¿Rumbo a Bombay?

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El abandono de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate CSG-12, cuando se recibió la orden, de Trump, de dirigirse al golfo Pérsico, presenta matices que en nada favorecen nuestra imagen como aliado fiable, aunque desde otro punto de vista pueda interpretarse como una decisión que suaviza la tensión.

Abstenerse en la lucha por la hegemonía en Oriente Medio, que desde hace más de trece siglos mantienen chiitas y sunnitas es una muestra de sabiduría política, pero dicha abstención debe funcionar de forma permanente, no coyuntural. Se conoce que los EEUU apoyan con muy pocas reservas a los segundos y están dispuestos a apretar, en lo posible, a los chiitas. España mantiene buenas relaciones tanto con Arabia Saudita como con Irán, de tal manera que nuestra política exterior intenta mantenerse al margen de esa rivalidad.

Por ello parece razonable que, si el presidente norteamericano adopta una decisión unilateral para presionar a uno de estos dos países, España se sitúe al margen. Esto a nivel teórico, pero en la práctica habría que saber si: el mando español tenía previsto los escenarios de riesgo, la decisión fue unilateral, se puso en marcha por sorpresa y se realizaron las consultas de rigor.

El gobierno español debería saber que las operaciones combinadas presentan en tiempo real alternativas operativas que no permiten retiradas o vacilaciones. Mucho más si el escenario es el Próximo Oriente u Oriente Medio. La actitud ambigua compromete la misión del país líder, sobre todo si es una operación de amenaza más que de fuerza. En el campo de las alianzas de seguridad y defensa, suele ser algo difícil de olvidar.

Cuando un país, España, juega en el tablero internacional a ser un país auxiliar y no tener política exterior, si en un determinado momento da la espantada, como también paso en Iraq, produce en el aliado incertidumbre y en si mismo desprestigio. Ambos extremos son muy nocivos para la acción exterior futura.

Sánchez y su gobierno deberían reflexionar y delimitar claramente en que escenarios puede España participar y en cuales no. Otra cosa es hacer el ridículo y parafraseando a un líder socialista recientemente fallecido, España no se merece un gobierno que le haga hacer el ridículo.

Para La Trinuba de España

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One thought on “¿Rumbo a Bombay?”

  1. Análisis muy interesante.
    Es preciso buscar el equilibrio entre la defensa de los intereses nacionales -algo prioritario, imprescindible e ineludible- y los intereses de los aliados, que junto al prestigio internacional de España debe ser también esencial.
    Para ello es necesario saber a que nos obligan, o pueden obligar, los compromisos internacionales que suscribamos, exponiendo adelantadamente y con lealtad qué cosas estamos dispuestos a asumir y cuales no.
    La retirada de la Fragata Méndez Núñez puede ser un acto de “soberanía nacional” (que no obstante obliga a estudiar previamente las posibles consecuencias que puede tener para ese interés nacional que deben ser prioritario) pero esta “muestra de soberanía” se compadece mal con seguir las directivas que imponen “otros poderes” como el que representa Soros.
    Los españoles queremos saber que exigió Soros a Pedro Sánchez en aquella reunión cuyos acuerdos son secretos.
    Si a cambio de su apoyo para alcanzar y mantenerse en el poder, exigió
    la profanación de la sepultura de Franco.
    Esta almoneda de la Soberanía Nacional es mucho más lesiva para el mantenimiento de la paz de España que la retirada de una fragata.

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