteraba la dirección del convoy mediante un cambio de agujas (cf. Knight, F. [1975]: The French resistance, 1940 to 1944, Lawrence and Wishart, London, p. 182).
[7] Según los estadounidenses, el comunismo cubano era por aquel entonces el más potente de América. La embajada soviética se establecería en La Habana en la primavera de 1943, aumentando con ello la actividad comunista en la isla. Fuente: FBI Records, SIS History Part 03 of 08, p. 160- 162.
[8] Sumarísimo ordinario nº 108289, informe de la Dirección General de Seguridad, Juzgado Especial de Delitos de Espionaje, enero de 1942, Madrid. Curiosamente, a uno de los condenados, Isidoro Diéguez, se le ocupó documentación comprometedora, donde ya se fijaba la importancia política de los guerrilleros: Diéguez era miembro del buró político del PCE y había arribado a la Península en julio de 1941, en misión especial del partido. Fuente: Causa General; España Popular, (17.03.1942), México D.F.
[9] Informe de la Dirección General de Seguridad, 30/IX/1942. Cf. Fundación Francisco Franco (1992): Documentos Inéditos para la Historia del Generalísimo Franco, tomo III, Azor, Burgos, p. 610.
[10] Conferencia de Teherán, noviembre-diciembre de 1943.
[11] Cf. Carrión Sánchez, P. J. (2004): “La Delegación del PCE en México (1939-1956)” en Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea, tomo XVI, UNED, p. 319.
[12] Los ejemplos de Álvarez del Vayo y Margarita Nelken son elocuentes al respecto, al tratarse de dirigentes socialistas que habían sido captados por la política del Komintern antes de arribar a tierras aztecas; la Nelken incluso fue una agente del NKVD durante la IIª Guerra Mundial (Ressue [T399.1] to Viktor [I], August  10, 1944, p. 1-7, New York). Fuente: CIA-RDP00M01914R001000030017-4.pdf.
[13]“México (…). Actividades comunistas españolas. Tras la guerra civil española, se permitió que un gran grupo de refugiados españoles entrase en Méjico, entre ellos numerosos comunistas. Esta emigración fue facilitada por el Gobierno mejicano, con la condición de que los exiliados no interfirieran en la política mejicana, sin adoptar previamente la ciudadanía mejicana”. Fuente: FBI Records, SIS History Part 04 of 08, pp. 3- 22.
[14] CP Spain, for example, has maintained its own organization and jurisdiction over its far-flung members in Europe and the Americas. Cf. Coordination and Control of the International Communist Movement, noviembre 1948, p. 17, note 9; General CIA Records, CIA-RDP78-00915R000100200003-5.pdf.
[15] “Desde los montes galaico-astures: un grupo de guerrilleros informa”, España Popular, (21.12.1940), México D.F., pp. 1 y 4.
[16] En los años treinta aún se cazó algún oso en dicha montaña, así como ciervos y rebecos. Era un lugar idílico para los amantes de la caza de la región galaico-leonesa; por tanto, conocido para un experto cazador como fue el guerrillero Manuel Girón, militante de la UGT en 1936. Véanse: Piñeiro, J. (1997): “Fauna Histórica de Trevinca”, Natureza Galega, nº 31, Santiago de Compostela, pp. 19-22; “Fauna histórica de Maragatería y Cabrera”, El Faro Astorgano, mayo de 1997.
[17] Las relaciones diplomáticas entre Méjico y la URSS se habían restablecido en mayo de 1943. Los servicios secretos estadounidenses creían que el nuevo embajador soviético, Constantin Oumansky, estaba en contacto con los republicanos españoles exiliados, particularmente con los comunistas, sospechándose que había sido él quién había ordenado atentar contra la vida de Leon Trotsky desde su anterior destino en Washington. Cf. Russian Ambassador Constantin Oumansky, Activities; Attitudes; Achievements, May 22, 1944, pp. 1-15. Fuente: CIA-RDP90-01226R000100040025-2.pdf.
[18] Véase: “Hay que crear un ambiente de lucha tan violento que ahogue a Falange”, España Popular, nº 166, (10.12.1943), México D. F., pp. 1 y 2.
[19] “La División Azul continúa en el Frente Oriental”, España Popular, núm. 171, 7 de enero de 1944, pp. 1 y 2.
