Revelaciones Privadas, Fátima y el Fin de los Tiempos. II (VII)

La verdad os hará libres (Jn 8, 32).  La verdad padece, pero no perece (Santa Teresa).

A la izquierda: foto de LIFE de 3 de enero de 1949 que demuestra el universal interés por los Mensajes de Fátima: D. José Alves Correia da Silva, Obispo de Leiría (Fátima) entre 1920 y 1957 y depositario del “Tercer Secreto”, el cual está en el sobre que aparece delante y en el que escribió: “Este sobre y su contenido será confiado a su Eminencia el Cardenal Don Manuel (Gonçalvez Cerejeira), Patriarca de Lisboa, después de mi muerte. Leiría, 8 de diciembre de 1945, José, Obispo de Leiría”. El Cardenal Cerejeira prometió públicamente que El Secreto “será abierto en 1960”. En 1957 fue enviado al Vaticano.  El 8 de febrero de 1960, a través de una agencia informativa portuguesa, “fuentes anónimas” del Vaticano (Juan XXIII) hicieron saber que el Secreto no sería revelado y que quedaría probablemente “para siempre, bajo absoluto sigilo.
A la derecha: Franco en Fátima en octubre de 1949.

Recientemente Monseñor Athanasius Schneider ha impartido una muy recomendable conferencia titulada Fátima y los últimos tiempos, por medio de internet (ejercitoremanente.com/2021/03/05) y en español. En ella destaca que, fundamentalmente, Nuestra Señora vino a Fátima a pedir que se hiciera penitencia y reparación por los pecados y así evitar el castigo divino en este Mundo y en el Infierno.

Coincide en ello con lo supuestamente manifestado por Sor Lucía al Padre Fuentes, postulador de las causas de Jacinta y Francisco, en diciembre de 1957: “los dos medios para salvar al Mundo son la oración (especialmente el rosario) y el sacrificio”.

Eso es lo medular, siendo lo demás advertencias para recalcarlo. Pero unos y otras se ha buscado ignorarlas, por lo que, como veremos, la tercera parte del “Secreto de Fátima” ha sido largo tiempo ocultada y, aterrador es decirlo y según los hechos, indicios y revelaciones posteriores, desvelada parcial y engañosamente. Entre ellas, las más explícitas son las comunicadas irlandesa “Maria Divine Mercy” (MDM, Mary McGovern, Mary Carberry de soltera; no reconocida y muy perseguida), que la web Ejército Remanente acompaña a las palabras de Schneider; como ejemplo de su probable veracidad, me consta que Mary comunicó la forzada renuncia de Benedicto XVI en febrero de 2013, tiempo antes de producirse (junio 2011). Veamos ahora esos hechos e indicios.

Las Jerarquías Eclesiásticas (Pío XI y Pío XII).

Recordemos que en 1926 y 1929 las apariciones reiteraron la Consagración de Rusia por el Papa en unión con todos los Obispos del Mundo, que en 1930 el Obispo de Leiría (José Alves Correia da Silva) reconoció al fin las apariciones; y que el Papa Pío XI (1922-1939) supo de las peticiones en aquel 1930. Que Sor Lucía escribió sus Memorias en 1934, 1937 y 1941 (las dos últimas); solo en la 4ª se incluyó, al final de los dos primeros secretos, la frase: “en Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.; esto no se lo digáis a nadie; a Francisco, si podéis decírselo”. También en ella puso que había escrito todo “a excepción de aquella parte del secreto que actualmente no tengo permiso de revelar…”. Para muchos, ya desde 1941, las palabras de la Santísima Virgen interrumpidas con el etcétera deberían continuar en lo que se denominó “Tercer Secreto”.

Pero, al parecer, Pío XI, que recibía las peticiones trasmitidas por Lucía a través de los directores espirituales de la monja, nunca quiso oír hablar de Fátima (según escribió Marco Tosatti, en el Il segreto non svelato, a quien se lo dijo el secretario papal Carlo Conalonieri, luego cardenal). Concretamente, Lucía dijo al 3 de febrero de 1946 al sacerdote montfortiano holandés Hubert Jongen: “El padre José Bernardo Gonçalves (mi confesor) … informó a Su Gracia el obispo de Leiría sobre todo y logró que el pedido llegara al conocimiento de S. S. Pío XI. Mientras, la más feroz persecución religiosa se había enseñoreado de Rusia, Méjico y España, y la anunciada guerra mundial estaba en ciernes. Precisamente en esos momentos fue cuando Moscú dió directivas a todos los partidos comunistas para infiltrarse en la Iglesia a través de ingresos en los seminarios para infiltrarse y socavarla desde dentro a largo plazo.

