Segunda carta al presidente de México sobre el genocida imperio azteca

López Obrador

Estimado señor presidente de la República de México, don Andrés Manuel López Obrador, ¿recuerda que el pasado 25 de agosto le escribí una breve carta, a raíz de haberse referido usted a mi persona, el 13 de agosto pasado, en un acto para reivindicar el Estado azteca al cumplirse 500 años de la de toma de Tenochtitlán?

En esa ocasión, usted, sin conocer mis antecedentes académicos ni mi actuación política, me acusó, sin fundamento alguno, de ser un pensador colonialista.

No he recibido todavía respuesta alguna a mi carta, en la cual me permití darle todos los datos históricos necesarios para que usted viera lo mal informado que estaba al respecto del imperialismo antropófago de los aztecas.

Comprendo que el trabajoso ejercicio de la presidencia de la República le ha impedido hasta ahora responderme, y se me ha informado también de que los historiadores a los cuales usted encargó la respuesta todavía no han podido encontrar la forma de rebatir los argumentos por mi expuestos. Comprendo su enojo con ellos, pero le pido sea indulgente con mis colegas, porque no es fácil la tarea que usted les ha encomendado.

Cortés se encuentra con Moctezuma

Hoy vuelvo a distraer su atención a fin de realizarle la siguiente pregunta.

Si un Estado A hubiera matado sistemáticamente todos los años 562.285 personas, lo cual, extrapolado a un periodo de, digamos, 45 años, da un total de 23.302.825 personas asesinadas en ese lapso de tiempo; y si un Estado B interviniera para poner fin a esa masacre, ¿usted estaría a favor del Estado A o del Estado B?

Para que usted disponga de más datos para tomar su decisión, le aclaro que las 562.285 personas asesinadas no son ciudadanos del Estado A, sino de otros Estados que el Estado A ha sometido por la fuerza.

Si usted ha tomado partido por el Estado B, está entonces a favor de Hernán Cortés, quien el 13 de agosto de 1521 puso fin al imperialismo antropófago de los aztecas. Si usted toma partido por A, está a favor del emperador Moctezuma.

Permítame, estimado presidente, explayarme sobre los macabros números que he expuesto. Porque los números no mienten y sólo la verdad nos hace libres.

Según Ángel Rosenblat, quien ha realizado el estudio científico más serio elaborado hasta ahora sobre la población existente en América antes de 1492, en México habitaban, en el momento de la llegada de Hernán Cortés, 4,5 millones de habitantes.

Por otra parte, Williams Prescott, uno de los historiadores más críticos de la conquista española y uno de los más fervientes defensores de la civilización azteca, afirma: “El número de las víctimas sacrificadas por año inmoladas [por los aztecas] era inmenso. Casi ningún autor lo computa en menos de 20.000 cada año, y aún hay alguno que lo hace subir hasta 150.000”.

Entonces, si México poseía 4,5 millones de habitantes en 1521, 20.000 personas masacradas por año equivalían al 0,444% (número periódico) de la población de ese momento. Esto quiere decir, para que usted tome la real dimensión del holocausto ejecutado por los aztecas, que extrapolado ese porcentaje a la actual cantidad de habitantes de México (127.792.000), equivaldría a asesinar 562.285 personas (quinientas sesenta y dos mil doscientas ochenta y cinco personas) por año.

Si, ha leído usted bien. Aunque parezca mentira, si se tomara tal extrapolación sobre el promedio de 85.000 personas asesinada en 1521, equivaldría al 1,888% (número periódico) de habitantes, cosa que compondría una cifra trasladada a la actualidad de 2.412.713 personas (dos millones cuatrocientas doce mil setecientas trece personas) ejecutadas por año.

Por fin, si se tomara el máximo de personas masacradas por año citado por Prescott de 150.000 personas, estas habrían representado el 3,33% (número periódico) de la población, cosa que extrapolada a día de hoy equivaldría a dar muerte a 4.255.474 personas.