[20] El NKVD, policía secreta de la URSS, fue el heredero del GPU y la CHEKÁ de los primeros tiempos revolucionarios. Consúltese O’Sullivan, D. (2010): Dealing with the Devil: Anglo-Soviet Intelligence Cooperation during in the Second World War, Peter Lang Publishing, Inc. (New York) printed in Germany.
[21] Agreed Record of Discussions between British and Soviet representatives on the Question of Subversive Activities against Germany and Her Allies; Preliminary Survey of Joint Subversive Policy for the Guidance of the British & Soviet Liaison Sections. HS 4/327, The National Archives, Kew (Inglaterra).
[22] Véase O’Sullivan, D. (2010): Dealing with the Devil (Anglo-Soviet Intelligence Cooperation during the Second World War)…, pp. 27-29.
[23] Se trataba de Pablo Herrero Ríos, fallecido en Astorga el 26 de febrero de 1956 (cf. El Pensamiento Astorgano [28.02.1956], p. 6).
[24] DON PABLO HERRERO, de reconocida solvencia y persona muy respetada en la ciudad de Astorga, el día 9 del mes actual se presentó al jefe de la Sección de Astorga de esta Comandancia haciéndole la siguiente manifestación: Que, habiendo montado como viajero a las 17 horas aproximadamente del día 31 de Diciembre último en el departamento de segunda del tren expreso 405 en la Estación del Norte de Madrid, en cuyo departamento venían otros viajeros y al llegar sobre las 23,30 a la estación de Valladolid penetró en aquel departamento un ferroviario, portando una cesta, que supuso servía para llevar la merienda y un capote de ferroviario, teniendo aproximadamente la edad de 40 a 50 años, el que dijo a los viajeros que en la estación de Torre y en los túneles, había ocurrido un accidente muy grave, y como en dicho departamento viajaban personas que se dirigían a Galicia, quisieron cerciorarse de si el hecho era real, por lo que le preguntaron si en efecto estaba seguro de que había ocurrido tal siniestro contestando que no podía asegurarlo, pregunta esta anterior hecha con el objeto de apearse en León o en Astorga, caso de confirmarse el accidente. Como la manifestación del ferroviario aludido se confirmó a las 48 horas siguientes próximamente, dicho señor Herrero pone lo oído en conocimiento, por si de ello se derivase responsabilidad alguna, recayendo más sus sospechas cuanto en Valladolid existen talleres ferroviarios. Para la identificación del ferroviario aludido podría servir el interventor que aquel día hizo el servicio en dicho tren y se apeó en León. Lo que tengo el honor de participar s V. S., para su debido conocimiento y efectos que en su vista tenga a bien estimar procedentes, en relación con dicho particular. Dios guarde a V. S. muchos años. León, 17 de enero de 1944… Cf. García, P. y Del Pozo, A. (2003): “El revisor fantasma”, El Norte de Castilla, (03.05.2003), suplemento del sábado, pp. 8 y 9. Véase Fernández Vázquez, V.: (2019): La verdad sobre el accidente ferroviario de Torre del Bierzo (1944), Instituto de Estudios Bercianos, Madrid, pp. 263-265.
[25] El juez especial de accidentes ferroviarios, envió un escrito a los jefes de estación de Valladolid, Venta de Baños, Palencia y León para que se realizase una pormenorizada investigación que se desestimó debido a que encontraron demasiados ferroviarios que atendían a esas señas ubicados en los referenciados talleres de Valladolid. Cf. García, P. y Del Pozo, A. (2003): “El revisor fantasma”, El Norte de Castilla…, p. 9.
[26] La sentencia del Consejo de Guerra de Oficiales Generales se dictó en Valladolid el cuatro de mayo de 1944, resultando todos los acusados absueltos. En dicho fallo judicial se dejaba constancia de que los encartados eran simpatizantes del Movimiento Nacional, pese a que el maquinista Julio Fernández había militado en el Sindicato Nacional Ferroviario (UGT) antes de la guerra de España. Cf. Causa 29/1944, Archivo Intermedio Militar del Noroeste (Ferrol).
[27] Brasa, M. (1977): “Vive un astorgano que conoció al genial arquitecto Gaudí, Santiago Herrero Crespo”, octubre, El Faro Astorgano.  www.astorga.com/articulo/shegaudi.htm
[28] Cabañas, J. (2014): “Los comienzos de la Azucarera bañezana (I)”, ibañeza.es, (24.11.2014), a las 9:54. <www. ibaneza.es/?p=37483>
[29] El Porvenir de León, (19.02. 1910), p. 2.
