San Maximiliano María Kolbe, Presbítero, Mártir (Memoria: 14 de agosto)

Vida y circunstáncias

P. Kolbe

El Padre Kolbe (Zduńska Wola, 8 de enero de 1894 – Auschwitz, 14 de agosto de 1941) fue un extraordinario “confesor”, es decir, un sacerdote (O.F.M. –franciscano conventual) de probada santidad diaria, profundamente “mariano” y misionero.

Kolbe, autoproclamado Apóstol de María Reina Inmaculada, fue un gran propagador de la devoción al Inmaculado Corazón de María, tanto en Europa como en Japón. Vuelto a su patria, durante la Segunda Guerra Mundial fue acusado de actividades patrióticosubversivas y ayudar a judío y asesinado por los alemanes en un campo de concentración, como represalia a una fuga.

El polaco Juan Pablo II le nombró mártir “de la caridad”, en una nueva definición que a muchos confunde con lo que milenariamente se ha conocido como martirio, el testimonio de la fe cristiana a costa de la propia vida; este nuevo “martirio” se refiere al testimonio no de la fe, aunque fuera dado entregando su vida por otro en heroico acto de caridad cristiana. Y su ejecución fue cruelísima, por inanición, que los alemanes hay que reconocer que hicieron salvajadas, aunque no todas las que se les adjudican y en grado menor a las de los “aliados”. La iglesia católica, casualmente, ha encumbrado a los altares a otros mártires de la caridad, los primeros y más conocidos muertos bajo responsabilidad alemana (Titus Brandsma, Edith SteinTeresa Benedicta de la Cruz-, etc), y curiosa y prácticamente ninguno, que sepamos, de los innumerables mártires de la fe asesinados por el comunismo.

También fue un acérrimo combatiente contra el modernismo y los peligros que acechaban a la Iglesia en el siglo XX. Profundo conocedor de nuestros tiempos y de las fuerzas que se mueven tras los bastidores de las verdades oficiales, combatió firmemente la Masonería, la Sinagoga de Satanás como la bautizaron antiguos Papas tomando la denominación de boca de Nuestro Señor en el Apocalipsis de S. Juan. Se ha resaltado fundamentalmente su presidio y muerte, pero no sus escritos contra el judaísmo y la masonería, y merece la pena profundizar un poco en ello:

La Masonería y la Judería Sionista al descubierto, por San Maximiliano Kolbe (Fuente)

Artículo aparecido en la revista «Cabildo» Buenos Aires, septiembre de 2009, cuya fuente fue nuestra hermana página «Catapulta» que dirige el Dr. Augusto Padilla, tomado a la vez del número 125 de la revista italiana «Chiesa Viva». La traducción castellana pertenece a Mario Caponnetto, y la transcripción del papel al formato web pertenece a «Congregación Obispo Alois Hudal».

En 1917, Maximiliano Kolbe funda la «Milicia de la Inmaculada». Naturalmente, su lucha no fue la de abatir las almas del enemigo sino la de llamarlo y convertirlo en pro de su eterna salvación. Por eso, el Padre Kolbe se dirigía a sus enemigos.

 

En un artículo suyo titulado «¡Pobrecillos!», escribía: El hombre ha sido redimido. Cristo ha fundado su Iglesia sobre la roca. Una parte del pueblo hebreo reconoció en Él al Mesías; los otros, sobre todo los fariseos soberbios, no quisieron reconocerlo, persiguieron a sus seguidores y dieron curso a un gran número de leyes que obligaban a los hebreos a perseguir a los cristianos. Estas leyes, junto a narraciones y a apéndices, hacia el año 500, formaron un libro sagrado, el «Talmud«. En este libro, los cristianos son llamados: idólatras, peores que los turcos, homicidas, libertinos impuros, estiércol, animales de forma humana, peores que los animales, hijos del diablo, etc. Los sacerdotes son llamados adivinos y cabezas peladas (…) a la Iglesia se la llama casa de estulticia y suciedad. Las imágenes sagradas, las medallas, los rosarios, son llamados ídolos. En el «Talmud», los domingos y las fiestas son considerados días de perdición. En este libro se enseña, entre otras cosas, que a un hebreo le está permitido engañar y robar a un cristiano, pues todos los bienes de los cristianos – está escrito – «son como el desierto: el primero que los toma se hace dueño». Esta obra que recoge doce volúmenes y que respira odio contra Cristo y los cristianos, es considerada por estos fariseos un libro sagrado, más importante que la Sagrada Escritura».

En ocasión del Congreso Internacional de los masones, celebrado en Bucarest en 1926, el Padre Kolbe, escribió un artículo: «Estos señores (es decir, los masones) creen que son ellos quienes han de gobernar: escuchemos, entonces lo que escriben los «Protocolos de los Sabios de Sión«, documento que el Padre Kolbe llamaba: «el verdadero libro fundamental de la Masonería».