Diferentes letras de Lucía

Pío XII (1939-1958), que había sido consagrado obispo el mismo día de la 1ª aparición en Portugal, que gustaba definirse como el Papa de Fátima, sin duda por estar mal informado, tampoco hizo nada antes del estallido de la guerra mundial. Lucía, aconsejada por sus confesores, obtuvo autorización del Cielo para que se obviara la políticamente temida, y por algunos diplomáticos y “teólogos” vaticanos desaconsejada, “consagración de Rusia”, y lo que podía suponer de crítica al régimen de la URSS, y se hiciera, provisionalmente, una consagración del Mundo con especial mención de Rusia, lo cual transmitió, con bastantes alteraciones, el Obispo Correia da Silva. Aquella “consagración de la Iglesia y el Mundo al Inmaculado Corazón de María” se hizo el 31 de octubre de 1942. Lucía manifestó que fue un acto incompleto respecto a la voluntad divina, por lo que quedaba pendiente, hasta que se atendiera completamente la petición de la Virgen, la conversión de Rusia y la paz verdadera, con la consecuente anunciada derivada de que Rusia seguiría “esparciendo sus errores por el Mundo, (y) promoviendo guerras y persecuciones”.

El 4 de mayo de 1943, Sor Lucía escribió: «Nuestro Señor “promete el pronto final de la guerra, habida cuenta del acto que se ha dignado hacer Su Santidad. Pero, como fue incompleto, la conversión de Rusia será para más tarde”». Así mismo escribió una carta (recogida en el libro El futuro de España en los Documentos de Fátima del P. Martins S.J.) donde transmitió un recado de parte de Nuestro Señor para los Obispos de España: «“el Señor desea que los Obispos de España se reúnan en retiro y determinen una reforma en el pueblo, en el clero y en las órdenes religiosas … si los Señores Obispos de España no atienden sus deseos, ella (Rusia, sus ideas) será una vez más el azote con que Dios los castigue”».

Ya conocen la respuesta. Y, respecto a las ideas dispersadas por el comunismo ruso, recordemos que fue fruto de “la revolución”, fundamentalmente financiada en los países sajones por los plutócratas, que, ya con Marx y Engels en el siglo XIX, siempre ha querido “derribar el trono y el altar”, y también la familia y la moral natural, antes incluso que Gramsci y la Escuela de Frankfurt

El 15 de julio de 1946 Sor Lucía dijo al hispanista William Thomas Walsh (autor de Our Lady of Fátima) que: “Lo que nuestra Señora quiere es que el Papa y todos los obispos del Mundo consagren Rusia a su Inmaculado Corazón en un día especia… ¡No el Mundo!, ¡Rusia!, ¡Rusia”.

A partir de entonces las cosas se oscurecieron aún más. El 13 de mayo de 1948 abandonó España y, con 41 años, ingresó en las Carmelitas de Coimbra con el nombre de Sor Maria Lúcia de Jesus y do Corasão Inmaculado. Como mero apunte, hay que decir que con este nombre, según fuentes de internet, hubo una inscripción el carmelitano Secretriatus Generalis pro Monialibus O.C.D. (Moniales defuntae; Nº. 265) que la dio por muerta el 31 de mayo de 1949, fecha que oficialmente corresponde a sus votos solemnes; este registro se modificó posteriormente a la fecha oficial de defunción (13-II-2005). En todo caso, como se detallará, en Coimbra tuvo prácticamente prohibidas las visitas y el hablar del 3er Secreto, y a partir de entonces las muy llamativas discrepancias físicas que aparecen en las fotografías (no es muy creíble que Sor Lucía se hiciera una ortodoncia completa) han hecho florecer los estudios de su supuesta suplantación por una doble (o varias), bien ya entonces, bien a finales de los años 50.

Pío XII

Pío XII, en vísperas la proclamación del Dogma de la Asunción, el 31 de octubre de 1950, vio en los jardines vaticanos el “Milagro del Sol”. Este mismo Papa, consciente de no haber cumplido enteramente el mandato celestial por falta de “comunión” entre los obispos y “teólogos”, el 7 de julio de 1952, mediante la carta apostólica Sacro Vergente Anno dirigida a los pueblos de Rusia, realizó la consagración exclusiva de Rusia. Pero, una vez más, de forma incompleta e imperfecta (fundamentalmente por no existir la participación de todos los obispos.

En otoño de 1952 Pío XII envió a Coimbra al jesuita austríaco P. Joseph Schweigl. A su vuelta dijo que el Tercer Secreto completo consistía en dos partes, una se refería al Papa y la otra la continuación de las palabras dichas por la Virgen en el 2º Secreto, concordando con las memorias de Lucía que terminan con: “En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc”.