[30] Ley del Jurado de 20 de abril de 1888.
[31] Testimonio de Anselmo de la Fuente Valderrey, marzo de 2019.
[32] Sumarios: 1898 (legajo 3215); 8109 (legajo 2283); 123523 (legajo 2282); legajo 2948. Tribunal Militar Territorial 1º, fondo Madrid, Archivo general e Histórico de la Defensa. Consúltese también la sentencia del Tribunal Supremo de cuatro de julio de 1953 (indemnización de daños).
[33] Boletín Oficial del Estado, (27.01.1951).
[34] Según el escritor abulense Adolfo Yañez, con quien se entrevistó en el año 1982. Consúltese: Yañez, A. (2009): “¿Atentado ferroviario en Árevalo?”, La Llanura, nº 5, octubre de 2009, La Alhóndiga de Arévalo (asociación de cultura y patrimonio), Arévalo, pp. 6 y 7.
En la red: <la-llanura.blogspot.com/2009/11/atentado-ferroviario-en-arevalo.html>
[35] Lerate (merindad de Estella). La familia de Ancín Lizarraga eran muy devota, teniendo varios miembros religiosos como el jesuita Feliciano Ancín Lizarraga (cf. Marcellán Eigorri, J. A. [1996]: La Iglesia navarra a los cuatro vientos [1936-1986], Ediciones Eunate, S.A., p. 452).
[36] Yañez, A. (2009): “¿Atentado ferroviario en Árevalo?” …, pp. 6 y 7.
[37] Véase: Escalafón del Cuerpo Eclesiástico del Ejército; situación en 1º de abril de 1945, Imprenta Isa, Madrid, p. 14. En 1938, Ancín fue destinado al Hospital Militar de Irún (BOE, [18.03.1938]) y, en 1945, se hallaba prestando servicio de capellán en el Regimiento Costa Marruecos.
[38] Los descarrilamientos en los ferrocarriles, adquieren cada día mayor amplitud. A principios de año, un tren que se dirigía a Madrid con elementos de la División Azul que regresaba del frente oriental, que fue objeto de un sabotaje, que costó la vida a bastantes de estos traidores y asesinos. En enero un tren que se dirigía de Santander a Bilbao descarriló a consecuencia de un sabotaje… (España Popular, México D.F., [07.07.1944], p. 5) (…) en Valladolid, en la provincia de León, en Reinosa, en el trayecto de Valencia a Barcelona, en la dirección de Oviedo a Santander y de Bilbao a Irún, el número de descarrilamientos, de choques, de explosiones, alcanza un volumen muy importante. Cargamentos de alimentos, de materias primas, de otros productos bélicos, de elementos de la División Azul que regresan de Alemania –como ocurrió a un tren que desde Hendaya se dirigía a Madrid- son obstruidos sistemáticamente por la acción llena de heroísmo de los combatientes patriotas (Nuestra Bandera, México D.F., [31.08.1944], p. 56). Consúltese también la entrevista efectuada a René Rodríguez, sindicalista ferroviario clandestino, recién llegado de España (España Popular, México D.F., [09.06.1944], p. 6).
[39] Especialmente llevan esta lucha, en vanguardia, los guerrilleros. Los núcleos más importantes de los que actúan en la provincia, se hallan en los límites con Extremadura y en los de Ávila y Segovia (…). Uno de los actos más importantes de esos guerrilleros fue el descarrilamiento de un tren… (España Popular, México D.F., [26.01.1945]. p. 5.
[40] Os escapados… Ésta era la expresión autóctona que se utilizaba en los montes orientales de Pontevedra para referirse a los huidos izquierdistas tras el alzamiento militar de 1936. Con anterioridad, habían sido los falangistas clandestinos los primeros refugiados en los montes de Morañó y La Estrada, eludiendo así la persecución del Frente Popular (testimonios de Mª Carmen Maceiras [maestra nacional] y José T. Piñeiro [directivo local del sindicato cenetista Traballadores da Terra]).  En las comarcas leonesas de la Cabrera, Maragatería y Valdueza se conocía a los partisanos con el nombre de rojos.
[41] Cf. Rivero Noval, M.C. (2001): Política y sociedad en la Rioja durante el primer franquismo (1936-1945), Instituto de Estudios Riojanos, p. 267.