Escribe el Santo: «El protocolo número 11 afirma: «Crearemos y pondremos en vigencia las leyes y los gobiernos (…) y, en el momento oportuno, (…) bajo la forma de una revuelta nacional, (…) Es necesario que las poblaciones, desconcertadas por la revuelta, puestas todavía bajo la influencia del terror y de la incertidumbre, comprendan que somos de tal modo intocables, de tal modo llenos de poder que en ningún caso tendremos en cuenta sus opiniones y sus deseos sino, antes bien, que estamos en grado de aplastar sus manifestaciones en cualquier momento y en cualquier lugar (…) Entonces, por temor, cerrarán los ojos y permanecerán a la espera de las consecuencias (…) ¿Con qué objeto hemos ideado e impuesto a los masones toda esta política, sin darles a ellos la posibilidad de examinar el contenido? Esto ha servido de fundamento para nuestra organización masónica secreta (…) cuya existencia ni siquiera sospechan estas bestias engatusadas por nosotros en las logias masónicas«.

En este punto, el Padre Kolbe se dirige a los masones diciendo: «¿Habéis oído, señores masones? Los que os han organizado y secretamente os dirigen, los hebreos, os consideran bestias, reclutadas en las logias masónicas para fines que vosotros ni siquiera sospecháis (…) Pero ¿sabéis, señores masones, qué es lo que os espera el día en que os venga a la mente comenzar a pensar por vosotros solos? He aquí, escuchad el mismo protocolo: «La muerte es inevitable conclusión de toda vida (…) Ajusticiaremos a los masones de tal manera que ninguno (…) podrá sospechar, ni siquiera las mismas víctimas: morirán todos en el momento que sea necesario, aparentemente a causa de enfermedades comunes (…)».

Y continúa el Santo: «Señores masones, vosotros que, recientemente, durante el Congreso de Bucarest, os habéis alegrado del hecho de que la Masonería se está fortaleciendo por doquier, reflexionad y decid sinceramente: ¿no es mejor servir al Creador en la paz interior (…), antes que obedecer las órdenes de quien os odia?».

San Maximiliano se dirige, finalmente, a los Jefes Ocultos de la Masonería con estas palabras: «Ya vosotros, pequeño escuadrón de hebreos, «Sabios de Sión», que habéis provocado ya conscientemente tantas desgracias y todavía seguís preparando otras, a vosotros me dirijo con la pregunta: ¿qué ventaja obtenéis? (…) Gran cúmulo de oro, de placeres, de diversiones, de poder: nada de todo esto vuelve feliz al hombre. Y si aun esto diera la felicidad, ¿cuánto podría durar? tal vez una decena de años, quizás veinte (…) Y vosotros, jefes hebreos, que os habéis dejado seducir por Satanás, el enemigo de la humanidad, ¿no sería mejor si también vosotros os volviereis sinceramente a Dios?«.

En otro artículo de 1926, el Padre Kolbe, citando siempre los «Protocolos de los Sabios de Sión», escribía: «Ellos dicen de sí mismos: «¿Quién o qué cosa está en grado de asestar una fuerza invisible? Nuestra fuerza es, precisamente, de esta clase. La Masonería externa sólo sirve para esconder sus objetivos, pero el plano de acción de esta fuerza será siempre desconocido para la gente«.

Pero el Santo subraya con sutil ironía: «Nosotros somos un ejército, cuyo «Comandante» os conoce uno a uno, ha observado y observa cada una de sus acciones escucha cada una de sus palabras, más aún… ni siquiera uno de vuestros pensamientos escapa a su atención. Decid vosotros mismos: en tales condiciones, ¿se puede hablar de secreto en los planes, de clandestinidad y de invisibilidad?» Y aquí el Padre kolbe revela el nombre del «Comandante» de su ejército: «es la Inmaculada, el refugio de los pecadores, pero también la debeladora de la serpiente infernal. ¡Ella aplastará su cabeza!».

Profecía

Kolbe gozó de carisma profético, dejándonos la extraordinaria profecía siguiente:

«Un día la bandera de la Inmaculada Virgen María ondeará sobre el Kremlin (centro del poder comunista), pero antes, la bandera roja flotará sobre el Vaticano». Es decir: Rusia se convertirá, pero no sin que antes el comunismo (sus errores, y el ateísmo) lleguen hasta el mismísimo Vaticano, la sede del Papa.

Casi nada, pero, desgraciadamente, hoy se entiende mejor e incluso se puede ver muy próxima.