Sí, ha leído usted bien. Cuatro millones doscientas cincuenta y cinco mil cuatrocientas setenta y cuatro personas asesinadas por año.

Se impone como conclusión lógica que el Estado azteca era un Estado genocida.

Es ésta una verdad sencilla e irrebatible, pero que nadie se atreve a decir por temor a las represarías de los guardianes (de los rottweiler implacables) del sistema mediático académico que ha instaurado la dictadura de lo políticamente correcto.

Una verdad, repito, simple, pero irrefutable: el Estado azteca era un Estado totalitario genocida que oprimía a su propio pueblo y que llevó a cabo como política de Estado la conquista de otros naciones indígenas para tener seres humanos que sacrificar a sus dioses y usar la carne humana así conseguida como alimento principal de los nobles y sacerdotes.

Esta es la verdad que no se puede decir porque entonces la leyenda negra de la conquista española de México se cae como un castillo de naipes cuando es empujado por una pequeña brisa. Esa es la verdad que me lleva a afirmar que si España tuviese que pedir disculpas por haber vencido al imperialismo antropófago azteca, tanto los Estados Unidos como Rusia tendrían que pedir perdón por haber derrotado al imperialismo genocida nazi.

La batalla por Tenochtitlán fue sangrienta, pero tan sangrienta como la batalla por Berlín, que puso fin al totalitarismo nazi. Las pruebas que presento en mi obra Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas al separatismo catalán sobre el holocausto azteca son abrumadoras.

Cuando se analiza la historia sin prejuicios y no se quiere ocultar la verdad, como hacen los supuestos historiadores que escriben sobre el supuesto genocidio que implicó la conquista española de América, pero callan sobre los sacrificios humanos realizados por los aztecas, se llega a la conclusión de que el imperialismo azteca fue el más atroz de la historia de la humanidad.

Por otra parte, estimado presidente, es indiscutible que el mismo pueblo azteca (no la nobleza y la casta sacerdotal) sintió un gran alivio cuando se produjo la caída de Tenochtitlán, porque el Estado azteca era un Estado totalitario que oprimía también a su propio pueblo, sobre todo a las mujeres.

El Estado estaba compuesto de una casta oprimida (conformada por los esclavos, los labriegos y los artesanos) y una casta opresora integrada por la nobleza y los sacerdotes encargados del culto a los dioses. No hay duda alguna de que el pueblo azteca sufría la tiranía del emperador Moctezuma.

Bajo el despotismo de Moctezuma (como demostró también José Vasconcelos“las mujeres eran poco menos que mercancía y los reyezuelos y los caciques disponían de ellas a su antojo y para hacerse presentes”. No hay duda alguna de que “el lazo que unía a Moctezuma con sus feudatarios era de terror, que cada rey comarcano dejaba en rehenes en la capital hijos, parientes, amigos”.

Estas son las verdades que me llevan a reafirmar que Hernán Cortés no conquistó México. Hernán Cortés liberó México del imperialismo azteca.

Estas son las verdades por las cuales, estimado presidente Andrés Manuel López Obrador, pienso que usted no ha aceptado hasta el día de hoy mi desafío de convocar un gran debate sobre la Conquista de América (como tuvo el coraje de realizar el emperador Carlos V en el año 1550), que podría tener lugar en una universidad de Suiza, la que el señor presidente elija, y al cual asistan cinco especialistas que defiendan las tesis del señor presidente y cinco especialistas que, como quien esto escribe, sostengan que España no conquistó América, sino que España liberó América.

Es de hombres de bien reconocer los errores. Pero si usted cree que no se ha equivocado al reivindicar el Estado genocida más espantoso de la historia de la humanidad tenga entonces a bien aceptar reto que le he lanzado.