[42] Spain’s potentialities in western defense as a base area for tactical operations or as a natural bastion, 6 June 1951, p. 6. Fuente: CIA-RDP79R01012A001000010025-1pdf.
[43] Railways in Spain and Portugal, (GSGS 4170-1:1,500,000), Armes Forces, War Office, 1941; reference: FO 925/38026, The National Archives (UK). Spain: electrification of railways and power stations, 1940 July, reference: AIR 40/1748, The National Archives (UK).
[44] La OSS (Office of Strategic Services) fue la agencia precursora de la CIA. En enero de 1944, editó un folleto sobre cómo realizar pequeños sabotajes: The Simple Sabotage Field Manual.
[45] OSS Monthly activities reports-January 1944. Fuente: CIA-RDP13X0000100140005-4.pdf.
[46] ‘You should take no action in either of these countries other than the maintenance of your existing contacts and communications into Axis controlled countries’, cf. David, A. (2005): “Against the Grain’: Special Operations Executive in Spain, 1941-1945’, Intelligence and National Security, 20: 1, p. 178.
[47] Ibídem, p. 180.
[48] Ibídem, p. 182.
[49] No obstante, merced a un informe de siete de diciembre de 1943, puede observarse que los agentes del SOE en España incluso podían actuar sin conocimiento de la embajada británica; figurando entre sus enlaces y conexiones empresarios, especuladores, vascongados antifranquistas, algún torero y hasta un falangista significado. Fuente: SPAIN, Consulates and Sundry Contacts, pp. 1-5, HS 6/921, The National Archives (UK).
[50] El día 5 del corriente agentes del Servicio de Inteligencia reunieron a los militares jefes de las fuerzas rojas adheridas a De Gaulle y aunque toda la conferencia de la citada reunión se desconoce, se sabe ciertamente que se les ordenó tuvieran todo dispuesto para operar desde el día 15 del corriente. Los reunidos fueron los siguientes: Teniente Coronel Arce; teniente Coronel Moreno (o Morenco); Teniente Coronel La Iglesia; teniente Coronel Gil y Coronel Casado. Inmediatamente después de terminar esta conferencia entre los ingleses y los militares expuestos, se trasladaron a casa de un tal Marsall (trasladando a ésta también los ficheros de los comprometidos en España y la documentación, entre los que figuran los planos de 400 aeródromos españoles, desde la oficina que el tal Marsall tiene en 13 Victoria Street). La casa de Marshall está en Sutton, en donde se formó la división española en presencia de Madariaga, Juan López, de la CNT y Casado y Wenceslao Carrillo, siguiendo el proyecto del Gobierno inglés. Esta nueva reunión duró más de doce horas, asistiendo nada más que los citados. En seguida de terminarse se ordenó el curso de comunicados a los siguientes enlaces en España (…). “Acción que el Intelligence Service prepara con militares rojos que colaboran con De Gaulle”, cf. Fundación Francisco Franco (1992): Documentos Inéditos para la Historia del Generalísimo Franco, tomo III, Azor, Burgos, pp. 339-340.
[51] Burns Marañón, J. (2010): Papa Espía; amor y traición en la España de los años cuarenta, Debate, Barcelona, p. 268.
[52] In virtue of the alliance established between the United Kingdom and the Union of Soviet Socialist        Republics, the high contracting parties mutually undertake to afford one another military and other assistance and support of all kinds in war against Germany and all those States which are associated with her in acts of aggression in Europe (article I). Twenty-Year Mutual Assistance Agreement, London, May 26, 1942. Este convenio remplazaba el acuerdo bilateral de Moscú, de 12 de julio de 1941. Fuente: The Avalon Project, Documents in Law, History and Diplomacy, Yale Law School, Lillian Goldman Law Library.
[53] HS 9/465/9, The National Archives (UK).
[54] WO 374/21749, The National Archives (UK).
[55] En instancia presentada con fecha 23 de Mayo de 1928, por el Ingeniero de la séptima División del ferrocarril Santander-Mediterráneo, Sr. A. Easton, residente en Soria, pretende sea autorizado para la construcción de siete depósitos de explosivos, capaces de almacenar cinco de ellos veinte cajas de dinamita o sus equivalentes en otros explosivos, y los dos restantes, cien cada uno, con sus correspondientes detonadores. Estos depósitos serán subterráneos (…). Soria 2 de julio de 1928.- el Gobernador Civil, Julio Piernas y de Tineo. (Boletín Oficial de la Provincia de Soria, [04.07.1928], p. 8). Curiosamente, Easton dejó olvidado en su casa de Carracedo, tras ser expulsado del país, un folleto explicativo de cómo fabricar bombas (Vicente Fernández Vázquez, entrevista, febrero 2019).