5 respuestas a «San Maximiliano María Kolbe, Presbítero, Mártir (Memoria: 14 de agosto)»

  1. El activista polaco por el que el Padre Kolbe pidió ocupar su lugar se llamaba Franciszek Gajowniczek.
    He oido muchas veces la versión oficial de este caso, pero nunca he tenido ocasión de escuchar la versión del oficial alemán.
    Según la versión de la parte antialemana que es la versión oficial, por la mañana del 3 de agosto de 1941, en el recuento de prisioneros, se detectó que uno había escapado. El mando decidió ejecutar a 10 presos en represalia y como aviso a navegantes. Si esto es verdad o no yo no lo sé pero la medida se utilizaba cuando un soldado alemán era asesinado por la «resistencia», que en represalia se ejecutaban a 10, que esta medida se adoptara también por una simple fuga puede que sea verdad pero a mí me extraña porque perder 10 obreros por una fuga (total 11) no parece muy inteligente con el esfuerzo de guerra. Lo cierto es que según la versión oficial uno de los 10 elegidos para ser ejecutados era Franciszek Gajowniczek, que al verse señalado alegó en voz alta que su mujer había muerto (lo cual no era verdad) y qué sería de sus hijos si él también moría. Al oir esto el Padre Kolbe se conmovió de él (y posiblemente de estos hijos) y solicitó ocupar su lugar. Petición que fue aceptada. Aunque se diga que Kolbe murió de inanición, en realidad murió el 14 de agosto de 1941 de una inyección letal, que a ese dia no había muerto todavía de hambre.
    Desconozco con qué cargos Franciszek Gajowniczek estaba en ese campo de concentración. Se dice que era soldado profesional con grado de Sargento y había participado en la defensa de su pais, pero este no debía ser el motivo, primero porque si los combatientes hubieran ido a un campo de concentración todo el Ejército polaco habría sido internado, y porque Polonia fue invadida el 1 de septiembre de 1939 y capituló el 6 de octubre de 1939, Franciszek Gajowniczek fue detenido por la GESTAPO en Zakopane el 8 de septiembre de 1940, es decir casi un año después de la capitulación, posiblemente el motivo pudiera ser su vinculación a actividades clandestinas antialemanas, bien de terrorismo, bien de propaganda, o bien de cualquier otra cosa pero no el haber sido combatiente, porque su detención si algo probaba es que tras la capitulación y la desmovilización estaba libre. Hay una versión, también oficial pero menos conocida que quizás se haya tratado de edulcorar con la versión más oficial de los 10 presos, según la cual Franciszek Gajowniczek era el preso que intentó fugarse y fue descubierto y capturado, y no es que fuera elegido al azar sino que era el propio fugado.
    Franciszek Gajowniczek sobrevivió a la guerra, y pudo reunirse con su esposa Helena. Dedicó toda su vida a reivindicar la memoria del Padre Kolpe, y fue invitado por el Papa Juan Pablo II a la ceremonia de su canonización (la del Padre Kolpe, iniciada ya en el Papado de Pablo VI que lo había beatificado en 1971) en 1982.
    Sin restarle valor cristiano al Padre Kolbe, en su canonización pudo pesar más motivos políticos que verdaderamente religiosos:
    – Juan Pablo II había pertenecido a la resistencia polaca durante la guerra. Se recoge entre otras fuentes en la Carta que León Degrelle (el lider Rexista Belga, Comandante de la Brigada Wallonie de las SS) le dirigió al Papa Woytila con ocasión de su visita a Auswitch.
    – Juan Pablo II lo canonizó en 1982 sin haberse demostrado ningún milagro bajo su intercesión, lo cual es un requisito obligado para la canonización, y que hace pensar en un acto de patriotismo por parte del Papa polaco, más que de una canonización estrictamente religiosa.
    – Por razones políticas y de ideología antifascista, todo lo relacionado con «Auswitch» es muy importante para tener a la gente debidamente ideologizada. Recordemos que por el mismo motivo este mismo Papa abortó en 1992 la beatificación de Isabel la Católica, a instancia del arzobispo (de ascendencia judía) de Paris, Jean Marie Lustinger, y de la campaña internacional que se orquestó al respecto, por la expulsión de los judios en 1492.
    – El componente político o ideológico de este caso se pone de manifiesto también en dos datos más: el primero que cuando acabó la guerra Franciszek Gajowniczek pudo reunirse con su esposa, pero no con sus hijos porque estos murieron en un bombardeo soviético en 1945. Como este dato de cómo murieron sus hijos no sirve a la causa antifascista (porque el bombardeo fue soviético y no alemán) suele oportunamente omitirse de los relatos oficiales. Y segundo la gran contradicción del Padre Kolpe de estar en contra de la masonería y sin embargo él cogió el bando de la Masonería en esta guerra, lo cual no parece que sea la decisión más coherentemente católica sino todo lo contrario. De hecho aunque él murió, su bando (el que con él se posicionó) venció en esta guerra, y podemos ver las consecuencias religiosas que esta victoria ha tenido en Europa, la completa descristianización del mundo y la desaparición de la Cristiandad Europea. Alguna culpa, en su alicuota parte, han tenido todos esos sacerdotes que se posicionaron con el bando de Stalin y sus aliados, entre ellos los grandes masones británicos y norteamericanos. Lo que hay hoy, en el plano de la Moral y de la Religión, se lo debemos también a ellos que contribuyeron a la victoria de lo que hoy hay, y bueno es recordarlo también junto con sus virtudes porque «Justicia» es, en la clásica definición de Justiniano, «la constante y perpetua voluntad de darle a cada uno su derecho». Reconocerle sus aciertos pero también sus fallos.
    Como siempre, un extraordinario artículo que se me había pasado totalmente desapercibido.