Proyección, en términos actuales,
de los sacrificios humanos de los aztecas

          Víctimas anuales                     —>                      Víctimas anuales
(población azteca: 4,5 millones)                       (población actual: 127,8 millones)
               20.000                            0,44%                           562.000
               85.000                            1,88%                         2.412.713
             150.000                            2,33%                         4.255.474

Para El Manifiesto


8 respuestas a «Segunda carta al presidente de México sobre el genocida imperio azteca»

  1. Justamente López Obrador trabaja para otros genocidas, me refiero concretamente a los del NOM, los mismos impositores de la vacuna veneno, los mismos que actualmente están quitando su careta dejando al descubierto sus ansias de dominación y exterminio (a lo azteca, pero en plan global). En el supuesto que López Obrador desconociese lo que realmente aconteció a raíz del descubrimiento de América, motivado por las incesantes campañas de difamación a lo largo de estos últimos siglos, sí fuese honesto habría contestado a esta carta. Por otra parte, también es significativo la poca capacidad de observación –por parte de López Obrador- con respecto a los grandes milagros atribuidos a la Virgen de Guadalupe (entre ellos, la repentina identificación por parte de los indígenas de La Virgen María como Señora y Madre Divina hecho que motivo su fulminante conversión) e incluso de la propia imagen de la misma que encierra grandes secretos que se van revelando a medida que pasa el tiempo. López Obrador no solo es enemigo de los españoles del imperio y su gran obra, sino también de Nuestra Señora La Virgen María.

    1. El comentario del artículo sobre el «totalitarismo nazi» (?), como bien dice «*dice» no viene a cuento, criticando al este supuesto totalitarismo, olvidamos el totalitarismo presente, que no es precisamente «nazi» y es más totalitarismo que ninguno, aunque su marketing sea más elaborado.
      Con todo, esta metedura de pata del artículo la corrige otro historiador, esta vez argentino, al tratar el mismo tema, Cristian Rodrigo Iturralde, en el 2º Tomo de su libro «1492 Fin de la barbarie, comienzo de la civilización en América», cuando en su página 112 dice:
      «Los aztecas, muy particularmente, ostentan 3 tristísimos y lamentables récords históricos que tal vez sólo puedan disputarle:
      – los comunistas con sus 100 millones de ejecutados en 70 años de historia.
      – los EEUU con sus bombas atómicas y bombardeos en Dresde a poblaciones civiles,
      – e Israel, perpetrando un genocidio en Medio Oriente que lleva ya varias décadas».

    2. «Lo del totalitarismo nazi…no existió.»

      Eso, díselo a los habitantes de los países que los nazis INVADIERON por la puta cara (Austria, Checoslovaquia, Polonia, Francia…). Si tienes huevos, claro.

  2. «¡Qué fama, que loa será de Cortés! Él quitó los ídolos, él predicó, él vedó los sacrificios y tragazón de hombres. Agora no hay tales sacrificios y comida de hombres. Por todo lo cual deben mucho a los españoles que los conquistaron.»

    Francisco López de Gómara (1511-1562)
    Historia de la conquista de México, página 325.

    Efectivamente el imperialismo azteca fue el más atroz de la historia de la Humanidad.
    No es «sólo» la antropofagia y el canabalismo sino sobretodo la crueldad, el satanismo y la injusticia con las que llevaron todas estas actividades criminales, y depravadas, fue la prostitución masiva de las mujeres y los niños, la pedofilia generalizada, las mutilaciones sexuales de las niñas, la esclavitud masiva, el desprecio por la vida humana de los demás, por el dolor y el sufrimiento ajenos, como la cometida sobre niños de ambos sexos comprados para ser acribillados a flechazos como sacrificios en el Templo del Sol..
    Los conquistadores españoles se extrañaron de que en muchas tribus amerindias no había hombres ni tampoco niños varones mayores de 10 ó 12 años. El porqué les dejó horrorizados: los hombres habían muerto defendiendo a sus familias de los mexicas. Las mujeres y niños de estas tribus eran sacrificados a miles pero para estos sacrificios habían tenido que pasar por encima de los cadáveres de sus padres, hermanos y maridos.
    Aztecas, Mayas e Incas disputan entre sí un triple record
    1.- El de mayor cantidad de ejecuciones en 2 siglos, con 100.000 ejecuciones de promedio al año.
    2.- La máxima cantidad de ejecuciones en 4 días : más de 80.400 desgraciados y desgraciadas sacrificadas cometido por los Aztecas en el año 1487 (5 años antes del Descubrimiento de América): con motivo de la «consagración» de la gran pirámide de Tenochtitlán, que había sido construída a base de esclavos. En un sólo día de ese año se asesinaron en forma de crimen ritual a estas 80.400 personas, 1 por minuto. Dato que aporta no solo el historiador indígena mejicano Fernando Alva Ixtlilxóchitl, (1578 –1650), en su obra «Historia de la nación Chichimeca» (página 59), sino estudios antropológicos y arqueológicos posteriores.
    Bernal Díez del Castillo contabilizó en el muro de Tenochtitlán136.000 cráneos.

