Si Hungría puede, es que se puede, sólo hay que querer

La diferencia entre poder y no poder es querer o no querer. Porque quien quiere, puede. Otra cosa es que aún queriendo, para poder, hay que luchar y… quienes quieren no puedan porque simplemente no están dispuestos a luchar por lo que quieren.

Observamos las quejas de muchos, sus críticas constantes, su desaliento, ese constante ¡hay que ver cómo estamos! O ese otro ¿a dónde vamos a ir a parar? Pero ahí se quedan. Y, peor aún, porque cuando se les anima a transformar sus quejas, llantos y quebrantos en acción, en lucha, en hacer lo poco que puedan, pero no dejar de hacerlo, a dar la cara en lo poco, en lo cotidiano, incluso sin arriesgarse a nada, como mucho a una discusión o encontronazo con amistades o familiares, reculan inmediatamente y… se siguen quejando, lamentando y asombrando, pero… ahí queda la cosa.

Lo mismo ocurre con España. Con todos esos que para justificar que, aún queriendo no pueden, lo cual es una falacia, dicen que, claro, la UE, la OTAN, la ONU, la OMS, la… tiene la culpa, pero que contra tales instituciones nada se puede, que como formamos parte de ellas tenemos que acatar sus dictados, que son más los beneficios de pertenecer a ellas que estar fuera, que… y… siguen echando la culpa de ellas.

Pues bien, para demostrar no sólo la falacia de lo dicho, sino más aún que es más falso que las monedas de madera, y que todo supone nada más que la tapadera de la cobardía de los que se quejan y nada hacen, o de los que aparentar hacer, nos referimos a ciertos políticos y altos cargos de las varias administraciones como también de sus respectivas instituciones dependientes de ellas, vamos a exponer tres casos en los que Hungría, tan sólo queriendo, ha podido, demostrando que quien quiere, puede, y que, por lo mismo, si no se puede es porque en realidad no se quiere y lo que se hace es aparentar querer.

Caso 1º.- En Hungría no existe la eutanasia, es decir, lo que llaman eufemísticamente “derecho al suicidio asistido” o peor aún a la “muerte digna”. Pues bien, Dániel Karsai, abogado húngaro de 47 años diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), presentó una demanda exigiendo tal pretendido derecho, que fue, claro y conforme a las leyes húngaras, rechazado. Karsai, erre que erre, interpuso otra ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por considerar que la legislación de su país viola el Convenio Europeo de Derechos Humanos y, en particular, su derecho a la privacidad y a la eutanasia. Pues bien, dicho tribunal ha dictado sentencia dando la razón a Hungría, declarando además que las autoridades húngaras, al negarle la eutanasia, actuaron en consonancia con la obligación del país, en virtud del derecho internacional, de proteger la vida, así como que  “no hay fundamento” para aconsejar a los Estados miembros de la UE, y mucho menos exigirles, que proporcionen acceso a la eutanasia.

Caso 2º.- Cuando se viaja por Hungría, llama la atención de inmediato ver un paisaje social sin inmigrantes. En Budapest, no sólo por la calle, sino en ciertos trabajos, no se ve un solo inmigrante. La hostelería en todas sus ramificaciones que aquí está copada por hispanoamericanos, allí no, siendo todos húngaros; en las obras, lo mismo; y así sucesivamente. Debe haberlos, claro, pero deben ser en número ínfimo. Y ello se debe a las políticas restrictivas húngaras para con supuestos “refugiados”, desplazados o “migrantes”, de forma que, además, se impulsa el empleo de los propios, de los húngaros, evitando que los inmigrantes, siempre con salarios u honorarios más bajos rompan el mercado laboral hasta tirarlo por los suelos, dejen en el paro y sin perspectivas a los nacionales húngaros, promocionen la vagancia de éstos, expandan los subsidios y subvenciones al tiempo que el clientelismo político, y todos los males, aumento de la delincuencia incluida, conlleva la inmigración especialmente la ilegal que por tal cualidad debería ser objeto de persecución policial y judicial con medias especiales para quien la practique.

Caso 3º.- Hungría es miembro de pleno derecho de la OTAN, pero ante la guerra en Ucrania, cuyo origen y génesis está sólo y exclusivamente en los EEUU, en su cosmovisión del mundo y de Europa en particular en este caso, una Europa a la que considera su “patio particular” desde 1945 y a la cual tiene ocupada desde entonces incluso militarmente, Hungría optó por tres acciones nada más comenzar la misma: a) condenar diplomáticamente la invasión rusa, b) manifestar que no acogería desplazados ucranianos o sólo los que considerase que podría sin que su número afectara a su estabilidad interna en ningún aspecto (laboral, de seguridad, sanitario, etc.) y c) que no entregaría armas a Ucrania, que no alimentaría la guerra. Todo lo cual lo ha llevado a efecto a rajatabla. Y aún más y mejor, porque cuando Orban se ha estrenado en la presidencia de la UE, su primer viaje lo ha hecho a Kiev –recuerden que es el único presidente de un pañis miembro de la UE y de la OTAN que no habí visitado Kiev desde el comienzo de la guerra–, pero para decirle a Zelensky que busque la paz, pero que la busque de verdad, es decir, entablando negociaciones directas con Moscú, dejándose ya de tonterías, asumiendo su derrota en la guerra, su estupidez al iniciarla por mandato estadounidense, y mucho menos que siga provocando con acciones cuasi terrorista a Rusia o pretendiendo una escalada que, de fallarle los cálculos a él o a sus apoyos, puede acabar en un desastre si no mundial, sí europeo,  y… que con la paz, la gloria. Y para más inri, Orban se entrevistó con el mismísimo Putin hace unos meses en Pekín y puede que cuando se escriben estas líneas lo esté haciendo de nuevo en una escala técnica en Moscú camino de Asia Oriental ambas cosas con gran cabreo del resto de la UE que no tiene más remedio que ajo y agua.

Es decir, que quien quiere, puede. Así pues, que no nos vengan PP y VOX, cada cual en lo que de lo dicho le corresponda, a vendernos lo contrario como vienen haciendo, ni que como pretenden tampoco echen la culpa a que la UE, la OTAN, la tal o la cual, porque no, en absoluto, al menos nosotros no tragamos y a las pruebas y ejemplos citados nos remitimos.


Una respuesta a «Si Hungría puede, es que se puede, sólo hay que querer»

  1. Excelente, Excelente.
    Magníficos ejemplos para esa premisa fundamental.
    Porque, lo que se desprende de la misma es que el régimen liberal borbónico no quiere más que la subordinación a la ONU, OMS, OTAN, UE, Usa, Inglaterra, Israel, Marruecos y, en esencia, al NOM, a la Plutocracia Satanista enemiga de España y de la Religión Católica.
    Esa es la verdadera enemiga y, a nivel intermedio, la monarquía liberal borbónica.
    Le felicito encarecidamente, D. Pedro.
    Enhorabuena.
    Dios se lo pague.

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