[56] El Telegrama del Rif, (26.09.1930), Melilla, p. 4.
[57] El Avisador Numantino, (12.11.1927), Soria, p. 1; Diario de Burgos, (15.11.1927), p. 1; El Cantábrico, (18.11.1927), Santander, p. 1; Noticiero de Soria, (31.12.1928), p. 3; El Mediterráneo, (15.05.1929), Almería, p. 3.
[58] Cf. Reigosa, C.G. (1995): La Agonía del León, Alianza Editorial, Madrid, pp. 126 y 127.
[59] Rodríguez González, J. (2015): “Los servicios secretos en el norte de España durante la II Guerra Mundial: el Abwer alemán y el SOE inglés”, RUHM, vol. 4/8/, 2015, p. 95.
[60] “PREGUNTADO sobre quién es “El Amigo” del que se habla al final de uno de los escritos ocupados, DICE: que se refiere a un súbdito inglés que vive en Las Colonias de Carracedo, el cual prestó algún informe a la guerrilla, les dio propaganda inglesa y norteamericana, y con él tuvieron ciertos tratos para pasar ingleses durante la guerra, lo cual se llevó a efectos hasta que encontraron otro medio más fácil”, (cf. Macías, S. [2005]: El Monte o la Muerte… p.102), AIRMN, causa 280/48 de León.
[61] “Escocés de aproximadamente 47 años, antiguo ingeniero de minas y de ferrocarril, que ha residido en su propiedad de Cacabelos, cerca de Ponferrada, durante los últimos 15 años. Ahora trabaja para el Consulado de Vigo, conduciendo un coche de mensajería de Vigo a Gijón. Reclutado por H.X. en 1942 debido a su contacto con los grupos de resistencia de extrema izquierda del área de Ponferrada. Desde que comenzó su trabajo de mensajería ha estado enviando espléndidos informes topográficos sobre Galicia. No percibe una remuneración regular [del SOE], pero tiene un fondo desde el cual paga sus gastos y una reserva de emergencia de 5000 pesetas”. Fuente: HS 6/921, The National Archives, (07.12.1943), United Kingdom, p. 3.
[62] Cf. Aguado Sánchez, F. (1975): El Maquis en España, Editorial San Martín, Madrid, p. 656. Lo corrobora plenamente Hartmunt Heine en 1982 (cf. A Guerrilla Antifranquista en Galicia, Edicións Xerais de Galicia, S. A., Vigo, pp. 52 y 53): “A mediados de 1943, y nuevamente gracias a la intervención de Easton, la Federación da otro paso importante en su evolución. En un viaje a Madrid, El Inglés [Easton] conseguiría enlazar con los elementos de la dirección del Partido Comunista y de la Unión Nacional. Y gracias a esto, al regresar al Bierzo, le pudo presentar al EM [Estado Mayor] un emisario de este organismo (…). El delegado del PC que presentó Easton en su casa a los guerrilleros de la Federación como El Pepe era José María Urquiola Iglesias, El Chema, un obrero metalúrgico de Oviedo. Desde 1942, El Chema desempeñaba un papel de cierta importancia en la reorganización del Partido Comunista de Asturias y (…) estaba encargado de establecer los contactos con los guerrilleros y los núcleos comunistas de Galicia. Con motivo de su llegada, el EM convocó otro congreso de la Federación, celebrado en junio de 1943, en los montes de Ferradillo”.
[63] España Popular, (21.12.1940), México D.F., p. 4. Serrano, S. (1986): La Guerrilla Antifranquista en León Consejería de Educación y Cultura, Junta de Castilla y León, Salamanca, p. 168.
[64] Nieto fue el ferroviario con quien Easton había contactado para establecer una red de evasión entre Francia y Portugal; la documentación de la Guardia Civil lo sitúa en 1944 formando parte de la banda de Girón. Cf. Macías, S. (2005), El Monte o la Muerte…, pp. 100 y 302.