    3.- El record en el asesinato de niños: este quizás fue el mayor crimen de todos. Ninguna sociedad en la Historia tuvo mayor predilección por el asesinato de niños que las sociedades precolombinas. Si los sacrificios humanos fueron un acto terrorífico y espeluznante, el asesinato de niños constituyó el «nivel superior» de este bestialismo. En fiestas como las consagradas al dios pagano de los aztecas Tláloc se sacrificaban cientos y cientos de niños en esta sola jornada, asesinados de mil formas, sacándoles el corazón, ahogándolos en ríos, usándolos como blanco de flechas, etc.

    Por otra parte, no deja de ser curioso que la extrema izquierda capitanee el «indigenismo» y la propaganda antiespañola, cuando los aztecas, y con ellos la mayor parte de los pueblos indígenas de Meseamérica, despreciaban a las mujeres, que tenían la consideración de mercancía, de cosa y no de personas, los propios padres vendían a sus hijas para prostituirlas o las permutaban por cosas sin el menos valor. El destino de las mujeres y de las niñas en estas sociedades era horrible.

    Uno de los más destacados lectores de esta página de «El Español Digital», Jesús, calificó con acierto al Presidente López Obrador como López «Cobrador». En descargo de este mal Presidente, otro mejicano, José Vasconcelos, que fue Ministro de Educación en 1915 señaló (lo cuenta el autor del artículo D. Marcelo Gullo en su libro «Madre Patria»), que:
    «Nada destruyó España, porque nada existía digno de conservarse cuando España llegó a estos territorios, al menos de que se estime sagrada toda esa mala yerba del alma que son el canibalismo de los caribes, los sacrificios humanos de los Aztecas, el despotismo embrutecedor de los Incas».

    1. «Una oración, para que se arrepienta y salve su alma.»

      Ese repulsivo AGENTE de SATANÁS en la Tierra (López Obrador), ya está CONDENADO.

      Por cierto, NO seré yo quien rece por tamaño CRIMINAL MASÓNICO.

  3. Bravo por Marcelo Gullo, un auténtico hispanista que refuta con datos las mentiras de la leyenda negra. Excelentes comparaciones y magnífico trabajo. Que Dios le dé suerte y se abra un debate serio sobre nuestra denostada historia, manipulada cínicamente por «expertos» de países con graves manchas en su historial, y que sólo les mueve la envidia profunda por España y la frustación del fracasado. La conquista de américa (y el desarrollo de sus posteriores virreinatos) por parte de España puede tener luces y sombras, pero el saldo final es increíblemente luminoso y altamente positivo, porque la motivación desde el mismo inicio fue espiritual y religiosa, además de civilizatoria. En cuanto al personaje AMLO, sólo con decir que es hijo de español ya lo dice todo… qué estúpida es la mentira!!!!, qué miserable es la leyenda negra!!! qué atrevida la incultura y qué pérfida la ignorancia!!!

Deja una respuesta

Su dirección de correo nunca será publicada. Si la indica, podremos contestarle en privado en caso de considerarlo oportuno.*

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad