El rojerío patológico y demencial.

No pueden evitar volver a la carga los chicos del PSOE contra el Valle de los Caídos. Vuelven a la carga porque la ley de «mentira histérica» que impulsó el ínclito Rodríguez Zapatero, esa lumbrera mundialmente reconocida, ese cuyas hijas ya vimos de qué iban, les parece poco. Y es que el cainismo del rojerío español, con perdón, no tiene ni límites ni fondo.

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No lo pueden evitar. Y es lógico. Nos referimos a «los rojos», que aunque como las meigas crean ustedes que no existen, pero haberlos haylos.

No pueden evitar volver a la carga los chicos del PSOE contra el Valle de los Caídos. Vuelven a la carga porque la ley de «mentira histérica» que impulsó el ínclito Rodríguez Zapatero, esa lumbrera mundialmente reconocida, ese cuyas hijas ya vimos de qué iban, les parece poco. Y es que el cainismo del rojerío español, con perdón, no tiene ni límites ni fondo.

Ahora se trata de una nueva propuesta de modificación de tal ley, y más en concreto de su artículo 29, presentada en Diciembre pasado. En ella la inquina contra el Caudillo y contra sus años de gobierno llega hasta querer sacarle del Valle y convertir dicha magna obra en una especie de parque temático de la «mentira histérica».

«Artículo 29. Valle de los Caídos
1.El Valle de los Caídos será lugar de memoria de las víctimas de la Guerra Civil Española y la Dictadura franquista, de acuerdo con los principios de pluralismo, reconciliación, paz y democracia que consagra la Constitución. Queda expresamente prohibida su utilización como mausoleo del dictador.
2. Quedan derogados el Decreto de 1 de abril de 1940, el Decreto-ley de 23 de agosto de 1957 de erección de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, la disposición final tercera de la Ley 23/1982, de 16 de junio, de regulación del Patrimonio Nacional y el artículo 58 del Real Decreto 496/1987, de 18 de marzo, que asignan al Consejo de Administración del Patrimonio Nacional las funciones de patronato y representación de la fundación creada por el Decreto-ley de 23 de agosto de 1957.
3. El Gobierno, mediante Real Decreto, determinará el nuevo marco jurídico que ha de regir el Valle de los Caídos, la institución directora definitiva, sus bienes y cuantas otras relaciones y situaciones jurídicas puedan verse afectadas. Se guiará por las recomendaciones del Informe de la Comisión de Expertos para el Futuro del Valle de los Caídos (Orden PRE1139612011, de 27 de mayo). Se consultará a los familiares de las víctimas en la formulación y desarrollo de esta normativa.
4. El Valle de los Caídos se reconvertirá en un centro nacional de Memoria, impulsor de la cultura de la reconciliación, la memoria colectiva democrática y la dignificación y reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil Española y la Dictadura, a través de proyectos y programas culturales, museísticos y de investigación.
 5. Será un lugar de información, conocimiento, identificación, dignificación y homenaje de aquellos cuyos restos se encuentran allí inhumados. Dispondrá, asimismo, de una dotación económica específica a cargo del Estado para la exhumación e identificación de los restos de las víctimas inhumadas, previa solicitud al efecto.
6. Se procederá al traslado de los restos de Francisco Franco Bahamonde fuera del Valle de los Caídos y los de José Antonio Primo de Rivera a un lugar no preeminente del recinto o al que designe su familia.
7. Se convocará un acto público en sede parlamentaria, para que la autoridad competente del estado pida perdón a las víctimas del franquismo y a sus familiares, como manifestación del pleno reconocimiento y reparación moral.»

Su interés por logarlo no es nuevo. El hecho de que vuelvan a insistir ahora es porque creen contar con los votos suficientes para que la cosa salga adelante gracias a PoTemos, muy posiblemente a Ciudadanos, a algún separatistas desorejado y, claro, cómo no, a la sempiterna abstención del PP, esa omisión, tibieza y silencio cómplice, que es lo peor, lo más hiriente, lo más vergonzoso, lo más repugnante, por razones obvias, de sus dirigentes y de sus votantes; aún peor por parte de éstos.

Desde que falleció Franco, el rojerío no ha cesado de intentar conseguir como sea –con sus mentiras de siempre, porque el marxismo, sea socialista o comunista, es pura mentira–, no que los españoles y el mundo le olviden, no, no se crean que ese es su objetivo principal, sino que los unos y el otro olviden los múltiples y execrables crímenes cometidos por ellos mismos, por los rojos; más aún, que crean que los verdugos, o sea ellos, fueron las víctimas, y sus víctimas los verdugos.

Asimismo, que tanto los españoles como el mundo olviden:

* A Dios, por cuya gracia, y la sangre de tantos buenos españoles, España ha sido la única nación del mundo que ha derrotado al marxismo en la guerra y, mejor aún, en la paz.

* La revolución nacional liderada por Franco con la que España se resarció de varios siglos de atraso.

* Sus inmensos logros sociales.

* Que España funcionó y se desarrolló sin partidos y, todavía mejor, sin profesionales de la política.

* Que España se hizo respetar como no lo era desde hacía tres siglos, ni lo es ahora.

* Que una España unida, fraterna, honrada, decente y trabajadora fue posible; y más peligroso aún, que puede volver a serlo.

La vesania del rojerío español, su sectarismo, el odio que destila y las taras espirituales y mentales de sus partidarios, patentes desde su fundación por el demente de Pablo Iglesias –el otro, el de ahora están en camino de demostrarlo–, son sus señas de identidad, características principales de tal ideología como no podía ser de otra forma, pues no en balde son los sin Dios y sin patria, el lumpen de cualquier sociedad.

La viliar obcecación contra Franco, tan tontos son, en realidad les delata, pues no hay parangón en toda la historia universal de una persecución tan intensa y constante contra una figura histórica hace tiempo desaparecida, así es que pretendiendo lo contrario no hacen más que darle la razón, mantener su recuerdo y provocar que se tenga cada día más y más interés por conocer la verdad sobre su obra; la verdad, no lo que ellos cuentan.

La historia del marxismo, la más terrible y triste del mundo, es toda ella un conjunto de violencias, revoluciones, intentos de golpes de Estado, asesinatos, traiciones, checas, torturas, violaciones, genocidios, persecuciones, corrupción material y moral, y todo un largo etcétera de destrucción, sólo destrucción, en la que nada bueno ha existido ni podrá nunca existir; por ello, hay que darles la razón en ello, tienen taparla como sea.

El marxismo, ideología la más fracasada de la historia de la Humanidad, dictadura cruel donde las ha habido y habrá, mentira hasta en su denominación –menos español y obrero que el PSOE y la UGT no los hay–, sigue empecinado –hay que entender, en realidad, que debido a sus antecedentes criminales no les queda otra– en que los españoles pierdan la verdadera memoria histórica, no sea que, recuperándola, se den cuenta del engaño y… decidan actuar.

 

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