Padre Augustín Fuentes Anguino

El Padre Augustín Fuentes Anguino, mejicano, postulador romano de las causas de beatificación de Francisco y Jacinta, consecuente con esta obligación, tuvo una conversación con Sor Lucía el 26 de diciembre de 1957. El 22 de mayo de 1958, ya en a Méjico, dió una conferencia sobre ello y posteriormente la publicó aquel mismo año con el Imprimatur y aprobación del Obispo de Leiría-Fátima, Mons. João Pereira Venâncio (nombrado el 13 de septiembre de 1958), así como el de su Arzobispo, Monseñor Manuel Pío López Estrada (Jalapa-Veracruz, Méjico), y, según el P. Grüner, con el apoyo del Cardenal Arzobispo de Guadalajara. El P. Fuentes testimonió que Lucía le había dicho:

«La Santísima Virgen está muy triste, porque nadie hace caso a su Mensaje, ni los buenos ni los malos. … Pero, créame, Dios va a castigar al mundo, y lo va a castigar de una manera tremenda. El castigo del cielo es inminente … “¿Qué falta, Padre, para 1960; y qué sucederá entonces?. Será una cosa muy triste para todos … No puedo detallar más, ya que es aún secreto … “Es la tercera parte del Mensaje de Nuestra Señora, que aún permanece secreto hasta esa fecha de 1960”. … Que “muchas naciones de la Tierra desaparecerán sobre la faz de la misma”, que Rusia será el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo, si antes no alcanzábamos la conversión de ese pobrecita Nación … Nunca (Ella) se sonrió con nosotros, y esa tristeza y angustia que notábamos en la Santísima Virgen, a causa de las ofensas a Dios y de los castigos que amenazaban a los pecadores, nos llegaban al alma … No es mi misión indicarle al mundo “los castigos materiales que ciertamente vendrán” sobre la Tierra si el Mundo antes no hace oración y penitencia. No. Mi misión es indicarles el inminente peligro en que estamos de perder para siempre nuestra alma si seguimos aferrados al pecado … No esperemos que venga de Roma una llamada a la penitencia, de parte del Santo Padre, para todo el Mundo; ni esperemos tampoco que venga de parte de los señores Obispos, cada uno en su diócesis; ni siquiera tampoco de parte de las Congregaciones Religiosas. No; ya Nuestro Señor usó muchas veces estos medios, y el Mundo no Le ha hecho caso … La Santísima Virgen no me dijo que nos encontramos en los ultimos tiempos del mundo, pero me lo dió a demostrar por tres motivos: el primero, porque me dijo que el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva, es una batalla final … así que ahora, o somos de Dios, o somos del demonio; no hay término medio. Lo segundo, porque me dijo … que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo; el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María; y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros. Y tercero, porque siempre, en los planes de la Divina Providencia, cuando Dios va a castigar al mundo, agota antes todos los demás medios … Dos son los medios para salvar al Mundo: la oración y el sacrificio … Y luego, el Santo Rosario … la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario … Esta es la primera parte del Mensaje referente a Nuestra Señora de Fátima; y la segunda parte, que, aunque es más breve, no es menos importante, se refiere al Santo Padre».

Una de las muchas fotos trucadas (fotomontajes) que circulan de la visita de Pablo VI a Fátima, que muestra una Lucía distinta a los rasgos de la de antes de entrar en El Carmelo, y con una dentadura de ortodoncia perfecta.

Cofre “Barbarigo” del dormitorio de Pío XII conteniendo el Tercer Secreto, es decir, las palabras de la explicación de la Virgen (foto tomada el 14-V-1957).

Las consecuencias del relato del Padre Fuentes

Pío XII falleció el 9 de octubre de 1958 y fue relevado por Juan XXIII el 25 de aquel mes.

El 2 de julio de 1959 la Curia diocesana de Coimbra publicó, sin firma, una nota de condena al escrito del P. Fuentes clara y rotunda, con una fuerte carga de autoridad y desmentido hacia Sor Lucía. En la misma insertó estas supuestas palabras de la Hermana Lucia: “El padre Fuentes habló conmigo por ser el postulador de Beatificación de los siervos de Dios, Jacinta y Francisca Marto; tratamos únicamente de cosas relacionadas con este asunto, por lo que todo lo demás a que él se refiere no es exacto ni verdadero”.

El P. Fuentes fue depuesto como promotor de la causa de beatificación y se le prohibió hablar de estos temas.

El P. Joaquín María Alonso, durante muchos años archivista oficial de Fátima, inicialmente creyó el desmentido oficial de las declaraciones de Lucía, pero, tras años de estudio, rectificó y dijo:

… «El texto genuino de su conferencia (la del P. Fuentes) a la comunidad religiosa mejicana en diciembre de 1957 responde en lo esencial a lo oído de la hermana Lucía en su visita. Porque, aunque esté mezclado con consideraciones oratorias del predicador, aunque esté arreglado literariamente, esos textos no dicen nada que Lucía no ha dicho en sus numerosos escritos hechos públicos. Tal vez el defecto principal consiste en haber presentado esos textos literalmente en boca de Lucía, y expresarlo formalmente como un “mensaje suyo” al mundo».