    1. Los alemanes clasificaban a los presos con un triángulo invertido de determinado color dependiendo los motivos de la detención del preso, cosido a la altura del pecho en su uniforme de rayas:
      – verde para los delincuentes comunes más peligrosos
      – negro para los vagos y maleantes y considerados asociales (drogadictos, vagabundos, enfermos mentales,etc)
      – rosa para los homosexuales
      – púrpura para los Testigos de Jehová
      – Rojo para los miembros de la Kominter y los activistas de las organizaciones comunistas.
      El presidente de Izquierda Unida y actual Ministro de Consumo Alberto Garzon suele llevar un triángulo invertido rojo como estos en señal de autoafirmación comunista.
      En las fotografías de Franciszek Gajowniczek con el traje de rayas de preso, aparece con el triángulo invertido de color rojo (las fotografías son en blanco y negro pero la tonalidad de gris de la foto es la correspondiente al color rojo), de modo que Franciszek Gajowniczek no fue detenido por haber combatido en el Ejército polaco sino por pertenecer a una célula comunista. Al llevar el distintivo cosido en su uniforme de rayas de preso, Maximiliano Kolbe tuvo que ser consciente de que se estaba cambiando por un activista comunista. Además si él tenía mujer e hijos, posiblemente los otros 9 señalados también pudieran ser como él personas con esposa e hijos, es decir que no era ninguna novedad ni ninguna especialidad de Franciszek Gajowniczek en una época donde la gente se casaba con 20 años y tenían por común hijos. Dicen que las puertas del Infierno están empedradas de buenas intenciones, y creo que Kolbe pecó en el mejor de los casos de bienintencionado. Recordemos que Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania por invadir Polonia (sólo a Alemania, a la Unión Soviética por invadirla desde el Este no tomaron ninguna medida), pero lo cierto es que cuando terminó la guerra Polonia lejos de ser salvada (ese fue el pretexto para coaligarse todos contra Alemania) quedó toda ella esclavizada dentro del Telón de Acero soviético.
      Parece evidente que los «resistentes» polacos católicos, entre ellos el futuro Papa Karol Wojtyla y el propio Kolbe, contribuyeron a la expansión del comunismo y al Telón de acero en media Europa, con el consiguiente exterminio de los sacerdotes y obispos verdaderamente católicos. Lo dicho, las puertas del Infierno están empedradas de buenas intenciones.

      1. Magnífica su información, que no conocía, y su razonada exposición.
        Muy esclarecedora y acertada, especialmente la frase “los -bienintencionados- «resistentes» polacos católicos, entre ellos el futuro Papa Karol Wojtyla y el propio Kolbe, contribuyeron a la expansión del comunismo y al Telón de acero en media Europa”. Habría que añadir que también a liberalismo sionista.
        Le felicito y agradezco muchísimo.

    2. ¡Qué gran conocimiento de las circunstancias de la muerte del P. Kolbe!
      Arroja muchísima luz a su caso concreto y a todo el entramado sionista del Holocausto. Y también, de las circunstancias de la canonización del franciscano.
      Sin duda mejora con mucho el artículo y el conjunto no creo que se haya visto por escrito en español.
      Gracias, muchísimas gracias: la verdad nos hará libres.
      Y respecto a Auswitch, hay fotos que demuestrann que JP II oró en 1971 allí frente a la lápida oficial que recogía en cada momento el número de muertos en el campo: CUATRO (4) millones. Pues bien, Benedicto XVI lo hizo en 2006 en el mismo lugar pero frente a una renovada lápida que fijaba oficialmente los muertos en MILLÓN Y MEDIO (1’5). Sin comentarios.
      Muchísimas gracias de nuevo y mi enhorabuena.

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