Sahara ex-español: la piedra en el zapato marroquí que no explotamos

Marruecos es nuestro más peligroso y cercano enemigo –quitando los internos, claro, que son los peores y ya saben a quiénes nos referimos– por múltiples motivos que no vamos ahora a desgranar aquí; y el que no se lo crea allá él. Eso sí, uno de ellos es por el acoso a que nos somete, junto con Mauritania, enviándonos miles de «refugiados» de toda clase y condición, verdadero casus belli que ni nuestras «aguerridas» FF.AA. quieren ver y mucho menos denunciar.

Fuerzas del Frente Polisario

Pues bien, al enemigo hay que responderle o con la misma moneda o, al menos, con otra que le cause tantos dolores como su agresiones a nosotros. En el caso de Marruecos debería ser, por de pronto y como ejemplo, el de hurgar en la herida saharaui. Pero como en muchas otras cosas, no sólo no lo hacemos, sino que incluso nos sometemos al dictado marroquí haciéndonos cómplices de su silencio sobre lo que ocurre en tal zona.

Ha pasado casi completamente desapercibido para los españoles en general un incidente nada desdeñable ocurrido hace no muchos días en lo que fue nuestro Sahara, que no queremos dejar pasar a fin de no colaborar con el silencio ominoso de casi todos. Por lo menos que se sepa.

En los primeros días de Octubre, civiles saharauis se manifestaron en la zona sur del Sahara, en la frontera con Mauritania, conocida como Guerguenat, en contra de la utilización de dicho paso por Marruecos como salida de parte de sus exportaciones tanto hacia África, donde está alcanzado niveles nunca antes conseguidos, como incluso hacia Europa, vulnerando con ello los acuerdos de paz en vigor con el Frente Polisario. Los saharauis, en su protesta, cortaron la carretera que de Norte a Sur pasa por dicha zona impidiendo el tránsito de los camiones marroquíes.

La respuesta de Rabat, muy propia de su forma de actuar, fue el cruce de un convoy militar el pasado 13 de Noviembre de la línea que separa la parte del Sahara controlada por Marruecos de la reservada a los saharauis, vulnerando también dichos acuerdos, pasando por encima de los controles y zona de seguridad que allí poseen las tropas de la ONU en su misión MINURSO. Por cierto, una de las poquísimas en que no participa España… ¿por qué será? El 14, los enfrentamientos siguieron extendiéndose a la zona norte del Sáhara Occidental, en las ciudades de Mahbes y Hauza, y en el sur a la ciudad de Auserd.

Tan fragrante violación de los acuerdos de paz dio lugar a un breve, pero intenso, enfrentamiento entre las tropas marroquíes y las del Frente Polisario, que se saldó, según fuentes de estos últimos, con cuatro militares marroquíes muertos. Al parecer los polisarios llegaron a emplear artillería. Al tiempo, fuerzas polisarias desalojaron a los manifestantes trasladándolos del lugar a otros más alejados.

El caso es que, como es su costumbre, Marruecos ha silenciado el hecho, silencio en el que ha colaborado España y la practica totalidad de los países europeos.

Quede aquí nuestra pequeña aportación para que se sepa que en el Sahara, Marruecos campa a sus anchas, vulnera acuerdos e impone la omertá, que es lo primero, y tal vez lo que más le beneficia, en todo lo cual somos colaboradores necesarios, por no decir cómplices.


3 respuestas a «Sahara ex-español: la piedra en el zapato marroquí que no explotamos»

  1. Así es. Como nos decía el profesor de derecho internacional público, en tercero de Derecho: «El enemigo de mi enemigo, es mi amigo».
    Pero aquí somos tan tontos, tan lelos y tan estúpidos que no sabemos explotar debidamente el reconocimiento al gobierno legítimo del Sáhara, la denuncia del robo sistemático de sus aguas territoriale, permitiendo Marruecos su explotación a terceros pa´sies, cuando ellos son unos ocupantes, pero no los propietarios, etc.
    Dios mío, ¡qué hemos hecho para merecer esto!

  2. Aznar volvió a llevar el tema a la ONU y… poco después llegó perejil (que fue ganado) y otro poquito después llegaron las bombas de Atocha del 11-M (hecho por marroquíes casi exclusivamente y a una semana de las elecciones), y ahí se cambió el gobierno en un auténtico golpe de Estado. Marruecos fue uno de los componentes de la conspiración, el más directo. Nuestro vecino del sur es vulnerable en su robo del sahara y su violencia y represión cruel contra los saharauis, pero no se andan con chiquitas. Mientras seamos ridículamente débiles al interior de España hay poco que hacer… que no haya mucho paro y cada cual a lo suyo y a su fin de semana. Ese es el sino de esta partitocracia del consenso del 78, y habrá que esperar a otra época muy diferente para tener algo parecido a una política exterior, sólo con la ayuda de Dios.

    Y todo lo anterior por no hablar de la invasión silenciosa de marroquíes contra España (pateras, ferris, etc) con la total complicidad de nuestros politicos. Luego más tarde ó más temprano todos tienen «papeles», pero no hay integración cultural (y mucho menos religiosa) de ningún tipo, todo un caballo de Troya manejado desde rabat, por no hablar del «lobby promarroquí» en España engrasado con maletines. España es un país apóstata y dirigido por sus peores enemigos, de ésta sólo nos salva Dios nuestro Señor, y siempre que todos hagamos nuestra pequeñita parte.

  3. Desde la época de Adolfo Suárez (¿descansa en paz?) la única «política» del Gobierna de España en relación con el incordiante vecino del sur ha sido siempre la misma: PONER EL CULO PATRIO PARA QUE EL MORO SE SOSIEGUE. Y, al contrario que un chapero cualquiera, estos miserables políticos nacionales han estado pagando a precio de oro -para mayor humillación- tan despreciables «servicios» por parte de Marruecos.

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