El P. Alonso fue autor de 24 tomos sobre las apariciones, con 5.396 documentos, pero solo se publicó una pequeña parte porque en 1975 Monseñor do Amaral, el nuevo obispo de Fátima, los vetó y archivó.

En cualquier caso, el Vaticano había ya reclamado en 1957 los escritos relativos al Tercer Mensaje, hasta el punto que la revista Paris-Match publicó, por dos veces (1957 y 1958), la fotografía de un pequeño cofre de madera situado en el dormitorio del Papa, con la inscripción Secretum Sancti Officii, donde se le dijo al periodista que “ahí está el Tercer Secreto de Fátima”. También impuso a Sor Lucía un draconiano confinamiento solo comparable al de Rudolf Hess: no podría hacer declaraciones ni, prácticamente, relacionarse con el exterior del convento, porque el permiso para cualquier comunicación debía ser otorgado por el mismo Papa ó por el Cardenal Prefecto del Santo Oficio. Y ese permiso se negó incluso a sus anteriores confesores, restringiéndose, prácticamente, a sus ya muy escasos familiares, a través de la reja/celosía conventual y con la presencia de otras dos religiosas.  Sor Lucía no volvió a aparecer en público ni hacer declaraciones hasta 1967, y eso, repetimos, muy cambiada físicamente y llamativamente recuperada de su mala salud.

Para muchos, como escribió Socci (Il Quarto Segreto di Fatima, Pag. 36), «las acciones del Vaticano revelan el motivo por el cual se quiso tomar posesión del Secreto en 1957: “El obispo de Leiría, Monseñor da Silva y el Patriarca de Lisboa, Cardenal Cerejeira, siguiendo las indicaciones dadas por la Santísima Virgen a través de Sor Lucía, habían ya anunciado que divulgarían el Secreto en 1960. Y para conjurar esto fue que intervino el Santo Oficio”. El Vaticano, por lo tanto, no quería que miembros de la Iglesia o que el Mundo en general conocieran el contenido del Tercer Secreto. ¿Por qué?».

Artículos anteriores de esta serie:
1.- El Fin de los Tiempos. La Revelación Pública (I)
2.- El Apokalipsis de San Juan y el Fin de los Tiempos (II)
3.- Actores y Momentos de los Días Postreros (III)
4.- La Última Prueba de la Iglesia (IV)
5.- Celle Qui Pleure (La Salette): “Roma perderá la fe” (V)
6.- Revelaciones Privadas, Fátima y el Fin de los Tiempos. I (VI)

Una respuesta a «Revelaciones Privadas, Fátima y el Fin de los Tiempos. II (VII)»

  1. Tengo unos conocimientos de Teología e Hª Sagrada muy limitados (por decirlo suavemente) pero de los artículos de esta serie del autor, éste es el que más me ha gustado y el que me ha resultado más omnicomprensivo, quizás porque es el artículo más «político» .
    Me parecen dos puntos más destacables:
    el primero la enorme lealtad al Cristianismo y a la Virgen María de la monja testigo de las apariciones de la Virgen en Fátima.
    El segundo, la enorme inmoralidad de los Papas y todo su staff, no entiendo por qué hay que mantener en secreto el Tercer mensaje de Fátima más allá de la fecha fijada, la decisión de Juan XXIII es arbitraria, y luego todos los montajes de recluir a la monja como si fuera Rudolf Hess (muy apropiada la comparación) , prohibirle que se relacione, que reciba visitas, que para ser vista por alguien se precise la autorización del propio Papa en persona. Y luego la suplantación de la monja por otra persona. Todo esto si no es la personificación del MAL se le parece bastante. Con lo cual los problemas de la Monarquía Hispánica, cuando España tenía monarquía, con los papas, que en la defensa de la Fe los papas o estaban por detrás de España, o estaban en contra como ocurrió en tiempos de Galileo, (con el papa aliado de los protestantes y de la Francia del Cardenal Richelieu). Entonces cristianos sí, pero sin que nos ciegue el papado o el alto clero, porque eso de cristiano tiene más bien poco. Da la impresión que en el Tercer Misterio de Fátima es en realidad que la cúpula de la Iglesia católica está podrida que se ha pasado a la sinagoga de Satanás, y están para mandarlos a subir cierta escalera.
    Enhorabuena al autor por todo lo que aporta, incluidas las fotografías, que descubren el «pastel», y el servicio a Dios que ello supone, y al Español Digital por publicarlo.

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