[65] Ocurrió en la localidad berciana de Castropodame en noviembre de 1940, cuando varias partidas de guerrilleros intentaron penetrar en dicho pueblo, muriendo cinco personas y produciéndose cinco heridos (cf. Meléndez Tercero, R. [1993]: Historia de la Antigua Real villa de Castropodame, Ponferrada, p. 531). El ferroviario Leopoldo Nieto, con su primo Victorino Nieto Gonzalez, se había unido en 1936 a las tropas republicanas que operaban en Asturias tras desertar del Ejército sublevado, llevando a cabo acciones de sabotajes en las líneas enemigas hasta la liberación del territorio por las tropas franquistas. Entonces, retornaron clandestinamente a la localidad de Villaverde de la Abadía, permaneciendo escondidos hasta su posterior incorporación a la lucha armada.
[66] Boletín Oficial de la Provincia de León (20.06.1945 y 26.12.1945). Su primo Victorino Nieto fue uno de los jefes de la Federación de Guerrillas, logrando refugiarse en Méjico tras la desaparición del maquis.
[67] Se le acusaba de haber cometido un sabotaje ferroviario, pocos días antes, en la línea León-Orense. Consúltense: Serrano, S. (1986): La Guerrilla Antifranquista en León…, pp. 245 y 246 y Ferreras Estrada, G. (2002): Las Memorias del Sargento Ferreras, Diputación Provincial de León, pp. 118 y 119.
[68] La Ficha del Bandolero XXX [Guardia Civil] refiere lo siguiente sobre Silverio Yebra: “natural y con su última residencia en Monasterio (Carracedo del), León, de 38 años en 1948, casado (…) izquierdista no destacado. Iniciado el G. M. N. estuvo oculto en su domicilio hasta el 16-7-38 que se presentó a las autoridades; fue condenado y el 3-8-40 puesto con libertad condicional; el 8-2-44 se fugó de su domicilio uniéndose a Abel Ares Pérez; el 47 se unió a Guillermo Morán con él que continúa” (documentos inéditos de M. Combarros García, Archivo de la Asociación Cultural Monte Irago).
[69] WO 374/21749, The National Archives (UK).
[70] Quico [el maquis Francisco Martínez] está convencido de que era comunista. Y Kathryn Easton, sobrina de Alexander, también. En los documentos no hay la más mínima evidencia de ello (cf. Martínez, V. [2002]: “¿Quién era ‘El Inglés’?”, ELSemanal, [18.08.2002], p. 36).
[71] Easton vivió la guerra civil en territorio franquista y, por tanto, fue conocedor de la represión nacionalista, así como la efectuada por los huidos y revoltosos. Mientras duró la contienda, las partidas izquierdistas asesinaron medio centenar de personas en el Bierzo y comarcas límitrofes (Cabrera, Maragatería, Laciana, Valdeorras, Cebreiro, Narcea…), pese a ser un sector controlado por las fuerzas militares de Franco. Fuente: Causa General y archivo particular del autor.
[72] Cf. Ferreras Estrada, G. (2002): Las Memorias del Sargento Ferreras… pp. 91 y 93. El autor quedó encargado de dirigir las labores informativas de la unidad creada en Ponferrada para la persecución de huidos y bandoleros.
[73] En realidad, las referidas manifestaciones fueron obra del Ministerio de Obras Públicas y no del ministro Girón de Velasco, titular de la cartera de Trabajo desde 1941.
[74] Cf. “Sabotaje en ayuda del segundo frente y de las Naciones Unidas”, España Popular, (07.07.1944), México D. F., p. 2.
[75] Cf: Heine, H. (1982): A Guerrilla Antifranquista en Galicia… , p. 120. La información la toma el autor de los archivos británicos, consultando el expediente FO 371/39741-1944/C 472. Posiblemente, la entrevista  fuera con el, por entonces, teniente coronel de la Guardia civil, Gumersindo Varela Paz.

Una respuesta a «Reflexiones en torno a la catástrofe ferroviaria de 1944 en Torre del Bierzo (causas, víctimas, normas…) Adenda (2/3)»

  1. Madre mía qué maravilla de artículos.
    Espero con impaciencia la tercera entrega para leerla y comentar mejor, pero adelanto mi enhorabuena al autor y al español digital que sigue sorprendiéndome muy gratamente. Magnífica web donde sólo están, como en este caso, los mejores.
    Bravo

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